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Temas Policiales

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Published on February 22, 2014

Author: carlosguillermoblanco

Source: slideshare.net

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Prohibida su reproducción sin permiso de sus autores y editores Temas policiales El Oficial Larry DePrimo compró botas para todo tipo de clima para un hombre descalzo sin hogar que estaba sentado en Times Square. Un turista vio el acto de bondad y tomó una foto que fue una sensación instantánea. José Rubio-Pavón (12 años), a quien se le diagnosticó un tumor cerebral no operable, jura su cargo como oficial de policía en mayo de 2012 ante la Policía de Brighton, cumpliendo su último deseo de convertirse en uno de sus héroes. Los Oficiales Anna-Marie Cuney, Levy Slagle y el Cabo Moncé Portillo le tomaron el juramento durante una ceremonia en su habitación del hospital y le entregaron un certificado oficial que le reconoce como un miembro del Departamento de Policía de Brighton, una camisa de uniforme de policía y una insignia de oficial subalterno. El estudiante de quinto grado tenía una sonrisa gigante cuando tomó posesión de su cargo, dijo la Policía de Brighton. Las donaciones para ayudar a la familia con los gastos médicos y gastos de vivienda se pueden hacer al Fondo de la Familia de José Ángel Rubio-Pavón. Traducción y copilación de: Carlos Guillermo Blanco Comandante Mayor (R) Oficial de Estado Mayor Licenciado en Administración de Seguridad Pública Especialización en Justicia Criminal y Gestión Policial Magister en Ciencias en Liderazgo y Gestión Policial carlosblancoraadsen@hotmail.com carlosgblanco@gmail.com 1

Prohibida su reproducción sin permiso de sus autores y editores Teoría y Práctica de la Investigación Policial en Europa (Theory and Practice of Police Research in Europe) Contribuciones y Presentaciones de las Conferencias 2003-2005 sobre Ciencia e Investigación Policial del CEPOL (Colegio Europeo de Policía) - Serie Nº 1 del CEPOL János Fehérváry, Gerhard Hanak, Veronika Hofinger, Günter Stummvoll (Ed.) Mayo 2006 Traducción de Carlos G. Blanco, M.Sc. Sección I: Fundamentos Conceptuales y Sociales de la Ciencia y la Investigación Policial Fundamentos teóricos de las Ciencias Policiales (Pág. 15) Viktor Porada, Erneker Jaroslav, Holcr Kveton, Holomek Jaroslav [Este texto fue compuesto usando extractos de Porada & Holcr et. al (2004)] Trazando el mapa del paisaje de las ciencias de la seguridad. A la luz de los debates en curso sobre el estado (o incluso la justificación) de las ciencias policiales es vital para presuponer un ensayo sobre sus fundamentos teóricos, metodológicos y sociales por al menos una breve reseña de la génesis de su constitución, el desarrollo gradual y la integración sistemática en el conjunto de los campos existentes de la ciencia. Los esfuerzos para desarrollar una ciencia policial (o de la policía-seguridad) relativamente autónoma han sido ejercidos en el pasado en diversos grados de intensidad, pero hasta la fecha no ha habido ningún resultado satisfactorio. Para decirlo más exactamente, a pesar de los esfuerzos científicos voluminosos y bien fundamentados este campo aún no ha logrado el estatus de una ciencia en toda regla que satisfaría plenamente a los cada vez más exigentes requerimientos de la policía. El enfoque de las ciencias policiales, su estructura y su relación hacia las ciencias relacionadas tales como la ciencia penal o las ciencias jurídicas, son uno de los problemas teóricos más debatidos de frente a las ciencias policiales. El enfoque elegido es informado por el tratamiento de las ciencias policiales como parte de un concepto más amplio de las ciencias de la seguridad. Holcr y Erneker notan que uno actúa sobre el supuesto generalmente aceptado (o más bien hasta entonces invicto) de que en vista de la misión de la policía, una ciencia policial pertenecería al grupo de ciencias que se ocupan primariamente del fenómeno de la seguridad. En aras de la simplicidad éstas podrían llamarse ciencias de la seguridad (Erneker & Holcr 1997, p. 12). La literatura que promueve el concepto de las ciencias de seguridad subraya la importancia de la seguridad en el mundo moderno, así como la complejidad de este fenómeno y su investigación. Holcr y Erneker indican que la seguridad es un fenómeno multifactorial y multinivel cuyos contenidos, estructura y funciones superan los límites no sólo de un campo científico, sino de hecho también de toda las regiones científicas (Erneker & Holcr 1997, p. 12). Pawera por su parte nota que el proceso de creación de la seguridad es informado por la economía, la política, las culturas sociales e individuales, los estándares científicos y tecnológicos, las situaciones geopolíticas y geoestratégicas, así como las actividades públicas (Pawera 1997, p. 121). Las ciencias de la seguridad podrían ser abordadas como las ciencias se centran en la prestación de seguridad a los ciudadanos y a su estado. Seguridad se destaca como la protección contra peligros diversos (amenazas a vidas humanas, salud y propiedad, el medio ambiente, los derechos humanos, la integridad territorial del Estado, etc.). Esta aproximación a la seguridad, por tanto, parece abarcar por ejemplo, ciencias militares, teorías de la diplomacia, defensa civil, prevención de incendios, servicios de rescate, etc. Una estructura variante de las ciencias de la seguridad se muestra en la figura 1. En la literatura de la seguridad, la seguridad es generalmente clasificada como interna y externa. La seguridad externa es proporcionada principalmente por la vía diplomática y militar. La seguridad interna es un esfuerzo conjunto de diversas instituciones de protección, incluyendo la policía, el poder judicial, la prevención de incendios, la protección civil, los servicios de rescate, etc. La Policía representa uno de los elementos del sistema de seguridad nacional y pública. 2

Prohibida su reproducción sin permiso de sus autores y editores Dentro del contexto de las ciencias de la seguridad interior, parece práctico destacar el grupo de las ciencias policiales y jurídicas, es decir, aquellas que tienen que ver con amenazas o daños a la ley y el orden públicos, la vida y los bienes de los ciudadanos, la prevención o la detección, identificación y clarificación así como el enjuiciamiento de los delincuentes y su retorno a la vida normal. En términos institucionales esto abarca sobre todo a la policía y el poder judicial, y en términos de las agencias la acción para proteger el orden público, vidas, salud y propiedad de los ciudadanos, detectando y esclareciendo el delito, probando el delito, los veredictos judiciales y su ejecución, así como la acción preventiva. Las ciencias policiales serán entendidas como parte integrante del concepto más amplio de las ciencias policiales y jurídicas (ver fig. 1). Figura 1: La estructura de las ciencias de la seguridad CIENCIAS DE LA SEGURIDAD CIENCIAS POLICIALES Y JURÍDICAS CIENCIAS MILITARES TEORÍA DE LA DEFENSA CIVIL TEORÍA DE LA PREVENCION DE INCENDIOS TEORÍA DE LOS SERVICIOS DE RESCATE El objeto de las ciencias policiales. Para definir el objeto de las ciencias policiales, es crucial establecer qué componentes de la seguridad van al centro y qué aspectos de ellos son estudiados por las ciencias policiales. Si la seguridad se percibe como una situación real existente cuyo valor siempre está determinado por la naturaleza del peligro por una parte y los medios para su contención o inversión por la otra, (Erneker & Holcr 1997, p. 13), entonces probablemente será necesario iniciar la búsqueda del objeto de las ciencias policiales en el ámbito de la seguridad interior del Estado para ser sancionado por la aplicación de la ley legal e individual (incluida la amenaza del uso de medios violentos) con el fin de proteger la vida de los ciudadanos, salud y bienes, derechos humanos y libertad, por los instrumentos orientados a la ley y el orden públicos, con seres humanos convirtiéndose en el objeto de la amenaza. Presumiblemente, la policía debe ser el garante de esos valores sociales. Por lo tanto, Semrád define el campo específico de la seguridad citando directamente las funciones de seguridad de la policía. El autor señala que cuando se piensa en el objeto de la ciencia policial uno debe, sobre todo, determinar las funciones que debe cumplir la policía como institución. La fuerza policial, sobre todo, cumple la función social de uno de los garantes de la seguridad interna y externa, es decir, los valores a proteger y las modalidades para afirmar esos valores de cara a las amenazas externas e internas. 3

