Saga medianoche 4 renacer -claudia gray

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Information about Saga medianoche 4 renacer -claudia gray

Published on July 11, 2016

Author: katherinfol

Source: slideshare.net

1. Capítulo 1 Traducido por Sidonie ―EL AMANECER ESTÁ CERCA,‖ DIJO BALTHAZAR. Esas fueron las primeras palabras que se habían dicho en voz alta en varias horas. Aunque no quería oír nada de lo que Balthazar tuviera que decir –sobre esto o aquello– , sabía que tenía razón. Los vampiros siempre pueden sentir el acercamiento del amanecer profundo en sus huesos. ¿Podría sentirlo también Lucas? Estábamos sentados en la sala de proyección de un teatro abandonado, donde las paredes cubiertas con pósters aún mostraban marcas de la batalla de la pasada noche. Vic, el único humano en la sala, dormitaba sobre el hombro de Ranulf, su pelo castaño dorado estaba alborotado de dormir; Ranulf estaba sentado en silencio, un hacha ensangrentada a lo largo de su regazo como si esperara más peligro en cualquier segundo. Su larga y fina cara y el corte a lo paje nunca le habían hecho verse como un santo medieval tanto como ahora. Balthazar permanecía en pie en la esquina más lejana de la habitación, manteniendo la distancia por respeto a mi dolor. Aún así su altura y sus anchos hombros implicaban que ocupaba más de su parte de la habitación. Acuné la cabeza de Lucas en mi regazo. Si yo viva, o como vampiro, hubiera estado tantas horas sin moverme me habría quedado rígida. Como fantasma, sin embargo, libre de las exigencias de un cuerpo físico, había sido capaz de sostenerlo durante toda la noche de su muerte. Eché mi largo cabello pelirrojo hacia atrás, intentando no fijarme en las puntas manchadas con la sangre de Lucas. Charity lo había matado delante de mis ojos, aprovechándose del deseo de Lucas de protegerme por encima de él. Fue su último y más horrible intento de herirme, conducida por su odio hacia cualquiera que le importara a Balthazar, su hermano y creador. Ella había violado un taboo vampírico al morder a alguien que había sido mordido por otro vampiro primero – quien, de hecho, lo había preparado para la transformación de vivo a no-muerto. Supuestamente Lucas me pertenecía para convertirlo o no en uno. Pero hacía mucho tiempo que a Charity no le importaba ningún taboo. A ella no le imporataba nada ni nadie salvo su retorcida relación con Balthazar.

2. Dondequiera que estuviese ahora, ella estaba sin ninguna duda deleitándose en el hecho de haber roto mi corazón y había empujado a Lucas al único lugar en el que nunca querría estar. Preferiría estar muerto, siempre había dicho Lucas. Cuando estaba viva y era mucho más inocente, había soñado que él se convertiría en vampiro conmigo. Pero había sido criado por los cazadores de la Cruz Negra, quienes odiaban a los no-muertos y los perseguían con la pasión de una secta. Convertirse en vampiro había sido siempre su peor pesadilla. Ahora esa pesadilla se había vuelto realidad. ―¿Cuánto tiempo?‖ pregunté. ―Minutos.‖ Balthazar dio un paso adelante, vio la expresión de mi cara y no se acercó más. ―Vic debería irse.‖ ―¿Qué pasa?‖ la voz de Vic estaba ronca de dormir. Se incorporó y su expresión pasó de la confusión al horror al ver el cuerpo de Lucas, ensangrentado y pálido en el suelo. ―¡Oh! – por un segundo, pensé que sólo había sido una pesadilla o algo. Pero esto – es real.‖ Balthazar negó con la cabeza. ―Lo siento Vic, pero tienes que irte.‖ Me di cuenta de lo que Balthazar quería decir. Mis padres, que siempre quisieron que siguiera sus pasos, me habían contado acerca de las primeras horas de la transición. Cuando Lucas se alzara como vampiro querría sangre fresca – la querrá desesperadamente, tanta como pueda conseguir. En el rimer frenesí del despertar, su sed empujaría cualquier otro pensamiento fuera de su mente. Estaría lo suficientemente hambriento para matar. Vic no sabía nada de eso. ―Venga, Balthazar. He llegado hasta aquí con vosotros. No quiero dejar a Lucas ahora.‖ ―Balthazar está en lo correcto,‖ dijo Ranulf. ―Es más seguro si te vas.‖ ―¿Qué quieres decir con más seguro?‖ ―Vic, vete,‖ dije yo. Odiaba empujarlo lejos, pero si él no entendía lo que estaba sucediendo, necesitaba una dosis de dura realidad. ―Si quieres sobrevivir, vete.‖ La cara de Vic palideció.

3. Más amablemente, Balthazar anadió, ―Este no es lugar para los vivos. Esto pertenece a los muertos.‖ Vic se pasó las manos por el pelo enmarañado, asintió una vez hacia Ranulf y salió de la sala de proyección. Probablemente se dirigiría a casa, donde intentaría hacer algo útil – limpiar la casa tal vez, o preparar comida que nadie más podría comer. Las inquietudes humanas parecían muy distantes en ese momento. Ahora que Vic se había ido, finalmente podía decir en voz alta el pensamiento que me había estado acechando durante horas. ―¿Deberíamos –‖ Mi garganta se cerró de golpe y tuve que tragar saliva fuertemente. ―¿Deberíamos dejar que pase esto?‖ ―Te refieres a que crees que deberíamos destruir a Lucas.‖ De cualquier otro, eso habría sonado demasiado cruel para soportarlo; de Ranulf, era un hecho simple y tranquilo. ―Que deberíamos prevenir que se alzara como vampiro y aceptar esto como su muerte final.‖ ―No quiero hacer eso. No puedo empezar a contarte lo mucho que no quiero eso,‖ contesté. Sintiendo cada palabra como sangre siendo exprimida de mi corazón. ―Pero sé que es lo que Lucas quería.‖ ¿Amar a alguien no implica anteponer sus deseos primero, incluso con algo tan terrible como esto? Balthazar negó con la cabeza. ―No lo hagas.‖ ―Suenas muy seguro.‖ Traté de decirlo tranquilamente. Aún así, estaba tan enfadada con Balthazar que difícilmente podía mirarlo; él había traido a Lucas a la batalla contra Charity, incluso sabiendo que Lucas estaba entumecido por el dolor e incapaz de pelear con todas sus fuerzas. Parecía que la muerte de Lucas era tan culpa de él como de Charity. ―¿Me estás diciendo lo que quiero oír?‖ Balthazar frunció el ceño. ―¿Cuándo he hecho eso? Bianca, escúchame. Si me hubieran preguntado el día antes de convertirme en vampiro si hubiera querido alzarme como no-muerto, habría dicho que no.‖ ―Todavía dirías que no, si tuvieras la oportunidad. Si volvieras atrás. ¿No es así?‖ le pregunté. Eso lo cogió con la guardia baja. ―No sólo estamos hablando de mí. Piensa en tus padres. En Patrice y Ranulf, el resto de vampiros que conoces. ¿Realmente estarían mejor pudriéndose en sus tumbas?

4. Algunos vampiros estaban bien, ¿no? Eso era verdad en la mayoría de los que había conocido. Mis padres habían conocido juntos siglos de felicidad y amor. Lucas y yo podríamos tener eso, tal vez. Sabía que él odiaba la idea de ser un vampiro – pero hace sólo dos cortos años, él había odiado a los vampiros ciegamente, con estúpidos prejuicios. Había llegado tan lejos tan rápidamente; seguramente podría llegar a aceptarse a sí mismo con el tiempo. Valía la pena la oportunidad. Tenía que valer. Todo en mi corazón me decía que Lucas merecía otra oportunidad y que ambos merecíamos otra esperanza de estar juntos. Pasé un dedo a lo largo de la cara de Lucas: su frente, su pómulo y el contorno de sus labios. La pesadez y palidez de su cuerpo me recordaron a una escultura de piedra – fija, sin vida, inmutable. ―Se acerca,‖ dijo Balthazar. Se acercó. ―Es la hora.‖ Ranulf asintió. ―Lo siento también. Deberías apartarte, Bianca.‖ ―No voy a dejarlo.‖ ―Entonces, tan sólo prepárate para moverte. Si necesitas hacerlo.‖ Balthazar pasó su peso de un pie al otro, estabilizando su postura como un luchador preparándose para la batalla. Va a salir bien Lucas, pensaba yo queriendo que él me escuchase más allá de la línea que divide este mundo del siguiente. ¿No estaba él a punto de atravesar esa línea para regresar a mí? Así que tal vez estábamos lo suficientemente cerca para que me escuchara. Ambos estamos muertos, pero aún podemos estar juntos. Nada importa más que eso. Somos más fuertes que la muerte. Ahora nada más podrá interponerse entre nosotros. Tú y yo nunca tendremos que estar separados otra vez. Quería que él creyera eso. Quería creerlo yo también. La mano de Lucas se movió. Yo jadeé – un reflejo del cuerpo que había creado, más un recuerdo de lo que una conmoción provoca en un ser humano que cualquier otra cosa. ―Prepárate,‖ dijo Balthazar. Se dirigía a Ranulf, no a mí.

