Porque es posible el conocimiento

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Published on July 25, 2014

Author: enriquebonete

Source: slideshare.net

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origen de la filosofía, búsqueda de la certeza , la subjetividad y tipos de conocimientos

1 Origen de la filosofía El origen de la filosofía griega El origen de la filosofía ha sido una cuestión controvertida a lo largo de la historia del pensamiento. Por lo general los filósofos griegos han considerado que la filosofía nace con Tales de Mileto allá por el siglo VII a. c., pero no se consideraba necesario explicar cómo se había producido ese surgimiento de una nueva forma de pensamiento. Sí parecía haber un común acuerdo en considerar la filosofía como la forma de pensamiento racional por excelencia, es decir, una forma de pensamiento que no recurre a la acción de elementos sobrenaturales para explicar la realidad y que rechaza el uso de una lógica ambivalente o contradictoria. Es a partir de la polémica que suscitan los filósofos alejandrinos durante el período helenístico cuando el origen de la filosofía comienza a convertirse en un problema. Y será a lo largo del siglo XX cuando se comiencen a encontrar respuestas explicativas de la aparición del fenómeno filosófico. Para nuestro objetivo nos bastará considerar las dos hipótesis más difundidas acerca del origen de la filosofía: aquella que sostiene el origen a partir de la filosofía oriental, y aquella que hace de la filosofía una creación original de los griegos, y que estudiaremos a continuación. A) La hipótesis del origen oriental. Los defensores de esta hipótesis mantienen que los griegos habrían copiado la filosofía oriental, por lo que la filosofía no podría considerarse una creación original del pueblo griego. Los primeros filósofos, sostiene esta hipótesis, habrían viajado a Egipto y Babilonia en donde habrían adquirido sus conocimientos matemáticos y astronómicos; lejos de ser los creadores de la filosofía habría sido unos meros transmisores del saber oriental que, en contacto con la civilización griega habría alcanzado un desarrollo superior al logrado en sus lugares de origen. Esta hipótesis la mantuvieron: -Los filósofos alejandrinos. En polémica con las escuelas filosóficas griegas, y con el ánimo de desacreditarlas, los filósofos alejandrinos ponen en circulación la tesis del origen oriental de la filosofía. -Los padres apologistas cristianos. Con intención polémica similar a la de los filósofos alejandrinos, los primeros padres apologistas del cristianismo, airean la hipótesis del origen oriental de la filosofía, hipótesis que posteriormente no será mantenida por la filosofía cristiana occidental. 1. La cuestión que se debate es si existe esa supuesta filosofía oriental. Si asimilamos la filosofía a un discurso racional entendido como la imposibilidad de recurrir a lo sobrenatural para explicar los fenómenos naturales, y al rechazo de la contradicción, resulta difícilmente sostenible la existencia de una filosofía oriental. La cuestión que se plantea, pues, es la de determinar si esa astronomía y esas matemáticas orientales eran o no eran filosofía. Los estudios sobre el tema parecen indicarnos que no, que la astronomía babilónica tendía a degenerar en astrología, es decir, en arte adivinatoria; y que las matemáticas egipcias, lejos de alcanzar el grado de abstracción necesario para considerarse ciencia, no superaron nunca el estadio de unas matemáticas o de un saber práctico, generado al amparo de las necesidades de medición de los terrenos luego de cada una de las inundaciones periódicas del Nilo.