Prohibida su reproducción sin permiso de sus autores y editores En este sentido, la policía, junto con otros componentes (abogados del Estado, tribunales de justicia, servicio penitenciario, etc.) son co-formadoras e implementadoras de, principalmente, la política de seguridad interna y la aplicación de la ley y el orden. (Semrád 1998, p. 25) En el espacio así definido se encuentran prácticamente todos los intentos para definir las ciencias policiales. Resumiendo los resultados del debate, es posible definir las ciencias policiales como un sistema de conclusiones científicas sobre el servicio policial (actividades de la policía), en las condiciones, medios y métodos de su desempeño, sobre la policía como una institución, su funcionamiento, organización y gestión, así como la formación y capacitación profesional de los policías. Este sistema en etapa de formación de descubrimientos científicos requiere metodologías más apropiadas y métodos, lenguaje específico, y la presencia de una comunidad científica. (Erneker y Holcr 1997, pp. 9-30; Holcr 2000, pp. 173-185). Esta definición está representada en la figura 2. Según Horton y Smith, el monopolio del uso legítimo de la fuerza está estrechamente ligado a la doble función de la policía - aplicación de la ley y mantenimiento del orden (Horton & Smith 1988, p. 19). Aunque existen otras agencias y servicios responsables de hacer cumplir leyes y regulaciones específicas, por ejemplo, el servicio de bomberos hace cumplir la normativa contra incendios, la policía es el único órgano con la responsabilidad general de hacer cumplir la ley penal (Horton & Smith 1988, p. 19). Figura 2: Objeto de las ciencias policiales (pág. 21) OBJETO DE LA CIENCIA POLICIAL POLICÍA SERVICIO POLICIAL ENTRENAMIENTO PROFESIONAL DEL PERSONAL Historia policial; Organización policial; Rol de la policía en la sociedad; Oficiales, sus perfiles, valores y comportamiento; Gestión policial; etc. Actividades policiales específicas; Servicio policial efectivo y eficiente; Observancia de la ley (marco de la ley); Violencia policial; Estilo policial; Ética policial; etc. Selección de futuros oficiales; Organización del entrenamiento policial profesional; Contenidos del entrenamiento profesional del personal; Formas y métodos de entrenamiento del personal; etc. La policía se dedica a actividades diversas asociadas con el cumplimiento de sus tareas. Esas son sumariamente referidas en la literatura como servicio policial (policing) o trabajo policial (police work), pero son tan vagamente definidas que no está inmediatamente claro si los diversos autores tienen uno y el mismo aspecto en mente. Este enfoque es útil desde el punto de vista de los programas de entrenamiento especiales de la policía como el ejercicio para la práctica, que de hecho requiere acercarse al servicio policial como la suma de todas las actividades - administrativa, económica, de gestión, organizacional, así como otras específicas del trabajo policial. Un policía en el terreno debe realizar todas o muchas de esas actividades. Temas del servicio policial contemporáneo Edición 1996, W. Saulsbury, Mott & J. Newburn, Plymouth: Instituto de Estudios Policiales y la Fundación de Policía. ¿Qué hace la policía? David H. Bailey 4

Prohibida su reproducción sin permiso de sus autores y editores  Las fuerzas policiales modernas desempeñan dos funciones mayores: autoridad de intervención y justicia simbólica. La mayoría de los policías están empeñados en una u otra la mayor parte del tiempo.  El propósito de la autoridad de intervención es restaurar el orden. Las patrullas y los oficiales de tránsito son primariamente responsables. Es casi siempre completamente reactivo, raramente anticipatorio. El crimen queda envuelto sólo ocasional o ambiguamente.  La justicia simbólica es el alma de los detectives y oficiales de tránsito. También extensamente reactiva, es realizada a través de la ejecución de la ley. Su propósito es demostrativo, para exhibir a los infractores y al público que existe un régimen legal.  Lo que hace la Policía es fuertemente similar en todo el mundo. Entre las fuerzas estudiadas en cinco países, alrededor del 60% del personal policial patrulla y responde a requerimientos del público, el 15% investiga crímenes, el 9% regula el tránsito y el 8% hace tareas administrativas.  El patrullaje es determinado enteramente por lo que el público requiere a la policía. La mayoría de los oficiales de policía dedican mucho de su tiempo a restaurar el orden y a proveer asistencia general.  El policía dedica muy poco tiempo a tratar con el crimen y, cuando ocurre, es con delitos que han sido realmente cometidos. Los detectives saben que es altamente improbable hallar a los perpetradores del crimen, a menos que ellos sean identificados por las víctimas o la gente en el lugar del hecho. Como resultado muchos crímenes, especialmente delitos contra la propiedad, no se resuelven.  La razón por la cual la policía no está previniendo el crimen es porque, en la práctica, tiene poca relación con el crimen o las condiciones sociales que producen el crimen.  Algún efecto policial sistemático que pueda haber en la prevención criminal debe venir por la disuasión, la cual depende mayormente del alcance del sistema judicial. Sin éste, todo efecto disuasivo será débil.  Las fuerzas policiales en el mundo están organizadas para hacer el mismo tipo de trabajo, sin considerar las circunstancias sociales que confrontan. No se adaptan al trabajo que deben hacer, más bien el trabajo que deben hacer es adaptado a la organización policial. Introducción. Los hallazgos descriptos aquí están basados en cuatro años de intensa investigación, desde 1989 a 1993, en 28 fuerzas policiales en cinco países –7 en Australia, 3 en Inglaterra & Gales, 6 en Canadá, 3 en Japón y 9 en EEUU-. Los países fueron elegidos porque son similares política y económicamente y son accesibles para la búsqueda de información sobre la policía. Investigación Criminal. El próximo gran trabajo policial, después del patrullaje, es la investigación criminal. Toma el 14% del personal policial en Canadá, el 15% en Inglaterra y Gales y los Estados Unidos, el 16% en Australia y el 20% en Japón. La Investigación Criminal es hecha por detectives (investigadores), que usualmente no trabajan de uniforme y tienen horario de trabajo más flexible que los patrulleros. Los detectives en los Departamentos de Policía pequeños o los asignados a Estaciones (Unidades) en el terreno, tienden a ser generalistas, investigando cuanto crimen ocurra. El resto, usualmente trabajando fuera de los cuarteles, son asignados a unidades especiales, tales como homicidios, robos, vicios, narcóticos, robo de automotores y de viviendas. En años recientes algunas fuerzas añadieron nuevas especialidades tales como falsificaciones, abuso de niños, delitos sexuales y delitos informáticos. Así como el patrullaje, la Investigación Criminal es casi netamente reactiva. Cualquier efecto preventivo que logren los detectives, viene primariamente a través de la disuasión – esto es, removiendo infractores de las calles o demostrando a posibles infractores que el crimen no paga. Los detectives raramente anticipan el crimen, ni previenen que ocurra. Ocasionalmente “tocan” los sitios de probable actividad criminal o clandestinamente observan criminales conocidos, con vistas a detenerlos en el acto. 5