5. Temblando, posé una mano sobre el pecho de Lucas. Me di cuenta sólo entonces que estaba esperando sentir un latido de corazón. Su corazón nunca volvería a latir de nuevo. Uno de los pies de Lucas se movió ligeramente y su cabeza se giró un par de pulgadas hacia el lado. ―¿Lucas?‖ susurré. Tenía que comprender que no estaba solo, antes de darse cuenta de nada más. ―¿Puedes oírme? Soy Bianca. Te estoy esperando.‖ Él no se movió. ―Te amo tanto.‖ Quería llorar deseperadamente, pero mi cuerpo fantasmal no creaba lágrimas. ―Por favor regresa a mí. Por favor.‖ Los dedos de su mano derecha se estiraron, tensando los músculos, y luego los cerró de nuevo sobre su palma. ―Lucas, ¿puedes —‖ ―¡No!‖ Lucas se empujó lejos del suelo, de mí, tambaleándose a gatas. Sus ojos eran salvajes, demasiado aturdidos para ver relamente. ―¡No!‖ Su espalda se golpeó contra la pared. Nos miró fijamente a los tres, sus ojos no mostraban ningún reconocimiento, ni cordura. Sus manos se presionaban contra la pared, los dedos curvados como garras, y pensé que él podría intentar excavar en ella. Tal vez era un instinto de vampiro para abrirse camino de la tumba excavando. ―Lucas, está bien.‖ Contuve mis manos, haciendo mi mayor esfuerzo para permanecer completamente sólida y opaca. Era mejor parecer lo más familiar posible. ―Estamos aquí contigo.‖ ―Él no te conoce aún,‖ dijo Balthazar. ―Está mirándonos, pero no puede vernos.‖ Ranulf añadió, ―Él sólo quiere sangre.‖ Ante la palabra sangre, la cabeza de Lucas se ladeó, como un depredador captando el aroma de la presa. Comprendí que era la única Palabra que había reconocido. El hombre que amaba había sido reducido a un animal – a un mostruo, comprendí, la enferma, vacía y asesina concha que Lucas había creído alguna vez que eran los vampiros. Los ojos de Lucas se estrecharon. Descubrió sus dientes, y con conmoción ví, por primera vez, sus colmillos de vampiro. Alteraban tanto su cara que apenas lo reconocía, y más que nada me desgarraban. Su postura cambió agazapándose y me di

6. cuenta que estaba a punto de atacar – a cualquiera de nosotros, a todos nosotros. Cualquier cosa que se moviera. A mí. Balthazar se movió primero. Saltó – se abalanzó – sobre Lucas, chocando con él tan enérgicamente que la pared tras ellos crujió y cayó polvo del yeso del techo. Lucas lo lanzó lejos, pero entonces Ranulf estuvo sobre él en un intento de empujarlo contra una esquina. ―¿Qué estáis haciendo?‖ grité. ―¡Dejad de hacerle daño!‖ Balthazar negó con la cabeza mientras se levantaba del suelo. ―Esta es la única cosa que entiende ahora mismo, Bianca. Dominación.‖ Lucas empujó a Ranulf hacia atrás, tan fuerte que cayó sobre mí, y me tambaleé contra el viejo proyector. Metal afilado se clavó en mi hombro. Sentí dolor, verdadero dolor, el tipo de dolor que había experimentado cuando tenía un cuerpo real en vez de esta simulación fantasmal. Cuando puse mi mano sobre el hombre, sentí una tibia humedad bajo mis dedos y los aparté para ver sangre – plateada y extraña. Ni siquiera sabía que podía sangrar todavía. El líquido brillaba como el mercurio, casi iridiscente bajo la tenue luz. La forma de luchar de los tres se estaba volviendo más violenta delante de mí – el pie de Balthazar en la barriga de Lucas, el puño de Lucas en la mandíbula de Ranulf – pero Balthazar vio que estaba herida y gritó, ―¡Bianca, quédate atrás! ¡Estás sangrando!‖ ¿Qué se supone que significaba eso? Seguramente los vampiros no bebían sagre de espectros, así que no había ningún peligro de que la mía condujera a Lucas más allá del frenesí asesino. En ese momento, no esta segura si él podría volverse más frenético de lo que ya estaba. Más joven y débil de lo que podría estar, pero la desesperación lo aguijoneaba haciéndolo más feroz. Era posible que pudiera derrotar a Ranulf y a Balthazar. No podría soportar ver eso, pero tampoco creía que pudiera soportar la alternativa. Mi miedo se agudizó – y se transformó en enfado. Ya basta. Me empujé hacia ellos, con sangre en las llemas de los dedos, y sacudí mi mano al gritar, ―¡Parad!‖ Rocié gotas de sangre plateada por el aire mientras los tres retrocedían. A mi lado, Balthazar susurró, ―No te metas en esto.‖

7. Ignorándolo, anduve hasta situarme justo delante de Lucas. Él había reculado contra la pared, mirando a su alrededor frenéticamente como si no pudiera pensar en nada más que en escapar – o, quizás, en buscar una presa viva. La muerte había agudizado sus facciones, haciéndolo al mismo tiempo más hermoso e infinitamente terrorífico. El único rasgo que permanecía igual era sus ojos. Así que me centré sólo en sus ojos. ―Lucas, soy yo. Bianca.‖ Él no dijo nada, sólo me miraba fíjamente, totalmente inmóvil. Me dí cuenta de que no estaba respirando – la mayoría de los vampiros lo hacían sólo por fuerza de costumbre, pero parecía que la muerte lo había reclamado por completo. De ninguna forma iba a dejar que eso pasara. ―Lucas,‖ repetí. ―Sé que puedes oírme. El chico que amo está aún ahí. Vuelve conmigo.‖ Una vez más, anhelé el alivio de las lágrimas. ―La muerte no pudo apartarme de ti. No puede apartarte de mí, no si no se lo permites.‖ Lucas no habló, pero parte de la tensión dejó su cuerpo, relajando sus manos y sus hombros. Aún parecía nervioso, casi enloquecido, pero un poco de aparencia de control había vuelto a él. ¿Qué podía hacer? ¿Había algo que pudiera decir que llegara hasta él? Algo que él recordara… Cuando Lucas se enteró de que había nacido de dos vampiros, había tenido que superar su revulsión hacia los no-muertos para mantenerse fiel a su amor por mí. Si él pudiera recordar lo que había significado para él aceptarme tal y como yo era, tal vez él podría empezar a afrontar en lo que se había convertido también. Vacilante, pronuncié sus palabras tal y como regresaban a mí: ―Incluso si eres un vampiro – no me importa. Eso no cambia lo que siento por ti.‖ Lucas parpadeó, y por primera vez desde que se había alzado de la muerte, sus ojos parecieron totalmente enfocados. Me di cuenta de que sus comillos se habían retirado, dejando sólo la sobrenatural palidez y belleza de los vampiros. En el resto de los sentidos, él parecía humano. Parecía él mismo. Él murmuró, ―¿Bianca?‖

8. ―Soy yo. Oh, Lucas, soy yo.‖ Lucas me estrechó contra él en un abrazo increíblemente fuerte y yo rodeé sus hombros con mis brazos. Sentí cálidas lágrimas sobre mi hombro; ojalá yo pudiera llorar también. Nuestras piernas cedieron al mismo tiempo y caímos juntos al suelo. Eché un vistazo sobre mi hombro para decirle a Balthazar y Ranulf que nos dejaran, pero ellos casi habían atravesado ya la puerta. Una vez estuvimos solos, pasé mis manos por el pelo de Lucas, acaricié su espalda y besé su mejilla. ―Lograste volver,‖ dije. ―Estamos juntos. Estaremos bien.‖ ―Pensé que nunca volvería a verte. Creía que estabas muerta.‖ ―Lo estoy. Ambos los estamos.‖ ―Entonces cómo - ¿cómo es esto real? ―Me convertí en espectro. Sólo, los espectros como yo que nacieron de ellos y de dos vampiros – tenemos poderes que otros no tienen. Puedo tener un cuerpo si quiero, al menos por un tiempo. Si me hubiera dado cuenta antes… si hubiera podido decirte… esto nunca habría tenido que pasar.‖ ―No lo digas.‖ Su voz estaba estrangulada. Descansamos nuestras frentes la una contra la otra, y el contacto debería haber sido reconfortante pero ambos estábamos tan fríos. ―Siento mi cuerpo pesado. Incorrecto. Muerto.‖ Las manos de Lucas se tensaron sobre mis hombros. ―Y todavía está esa sed volviéndome salvaje. Volviéndome loco. Estás de nuevo en mis brazos – te había perdido para siempre, y aquí estás – pero la única cosa en la que puedo pensar, lo único que quiero–‖ No pudo terminar; no tenía que hacerlo. Sabía que lo único que quería era sangre. ―Mejorará.‖ Mis padres siempre me habían contado eso, ¿y no eran la mayoría de los vampiros de Medianoche prueba de ello? Lucas no pareció creerme, pero dijo, obedientemente, ―Tengo que aguantar.‖ ―Bien.‖ Durante un momento, simplemente nos sostuvimos el uno al otro. Las caras de estrellas de cine descoloridas en los andrajosos pósters a nuestro alrededor parecían observarnos, una audiencia de ojos oscuros y sin alma. Cuando me apoyé sobre el