2 2. ¿Qué hace que sea en Grecia donde se desarrolle la filosofía y no en cualquier otra zona de oriente? ¿Cómo explicar que, en una civilización concreta, se genere una forma de pensamiento nueva, en contraposición con las anteriores formas de pensamiento? ¿Cuáles son sus características? ¿Y cuáles eran las características del pensamiento anterior? Tanto los orientales como los griegos disponían de una mitología y de unas creencias religiosas similares. Y la estructura explicativa de las mismas es también similar. Un mito es un relato acerca de los orígenes, una narración, no una solución a un problema; puede referirse al origen del mundo, o al origen de un objeto particular, o de una clase específica de animales, etc. Al mismo tiempo que narra, sitúa al hombre en la realidad, le asigna un papel, una función, un sentido, por lo que adquiere también una función social: hacer inteligible el orden social. La existencia de esta forma de pensamiento está atestiguada en todas las civilizaciones, y también, por supuesto, en la griega. De especial importancia para la comprensión de la aparición de la filosofía pueden ser los mitos de Hesíodo que encontramos especialmente en la teogonía. En todo caso, esas explicaciones míticas acerca del origen, comunes a todas las civilizaciones, poseen unas características también comunes que contrastan con las características del pensamiento filosófico: el recurso a entidades sobrenaturales para explicar ese origen, y el recurso a una lógica ambivalente, permitiendo que el mismo elemento o la misma entidad se comporte ya sea como un dios, ya sea como un elemento natural, estarían entre las más significativas. El rechazo de estas características, será propio de la filosofía. Y tal rechazo no parece producirse en la llamada filosofía oriental. B) La hipótesis del origen griego. Según esta hipótesis la filosofía sería una creación original del pueblo griego. Nos vamos a centrar en las explicaciones de historiadores del siglo XX, de las que destacamos a)- La explicación de J. Burnet. Es la llamada tesis del "milagro griego". Según esta hipótesis la filosofía habría aparecido en Grecia de una manera abrupta y radical como fruto de la genialidad del pueblo griego. Esta hipótesis prescinde de los elementos históricos, socioculturales y políticos, por lo que termina por no explicar nada, cayendo en un círculo vicioso: Los griegos crean la filosofía porque son geniales, y son geniales porque crean la filosofía. La mantiene en su obra "La Aurora de la filosofía griega", (1915). b)- La explicación de F. M. Cornford. Defiende la tesis del desarrollo del pensamiento filosófico a partir del pensamiento mítico y religioso. Según esta hipótesis la filosofía sería el resultado de la evolución de las formas primitivas del pensamiento mítico de la Grecia del siglo VII antes de Cristo. Para Cornford existe "una continuidad real entre la primera especulación racional y las representaciones religiosas que entrañaba" de tal modo que "las maneras de pensar que, en filosofía, logran definiciones claras y afirmaciones explícitas ya estaban implícitas en las irracionales intuiciones de lo mitológico". En su obra "De la religión a la filosofía", (1912), Cornford explica cómo la estructura de los mitos de Hesíodo en la "Teogonía" se mantiene en las teorías de los primeros filósofos, rechazando éstos solamente el recurso a lo sobrenatural y la aceptación de la contradicción. Destaca la influencia educativa de Homero y Hesíodo en la constitución y posterior desarrollo de la civilización griega, y analiza también cómo algunos de los conceptos que serán

3 fundamentales posteriormente en la filosofía, [ moira (hado, destino), diké, (justicia), physis, (naturaleza), ley, dios, alma, etc.] proceden directamente del pensamiento mítico-religioso griego. c)- La explicación de J. P. Vernant, en su obra "Mito y pensamiento en la Grecia antigua", (1965), añade importantes elementos derivados del contexto sociocultural, político y económico de la época para explicar cómo este paso del mito a la racionalidad fue posible, y por qué se produjo en Grecia en lugar de en otra civilización de la época. La inexistencia de una casta sacerdotal, la figura del sabio, el predominio de la ciudad, la transmisión pública del saber, la libertad individual y el desarrollo de la escritura, hacen posible la puesta en entredicho de las explicaciones cosmológicas y su sustitución por una forma de pensamiento que no entrañe la creencia y la superstición propias de los pensamientos mítico y religioso. C) Conclusiones Ahora bien, esta misma estructura la encontramos en las explicaciones de los primeros filósofos jonios, pero en ellos ha tomado ya la forma de un problema: en la filosofía el mito esta racionalizado. El mito es animista, mágico, recurre a lo invisible como fundamento de lo visible, acepta lo sobrenatural y lo extraordinario. La cosmología de los primeros filósofos modifica su lenguaje y cambia de contenido: en lugar de narrar los acontecimientos sucesivos, define los primeros principios constitutivos del ser; en lugar de presentarnos una lucha de dioses nos ofrece un intercambio mecánico de procesos o fenómenos naturales. ¿Cuáles son las condiciones bajo las que se produce este cambio? Para Vernant, el nacimiento de la filosofía es explicable aduciendo causas históricas y sociales. La inexistencia de una casta sacerdotal en Grecia, dadas las características especiales de la religión griega, elimina la posibilidad de instaurar un dogma religioso, así como la posibilidad de hacer de lo religioso un discurso cerrado, accesible sólo a los que pertenecen a la casta sacerdotal; no hay, pues, secretos que ocultar. El sabio, que es a la vez adivino, poeta, profeta, músico, médico, purificador, curandero, pero distinto del sacerdote o chamán de las religiones orientales, y que tiene el poder de ver y hacer ver lo invisible, divulga sus conocimientos: la enseñanza se opone aquí a la iniciación esotérica en una doctrina. Los conocimientos se divulgan, desembarazándose así de la figura del mago. La expansión de la ciudad, correlativamente al auge económico derivado del comercio fundamentalmente, supone el advenimiento del ciudadano, circunstancia paralela al nacimiento y desarrollo de la filosofía. La importancia del linaje deja paso a la prioridad de la polis, de la comunidad, lo que suele ir acompañado de una organización política que reclama la publicidad. El saber es trasladado a la plaza, en plena ágora, siendo objeto de un debate público donde la argumentación dialéctica terminará por predominar sobre la iluminación sobrenatural. La filosofía, pues, si bien enraizada en el mito, parece ser una creación original del pueblo griego. Su rechazo de lo sobrenatural, de lo mágico, de la ambivalencia, son signos de una racionalidad que difícilmente podemos encontrar en otras formas de pensamiento anterior. Búsqueda de la certeza Descartes, considerado "Padre de la Modernidad", definió con claridad el objetivo de los filósofos de este período histórico: la búsqueda de la certeza. Mediante sus meditaciones y su método intentó dar respuesta al escepticismo reinante. Su estrategia no fue el rechazo o la negación de la duda sino su aceptación hasta las últimas consecuencias. Es decir, utilizó la duda como método y sometió todo conocimiento a duda con el