Prohibida su reproducción sin permiso de sus autores y editores Ambas tácticas han resultado ser costosas en relación a la actividad criminal descubierta. La penetración encubierta en organizaciones criminales, representada tan a menudo en películas y en televisión, es rara. Una táctica común para los detectives, especialmente en el decenio de 1980, era la de actuar como personas dispuestas a hacer algo ilegal, tales como comprar drogas o recibir cosas robadas. ¿Qué hace la mayoría de los detectives que investigan crímenes? Básicamente, hablan con la gente – víctimas, sospechosos, testigos- en orden a determinar exactamente qué ocurrió en situaciones particulares y, cuando hay suficiente evidencia, a arrestar y procesar a los sospechosos con una razonable probabilidad de ser convictos. En muchos casos, los detectives hacen juicios muy rápidos acerca de cuándo podría ser tomada una investigación. Depende de dos factores: primero, cuando un posible perpetrador ha sido clara y limpiamente identificado y, segundo, cuando el crimen es especialmente serio o repugnante – la clase de delito que atrae la atención del público. Excepto cuando la presión pública los fuerza a hacerlo, la policía no invierte recursos en casos en los cuales no tienen ninguna idea acerca de la identidad del criminal. Tales casos son siempre relativos a delitos contra la propiedad, en general, y a robos de viviendas, en particular. Los detectives formulan rápidamente una teoría acerca de quién cometió el crimen y entonces coleccionan las evidencias que apoyarán el arresto y el proceso. Saben que si los perpetradores no pueden ser identificados por la gente en el lugar del hecho, muy probablemente la policía no los hallará por sí misma. La evidencia física es importante en la determinación de un caso, es usada como una confirmación – para apoyar testimonios que identifican a los sospechosos. La ausencia de evidencia física podría significar que un caso no se haya dado; puede incluso no confirmar una teoría. Pero siempre conduce a la identificación de personas, no siempre sospechadas por la policía. En el corto plazo, los investigadores criminales comienzan con la identificación, entonces colectan evidencia; raramente reúnen evidencia y luego hacen la identificación. Tal como los doctores en zona de guerra, los investigadores criminales emplean una estrategia. Si un crimen no puede ser más o menos resuelto en el lugar, el caso probablemente será cerrado y los detectives se moverán hacia casos más prometedores. Como la mayoría de los sospechosos de cometer delitos no pueden ser identificados rápidamente, muchos crímenes siguen sin resolverse. Japón es una excepción entre los países con una democracia desarrollada. Allí la policía resuelve cerca del 58 % de todos los delitos que les reportan. Estados Unidos tienen uno de los peores récord: sólo son resueltos el 22 % de los crímenes más serios; en Inglaterra y Gales, 35 %; en Canadá, 45 % y en Australia, 30 %. La probabilidad de resolver crímenes varía con la naturaleza del delito, con más altas tasas para crímenes que implican confrontación y más bajas para con los delitos contra la propiedad. En Estados Unidos la policía resuelve el 46 % de los crímenes violentos contra las personas contra el 18 % de los crímenes contra la propiedad. Entre los crímenes mayores, el homicidio es el que más probabilidades tiene de ser resuelto, 67 %, y el robo de automotores es el que menos tiene, 15 %. Los detectives dedican la mayor parte de su tiempo a hablar con la gente fuertemente sospechada de estar involucrada en un crimen, intentando obtener su confesión. Los interrogatorios son generalmente directos y transparentes. No necesitan ser muy inteligentes, porque la mayoría de las veces los responsables confiesan. A veces efectúan amenazas que tienen que ver más con la habilidad del policía para persistir que con la fuerza física. Los detectives además trabajan para obtener ‘esclarecimientos secundarios’, cuando una persona procesada –o a veces condenada- por un crimen, confiesa otro crimen. Muchos robos de viviendas son esclarecidos por esta vía. Estudios en Gran Bretaña y en Estados Unidos indican que la única vía segura -para una fuerza policial-, para incrementar su baja tasa de esclarecimientos, es prestar atención a la obtención de estos “esclarecimientos secundarios”. Posiblemente, la parte que más le cuesta a un detective es desarrollar experiencia en requerimientos legales para coleccionar y reportar evidencia. Pocos tienen entrenamiento formal en leyes, aun así necesitan entender cómo usarán los fiscales su evidencia y los desafíos que enfrentarán en la corte. 6

Prohibida su reproducción sin permiso de sus autores y editores Los detectives se quejan de que el papeleo está incrementándose y tornándose más intrincado, como resultado de los cambios en las reglas de las cortes y en la legislación. Las investigaciones muestran que para cada hora de charla del detective con la gente y de búsqueda de evidencia, deben destinar media hora a la documentación. Aunque la investigación criminal es el epítome del servicio de policía, no está del todo claro si requiere habilidades peculiares en un policía. Muchos detectives admiten –off the record- que la investigación puede ser hecha por cualquiera que sea inteligente y tenga deseos de aprender los detalles de la ley procesal penal. Tal como un experimentado Inspector Jefe-Detective en Inglaterra dijo: “el trabajo de la investigación criminal es la clase de trabajo que cualquier hombre prudente y seguro puede realizar”. Administración policial Segunda edición, A. J. P. Butler, Pág. 104. Definición y propósito de una estructura organizacional. El propósito de la estructura es organizar el staff, los policías y el personal civil, y optimizar su desempeño para cumplir la misión de la Fuerza. Por lo tanto, lo apropiado de la estructura organizacional de una Fuerza, debería ser juzgado por los resultados que produce y no por otro criterio. La eficiencia de la estructura organizacional puede ser solamente evaluada en referencia a la misión y a las metas de la Fuerza. El jefe debe asegurarse que la contribución del staff bajo su comando, esté haciendo lo correcto para concretar las metas. La organización de estos recursos y los procedimientos que siguen, habrán de tener un significativo efecto sobre los resultados que producen. Para traer un marco de trabajo para el análisis de la estructura organizacional, siete áreas pueden ser identificadas y usadas por el jefe para examinar su propia situación: 1) Misión – si no hay una clara comprensión de la misión y cómo serán medidos los resultados, la organización carecerá del sentido de dirección y del punto de referencia desde el cual hacer su trabajo. 2) Conocimiento de las expectativas de la comunidad – la estructura de las organizaciones policiales estaría directamente relacionada con los servicios en desarrollo, en respuesta a las expectativas de la comunidad. 3) Calidad asegurada – los métodos y medios del monitoreo día-a-día y la evaluación de largo plazo, de la concreción de los estándares de servicio. 4) Coordinación de los recursos – los métodos de aseguramiento del que están enterados los oficiales, los objetivos comunes que persiguen y los servicios desarrollados para los estándares requeridos. 5) Procedimientos y sistemas – deben ser compatibles con los objetivos de la organización y no tomar más tiempo o recursos que los absolutamente necesarios para asegurar la calidad del servicio. 6) Claridad de las responsabilidades y de la autoridad – el personal debería estar informado del alcance de su discrecionalidad para tomar decisiones y de sus responsabilidades para cumplir la misión y lograr las metas. 7) Conocimientos individuales y habilidades – confrontadas con las tareas y estándares de servicio a los cuales deben responder los individuos, para desempeñarlos y realizarlos. Los siete puntos mencionados son las claves esenciales de una efectiva estructura organizacional. Deberían ser revisadas regularmente por los jefes, para asegurarse que son aún consistentes con la misión y las metas. Los cambios, dentro y fuera de la Fuerza, pueden requerirle modificaciones a la estructura organizacional, para retener buenos estándares en el desarrollo de los servicios. Organización de una Subdivisión: un caso de estudio. “Superintendente” es un Oficial Jefe, titular de una Unidad de Policía (Subdivisión). La Subdivisión, como unidad operacional básica, es un buen ejemplo para ilustrar los asuntos que deben ser considerados, cuando se mira la influencia de la estructura organizacional 7