9. hombro de Lucas, intenté respirar el familiar aroma de su piel, pero se había ido. También había desaparecido su aroma al morir, o mi sentido del olfato ya no era como antes, o ambos. Nos habían quitado tantas cosas. Pero no el uno al otro, me recordé a mi misma. Teníamos que recordar eso. Primero tenía que sacarlo de este lugar, donde había sido asesinado. Teníamos que ir a otro lugar mejor, más familiar. La casa de Vic, decidí. Nos habíamos escondido allí durante un mes o así este verano, mientras la familia de Vic estaba de vacaciones en Italia. Nuestro pequeño apartamento provisional en la bodega no sería más reconfortante –era donde había muerto el dían antes– pero tal vez podíamos quedarnos allí hasta que averiguáramos que hacer. ―Vamos.‖ Tomé una de sus manos en la mía. La pulsera de coral que me había dado en mi último cumpleaños sonó en mi muñeca. ―Están esperándonos fuera.‖ ―¿Quién nos está esperando?‖ Lucas parecía no poder concentrarse; es como si estuviera escuchando por un teléfono al mismo tiempo que intentaba oírme a mí. No de una forma maleducada; él simplemente no podía evitarlo, lo cual era peor. ―Balthazar – y Vic y Ranulf también. Ellos regresaron de Italia después de que les mandaras el e-mail. ¿Recuerdas?‖ Lucas asintió. Su mano apretó la mía, tan fuerte que casi dolía. Parecía que Lucas no tenía ninguna forma para judgar su nueva fuerza – y eso a pesar del hecho de que ya había aumentado su poder al haber sido mordido. Provó su mandíbula, como si practicara el morder, una y otra vez. Si me necesitaba para ser la persona a la que morder, lo sería. Claro que yo era mejor siendo un muerto, decidí; había tenido todo un día para practicar. Me había llevado unas pocas horas cogerle el tranquillo a lo de ser incorpórea. Así que no era extraño que le llevara un tiempo el lidiar con volverse un vampiro. Dejamos la sala de proyección y caminamos por el teatro abandonado. La escena en el pasillo no era agradable: vampiros decapitados yacían arrugados en el suelo, y yo traté de no mirar a ninguna de las cabezas abandonadas. Los vampiros no sangraban mucho después de morir –no habían latidos que bombearan la sangre hacia fuera– pero noté que Lucas miraba sedientamente las pocas gotas sobre el suelo. ―Sé que estás hambriento,‖ dije, intentando reconfortarlo.

10. ―No lo sabes. No puedes saberlo. No hay nada como esto.‖ La mueca de Lucas reveló sus colmillos. Simplemente la vista de la sangre los había traído fuera de nuevo. Cuando había estado viva, en parte vampira, había experimentado el anhelo desesperado de sangre, pero sospechaba que Lucas tenía razón: el ansia que él sentía ahora se había intensificado más allá de lo que yo había conocido alguna vez. Al salir a la calle vimos a Balthazar solo, apoyado en su coche en el vacío aparcamiento. Su sombra se extendía, larga y ancha, en el resplandor de la farola cercana. Balthazar me habló primero. ―Vic estaba deambulando enfrente. La única forma de que Ranulf pudo lograr que se marchara fue irse con él.‖ ―Vale,‖ dije cuando lo alcanzamos. ―Salgamos de aquí. No quiero volver a ver este lugar nunca más.‖ Balthazar no se movió; él y Lucas se miraban fijamente el uno al otro. Durante años se habían odiado mutuamente; tan sólo a raíz de mi muerte habían sido capaces de trabajar juntos. Ahora, sin embargo, lo que veía entre ellos era un entendimiento total. ―Lo siento.‖ La voz de Lucas era áspera. ―Algunas de las cosas que te dije –sobre elecciones, ser un vampiro y todo eso– Jesús. Ahora lo entiendo.‖ ―Ojalá no lo hicieras. Desearía que nunca hubieras tenido que entenderlo.‖ Balthazar cerró sus ojos durante un segundo, quizás recordando su propia transformación siglos atrás. ―Vamos. Te conseguiremos algo para beber.‖ Con una punzada, me di cuenta de que Lucas y Balthazar se comprendían ahora el uno al otro a un nivel que yo nunca alcanzaría. Por alguna razón, se sentía como una pérdida. O tal vez en ese momento, con Lucas aparentemente tan lejos de mí en espíritu, todo se sentía como una pérdida. Balthazar condujo de vuelta al agradable vecindario de Filadelfia donde vivía Vic. Lucas y yo nos sentamos juntos en el asiento trasero, su mano me sostenía fuertemente, su mirada enfocada en la distancia más allás del parabrisas. A veces fruncía el ceño y cerraba los ojos como una persona en medio de una migraña; sus pies se movían sin descanso contra el suelo, como si se estuviera empujándose hacia atrás, o intentando abrirse paso a través. Él no quería estar aquí, estar contenido –todo a su alrededor era ahora una cosa más entre él y la sangre que necesitaba. Yo sabía que era mejor no intentar hacerlo hablar. Después de que él hubiera tomado algo de beber, entonces él estaría bien. Tenía que estarlo. Balthazar rompió el deprimente silencio encendiendo la radio, en un dial de jazz clásico, el tipo de música que mis padres solían escuchar en casa. Mientras Billie

11. Holiday canturreaba sobre cosas ridículas, me pregunté lo que mis padres dirían ahora y si había algún consejo que pudieran darnos. Nos habíamos separado en malos términos antes de que huyera con Lucas al principio del verano; en ese momento, los echaba tanto de menos que dolía. ¿Qué pensarían de todo lo que había sucedido en el útimo par de días? Eché un vistazo a Lucas – la quietud fría y pálida de su carne, la forma en que la muerte había iluminado sus ojos y destacado sus pómulos – y pensé desoladamente, Bueno, ellos siempre quisieron que terminara con un buen chico vampiro. El coche giró hacia la calle donde vivía Vic, un área de lujo con amplios jardines que separaban las magníficas casas. Como cada casa tenía un garaje con capacidad para cuatro coches, apenas vimos otros coches en la calle, pero había tres justo en frente de la casa de Vic. No el típico modelo de Mercedes o Jaguars que circulaban por aquí – estos eran camiones y camionetas golpeados. Algo de esto empezó a ser familiar. Entonces me di cuenta de que cerca de media docena de personas estaban en la calle y en la entrada de Vic. Cuando vislumbré una estaca en la mano de un hombre, comprendí que algunos de ellos estaban armados. ―¿Es la tribu de Charity?‖ preguntó Balthazar. ―¿Todavía anda ella tras Lucas?‖ Me acordé de los e-mails que Lucas había mandado justo antes de mi muerte, cuando estuvo tan desesperado que había pedido ayuda a todos los que pudo, incluso a gente de la que teníamos razones para esperar que se volvieran en nuestra contra. Sus mensajes habían sido contestados. ―No es Charity,‖ susurré. ―Es la Cruz Negra.‖ CAPÍTULO 2 Traducido por Pargulin