4 fin de encontrar una verdad de la que ya no pudiese dudar ni el más escéptico. Así llegó a alcanzar una certeza primera: “Pienso, existo.” Y teniendo en ella una base inconmovible, reconstruyó el edificio filosófico. En primer lugar, alcanzó una segunda certeza: la existencia de Dios. En segundo lugar, reafirmó la confiabilidad del conocimiento científico, el cual tenía a Dios por garante. A continuación se presenta un esquema del proceso de conocimiento tal como lo entendía Descartes, acompañado de una breve descripción de los elementos que lo componen. Porque es posible el conocimiento Podemos llegar a alguna conclusión sobre la realidad? Nos encontramos algunos obstáculos a la hora de dar una respuesta afirmativa a esta pregunta. Primero debemos suponer que esa realidad existe y no es sólo una idea en nuestra mente, una construcción “soñada”, y después podemos dudar de nuestros medios para saber algo de ella. Principalmente de nuestros sentidos. Lo que vemos, olemos, tocamos… no es la realidad misma. Lo que percibimos es información codificada, ondas de luz, que debe ser traducida a un código comprensible para nosotros a través de un proceso complejo de los sistemas ocular, nervioso y cerebral. Además la percepción no es igual para todos los seres, sabemos que tenemos órganos sensoriales muy diferentes en ocasiones, p.e. (pensamiento espiritual) el oído humano y el de un murciélago, incluso entre dos humanos hay pequeñas diferencias, por lo que difícilmente percibiremos del mismo modo la realidad, y también son diferentes los sistemas nerviosos y cerebrales, así que tampoco se interpretará una misma percepción de manera idéntica. Ni tan siquiera somos iguales a nosotros mismos siempre. Cambiamos con el tiempo, no vemos exactamente igual y tampoco sentimos igual, en diferentes momentos nuestros estados emocionales cambian. Y por si fuera poco dos sujetos no pueden observar una misma realidad desde el mismo contexto espacio-temporal, no es posible que estén al mismo tiempo en un mismo lugar. En conclusión, no hay nada que podamos afirmar con certeza absoluta, una base firme sobre la que cimentar nuestro conocimiento. Esto puede llevar, y lleva en ocasiones, a pensar que no merece la pena el intento y es mejor rendirse a la ignorancia. O bien a que todas las interpretaciones son buenas y cualquier aserto es verdadero dentro de un determinado contexto. Y en fin, a algunas otras visiones metafísicas de las que tal vez trate más adelante. Pero aún tenemos otra alternativa, la más bella a mi juicio, que es buscar elementos comunes a todas las percepciones y ver adónde nos lleva. ¿Por qué decidio emprender este camino?, ya he dicho que no hay nada firme sobre lo que asentar el conocimiento, que no puedo aseverar nada sobre la realidad, así que ninguna postura que adopte estará justificada, cualquiera partirá de un “hecho bruto” o de varios, es decir de algo que acepto porque sí, como axioma o dogma indemostrable. Así que de momento acepto el hecho bruto de mi percepción y hablo de lo que percibo. Percibo que hay otros seres que perciben el mundo y que el mundo que perciben es extremadamente parecido al que percibo yo. Cuando pregunto a alguien si percibe lo mismo que yo - ¿ves esa piedra, esa hormiga, ese cenicero?- la inmensa mayoría de las veces me responde que sí.