Prohibida su reproducción sin permiso de sus autores y editores en la habilidad de la Fuerza para satisfacer las expectativas de la comunidad. La subdivisión típica tiene 3 subsistemas: los oficiales de las Patrullas Uniformadas que realizan la función policial 24 horas al día, con algunas tareas investigativas, patrullas de seguridad y contacto con la comunidad; el Departamento de Investigación Criminal (CID, Criminal Investigation Department) que es responsable de la investigación de los crímenes más serios; y el Subsistema de Apoyo y Especialistas que está compuesto por la escuadra de policías que trabajan vestidos de civil, el oficial de inteligencia local y el apoyo administrativo y de oficinistas. Un diagrama organizacional es un medio muy útil de identificación de las partes componentes de una organización, la relación entre las partes y el personal disponible para el jefe. Diagrama organizacional de una Subdivisión de Policía S U P E R I N T E N D E N T E I N S P E C T O R J E F E INVESTIGACIÓN CRIMINAL Inspector Jefe Detective Inspector Detective Sargento Detective Sargento Detective Sargento Detective 3 Policías Detectives 3 Policías Detectives 3 Policías Detectives Analista Criminal APOYO / ESPECIALISTAS PATRULLAS UNIFORMADAS Escuadra Civil Oficial de Administración Unidad A Inspector Unidad B Inspector Unidad C Inspector Unidad D Inspector Deberes Generales Inspector 1 Policía Sargento 3 Policías Oficinista 3 Escribientes 4 Sargentos 26 Policías 4 Sargentos 26 Policías 4 Sargentos 25 Policías 4 Sargentos 25 Policías Sargento 16 Policías El propósito de la estructura organizacional es hacer óptimo el uso de los recursos disponibles Por lo tanto, en la etapa de planeamiento del ciclo de la administración, la estructura organizacional deberá ser examinada en el contexto de la extensión a la cual ella facilita la satisfacción de las expectativas de la comunidad, y la necesidad de cambios para mejorar el desempeño. Históricamente, la estructura subdivisional se ha desarrollado sin estar consistentemente vinculada a la calidad de servicios requeridos por el público. El propósito de la auditoría organizacional es: (1) determinar el actual estándar de servicios que están siendo desarrollados; (2) comparar actuales estándares de servicios con la expectativa de la comunidad; y (3) estructurar los recursos para desarrollar los estándares esperados por la comunidad.Prácticas policiales basadas en el riesgo Fuente: Policing Britain – Risk, Security and Governance, Pág. 56-63, Les Johnson, Longman Criminology Series. Traducción de Carlos G. Blanco, M.Sc. El management del riesgo comercial tiene varios objetivos principales: anticiparse al riesgo por medios proactivos; evaluar el carácter del riesgo y valorar la probabilidad de su ocurrencia; calcular las pérdidas o patologías emergentes de tal ocurrencia; balancear las probabilidades de riesgos emergentes con alguna pérdida anticipada o patologías que surjan de su ocurrencia; y controlar el riesgo a través de la intervención directa o, donde sea considerado inapropiado, desplazarlos o transferirlos a otra parte (cf. Nalla and Newman, 1990). En síntesis, el management del riesgo es actuante, proactivo y anticipatorio; la aplicación de esos principios requiere la colación y el análisis de la información obtenida a través de la vigilancia sistemática de aquello en riesgo o que probablemente cause riesgo. 8

Prohibida su reproducción sin permiso de sus autores y editores La orientación creciente de la policía pública hacia la reunión de información, el compromiso anticipador, la intervención proactiva, la vigilancia sistemática y el cálculo racional de resultados demuestra un etos (carácter distintivo) comparable al de la seguridad comercial. La influencia creciente de este etos puede ser vista en varios desarrollos. Considere el caso del management del crimen. Una Comisión Auditora jugó un rol particularmente importante al modelar la práctica policial; su documento ‘Ayudando a las Investigaciones: atacando al crimen efectivamente’ (1993), ha urgido a las Fuerzas a establecer un crime management desk (Oficina de Gestión del Crimen) en orden a distribuir recursos más eficientemente; apuntar a delincuentes reincidentes; hacer mejor uso de los informantes; y desarrollar sistemas integrados para la compilación y consulta de las bases de datos (*). Aunque algunos permanecen escépticos acerca de la novedad de tales desarrollos –una editorial de Police Review insistió en que estas ‘habilidades más básicas han sido practicadas desde el tiempo de los Bow Street Runners’ (1996)- es indudablemente cierto que reflejan un cambio cualitativo en la práctica policial. La Dirección de la Facultad Nacional del Crimen en Bramshill ha declarado recientemente que la investigación criminal está llevando a cabo un cambio fundamental ‘desde un énfasis en la distribución de los recursos a uno de detectabilidad’ (Pyke citado en Gibbons, 1996a: 4). En efecto, el presente sistema de categorización de crímenes (A, B o C), de acuerdo al tipo de delito y disponibilidad de recursos, será reemplazado por un sistema que define la detectabilidad de acuerdo a las habilidades [personales] disponibles y a la calidad de la información [inteligencia]. Por estos medios pueden hacerse algunas evaluaciones de costos y beneficios, asociadas con el despliegue de una técnica investigadora dada y si, en efecto, el nivel particular de detectabilidad justifica que se esté asumiendo una investigación. Por supuesto, tales prácticas dependen de la producción sistemática de inteligencia de alta calidad. Un elemento clave del servicio policial guiado por inteligencia incluye el cultivo de informantes, la Comisión Auditora, el Ministerio del Interior, la Asociación de Jefes de Policía y la Inspectoría de Policía de Su Majestad apoyaron esta táctica en los últimos años. Tal es la unanimidad del apoyo entre los organismos oficiales, que se dijo ‘tenemos una política nacional de facto para facilitar y alentar el uso de informantes’ (Dunnighan y Norris, 1997: 3). Apoyado en la Comisión Investigadora McDonald (Concerning Certain Activities of the Royal Canadian Mounted Police), Gill (1994) identificó cuatro tipos de informantes: el ciudadano voluntario que ofrece información por única vez; la ‘fuente casual no desarrollada’, alentada a pasar información ganada durante el curso normal de su trabajo (Ej.: un taxista o el empleado de una compañía telefónica); la ‘fuente casual desarrollada’ a quien se le paga por tal información y se le asignan tareas específicas de reunión de información; y el ‘operativo encubierto en profundidad y en el largo plazo’ quien puede, por ejemplo, “volverse” miembro de una organización. Según el estudio de Norris (1996) de los informantes de la policía británica, muy pocos son voluntarios, el 85% de los contactos siguen siendo iniciados por detectives en el primer caso. La mayoría de los informantes tienen una larga historia de criminalidad, el 55% fueron condenados por más de seis delitos. El dinero fue una de las muchas formas de inducción; otros incluyen la venganza, el deseo de ser relevado de la custodia y el de mejorar su situación procesal. Sin embargo, el cultivo de informantes puede traer problemas. Primero, la cuestión de su eficacia y eficiencia. En el estudio de Norris (1996) la tasa de desgaste era alta: en una Fuerza estudiada, de más del 82% de los informantes registrados en un año, sólo el 21% permanecía activo al año siguiente. Sumado a ello, Norris (1996) señala que una vez que los costos del reclutamiento, mantenimiento del contacto y supervisión de los informantes son tomados en cuenta, su eficiencia se torna cuestionable. Como un problema de eficiencia, la cuestión crítica es la calidad de la información producida. Gill (1994) expresa que los informantes dan información a cambio de dinero o inmunidad en el proceso y, como todos los empresarios privados, sobreestimarán su valor. Por lo tanto, en comparación con la información ganada a través de medios técnicos puros, la producida por informantes posee serios problemas de validez. Por estas razones Norris (1996) es escéptico acerca de los reclamos oficiales sobre la creciente contribución que los informantes hacen para mejorar las tasas de esclarecimiento. Los problemas pueden surgir también en el nivel organizacional. Los más extremos ocurren cuando ‘el informante controla al agente antes que al revés’ (Marx, 1998: 152). Uno de los policías le respondió a Marx: 9