12. Corregido por Sidonie ―LA CRUZ NEGRA,‖ REPITIÓ BALTASAR. SI YO NO HUBIERA estado allí cuando la Cruz Negra capturó a Balthazar – y lo torturaron – habría pensado que estaba muy tranquilo por el hecho de que una banda de cazadores de vampiros se presentara. En su lugar, pude ver insinuaciones de miedo e ira reprimidos en su mirada. Sus puños se apretaron alrededor del volante. ―Deberíamos salir de aquí.‖ ―¡No podemos sólo dejar a Vic y Ranulf!‖ dije. Entonces Lucas se inclinó hacia delante y susurró: ―¿Mamá?‖ La vi también: Kate, líder de las células de La Cruz Negra y la madre de Lucas. Su cabello de oro miel, como el de su hijo, brillaba bajo la luz de las farolas; las sombras acentuaban los firmes músculos de sus brazos y la estaca que llevaba en su cinturón. Cuando la Cruz Negra se había enterado de mi verdadera naturaleza y nos expulsaron de su célula, la habían mantenido alejada. Siempre creí que era a causa del amor feroz de Kate por su hijo, que estaba a menudo oculto debajo de su disciplina y deber, pero era innegable. ¿Era lo suficientemente fuerte como para sostenerlos ahora? ―Está bien,‖ le dije a Balthazar. ―Trajo a unos amigos y vino aquí para ayudar a Lucas, no para cazar. ¿Ves?‖ Señalando, le mostré donde otro cazador de la Cruz Negra estaba en la puerta de entrada, al parecer haciéndole a Vic un montón de preguntas, mientras Vic hacía un mal trabajo para parecer casual. ―Estos ‗amigos‘ son algunos de los cazadores que me capturaron y te descubrieron, Bianca,‖ dijo Balthazar. ―Puede ser que hayan venido aquí para ayudar, pero una vez que nos vean, todas las apuestas están fuera.‖

13. ―Necesito hablar con ella,‖ dijo Lucas. ―Si ustedes se quieren ir, está bien.‖ No tenía miedo por mí, estos cazadores sabían muy poco sobre los espectros y no podrían hacerme daño. Eso no significa que no estuviera asustada. ―¿Crees que Kate puede protegerte de ellos? ¿Y a Balthazar?‖ ―Se mantendrá a raya si se lo digo,‖ insistió Lucas. ―¿Y qué hay de ti?‖ dijo Balthazar. Sus manos sólo agarraron el volante más duro. ―¿Quién te mantendrá a raya?‖ Lucas lo miró. ―No voy a atacar a mi propia madre.‖ ―Crees eso ahora. Espera hasta que llegues allí y huelas la sangre fresca. Serás capaz de sentir su pulso, casi – como un imán, atrayéndote,‖ Balthazar sabía muy bien de lo que estaba hablando, su primer acto después de haber sido convertido en un vampiro había sido el asesinar a su propia hermana. Además, los cazadores habían empezado a prestar atención a nuestro coche, acercándose. Balthazar continuó: ―Si vamos a irnos, tiene que ser ahora.‖ ―No vamos a irnos,‖ la mandíbula de Lucas estaba fija, su mirada firme. ―Puedo manejarlo. Tengo que hacerlo. Y – vamos, es mi mamá.‖ Mientras se deslizaba fuera del asiento de atrás, Balthazar me miró por el espejo retrovisor, como si de pronto fuera a tomar su lado en lugar del de Lucas y huir. Si Lucas confiaba en sí mismo, entonces yo confiaría en Lucas. Simplemente salí detrás de él. Balthazar podía salir del coche para apoyarnos o no, no me importaba.

14. ―¿Lucas?‖ dijo Kate. Ella corrió hacia él, una sonrisa iluminando su rostro por un momento breve antes de que me viera. En la distancia, pude ver a los cazadores caminar hacia nosotros alejándose de la casa y a Vic cayendo contra el marco de la puerta en alivio. ―Mamá.‖ Lucas se quedó quieto, como si se congelara en el lugar. Sus rasgos se tensaron, y me di cuenta de que estaba mirando a la garganta de ella. Lo que Balthazar había dicho era verdad. Podía sentir su pulso – sentir su sangre. Los ojos de Kate se estrecharon mientras se acercaba a nosotros y me vio. ―Pensé que se suponía que estabas enferma,‖ dijo. La desconfianza y el desprecio estaban en cada una de sus palabras. ―Tan enferma que no podías moverte.‖ ―Lo estaba,‖ le dije. ―Pero – ya no.‖ No podía exactamente afirmar haber mejorado. ―No hay más razones para que Lucas se quede, entonces.‖ Kate le tendió la mano a su hijo. ―Puedes volver. Está bien. Las personas que están en tu contra – no las necesitamos. Todo lo que tienes que hacer es darte cuenta de que cometiste un error.‖ Lucas no tomó su mano. ―No me equivoqué.‖ Su voz era delgada, sus palabras forzadas. Sus ojos brillaban intensamente en la luz tenue, y podía sentir las olas de locura por matar pasar sobre él. Sin embargo, se mantuvo firme. ―Amo a Bianca. Hice mi elección. Pero... Me alegro de que hayas venido.‖ Un movimiento en la distancia llamó mi atención. Mis ojos se ampliaron cuando reconocí a dos de los cazadores en este grupo pequeño, de pie en el otro lado del césped de Vic – una corpulenta y morena mujer de piel oscura con el pelo en gruesas trenzas, y otra con la piel dorada y el pelo cortado locamente a contrapelo: Dana y Raquel. Dana había sido la mejor amiga de Lucas desde que eran niños pequeños, y cuando mi verdadera naturaleza había sido revelada, fue ella quién nos había ayudado

15. a escapar. Raquel había sido mi mejor amiga y compañera junior de cuarto en la Academia Medianoche, y la víctima de un terrible espectro persiguiéndola desde su niñez. Ella había escapado con Lucas y conmigo, uniéndose a nosotros cuando nos habíamos convertido en parte de la Cruz Negra. Raquel había sido también la que me había entregado a la Cruz Negra cuando se dio cuenta de que era hija de vampiros. Ellas se amaban. ¿Había Raquel aceptado la manera de pensar de Dana y estaría de nuestro lado ahora? ¿O Dana estaba del lado de Raquel en lugar del lado del viejo amigo que la había abandonado? Me alejé de ellas, centrándome por completo en Lucas. Kate estaba a sólo un par de metros de distancia de él. A pesar de que radiaba desaprobación, me di cuenta de que era sólo a mí a quien detestaba, para su hijo, tenía una sonrisa incierta. ―Lucas, piensa en esto,‖ dijo. ―No somos sólo tú célula. Somos tu familia. Porque la familia no es sólo por la sangre – es sobre lo que comparten, lo que creen.‖ Lucas hizo una mueca cuando ella dijo sangre, pero Kate no pareció darse cuenta. Estaba demasiado enojada conmigo, y demasiado preocupada por él. ―Bianca no puede haberte dicho lo que era al principio,‖ dijo Kate. ―Ella te mintió.‖ Aunque Lucas y yo habíamos llegado más allá del hecho de que habíamos guardado muchos secretos el uno del otro al principio, la memoria de nuestros viejos errores picaba. Kate continuó, ―¿Vas a olvidar tu deber, olvidar todo lo que has aprendido, y tirar toda tu vida por la borda persiguiendo a una chica que te mintió? Creí que eras más inteligente que eso.‖

16. Había lanzado su vida por la borda, literalmente, muriendo en un intento de vengarme. El recordatorio de lo que había perdido para estar a mi lado me escaldaba de vergüenza. Lucas no se dio cuenta – se sacudía con la necesidad de contenerse. Su necesidad de sangre se había vuelto tan abrumadora que me di cuenta de que él se podría quebrar. ―Necesito hablar contigo.‖ La voz de Lucas sonó irregular con tensión. ―Por favor, mamá, ¿Podemos los dos sólo... hablar por un rato? Tengo mucho que decirte. Un montón de cosas a las que necesito darles sentido.‖ La preocupación hizo que Kate dejara de tratar de convertirlo, y empezara a escuchar. ―Lucas, ¿estás bien? Te ves pálido, y obviamente has estado en una pelea –‖ ―Estoy –‖ Su garganta ahogó la palabra bien. ―Tenemos que hablar. Eso es todo. Necesito que vengas directo a mí.‖ La miró a los ojos. ―Realmente necesito que hagas eso.‖ La expresión de Kate se suavizó. La madre había ganado a lo largo del combate. ―Está bien.‖ Dio otro paso hacia él y le tendió los brazos. Lucas se detuvo sólo un momento antes de abrazarla con fuerza. Le vi hacer una mueca mientras tomaba el olor de su sangre – pero no se quebró. Lo hizo, pensé con alegría. Lucas puede controlar la sed de sangre.