5 Así que deduzco (la deducción es otro hecho bruto que acepto) que ahí hay otra persona que entiende mi lenguaje, que es capaz de concebir las cosas de manera similar a la mía, que también entiende el concepto de dirección y posición y por tanto es capaz de seguir mis gestos. Y pienso que eso no puede ser casualidad. Concluyo que hay una realidad objetiva que es la base de nuestras percepciones. Es decir existe algo, sea lo que sea, que provoca la percepción (de una piedra, de una hormiga, de un cenicero). Realidad objetiva es lo que es, objetiva, ni más ni menos. Tal vez todos vemos algo que no existe, una ilusión óptica de la que no somos conscientes, p.e., pero existe esa realidad objetiva que nos hace percibirlo. Tampoco se trata de una opinión subjetiva. Yo no pregunto ¿opina usted que hay ahí una piedra?, pregunto si la percibe. Las opiniones son subjetivas siempre independientemente de las comparta mucha gente o poca. Descubrimiento del conocimiento. La definición más clásica del hombre se debe a Aristóteles. De una manera muy concisa, pero también exacta, definió al hombre como "animal racional". Lo que diferencia al hombre de todos los demás animales, lo propio y específico, es la racionalidad. El hombre no conoce solamente este o aquel árbol, esta o aquella casa, sino el árbol en cuanto árbol, la casa en cuanto casa. Es decir, además del conocimiento sensible que se refiere a algo material y concreto, el hombre también posee un conocimiento intelectual que es universal y abstracto. Así, por ejemplo, todos tenemos una imagen sensible de la mesa del salón de nuestra casa. Esa imagen sensible es concreta y singular: tiene una forma y tamaño determinados, es de un determinado color, está fabricada en un material concreto, etc. Pero, al mismo tiempo, todos poseemos la idea o concepto de "mesa". Ese concepto es universal (es el mismo para todos) y es abstracto (no tiene ni una forma ni un tamaño determinados, tampoco posee un color característico, y no es ni de madera, ni de mármol, etc.). Así pues, "conocemos", y conocemos sensiblemente e intelectualmente. El conocimiento humano está organizado como "estructura". Una estructura es un conjunto de elementos que están interrelacionados entre sí, de tal manera que para explicar o comprender uno de ellos necesariamente debo relacionarlo con los restantes. En este sentido, el conocimiento humano está formado por dos dimensiones: la dimensión sensible y la intelectual. Podemos distinguir, diferenciar ambas dimensiones, pero no separarlas; no se identifican pero están íntimamente unidas. Todo conocimiento sensible está permeado de racionalidad y todo conocimiento intelectual está influido por la sensibilidad. No es el ojo el que ve, ni el oído el que oye, sino la persona en cuanto tal con su conjunto de experiencias, ideas y valoraciones. Por ello no hay en el hombre un conocimiento sensible del todo idéntico al del animal, como tampoco hay un conocimiento intelectual puramente espiritual e independiente del cuerpo. Tanto la dimensión sensible como la dimensión intelectual de nuestro conocimiento constan, a su vez, de distintas fases. Así, dentro de la dimensión sensible encontramos la fase de la sensación y la de la percepción. En la dimensión intelectual hallamos las fases de conceptualización, juicio y raciocinio.