Prohibida su reproducción sin permiso de sus autores y editores ‘Me preocupo cuando oigo cosas tales como ‘hay buenos cacos y malos cacos’ y si es realmente un buen muchacho’ (Marx, 1998: 157). La carencia de supervisión eficiente es, sin embargo, sólo un elemento de la disfunción organizacional. Gill (1994) sugiere que la estrecha relación que algunas veces se desarrolla entre el informante y el oficial engendra una tendencia al sigilo que ‘bien puede tener un efecto negativo en la coordinación de operaciones dentro de una agencia, y más aún entre diferentes agencias’ (Gill, 1994: 157). En su extremo máximo, puede producir conflictos entre oficiales. Dunnighan y Norris (1997) describen el caso de un oficial robándole información al otro: ‘Este policía comenzó a ‘cavar en mi huella’...para ver si había algo...que yo estaba obteniendo de Polly (informante)...Comencé a cerrar con llave todos mis cajones...’ (Dunnighan y Norris, 1997: 13). El tercer conjunto de problemas se relaciona con cuestiones de ética y responsabilidad. Marx (1998) observa que el trabajo policial encubierto, en general, y el uso de informantes en particular, pueden dar lugar a la amplificación de la desviación como a la facilitación de la actividad criminal. Gill (1994) se refiere al caso de Kenneth Lennon quien, habiéndose infiltrado en el equipo del IRA en Luton a nombre de la Special Branch (Rama Especial anti-terrorista) durante comienzos de los setentas, dijo haber sido coaccionado para actuar como agent provocateur. Tres días después de hacer esta declaración, Lennon fue hallado baleado, muerto aparentemente por el IRA. La investigación posterior no halló apoyo a las alegaciones de Lennon, aunque Geoffrey Robertson (citado en Gill, 1994) mantiene no sólo que la Special Branch absolvió a Lennon de los crímenes serios que había cometido anteriormente, también incitó a otros a cometer delitos que de otras maneras no habrían cometido. Un ejemplo más reciente, ocurrido en 1996 cuando Eaton Green, un informante de la Policía Metropolitana, arregló –con aprobación de sus supervisores- que dos criminales jamaiquinos ingresen al país. Posteriormente, Green y uno de estos hombres tomaron parte en un robo armado. Dunnighan y Norris (1997) señalan que mientras algunas formas de conducta –tales como oficiales obteniendo beneficios financieros de los tratos corruptos con los informantes- son universalmente condenados por la policía, los problemas de la ‘noble causa de la corrupción’ son tema de variadas respuestas. Las guías de la Asociación de Jefes de Policía especifican que la participación de los informantes (aquellos activamente involucrados en crímenes acerca de los cuales pueden informar) tiene que ser autorizada por un oficial superior o jefe, pero la misma rara vez es solicitada. En la práctica, ‘no hay...unanimidad...acerca de la línea entre la participación legítima (por aquellos que toman parte en un crimen acerca del cual son, simultáneamente, informantes) y el uso ilegítimo de un agente provocador’ (Dunnighan y Norris, 1997: 7). En lugar de esto, los oficiales caen en su propio sentido de la moralidad para informar alguna decisión que ellos adoptan y, haciéndolo así, pueden quebrar normas formales. Esta solución informal, aunque normalizada en toda la organización es, sin embargo, problemática. En el caso en que las cosas marchen mal, el oficial será hallado responsable para con esas mismas reglas formales que son rutinariamente rotas. Aunque los informantes son centrales al servicio de policía guiado por inteligencia, la evidencia disponible parece indicar que su cultivo y despliegue puede acarrear problemas para el público (ética, responsabilidad) y para la policía (la calidad y la seguridad de la información). Sin embargo, con respecto a lo último, Gill (1994) nos recuerda que la productividad de los informantes no puede ser medida sólo en términos de su potencialidad para reunir información. Una función clave de los informantes –particularmente aquellos empleados por servicios de seguridad estatal- es que ‘su presencia, o igual la sospecha de su presencia, puede ser altamente trastornadora’ (Gill, 1994: 155). En efecto, para Brodeur (1983) uno de los rasgos definitorios de la alta policía (high policing) es que usa informantes no sólo para colectar información sino para crear trastornos (disruption). Este es un factor particularmente pertinente a la luz de los recientes cambios legislativos en Gran Bretaña. Un desarrollo significativo en la conducción hacia el servicio de policía guiado por inteligencia ha sido la decisión de poner en orden los servicios de seguridad en la lucha contra los crímenes serios. La Ley de Servicios de Seguridad rige desde octubre de 1996. 10