17. Entonces los brazos de Kate se tensaron, y sus ojos se agrandaron. Me di cuenta de que, por primera vez, vio que la sangre manchando su camiseta – era la suya – y vio la herida en su cuello. La herida obviamente causada por la mordedura de un vampiro. Si me había dado cuenta de lo frío que Lucas se sentía al tacto, entonces su madre, también podría. Kate se apartó de él, dejando a Lucas tropezar de nuevo en la confusión. Su mano fue a su estaca. ―¿Qué te hizo Bianca?‖ Lucas dio un paso hacia ella, sus ojos suplicantes. ―No fue Bianca. Mamá, sólo escucha.‖ ―Pídele a los demás que se vayan,‖ le dije. Tal vez Kate tenía una oportunidad de aceptar a su hijo sin importar en lo que se había convertido, pero no quería correr riesgos con el resto de los cazadores de la Cruz Negra. ―Deja que Lucas te explique.‖ ―Fuiste asesinado.‖ La voz de Kate fue casi un sollozo. ―Eres un vampiro.‖ Hubo un murmullo de exclamaciones y maldiciones susurradas por los demás cazadores. Dana escondió la cara contra el brazo de Raquel por un momento. Eché un vistazo detrás de nosotros a Balthazar, que se quedó al volante con el motor del coche al ralentí. Lucas mantuvo los ojos fijos en su madre. ―Sí. Lo soy. No es como nos dijeron, mamá, soy diferente, pero sigo siendo yo. Al menos, creo que sigo siendo yo. Esto es... extraño y aterrador, y necesito saber si hay alguna forma de ser la persona que era antes. Por favor, ayúdame a hacer eso.‖

18. Kate se enderezó. Nunca se apartó de él, su mirada tan fría y dura como el hierro. ―Eres el caparazón de lo que mi hijo solía ser. Lo amaba mucho más de lo que un monstruo como tú nunca podría llegar a entender –‖ ―Mamá, no,‖ susurró Lucas. Actuó como si no lo hubiera oído. ―Y puedes burlarte de mí con su voz y su rostro sólo mientras te deje.‖ Aunque su voz temblaba, Kate sacó su estaca, su agarre seguro. ―Todo lo que puedo hacer por Lucas ahora es darle un entierro decente. Y eso significa terminar contigo.‖ ―¡Lucas!‖ Le agarré del brazo para tirar de él hacia el coche, pero se torció lejos de mí, como si no pudiera creer que su madre pudiera hacerle esto. Luego, ella se lanzó hacia delante tan rápido, que él tropezó mientras esquivaba el golpe. La mayoría de los otros cazadores comenzaron a correr hacia nosotros. Ranulf salió como un estallido de la puerta de Vic, hacha en mano, con valentía saltando a la palestra a pesar de la probabilidad de ser estacado y decapitado. Nada de eso me asustaba tanto como lo que estaba pasando con Lucas. ¡Wham! El puño de Kate le golpeó en la mandíbula, y su expresión se quedó en blanco. ¡Wham! Lucas bloqueó uno de sus golpes, y entrecerró los ojos, dejando al descubierto sus dientes de rabia. ¡Wham! Esta vez la golpeó. Sus colmillos extendidos. Supe entonces que la amenaza lo había empujado sobre el borde. La locura de sangre se había apoderado de Lucas ahora. Estaba peleando para matar.

19. Tiré de la hebilla de mi pulsera de coral, la que Lucas me había dado para mi cumpleaños – y mi atadura a la existencia corporal. Cuando cayó sobre césped de Vic, me sentí volverme más ligera, insustancial. Uno de los cazadores vino hacia mí, blandiendo una estaca. Simplemente me volví vapor, de modo que su mano pasó a través de mí – una sensación extraña, algo así como un calambre en el estómago. El cazador gritó, lo que habría sido divertido en cualquier otro momento. Flotando por encima de la refriega, traté de ver toda la escena. Ranulf solo – sin ayuda contenía a los tres cazadores más cercanos a la casa de Vic. Vic había corrido agotado al césped, no para pelear, pero al parecer para gritarle a Raquel, lo que al menos la mantenía fuera de la batalla. Dana, también – había permanecido al lado de Raquel, tal vez para defenderla, tal vez porque no podía atacar a su mejor amigo, aunque se había convertido en un vampiro. Lucas y su madre estaban en el corazón de ella, enzarzados en combate. El respondió cada golpe que aterrizó y la arañó a cada oportunidad que tuvo, al mismo tiempo deshaciéndose de los otros dos cazadores de trataban de llegar en su ayuda. Si él tuviera la ventaja, sabía que iba a matar a Kate. Y si lo hacía, si bebía la sangre de su propia madre, no había manera de que Lucas fuera capaz, alguna vez, de perdonarse a sí mismo. Al principio parecía que Baltasar sólo iba a sentarse en el coche y mirar, lo que me enfureció. Entonces el motor aceleró, y con el chirrido de goma quemada, Balthazar condujo el coche directamente sobre el césped de Vic, haciendo que los cazadores se dispersaran. No golpeó a nadie, pero no por falta de intentarlo. Quería proteger a la gente que pudiera. Rápidamente tomé forma física en el suelo, al lado de Raquel, Dana, y Vic. A pesar de que seguía siendo medio transparente, fueron capaces de verme.

20. ―¿Qué demonios?‖ Dana gritó, lanzando sus brazos alrededor de Raquel como si fuera a hacerle daño. ―Váyanse de aquí,‖ dije. ―Dana, toma a Raquel y traten de conseguir que los demás las siguen. ¡Por favor!‖ ―Hazlo.‖ Vic se cruzó de brazos. ―No sabes de qué clases de rudos mojos fantasmales es capaz. Confía en mí, la he visto en acción. No quieres estar a su alrededor.‖ ―¿Fantasmales?‖ dijo Raquel en voz baja. Su rostro se puso pálido. ―Bianca – ¿estás muerta?‖ ―Nos vamos.‖ Dana arrastró a Raquel hacia uno de los camiones. Los ojos de Raquel encontraron los míos por un torturado momento antes de que se volviera para seguir. ―¿Um, Bianca?‖ Vic trató de darme golpecitos en el hombro, pero su mano pasó a través de mí. ―Whoa. Bueno, algunos de esos rudos mojos fantasmales no serían una mala idea en este momento.‖ Un par de cazadores corrían hacia nosotros, pero Balthazar los derribó, sosteniéndolos a los dos hacia abajo con los brazos abiertos. Ranulf sostenía al suyo, pero no estaba segura de cuánto tiempo más podría aguantar. Y dos cazadores ya estaban aturdidos en el suelo cerca de Lucas, que continuaba luchando contra su madre en ciega rabia. Si, tenía poderes fantasmales que eran útiles en combate, pero sólo los había probado en vampiros. ¿Matarían a un humano? No estaba dispuesta a hacer eso, incluso si los humanos en cuestión parecían muy dispuestos a matarme.

21. ―No necesitamos poderes,‖ le dije rápidamente. "Necesitamos a la policía.‖ ―¿La policía?‖ ―¡Vic, llama al 911! ¡Diles que hay una – un allanamiento de morada o un intento de robo en progreso, o algo!‖ La Cruz Negra intentaba mantenerse al margen de la ley, porque querían quedarse fuera de su radar. ―Cuando oigan las sirenas, se irán.‖ Vic se dirigió hacia la casa y a su teléfono celular. Corrí hacia Lucas, sin saber lo que iba a hacer, pero desesperada por evitar que muriera o matara a su madre. La salvaje mirada en los ojos de Lucas me dijo que estaba más allá de todo razonamiento. Así que grité, ―¡Kate, no! ¡No quieres hacer esto!‖ ―¡Déjame darle a mi hijo un poco de paz!‖ nunca se detuvo de dar vueltas alrededor de su hijo, uno de sus ojos ya se estaba ennegrecimiento por los golpes. Lucas nunca le hubiera hecho eso a ella, nunca, si algo de su espíritu estuviera en control. Me deslicé entre ellos – no era como si ella pudiera hacerme algo, conmigo estando muerta y todo eso. ―No puedes matarlo. Sabes que no quieres.‖ Su mirada paso a través de mí, concentrándose sólo en la figura nebulosa de su hijo detrás de mi forma transparente. ―Puedo y lo haré.‖ Mi desesperación alcanzó su punto máximo. Miré a Kate, suplicando con cada parte de mi alma que se detuviera y tratara de ver que su hijo todavía estaba con ella – para que lo viera a través de mis ojos – hasta que se sintió casi como si mi desesperación se hubiese convertido en una hoja que podía cortar a través de ella –.