6 Tipos de conocimientos Tipos de conocimiento La definición básica de conocimiento tiene dos principales vertientes: el científico y el ordinario, de las cuales se desprenden otras clasificaciones. A continuación se detallan todos los tipos de conocimiento El conocimiento científico, racional, filosófico Se obtiene mediante el método de la ciencia (observación, hipótesis, experimentación, demostración, conclusiones) y puede someterse a prueba para enriquecerse. Parte del conocimiento común para someterlo a comprobación. Crea conjeturas y teorías que después contrasta con la experiencia para verificar o desmentir por medio de métodos y técnicas especiales. También se le puede llamar declarativo. Conocimiento declarativo o proposicional Consiste en tener un saber sobre un tema o materia al que se llega por medio de la investigación y no por la experiencia personal. Es un saber público, lógico y coherente, verificable mediante reglas de comprobación. Es abstracto, conceptual y es la base de los conocimientos académicos. De forma similar en el conocimiento demostrativo la mente hace conjeturas acerca de algo pero no decide inmediatamente que una idea sea verdadera o falsa, sino mediante el raciocinio en donde acude a otras ideas que ayuden a obtener claridad, es decir, a probarlas. Conocimiento ordinario No es especializado y parte de la experiencia, es intuitivo, consiste en las opiniones generadas por el sentido común. Es una acumulación de información no vinculada entre sí. Es una experiencia privada de la vida cotidiana que genera impresiones humanas y tiene un punto de vista antropocéntrico (el hombre como centro del universo); su objetividad es limitada por estar relacionada con la percepción y la acción. También se le llama conocimiento natural, vulgar o popular, ya que no se ahonda en las causas de los sucesos observados y suele ser transmitido por padres o abuelos, adquirido por una práctica. Conocimiento Funcional Se relaciona con la experiencia y se basa en el declarativo para llevarlo a la práctica, es un tipo de conocimiento procedimental y condicional, es flexible, específico, pragmático y de gran alcance. Para tener más claridad, el conocimiento intuitivo es lo que la mente presiente, de modo inmediato, que es correcto pensar acerca de algo, sin que otras ideas influyan este pensamiento. La mente percibe algo como verdadero y no ve la necesidad de probarlo o examinarlo. Conocimiento procedimental Implica saber cómo hacer algo, se desarrolla por medio de las destrezas y no depende del conocimiento declarativo. Abarca las competencias para saber actuar en una determinada situación. Conocimiento condicional

7 Contiene al procedimental y al declarativo en un nivel teórico, influye en la toma de decisiones para saber cuando y porque hacer algo y no hacer lo contrario. Conocimiento de divulgación Se transmite a través de un medio impreso o audiovisual, puede ser original y de primera mano para ser sometido a una crítica racional, calificado según su aporte a la ciencia. O puede ser de divulgación popular cuando ha sido sometido a cambios y posee poco nivel de conocimiento científico. Conocimiento sensible Es una forma de percepción de la mente, la cual distingue una sensación acerca de algo y luego reflexiona acerca de esa sensación. Una idea llega a la mente a través de los sentidos y la memoria la revive Fundamentos del conocimiento creo que el conocimiento nace en la antiguedad con el deseo de probar que la religion no tiene una respuesta logica para todo. "dios lo hizo, dios lo quizo asi" no eran respuesta suficiente para los ilosofos de la grecia antigua. la necesidad del saber, de poder comprobar si lo que dice la religion es verdad o no. es una pequeña parte de lo que creo. pero se volveria muy confuso de explicar asi. Suerte El origen y fundamento del conocimiento para Descartes y para el racionalismo por él fundado (al que se sumarán, cada uno con sus matices, Spinoza y Leibniz), por tanto, están en la misma razón humana, aislada de los datos de la experiencia. Y el camino seguro que debe recorrer nuestra mente para desarrollar ese conocimiento desde sí misma, dice Descartes, consistirá en dudar metódicamente de todo lo aceptado irreflexivamente hasta ahora: “Al menos una vez en la vida es preciso dudar de todo”, afirma Descartes. La duda metódica, por tanto, la aplicaremos poco a poco a todo lo que en nuestra mente hay, y no abandonaremos esa actitud de sospecha radical, dice Descartes, hasta que demos con alguna primera verdad tan cierta y evidente, tan clara y distinta, que nos sea totalmente imposible dudar de ella. Una vez hallada, esa primera verdad será la base de una Filosofía segura y el modelo para aceptar otras verdades. Ese conocimiento así entendido, por tanto, comienza a construirse dudando en varias etapas: primero, la duda se aplica a los sentidos (“Es prudente no fiarse de quien alguna vez te engaña”, por tanto todo lo que nos llega por esa vía lo dejaremos de lado); después dudaremos de la distinción sueño/vigilia (en ambos estados se presentan a mi mente imágenes con igual evidencia, por tanto no sé cuáles son las reales), y finalmente dudaremos también de las verdades matemáticas, pues estas, aunque parecen ciertas estando dormidos o despiertos, podrían ser obra de un hipotético “genio maligno” que me hiciera creer que estoy en lo cierto cuando me engaño, afirma Descartes. Y tras esta radical hipótesis del genio maligno llega el filósofo francés a la primera verdad de su Filosofía: pienso, luego existo (cogito, ergo sum), una afirmación que ni los escépticos más recalcitrantes (entre los cuales no se encuentra Descartes, pues él nunca dudó de que fuera posible el conocimiento) pueden negar. Ni el genio maligno, caso de que existiera, podría hacerme dudar de