Prohibida su reproducción sin permiso de sus autores y editores Bajo sus previsiones, los agentes del MI-5 deberán trabajar al lado de los oficiales de policía y el Director del Servicio Nacional de Inteligencia Criminal con responsabilidad sobre todos para la coordinación de sus actividades. Se anticipó que unos dieciséis o diecisiete agentes del MI5 secundarán al NCIS para ayudar a la policía a atacar el crimen organizado –especialmente relacionado a drogas- y el terrorismo. Este desarrollo dio lugar a preguntas sobre los poderes de la seguridad personal. (Como lo dice Gill, 1994, este tema también fue debatido en otras jurisdicciones, la Ley de Organización de la Inteligencia de Seguridad de Australia de 1979 [Australian Security Intelligence Organization Act 1979] estipula que la ASIO no es una fuerza policial y no tiene poderes para arrestar, detener o interrogar personas). Antes de la aprobación de la legislación británica, los oficiales de policía senior y el Comité de Autoridades Policiales Locales (CoLPA) insistieron en que los servicios de seguridad no deberían tener un rol policial operacional. Como un vocero del CoLPA expresara: ‘El rol propio de los servicios de seguridad es aumentar y asistir el trabajo de la policía en la reunión de inteligencia para prevenir y resolver crímenes...el MI5 no debería involucrarse en problemas operacionales’ (Police Review, 24 de noviembre de 1996: 12). Consecuente con estas declaraciones, una enmienda a la Ley de Servicios de Seguridad confirmó que la policía retendrá la primacía (**) en las operaciones que involucren al MI5, siendo la función del último ‘actuar en apoyo de las actividades de las fuerzas policiales y otros organismos de ejecución de la ley’ (citado en Police Review, 1996: 4). El principio invocado aquí es el de la ‘primacía civil’ de los Jefes de Policía sobre otras agencias (tales como los militares, las fuerzas policiales especiales o, en este ejemplo, el MI5) con los cuales ellos interactúan en un espacio público. Aunque hay poco espacio para analizar este tema aquí, he sugerido en todas partes que el concepto de primacía civil es defectuoso en muchos aspectos. Por ejemplo, hay antecedentes convincentes para argumentar que en caso de un evento militar serio (Johnston, 1992b) o un incidente nuclear (Johnston, 1994) la primacía civil de los Jefes de Policía podría ser volcada en nombre de la seguridad nacional. Más aún, en el caso del MI5, la situación es complicada por la naturaleza necesariamente secreta de la función de seguridad. No sólo suponiendo saber si los servicios de seguridad tienen restringida su actividad a problemas no-operacionales, la verdadera distinción entre la mera reunión de inteligencia y la actividad operacional es muy difusa. Este punto está confirmado por el ejemplo australiano. Como lo dice Gill (1994) aunque el ASIO no posee poderes policiales, puede ‘tomar suficientes pasos legales para desalentar o inhibir tal actividad [considerada perjudicial para la seguridad] (Reporte del ASIO al Parlamento 1987-8 citado en Gill, 1994: 137). En Gran Bretaña además, está claro que la implementación de pasos legales disponibles para los servicios de seguridad será un factor clave en la lucha contra el crimen organizado. Lo que está siendo propuesto es el despliegue sistemático de lo que uno podría llamar técnicas de desorganización, estrategias equivalentes a las tácticas para ‘contrarrestar’, rutinariamente usadas por los servicios de seguridad estatales. Tal como los programas de contra-inteligencia usan tácticas de desinformación y desmoralización para desestabilizar la coherencia de grupos políticos, así las técnicas de desorganización son usadas para minar las actividades de los grupos criminales. Un comentario reciente de ‘una fuente del Home Office’ relativo al rol realzado de los agentes del MI5 que ‘trastornar las actividades de los criminales organizados puede ser un rol deseable si el MI5 es incapaz de llevarlos a la justicia’ (citado en Gibbons y Hyder, 1996: 5). Aquí, contrariamente a las estipulaciones de la primacía civil, está claro que el rol de los servicios de seguridad es decididamente operacional, el objeto es ‘hacerles la vida difícil’ a quienes las agencias convencionales de ejecución de la ley no pueden hallar. Así, en un incidente reportado recientemente, los servicios de seguridad ‘gestionaron para identificar una cuenta corriente de un traficante de drogas y removerle los fondos desde ésta’ (Palmer, 1997: 17). Lo que se destaca aquí no es meramente la confrontación del servicio policial civil y la seguridad estatal, sin embargo. El uso de técnicas (informales) de desorganización es similar en carácter a la aplicación de ‘justicia informal’ para aquellos comprometidos con la seguridad privada y la gestión del riesgo comercial. En ambos casos la razón fundamental es frustrar el sistema de justicia formal en orden, más rápidamente, a efectuar la veloz clausura de un problema dado. Tales soluciones poseen obvias preguntas éticas. ¿Cuáles son los estándares de la justicia pública a ser mantenidos? ¿Cómo puede uno asegurarse que aquellos sujetos a sanciones informales son blancos ‘dignos’, antes que ‘indignos’? 11

Prohibida su reproducción sin permiso de sus autores y editores La argamasa que une las variadas estrategias basadas en el riesgo descriptas es la vigilancia (surveillance). La vigilancia es fundamental para las funciones de reunión de información del servicio de seguridad estatal. Igualmente, sin embargo, es central a las actividades de seguridad comercial. Como Shearing y Stenning (1981) lo sugieren, ‘el rasgo unificador de las diversas actividades tomadas por la seguridad privada bajo el título de la prevención, es la vigilancia’ (Shearing y Stenning, 1981: 213). Algunos oficiales de policía senior mantendrían, por supuesto, que la vigilancia no es nada nueva. Comentando acerca de la controversia que rodea a la reciente Ley Policial, el vocero de la ACPO Sir James Sharples insistió que ‘el servicio de policía ha estado usando tácticas de vigilancia para combatir el crimen serio desde 1829’ (citado en Gibbons, 1997b: 25). Aún, los desarrollos técnicos han producido un cambio cualitativo en la vigilancia. La preocupación acerca del potencial crecientemente invasor de la vigilancia electrónica se reflejó en la controversia acerca de proposiciones para la Ley Policial que le dan a los Jefes de Policía la autoridad estatutaria de un Comisionado para colocar micrófonos ocultos para la prevención y detección de crímenes serios. Las enmiendas de la oposición hechas en la Casa de los Lores permitieron rechazar estas proposiciones favoreciendo en su lugar un sistema donde los Jefes de Policía buscarían la autorización de un Comisionado. Particular preocupación surgió sobre la difusa definición de crimen serio, que incluye actividades de ‘un gran número de personas en busca de un propósito común’ combinado con la sofisticación técnica de los micrófonos ocultos, podrían alentar la desviación policial. Como lo señalara un editorial del New Law Journal, la policía ‘ha demostrado muchas veces que ellos no se han comportado suficientemente bien como para darles este derecho adicional’ (citado en Police Review, 1997:5). Como lo sugieren Shearing y Stenning (1981), entonces, la esencia de la función de seguridad reposa en la vigilancia. Crecientemente, sin embargo, esa función central no puede ser separada de su más amplio rol de proveer información para el análisis del riesgo. El potencial para la reunión de información y el proceso posterior es realzado por tecnologías de seguridad sofisticadas. En Gran Bretaña, la más fuerte expresión de vigilancia electrónica ha sido el rápido crecimiento de las cámaras de circuitos cerrados de televisión (CCTV) en pueblos y ciudades. A veces han tenido un impacto directo en el crimen. En junio de 1996 más de 80 personas fueron arrestadas después que la Policía de Northumbria divulgara fotografías de fanáticos del fútbol destrozando cosas a través del centro de la ciudad de Newcastle hasta un periódico local. Así he considerado el impacto de las prácticas basadas en el riesgo en aquellas marcadas por la policía. Sin embargo, también está la cuestión de cómo impactan los riesgos en la policía misma. Ericson y sus colegas sugieren que la orientación hacia el riesgo altera la estructura y la práctica de la organización policial. La policía está cada vez más preocupada con la colación, colección y diseminación de información para propósitos de gestión del riesgo. Las agencias policiales devienen en parte de una red de trabajo de sistemas expertos de información que buscan producir conocimiento para –y para colectar conocimiento recíproco de- otras agencias de seguridad. Tales metodologías basadas en el riesgo, reforzadas con tecnología de la información, definen los parámetros del servicio policial basado en el riesgo, incluyendo la población a servir: ‘la tecnología de la información ha sido empleada por las organizaciones policiales para construir la población de la policía’. Significativamente, esta población incluye miembros de las agencias policiales así como el público externo, varios mecanismos de perfil del riesgo siendo aplicados para la gestión interna del riesgo dentro de la organización: filmación de empleados, informes de actividades laborales, puntajes de competencia, test de drogas y otras medidas de seguridad y salud (Maining (1979) observó que el principal problema para la organización policial no es el control del crimen sino el control de su propio personal). El efecto es enlodar la cuestión de la responsabilidad organizacional, haciendo dificultoso conocer quién está en control: la autoridad jerárquica es reemplazada por la transparencia y la auto-regulación; las estructuras laborales y las culturas son transformadas; y florece la diversidad intra-organizacional. A lo largo de estos cambios internos, la diversidad inter-organizacional también crece. Desde que la policía está crecientemente enredada en redes de información multiagenciales, ella es, primero y principalmente, ‘agente de información’ (information-brokers). Por esta razón, Ericson 81994) sugiere que lo que convencionalmente se llama ‘policía comunitaria’ debería, más acertadamente, denominarse ‘servicio policial comunicacional’. 12