22. A continuación, esa marea de fuerza extraña se apoderó de mí, arrastrándome hacia Kate en un abrir y cerrar de ojos. Antes de que me pudiera preguntar qué estaba sucediendo, me sentí ser arrastrada hacia ella, absorbida por ella. Todo se oscureció por un instante, y luego, cuando pude ver de nuevo, sabía que estaba mirando a través de los ojos de Kate. Podía sentir su cuerpo a mí alrededor, como una armadura, pero una con calor, respiración y latido de corazón. La mano de Kate dejó caer la estaca a sus pies y tropezó hacia atrás. Lo único que podía pensar era, Estoy poseyendo a alguien. He poseído a Kate. ¿Cómo lo hice? La potencia de mi desesperación había actuado casi como un ariete, abriendo un portal en su propio ser. ¿Todos los espectros podían hacer esto? No tenía ni idea. Todo lo que importaba era mi habilidad para poner fin a esta lucha. Lucas cargó hacia mí, y lo esquivé, pero con torpeza, porque controlar el cuerpo de Kate era extraño y desconocido, algo así como mi primera lección de conducción. Grité, ―¡Todo el mundo, nos vamos!‖ Hablar en la voz de Kate sonaba raro, pero seguí dando órdenes. ―¡Nos vamos de aquí ahora mismo!‖ Entonces sentí una sensación aún más extraña – el espíritu de Kate, luchando contra mí, tratando de empujarme hacia fuera. ¿Podría hacerlo? Decidí dejarla, si era posible. Al instante, me sentí dispersa e invisible, flotando hacia arriba en una bruma de ensueño. Mi ensueño se rompió cuando oí decir a Kate, con la voz temblando de miedo, ―Tenemos que irnos.‖ Los cazadores corrieron a sus camionetas y furgonetas, respondiendo bien, a su primera orden o a la última. Lucas saltó tras ella, pero Balthazar lo empujó a un lado y lo llevó hacia el suelo, manteniéndolo boca abajo.

23. A medida que sus luces traseras se desvanecían en el camino, Vic corrió de su casa, las dos manos en su pelo rubio, como si estuviera tratando de mantener la cabeza de una pieza. ―¿Qué, acabo de llamar a la policía para nada?‖ ―En primer lugar debes estar contento de que la Cruz Negra se haya ido,‖ señaló Ranulf, limpiándose la ropa y tranquilo como siempre. ―Bueno, la policía viene. Así que tal vez deberías sacar el coche fuera del césped.‖ Vic miró a las profundas marcas de neumáticos en la hierba y gimió. ―Ni siquiera hay palabras para la forma en la que voy a estar castigado. Van a tener que inventar palabras. Nuevas palabras.‖ Me uní en medio de los chicos. ―Ranulf está en lo cierto, sin embargo. Esto podría haber sido mucho peor.‖ Lucas se volvió hacia Vic. Sus ojos permanecían planos y ciegos, sus colmillos todavía extendidos. Con horror me di cuenta de que Lucas aún no había bebido sangre y que la rabia de matar que la lucha había iniciado todavía lo tenía en sus manos. Se lanzó hacia Vic. Ranulf consiguió sacar a Vic fuera del camino, pero Lucas lo arrancó con toda su fuerza, dispuesto a destrozar a Ranulf si eso lo acercaba al humano, a la fuente de sangre fresca. La mandíbula de Vic cayó. ―Oh, Dios mío,‖ dijo, de pie en el lugar en shock en vez de correr por su vida. ―Esto no está sucediendo.‖ ―¡Vic, corre!‖ dijo Balthazar, sacando a Lucas de encima de Ranulf. Vic dio un par de pasos, finalmente aceptó lo que estaba pasando y corrió como loco hacia la puerta de su casa. Lucas le dio un fuerte codazo a Balthazar, pero Balthazar fue capaz de, con dificultad, mantenerlo bajo su control. Le dijo a Ranulf, ―Llévalo a la bodega.

24. Mantenlo allí hasta que podamos conseguirle un poco de sangre. Después de que mueva el coche, iré a ayudarte.‖ ―¿Lucas?‖ supliqué. ―Lucas, ¿puedes oírme?‖ Fue como si yo no existiera. Lucas sólo quería sangre, y no le importaba si tenía que matar a Vic para obtenerla. Ranulf arrastró a Lucas hacia atrás, luchando con él todo el camino. Todo lo que pude hacer fue abrir la puerta de la bodega para ellos. En la distancia, las sirenas sonaban, cada vez más cerca. ―¡Déjame ir!‖ Lucas gritó, arañando a Ranulf brutalmente en la cara. Ranulf hizo una mueca, pero lo sostuvo. ―¡Déjame ir!‖ ―Tienes que calmarte,‖ dije. ―Por favor, Lucas, ponte en contacto contigo mismo.‖ ―Él no puede –oírte–.‖ Ranulf alcanzó a decir mientras luchaba para poner a Lucas hacia una esquina. ―Recuerdo la locura.‖ Lucas rugía, un sonido animal aterrador. Cada músculo de su cuerpo se flexionaba en su desesperada necesidad de escapar, matar y beber sangre. Ranulf podía sujetarlo, debido a su avanzada edad y poder, pero después de esa batalla, la fuerza Ranulf tuvo que ser llevada hasta el límite. El ver a Lucas así, reducido a un loco caparazón de sí mismo, aquí en el pequeño apartamento improvisado donde nos habíamos amado tanto, casi me destruyó.

25. Las sirenas se hicieron más fuertes. Lucas volvió a rugir y estrelló a Ranulf hacia atrás contra la pared con tanta fuerza que las botellas de vino se sacudieron y Ranulf perdió su agarre. Saltó hacia la puerta, y salí corriendo detrás de él – pero Balthazar apareció. Gracias a Dios, pensé. Baltasar puede detenerlo, ¡sé que él puede! Pero entonces grité con horror mientras Balthazar, blandiendo una estaca, la hizo girar, duro, por lo que se hundió profundamente en el pecho de Lucas. Capítulo 3 Traducido por Pau24 Corregido por Sidonie LUCAS SE DESPLOMÓ SOBRE EL PISO, UNA ESTACA sobresaliendo de su corazón. Caí de rodillas a su lado. ―¡Balthazar, no! ¿Qué estás haciendo?‖ Justo cuando tomaba la estaca para sacarla, Balthazar tiró de mí hasta ponerme de pie, lejos de Lucas. Me hice vaporosa de nuevo, deslizándome fuera de sus brazos fácilmente. ―No puedes detenerme de cuidarlo.‖

26. ―Piensa,‖ dijo Balthazar. ―Necesitamos que se mantenga quieto mientras la policía está aquí, y asegurarnos que no vaya tras Vic. No se me ocurre ninguna otra manera para lograr eso. ¿Tú puedes?‖ ―Tiene que haber una manera mejor que estacarlo,‖ insistí. ―Está esencialmente ileso,‖ dijo Ranulf, recuperándose del impacto de los últimos golpes de Lucas. ―La estaca a través del corazón sólo paraliza; no mata. Cuando le saquen la estaca, Lucas volverá a como estaba, excepto por la cicatriz.‖ ―Lo sé —pero—‖ La imagen de él tirado a mis pies, marchitado y muerto como había estado hace sólo unas horas, era demasiado crudo para mí.‖ Balthazar se acercó. En la relativa oscuridad de la bodega de vinos, su vaga forma parecía más imponente de lo habitual, lo que hacía el contraste con su tranquila voz especialmente asombroso. ―Lucas me estacó una vez para salvarme. Estoy devolviéndole el favor.‖ ―Probablemente lo disfrutaste.‖ Me di vuelta lejos de él, pero ya me había dado cuenta que no podíamos sacarle la estaca a Lucas todavía. Como estaba, era incontrolable. ―Hasta que no tengamos sangre fresca para que beba, dejarlo inconsciente es un acto de bondad,‖ dijo Balthazar. Justo cuando me podría haber suavizado hacia él, tenía que añadir, ―Cuando te calmes lo suficiente para actuar como un adulto, lo verás.‖ ―Por favor no me fuercen a escuchar disputas románticas,‖ dijo Ranulf

27. La petición de Ranulf era simple, pero era un incómodo recordatorio de todo lo que había pasado entre Balthazar y yo —cuanto más había querido él, y lo que había sido yo incapaz de dar. Aunque no pensaba que las acciones de Balthazar fueron gobernadas por los celos, me preguntaba si le había dado cierta satisfacción estacar a Lucas. Balthazar había insistido en ir tras Charity el día después de mi muerte, y había traído a Lucas, sabiendo que Lucas estaba demasiado desolado para luchar verdaderamente. Lucas, casi suicida, se había lanzado sin estar preparado. La repercusión del error de Balthazar estaría sobre Lucas para siempre. Eso pesaba más que todo lo que había pasado antes entre nosotros, bueno y malo. Esto es lo que consigues por juntarte con el tipo incorrecto de gente muerte, dijo una voz sardónica. Esa sería Maxie, la fantasma de la casa. Los otros no podían oírla. Ella había estado conectada con Vic durante toda su infancia pero nunca se le había aparecido a él o a ninguna otra criatura viva —excepto yo. Anticipando mi transformación en espectro, había comenzado a aparecer desde que era estudiante de la Academia Medianoche: ahora que había muerto, quería que abandonara el mundo mortal y la acompañara a otro mundo más místico. La idea me aterrorizaba, y nunca había estado de peor humor para hablar sobre eso. Un silencio incómodo llenó la habitación. Un cuerpo muerto sobre el piso hacía casi imposible una conversación casual. Balthazar estudió los estantes de vinos por unos minutos, en lo que yo pensaba era sólo una distracción, hasta que sacó una botella. ―Malbec Argentino. Qué bien.‖ ―¿Vas a sentarte aquí a tomar vino?‖ protesté.