8 mi propia existencia. Por tanto, el conocimiento más cierto, para Descartes y el Racionalismo moderno, es el de la propia mente. Somos una “cosa que piensa” (res cogitans), pero ¿podemos saber algo más? Deberíamos examinar qué hay en esa res: ideas. Y de tres tipos, afirma Descartes: adventicias (parecen provenir de un mundo exterior, son dudosas, por tanto), facticias (fabricadas por mi imaginación, dudosas) e innatas, una de las cuales, la de Dios, servirá a Descartes para salir del grave problema del solipsismo (¿cómo justificar el conocimiento de algo además de la propia mente?). Para Descartes, la idea innata de Dios exige que ese Dios exista, porque según él esa idea de un ser sumamente perfecto no puede haberse originado en un ser como yo, imperfecto; y porque además la existencia, al ser una perfección, no puede no estar en ese Ser al que llamamos Dios (este es el antiguo argumento ontológico de San Anselmo). Por tanto, ya el conocimiento no es sólo de la propia mente: conocemos la res infinita, Dios. Y, continúa Descartes, si existe ese Dios, no podrá consentir que yo me engañe cuando pienso que existe un mundo material, de cuerpos que se definen como materia porque ocupan espacio (no como mi mente). He aquí justificada la existencia de la tercera sustancia del universo cartesiano: la res extensa, el mundo de los cuerpos materiales, que por ser concebidos como extensión impondrán un rígido mecanicismo a la Física cartesiana, que no podrá explicar la acción a distancia y acabará por sucumbir ante la potencia explicativa del otro modelo de Física, la newtoniana. Realmente, dice Descartes, al ser la sustancia “aquello que no necesita de ninguna otra cosa para existir”, la única en sentido primero es Dios. Las otras dos lo serán en sentido derivado. Este es el conocimiento para Descartes, por tanto: a partir de la propia mente deducir, aplicando un método axiomático sacado de la geometría, el conocimiento del mundo externo aunque para ello haya que demostrar primero la existencia de Dios. La experiencia sensible, por tanto, vemos que en el Racionalismo moderno ocupa el último lugar de conocimiento. Antes sabemos de la existencia de Dios que de la de los cuerpos físicos que percibimos continuamente. Además del mencionado problema de su física mecanicista, a Descartes esta división de la realidad en tres res le planteará el clásico problema de la comunicación entre alma y cuerpo: ¿cómo es posible que entren en comunicación algo material (que obedece) y algo inmaterial (que ordena)? Descartes parte de que eso ocurre, y se limita a ponerle un nombre al lugar en el que debe ocurrir esa extraña comunicación: la glándula pineal, escondida en lo más remoto de nuestro cerebro. La inteligencia La inteligencia es la capacidad de elegir, entre varias posibilidades, aquella opción más acertada para la resolución de un problema. En este sentido, cabe distinguirla de la sabiduría, en tanto que esta última es tan solo una acumulación de conocimiento, mientras que la inteligencia implica hacer el mejor uso de un saber previo. No obstante, el modo para identificar la cualidad de ser inteligente ha sido enormemente debatido. La inteligencia es una cualidad que todos los seres humanos poseemos, aunque no todos podemos tenerla de igual manera estimulada y desarrollada. Por esto, la estimulación temprana de los niños, entre su primer año de vida y los cinco años es crucial para que luego puedan hacer frente a la etapa