Prohibida su reproducción sin permiso de sus autores y editores La ciencia policial – Enfoque europeo Hans‐Gerd Jaschke El incremento del crimen organizado y del delito transfronterizo es consecuencia de la globalización. El rápido intercambio de la información y del conocimiento, de las personas y los bienes, de las culturas y los valores y, por último pero no menos importante, la aparición de una creciente desigualdad social, ha generado nuevos tipos de delito y de desórdenes. Entre éstos se encuentran el tráfico de seres humanos, la inmigración ilegal, el crimen organizado, la corrupción, el delito cibernético y las amenazas planteadas por el terrorismo. Los cuerpos policiales y los organismos de justicia dan respuesta a estas modernas amenazas. Desde la década de 1990, se ha instaurado la cooperación policial europea. Los acontecimientos del “11 de septiembre” tuvieron un impacto amplio y duradero en la dinámica de la cooperación internacional: intensificación de las operaciones policiales transfronterizas, aceleración del establecimiento de instituciones dentro del tercer pilar de la UE, facilidad de intercambios prolongados y sistemáticos de conocimientos y de formación comunes para los funcionarios superiores de los cuerpos de Policía (CEPOL). Son parte del proceso el interés y empleo de métodos científicos y de los hallazgos de las investigaciones. Dentro de los ámbitos de desarrollo nacionales están aumentando los enfoques científicos. La misma Policía pide soluciones científicas en materia forense, pero lo hace también en el ámbito de las ciencias sociales. Los casos prácticos de delito, los problemas de gestión policial y la formación actual de la Policía incluyen una gran variedad de enfoques científicos. Hoy la gestión policial aplica, en parte, el conocimiento científico y está abierta a los desarrollos propios de los distintos campos académicos. Por otra parte, la investigación policial académica en disciplinas como la criminología, la sociología, las ciencias políticas, la psicología, la criminalística, etc., ha presentado un amplio margen de estudios empíricos y de discusiones teóricas. Esto se ha hecho teniendo en cuenta los estándares de las distintas disciplinas y sus metodologías. Aunque se hayan emprendido enfoques interdisciplinarios, no existen unas disciplinas denominadas “estudios policiales” o “ciencia policial” que estén aceptadas por toda Europa. Se hacen algunos esfuerzos y hay algunas cátedras de ciencia policial, pero la ciencia policial como disciplina integrada e integradora se encuentra aún en su fase inicial. En 2007, un grupo interdisciplinario e internacional de expertos en “Perspectivas de la ciencia policial en Europa” [1] publicó un informe. CEPOL – La Escuela Europea de Policía‐ pidió a este grupo que trabajase en los puntos comunes entre ciencia y formación, investigación y educación, y en algunas perspectivas con vistas a un enfoque europeo. El grupo trabajó a lo largo de dos años en el informe. El artículo que sigue proporciona un resumen del trabajo del grupo junto con algunos resultados de sus discusiones. Historia de la ciencia policial. Aunque el término de “ciencia policial” no tenga un concepto común dentro de las modernas ciencias sociales – otros lo denominan “estudios policiales” o “investigación en materia policial” – tiene una larga tradición. En el siglo dieciocho, la ciencia de la policía (Polizeiwissenchaft) era la ciencia del Estado, concepto muy amplio que englobaba casi todas las tareas encomendadas al Gobierno. Al igual que el término francés “Police”, el alemán “Polizei” se refería a un conjunto de actividades gubernamentales mucho antes de la existencia de fuerzas policiales que las llevasen a cabo, ya que esto último ocurrió principalmente durante el siglo diecinueve. Su significado original, que se remonta al siglo quince, fue coincidente al de gobierno o administración en sí misma, aunque se utilizase de forma muy amplia en el contexto del mantenimiento del orden y el de prevención de conflictos civiles. La ciencia policial llegó a ser una disciplina académica en algunas naciones europeas durante el siglo diecinueve, estando localizada en las universidades. Incluso aquellas naciones europeas que no empleaban el término “ciencia policial” habían establecido disciplinas universitarias similares, usando términos como “ciencia política” o incluso “ciencias militares”. Durante el siglo XX comenzó a desaparecer el sentido gubernamental de la “ciencia policial”, reemplazado en su lugar por un significado ligado a la criminología y a la criminalística. A partir de los años setenta, la investigación policial de carácter empírico se abre paso en casi todas las naciones de Europa siguiendo dos caminos: la investigación realizada por académicos respecto de la Policía y la investigación realizada por la misma Policía. 13