28. ―Tenemos que sentarnos aquí y hacer algo.‖ Balthazar buscó un sacacorchos a su alrededor, no encontró ninguno, y entonces simplemente golpeó el cuello de la botella contra un diminuto fregadero. Gotas rojas cayeron sobre el piso. ―No es una botella particularmente cara. Podemos reemplazarla.‖ ―Ese no es el problema,‖ dije. ―¿Cuál es el problema, Bianca?‖ Él, también, se sentía frustrado. ―¿Estás perdiendo los estribos porque me veo menor de edad? Mi rostro puede ser de diecinueve, pero soy legal hace más de cuatrocientos años más o menos.‖ Sabía que eso no era a lo que me refería. Antes de que pudiera responderle, Ranulf gruñó. ―Aún siguen peleando.‖ ―Está bien,‖ dije. ―Está bien. Tregua.‖ Estaba demasiado cansada para hacer esto. Aunque Balthazar se veía como si fuera a continuar, finalmente lo dejó. Sacó mi brazalete de su bolsillo. ―Recogí esto en el patio,‖ dijo. ―Gracias,‖ dije categóricamente. Pero me apresuré a abrocharlo alrededor de mi muñeca. Desde mi muerte hace algunos días, había aprendido que sólo un puñado de cosas a las que me había vinculado fuertemente en vida tenían la habilidad de darme el poder para ser completamente corpórea nuevamente—este brazalete de coral y un prendedor azabache en el bolsillo de Lucas. Los dos estaban hechos con materiales que una vez habían estado vivos; era algo que teníamos en común. Como el brazalete aumentaba mi poder, sentí que la gravedad se asentaba a mí alrededor y no tenía que trabajar más en retener una forma regular.

29. Balthazar suspiró pesadamente, tomó dos copas del estante detrás del fregadero, y se sirvió a sí mismo y a Ranulf. Después de un momento, dijo, ―¿Todavía puedes beber vino? ¿Beber cualquier cosa?‖ ―No lo sé,‖ dije. ―No parezco necesitar comida o agua.‖ El sólo pensamiento de masticar era algo asqueroso para mí ahora, me di cuenta—una diferencia más entre yo y el mundo vivo. Hay cosas mejores que comer y beber, dijo Maxie. Su presencia podía sentirse cada vez más, una especie de espacio frío justo a mi lado, pero Balthazar y Ranulf permanecieron en la ignorancia. ¿No tienes curiosidad de cuáles son? La ignoré. Tenía ojos sólo para Lucas, tan pálido y roto sobre el piso. Un delgado círculo de sangre rodeaba la estaca, no más: evidencia de que su corazón había dejado de latir para siempre. Las fuertes facciones que siempre me habían cautivado—su firme mandíbula, sus altas mejillas—estaban más esculpidas ahora, su hermosura tan irresistible como no natural. El departamento improvisado en la bodega de vino había sido donde habíamos vivido las últimas semanas de nuestras vidas, virtualmente el único tiempo que habíamos tenido para estar juntos sin reglas que nos separaran. Habíamos tratado de hacer espagueti sobre el hornillo, vimos películas viejas en el DVD, y dormíamos juntos en la cama. Algunas veces nuestra situación parecía desesperada, pero me daba cuenta ahora que era la mayor alegría que habíamos compartido nunca. Tal vez la mayor que compartiríamos nunca. Estamos juntos, me recordé a mí misma. Tienes que creer que mientras eso sea verdad, podemos lograrlo. Esa creencia nunca había sido más importante, pero nunca se había sentido tan frágil.

30. Escuché puertas de auto golpeándose; Vic aparentemente consiguió librarse de la policía. Ranulf y Balthazar levantaron sus copas el uno al otro, o a Vic. En segundos, golpearon la puerta, y Balthazar la abrió para dejar entrar a Vic. ―Esos tipos no querían creer mi historia de allanamiento de morada,‖ dijo. Vic permaneció en el trabapuertas en vez de entrar. ―Aparentemente mis vecinos los llamaron antes que yo, dijeron que había una fiesta salvaje, aunque cómo parecía eso una fiesta, no lo sé. Me hicieron usar un alcoholímetro—oh, hombre.‖ Vic vio a Lucas sobre el piso. ―¿Qué hicieron chicos?‖ ―El estacarlo no lo lastimará,‖ explicó Ranulf. ―Cuando se saqué, Lucas revivirá. ¿Quieres vino?‖ Vic sacudió su cabeza. Simplemente se quedó parado ahí en su camiseta y jeans, incómodo y miserable, mirando fijamente a Lucas. ―Él no…no puede…‖ ―No te atacará,‖ dijo Balthazar. ―Por el momento, Lucas no se puede mover. Y no le quitaremos la estaca hasta que podamos alimentarlo.‖ Vic metió sus manos en sus bolsillos, y aunque tenía que saber que Balthazar estaba diciendo la verdad, no se atrevió a acercarse más. Me di cuenta que, sin importar lo terrible que fuera esto para mí, tenía que ser cien veces peor para Vic. Era el único humano en la habitación, y a pesar de crecer en una casa embrujada y asistir a la Academia Medianoche, la experiencia de Vic con lo supernatural era bastante limitada—o lo había sido, antes de esta noche, cuando uno de sus mejores amigos había tratado de matarlo.

31. Maxie levantó una ceja, su insolente sentido del humor regresando. ―Ya te dije. ¿Vampiros y espectros? No es una buena mezcla. Una mezcla, realmente, realmente mala. Somos veneno para ellos, y ellos no son nuestros amigos.‖ ―Amo a Lucas. Nuestras muertes no cambian eso.‖ ―La muerte lo cambia todo. ¿No has aprendido eso ya?‖ ―No cambió que me des discursos sin parar,‖ le dije bruscamente. Maxie agachó su cabeza, su cabello rubio oscuro cayendo alrededor de su rostro. Si tuviera flujo sanguíneo, pensé, se habría ruborizado. ―Lo siento. Has tenido unos días difíciles. No quise —sólo quiero decirte cómo son las cosas.‖ Unos días difíciles. Morí, descubrí que soy un fantasma, vi a Lucas ser cortado y convertido en vampiro, y rechacé un ataque de la Cruz Negra. Sí, eso contaba como unos días difíciles. ―Solías jugar con Vic en este cuarto, cuando era un niño pequeño.‖ Miré el lugar que él me había mostrado, donde solía sentarse y leerle sus libros de cuentos a ella. ―No te separaste del mundo cuando moriste.‖ ―Pero lo hice. La mayor parte del siglo, simplemente…estuve atascada entre aquí y allá, y no sabía que sucedía. Algunas veces aparecía en los sueños de alguien y los transformaba en pesadillas, sólo para probar que podía afectar el mundo a mi alrededor.‖

32. Había escuchado de espectros que hacían cosas peores, tal vez por razones similares. Maxie se sentó en el alfeizar, su largo camisón blanco parecía brillar mientras la luz de la luna se filtraba a través de las infladas mangas. ―Como probablemente te puedes imaginar, la gente generalmente no se quedaba mucho tiempo es esta casa. Era como un juego para mí, ver que tan rápido podía asustarlos hasta que se fueran. Pero entonces llegaron los Woodsons, y Vic era tan pequeño, sólo un par de años. Cuando me mostré a él, no se asustó. Esa fue la primera vez en mucho tiempo que recordé lo que era —era ser aceptado. Preocuparse por alguien.‖ ―Así que entiendes,‖ dije. ―Ves porque no puedo renunciar al mundo.‖ ―Vic es humano. Está vivo. Me sujeta a la vida y me deja experimentarla a través de él, sólo un poco. Lucas no puede hacer eso por ti, ya no más.‖ ―Lo hace. Puede. Lo sé.‖ Pero no sabía tal cosa. Había tanto sobre ser un espectro que no entendía todavía. ―Necesitas hablar con Christopher,‖ dijo esperanzadoramente. ―Te hará entender.‖ Recordaba a Christopher. Se me había aparecido, una misteriosa figura premonitoria, en Medianoche; me había atacado intentando matarme, para garantizar mi transformación a espectro. Aun así cuando se nos había aparecido a Lucas y a mí este verano, nos había rescatado de Charity. ¿Era benévolo o malvado? ¿Acaso las acciones de los espectros se ajustaban a algún tipo de moralidad que yo conociera? La única cosa que sabía con certeza era que Christopher tenía poder e influencia entre los espectros. Ahora que me había convertido en uno, nuestros caminos se cruzarían de nuevo con certeza.