9 de aprendizaje que comienza en la escuela básica a partir de los seis años. La inteligencia no es sólo “saber mucho” (ya lo hemos diferenciado en relación a la sabiduría), si no que se trata de poner en juego nuestros conocimientos y aptitudes en todas las acciones de nuestra vida cotidiana, y por ello somos capaces los seres humanos de desafiar obstáculos que pueden ser desde la resolución de un problema matemático, hablar correctamente en público o realizar operaciones económicas con éxito. Un criterio enormemente difundido es el llamado “cociente intelectual”. Consiste en un test realizado para medir las capacidades cognitivas de una persona en función de su edad. A lo largo de los años, los resultados obtenidos han mostrados alzas, por lo que ha sido necesario modificar las formas de puntuación. Cabe señalarse que el primer test de este tipo publicado obedeció a la necesidad de identificar estudiantes con dificultades para cubrir las demandas escolares, aunque como es sabido, con posterioridad se utilizó para conocer a aquellos alumnos que descollaban y se apartaban de la media. El “ICQ” (sigla del cociente intelectual) es un test muy popularizado, aunque también suele tener críticas respecto a su escala de valoración. De todos modos, las instituciones educativas por ejemplo lo pueden utilizar como método para seleccionar o valorar la capacidad intelectual de sus alumnos (o aspirantes a alumnos) sin tener que acceder a otros métodos como ciclos de enseñanza básica o nivelación de conocimientos. La sabidurio Como alternativa nueva a estas valoraciones se erige la de Howard Gardner, que distingue distintos tipos de inteligencias: la inteligencia lógica y matemática, que implica un uso de las capacidades relacionadas con la aritmética y la lógica; la inteligencia lingüística y verbal, que consiste en la correcta utilización del lenguaje; la inteligencia naturalista, que es la capacidad para observar el entorno natural científicamente; la inteligencia intrapersonal, que es nuestra capacidad para sopesar nuestro accionar; la inteligencia interpersonal, que consiste en relacionarse socialmente; la inteligencia visual y espacial, que está ligada a la imaginación y a la creación mediante imágenes; la inteligencia corporal, que consiste en la habilidad para deportes y destreza física; y finalmente, la inteligencia musical, que es la capacidad de expresar sentimientos a través de la música. Muchas de estas inteligencias del ser humano son puestas a prueba por psicólogos y demás profesionales al momento de, por ejemplo, analizar a un postulante a un puesto de empleo. Para ello, no basta sólo con un vasto Curriculum de estudios y experiencias laborales, si no también el desempeño del trabajo en equipo, el control de emociones, la capacidad de hablar en público y expresar ideas, y la capacidad para sortear problemas o conflictos. Mediante pruebas encubiertas, como dibujos, canciones o lectura de textos pueden evaluarse las actitudes y aptitudes de la persona en relación a las emociones, lo verbal, las acciones y las habilidades mentales. Sin lugar a dudas, las nuevas perspectivas en lo que respecta a la valoración del intelecto son mucho más abarcativas y completas al evitar circunscribirse al plano lógico y matemático; de hecho, la inteligencia emocional puede considerarse tanto o más importante, en la medida que se relaciona con nosotros, con nuestros pares, y en definitiva, con nuestro bienestar. Con los acuciantes problemas de estrés, relaciones familiares y de pareja, trabajo en equipo y otras situaciones de la vida actual, la inteligencia emocional se transformó en una disciplina fomentada por psicólogos y terapeutas, en cuanto permite identificar, manejar y controlar emociones y actitudes que eviten el