Prohibida su reproducción sin permiso de sus autores y editores Temas principales y tendencias de la ciencia policial. La actividad policial es – y se irá haciendo cada vez más – una actividad basada en el conocimiento. En el futuro, los máximos responsables y los agentes de Policía necesitarán una formación y conocimientos aún más detallados respecto de la actividad policial y de los retos a los que han de enfrentarse los agentes de Policía. La ciencia policial suministra la base de investigación que precisa este conjunto de conocimientos. Desde los años setenta, la investigación policial en Europa trata los orígenes históricos y el desarrollo de la Policía y de la actividad policial. En la mayoría de las naciones europeas, la función de la Policía fue separándose gradualmente del poder militar y de los intereses personales de los gobernantes para fundamentarse en el derecho y la ley, mantener la justicia y prestar servicio a los intereses del conjunto de la comunidad. Sin embargo, en algunas naciones del mundo este proceso se encuentra lejos de haber llegado a su término. Otras cuestiones relacionadas con la investigación, siguiendo la perspectiva histórica, son la interacción entre la Policía y la política y la diversificación de los papeles y de las funciones de la Policía. La ciencia y la investigación policiales pueden cubrir la extensa variedad de los papeles desempeñados por la Policía en cuanto a combatir el delito, a suministrar servicios, a mantener el orden y a reprimir los desórdenes y la discordia. Los modernos funcionarios de Policía son, asimismo, administradores de información, comunicadores y gestores de situaciones de crisis. Las estrategias y los estilos para llevar a cabo las misiones de policía se han transformado en una parte importante de la investigación policial. El procedimiento de las investigaciones de delitos, el modelo de Policía dentro de la comunidad, la “Policía orientada a los problemas” citada por Herman Goldstein, el modelo de ventanas suprimidas y la Policía basada en los datos de inteligencia constituyen distintos estilos, conocidos y discutidos en muchas naciones europeas. Desde un punto de vista interno, la organización de la Policía se completa mediante materias tales como las disertaciones sobre gestión y la cultura policial. Las sociedades europeas modernas se están volviendo cada vez más multiétnicas y multiculturales. Las relaciones entre la Policía y los grupos étnicos minoritarios – en particular, los compuestos por varones jóvenes – se caracterizan, a menudo, por situaciones de conflicto y de hostilidad. Comprender las condiciones previas y la dinámica de las situaciones generadoras de tales relaciones de desconfianza y de sospecha es algo que puede suministrar una base para la mejora de esas relaciones. Las cuestiones principales a investigar son: ¿Qué situaciones específicas y relaciones provocan y generan enfrentamientos que puedan conllevar conflictos? ¿Qué factores tienen una influencia particular en las maneras en las que se desarrollan estas situaciones y en las reacciones que suscitan? ¿Cómo puede contrarrestarse la desconfianza mutua existente entre los jóvenes y la Policía? El reciente desarrollo de las sociedades europeas y las materias de investigación como las que arriba figuran, muestran la necesidad de un enfoque interdisciplinario que tenga como propósito integrar las disciplinas relativas a la Policía ya existentes. No se supone que ninguna de las disciplinas hoy vigentes pueda hallar respuestas aplicando sólo sus propios métodos, discursos y hallazgos aislados. Ciencia policial y ciencia de la actividad policial. ¿Es la ciencia policial una ciencia de por sí, se trata de una ciencia teórica o de una ciencia aplicada, es una disciplina independiente que emplea sus propios métodos e instrumentos? La ciencia policial es el estudio científico de la Policía en cuanto a institución, y el de la acción policial en cuanto a proceso. Como disciplina aplicada, combina los métodos y los propósitos de otras disciplinas relacionadas dentro del ámbito de la actividad policial, incluyendo tanto lo que la Policía hace como las influencias exteriores que tienen un impacto en el orden público y en la actividad policial. La ciencia policial intenta adquirir conocimientos y explicar los hechos que supone la realidad de la actividad policial. La ciencia policial está situada en la encrucijada misma de la investigación, la formación, la educación, la mejora y la innovación. No es una ciencia por derecho propio sino que combina, más bien, los métodos e instrumentos conocidos a partir de disciplinas vecinas, como son las ciencias sociales, la criminología y la criminalística. La ciencia policial suministra, asimismo, materias de investigación conjunta cuyo fin es contrarrestar las divisiones y las fronteras que hay entre las disciplinas existentes. 14

Prohibida su reproducción sin permiso de sus autores y editores De esta forma, se desarrollan cuestiones clave que, hasta ahora, cubren la actividad policial. En cuanto a disciplina de integración, se emplaza al mundo académico de la investigación policial, así como a los profesionales policiales involucrados en prácticas policiales de formación, investigación y problemas de gestión para que busquen soluciones que tengan una base científica. Entendemos por “Policía” la institución o instituciones públicas conocidas como “la Policía” y que son comunes, con algunas diferencias, a todas las sociedades europeas. Sin embargo, en contraposición, la “actividad policial” constituye un proceso: es un término que podríamos aplicar al mantenimiento del orden y la seguridad mediante la prevención y la detección de los delitos y las conductas incivilizadas y mediante la adecuada respuesta a las necesidades de las víctimas, que pueden ser llevadas a cabo por o en nombre de varios organismos. En ello están involucradas, además de la Policía, organizaciones sin ánimo de lucro como las ONGs, pero también lo están organizaciones con ánimo de lucro inscritas en el sector privado. De esta manera, podríamos denominar a esto una economía mixta de la actividad policial. Aunque la actividad policial aún permanezca encomendada al Estado, en muchas naciones europeas la actividad policial pública tradicional se encarga hoy sólo de una parte de los servicios relacionados con dicha actividad. Gran parte del campo restante viene asegurado por el sector privado, por otras agencias del sector público y por otras opciones más económicas dentro del servicio público de Policía. Esto podría denominarse como la moderna “multilateralidad” de la actividad policial, y una de las cuestiones clave de la ciencia policial debe consistir en su ampliación a este aspecto, más extenso, de la Policía y de la actividad policial. Las ulteriores etapas para el establecimiento de la ciencia policial, los estudios policiales y la investigación policial no pueden quedarse limitadas a la Policía como institución, sino que ampliarán el desarrollo de sus investigaciones a la seguridad y a la actividad policial, entendiéndolas de un modo más general. Ciencia policial, formación policial y entrenamiento policial. El Proceso de Bolonia ha tenido un profundo impacto en el sistema universitario europeo: los diplomas de licenciatura y de doctorado están sustituyendo a las formas tradicionales de los cursos de estudio. En algunas naciones de la UE hasta el sistema de formación y de educación de la Policía está cambiando, aproximándose a la adopción del Proceso de Bolonia. Aunque no contempla los diplomas de licenciado y de doctorado, CEPOL – Escuela de Policía Europea – ha sido influenciada por el Proceso de Bolonia a la hora de crear y de adoptar planes de estudio modernos para sus cursos de formación. Dentro de los próximos años se espera que las Academias de Policía de Europa adopten más medidas. Existe una división en la misma Policía respecto a cómo tratar el desarrollo de esta cuestión. La formación policial incluye un proceso de adquisición de conocimientos, de habilidades y actitudes para desarrollar tareas profesionales específicas. Los oficiales de policía de menor rango tienen que seguir este camino para ganar las habilidades necesarias para cumplir con las tareas específicas de la policía. De igual manera, la educación policial se dirige hacia el conocimiento, las habilidades y las actitudes, aunque se presenta y se aprende de una manera más analítica, más reflexiva y más orientada hacia los problemas. La educación policial está dirigida a los oficiales de más experiencia y a aquellos que quieren promocionar a rangos superiores. La ciencia policial sirve tanto a la educación policial como a la formación policial. El contenido (temas de formación policial), la metodología (métodos de investigación y de resolución de problemas), y el desarrollo intelectual (pensamiento crítico) son partes de la conexión entre la educación policial y la ciencia policial. Desarrolla en el estudiante la capacidad de generalizar, de distinguir eficazmente las relaciones y funciones que se dan en situaciones nuevas, que no pueden ser por entero objeto de visualización o delimitación. El entrenamiento o formación policial, más basada en la experiencia práctica y en los conocimientos prácticos, no debería estar excluido de la ciencia policial. Dentro de una sociedad moderna y basada en el conocimiento, las habilidades prácticas pueden venir fundadas en el conocimiento científico y en los resultados de las investigaciones, pese a no tener como fin el de desarrollar formas científicas para solucionar los problemas. 15

Prohibida su reproducción sin permiso de sus autores y editores Los sistemas de formación y de educación policiales de los Estados Miembros de la UE muestran, con toda claridad, la necesidad de una cooperación entre los profesionales y los académicos, entre los agentes de Policía y los investigadores. La incorporación de los resultados de la ciencia policial a la práctica policial constituye un gran reto para el futuro. Algunos argumentan a favor de la separación entre la formación policial y la educación policial, aduciendo que la investigación policial sólo puede desarrollarse libremente cuando se lleva a cabo en instituciones de investigación independientes de la misma Policía. Otros se muestran a favor de integrar la formación y la educación policiales, de crear Academias de Policía en el contexto de instituciones académicas acreditadas dentro del sistema universitario, con el propósito de maximizar el impacto positivo que tengan en la organización de la policía tanto la investigación policial como la formación superior. El Proceso de Bolonia suministra un marco general para este desarrollo, según éste la acreditación está a cargo de los organismos nacionales homologados. Otro enfoque, compatible con el anterior, consiste en desarrollar, para la formación y la educación policiales, unas directrices de programas de estudio que tengan un ámbito euro

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