33. Pensar eso me puso nerviosa. Conseguí preguntar, ―Es una clase de…espectro a cargo, ¿verdad?‖ ―Nadie está ‗a cargo.‘ Pero bastantes de nosotros escuchamos a Christopher. Tiene un montón de poder, un montón de sabiduría.‖ ―¿Cómo se hizo tan poderoso? ¿Es porque es especialmente viejo?‖ Así era como funcionaba con los vampiros. ―¿O es, bueno, como yo?‖ Ya me había dado cuenta que mi estado —como niña nacida de dos vampiros y por lo tanto capaz de morir naturalmente y convertirme en fantasma— me daba habilidades que la mayoría de los fantasmas nunca tendrían. ―Ninguno,‖ dijo Maxie. ―No nació para ser un espectro, como tú. Christopher aprendió todo por su cuenta. Tiene esta increíble fuerza interna. Te va a gustar, Bianca. ¿Por qué no vienes conmigo ahora?‖ No podía hacerlo. Christopher podría tener una increíble fuerza que había usado para salvarme —pero también me había atacado. El mundo de los espectros continuaba siendo extraño y aterrador; no tenía idea como mis poderes se relacionaban con las frías criaturas impulsadas por la venganza que me había encontrado en la Academia Medianoche. Tal vez era loco tener miedo todavía de los fantasmas después de que me había transformado en uno yo misma, pero el pensamiento de unirme a ellos para siempre me asustaba profundamente. Más que eso: ir a ese mundo se sentía como rendirme a la vida. ―No puedo,‖ susurré. Maxie bajó su rostro, pero no discutió. Me alejé de la habitación, lejos de ella, y desaparecí nuevamente en la neblina azulada que era la manera de mi mente de encontrarle sentido a la nada pura. Lucas llenaba mis pensamientos, y me insté a volver a su lado.

34. Cuando reaparecí en la bodega de vino, inmediatamente tuve la sensación de que había pasado más tiempo para Balthazar que para mí; había terminado su copa de vino y estaba al otro lado de la habitación, acostado en nuestra cama. Lucas yacía exactamente como había caído. La vista de él como un cadáver me golpeó de nuevo, y me tomó toda mi fuerza no desaparecer de nuevo para no tener que soportar la pérdida por un momento. Se merecía más que eso. Sin importar lo difícil que era soportarlo, permanecería a su lado. Balthazar se dio cuenta que estaba ahí con un sobresalto, pero no dijo nada. No quería discutir más con él; estaba demasiado triste para eso, demasiado cansada. En vez, pregunté, ―¿Hay algo que pueda hacer por él?‖ ―No.‖ Balthazar se sentó. Su cabello ondulado estaba desordenado, y me di cuenta que había estado durmiendo. Sin duda estaba exhausto; no habían sido unos días maravillosos para él tampoco. ―La necesidad de matar —es poderosa, Bianca. Puede ser insoportable. Los vampiros. Has conocido a la mayoría de los cuales han dominado ese impulso, pero son una minoría.‖ ―Quieres decir, la mayoría de ellos termina como—como Charity.‖ Cerró sus ojos brevemente ante la mención del nombre de su hermana menor. ―No. Charity y su clase son casos especiales. Individuos con fuerza para seguir, pero que han perdido contacto con lo que significa ser humano. Son los más peligrosos. Y, afortunadamente, los más extraños.‖ ―¿Entonces qué sucede con los otros?‖

35. Balthazar frotó su sien. Si los vampiros pudieran tener dolores de cabeza, creo que él tendría uno. ―Se auto-destruyen,‖ dijo tranquilamente. ―Son capturados por la Cruz Negra, o por humanos que han visto suficientes películas de terror para hacerse una idea. O se matan. Prenden fuego y caminan a él. Prefieren arder que soportar más las ganas de matar.‖ Quería decir que no había manera que Lucas hiciera eso, pero no podía. No, la Cruz negra no lo atraparía fácilmente. Pero odiando su naturaleza vampírica como lo hacia él, añadiendo el hecho que había tratado de matar a su madre y a uno de sus mejores amigos —era completamente posible que Lucas pudiera terminar su existencia. Lo vería como lo correcto, la única manera de mantener seguras a las personas. ―El hambre es más fuerte para algunos de nosotros que para otros,‖ continuó Balthazar. ―Tanto como ansío sangre a veces…no es nada comparado a lo que otros vampiros soportan. Los que se auto-destruyen siempre son los que tienen más hambre. Los vuelve locos, transforma su mente por completo.‖ Nos miramos a los ojos, como si me estuviera preguntando si tenía que continuar. Pero sabía que necesitaba que dijera lo que venía. Balthazar, entendiendo, dijo, ―Parece que Lucas es uno de los hambrientos.‖ ―¿No hay nada que podamos hacer por él?‖ dije. ―¿Alguna manera de hacer esto más fácil?‖ Lentamente Balthazar se paró de la cama y caminó hacia mí, su expresión incierta. ―No creo que podamos hacerlo más fácil, exactamente, pero hay un lugar donde podemos mantenerlo alejado de la mayoría de los humanos, y la Cruz Negra, también. Donde Lucas podría ser capaz de aprender cómo manejar en lo que se ha convertido.‖

36. Me animé hasta que me di cuenta lo que quería decir Balthazar. ¿Lo hice? Seguramente no podía estar pensando eso. ―¿Dónde?‖ Balthazar confirmó mi peor sospecha al decir, ―Tenemos que llevarlo de vuelta a Medianoche.‖ CAPÍTULO 4 Traducido por J. T@vo Corregido por Sidonie ―¿LLEVAR A LUCAS A LA ACADEMIA MEDIANOCHE?‖ Repetí. ―¿Te has vuelto loco? Balthazar, ¡piensa en ello! Lucas fue de la Cruz Negra. Espiaba a Medianoche para ellos. La señora Bethany lo odia - todo el mundo le odia. Le van a matar en cuanto lo vean.‖ ―No lo harán. No pueden‖, insistió Balthazar. ―Cualquier vampiro puede llegar a Medianoche en cualquier momento y pedir refugio. No importa quién es o lo que han hecho, la señora Bethany tiene que aceptarlo" ―Pero esa es la regla de la señora Bethany, ¿no? Ella puede romperla en cualquier momento que quiera.‖

37. La boca de Balthazar se torció, lo más cerca que pudo llegar a una sonrisa en un día tan oscuro como éste. ―La Sra. Bethany no rompe las normas. Deberías saber eso. Recuerda, dejó que Charity se quedara‖ Es cierto, y la señora Bethany y Chatiry se odiaban con fervor. No estaba convencida, sin embargo. Lucas había sido un cazador de vampiros, sin duda que eso era peor que cualquier tipo de vampiro, no importa cuán peligroso. Algunas de mis reticencias eran más egoístas. Volver a la Academia Medianoche significaría volver a mis padres. Por un lado, quería volver a verlos tanto que dolía, por el otro, sabía que siempre habían temido y rechazado a los espectros. Si a mí me rechazaban -como Kate había hecho con Lucas- no creo que pudiera soportarlo. Oí pasos en los escalones de hormigón de fuera y me dirigí a la puerta para dejar entrar a Vic y Ranulf, que tenía un gran saco repleto de lo que se sospechaba eran pintas de sangre de vaca. Vic vino en esa ocasión, pero él no se movió más de un par pasos más allá de la puerta. Cuando me atrapó observando, Vic entregó la bolsa, a continuación, sacó una botella de Mountain Dew. ―Me imagino que probablemente deba estar en el patio trasero por un rato,‖ dijo, sus ojos se centraron nerviosamente en el suelo donde Lucas yacía. ―Hasta que ustedes chicos calmen a Lucas un poco.‖ ―Buena idea.‖ Tomé la bolsa de la compra hacia la mesa plegable. ―Gracias de nuevo, Vic.‖ ―Sólo dame un día más o menos, antes de ser atacado de nuevo. Eso es suficiente agradecimiento.‖ Balthazar y Ranulf tomaron una pinta de la bolsa, cada uno en un recipiente de plástico pequeño, como el tipo que utilizan para servir la sopa al ir a una tienda de delicatessen.

38. Ambos la abrieron y comenzaron a beber, mientras que Lucas todavía estaba en el suelo. Al principio pensé que estaban siendo egoístas, pero pronto me di cuenta de lo que estaban haciendo: recuperaban su fuerza. Si Lucas se despertara tan salvaje como lo había sido cuando Baltasar lo contuvo, ellos lo necesitaban. Tomé un par de pintas y las puse en el microondas. La sangre siempre sabía mejor a la temperatura del cuerpo humano. Cuando estaban listas, eché un vistazo hacia mis amigos. Ranulf estaba terminando, golpeteando el contenedor para conseguir las últimas gotas; los labios de Balthazar estaban teñido

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