10 conflicto, y entonces permitan la superación de traumas y problemas personales, en relación también con el entorno familiar, laboral, o cualquier entorno social en general. La sabiduría La sabiduría es una habilidad que se desarrolla con la aplicación de la inteligencia en la experiencia propia, obteniendo conclusiones que nos dan un mayor entendimiento, que a su vez nos capacitan para reflexionar, sacando conclusiones que nos dan discernimiento de la verdad, lo bueno y lo malo. La sabiduría y la moral se interrelacionan dando como resultado un individuo que actúa con buen juicio. Algunas veces se toma sabiduría como una forma especialmente bien desarrollada de sentido común. En la Sabiduría se destaca el juicio sano basado en conocimiento y entendimiento; la aptitud de valerse del conocimiento con éxito, y el entendimiento para resolver problemas, evitar o impedir peligros, alcanzar ciertas metas, o aconsejar a otros. Es lo opuesto a la tontedad, la estupidez y la locura, y a menudo se contrasta con éstas. Tomás de Aquino define la sabiduría como "el conocimiento cierto de las causas más profundas de todo" (In Metaphysica, I, 2). Por eso, para él, la sabiduría tiene como función propia ordenar y juzgar todos los conocimientos. La sabiduría toma sus referencias de lo que se denomina memoria a largo plazo. En otras palabras, lo vivido ha de haberse experimentado con suficiente frecuencia o intensidad como para que no se borre de nuestro recuerdo, se inserte en los esquemas de lo que consideramos bueno o malo y se tome en cuenta como parte de los procesos de supervivencia del individuo. El papel que juega este concepto en la selección natural es de vital importancia; aunque también impone una carga cuando el medio cambia y la memoria a largo plazo sólo rescata recuerdos que ya no son actuales, por lo que la edad, el envejecimiento y el desgaste neural suponen un handicap en la readaptación del individuo en cuestión, dificultando la inserción de los nuevos datos en dicha memoria, dilatando los tiempos de respuesta y poniendo en grave peligro la supervivencia del individuo en el medio cambiante como en la filosofía en los que se aplican los medios cuánticos Teoría moderna del conocimiento Transcripción de TEORIAS DEL CONOCIMIENTO MODERNO Teorías Del Conocimiento Moderno EL RACIONALISMO El EMPIRISMO Caracteristicas del empirismo Ideas Principales características del racionalismo -Importancia de la subjetividad -Creencia en la existencia de ideas innatas -Desconfianza en el conocimiento sensible y la experiencia -El método deductivo matemático -Autonomía de la razón -Autosuficiencia de la razón en el conocimiento -El orden del pensamiento se corresponde con la realidad. -Recurso a Dios como garantía -Menosprecio de la experiencia. -Ideal deductivo. El Racionalismo El racionalismo tiene una fuerte influencia de las matemáticas de ahí que el método deductivo sea su más fuerte instrumento de análisis. En este sentido los racionalistas quieren proceder de manera lógica y ordenada, tal como hacen los geómetras, hasta alcanzar ideas y axiomas evidentes y necesarios que fundamenten todas sus teorías filosóficas. Teorias Del

11 Conocimieno Moderno En un sentido amplio llamamos empirista a toda teoría filosófica que considera los sentidos como las facultades cognoscitivas adecuadas para la adquisición del conocimiento. A lo largo de la historia de la filosofía se han dado muchas formas de empirismo, unas radicales y otras moderadas; por ejemplo en la filosofía griega se puede citar la filosofía aristotélica y la filosofía atomista como filosofías más empiristas que la de Platón o la de Parménides. Importancia de la subjetividad La subjetividad es la facultad de los seres humanos de percibir, argumentar y comunicar (a través del lenguaje), basado en su propio punto de vista como sujeto, y que por ello se encuentra influido por determinados intereses y deseos que son propios y particulares del mismo. Estas facultades humanas ponen en juego el campo de acción y representación ante los demás sujetos, y siempre se encuentran condicionados por las circunstancias políticas, sociales, históricas, culturales. Existe un famoso dicho que reza “si me hubiesen hecho objeto sería objetivo, pero me hicieron sujeto”. La frase corresponde a José Bergamín y es perfecta para ejemplificar este término. Si no sintiéramos, si no experimentáramos, si no creyéramos, seguramente seríamos objetos, porque los objetos no tienen ninguna de estas facultades: no siente, no experimenta, no creen. La contracara de la subjetividad es la objetividad, que supone una mirada hacia la realidad desatada de prejuicios, juicios de valor y opiniones o puntos de vistas personales. Sin embargo, para el ser humano, ser totalmente objetivos es, diríamos, imposible. ¿Para qué existe entonces la objetividad? Pues bien. El conflicto subjetividad-objetividad ha sido frecuente (y todavía lo es) en ámbitos como por ejemplo, elperiodismo. ¿Puede un periodista ser 100% objetivo ante un hecho? Ya en la elección de entrevistar a tal persona y no a otra para consultar sobre un tema determinado, plantea un ejercicio de subjetividad: ¿por qué eligió a esa persona y no otra? Quizás tiene mayor confianza, la conoce desde hace tiempo, sabe que la persona es abierta al diálogo. Es decir, desde su percepción y su punto de vista, como sujeto, elige (subjetivamente) a esa persona y no a otra. La objetividad es casi una utopía, al menos, en el periodismo. No podemos, sin embargo, dejar de reconocer que sirve en tanto se plantea un ejercicio de veracidad. Es decir, ante determinados hechos, el periodista tiene la responsabilidad moral (en cuanto su profesión de informar, y teniendo en cuenta que la información es un derecho humano) de ofrecer información veraz (que no es lo mismo que verdadero), correcta, amplia y adecuada a sus públicos. Desde la subjetividad, establecemos nuestra manera de mirar nuestro entorno, es desde donde nos paramos y hacia dónde enfocamos para ver la realidad. Por eso, no todos vemos, analizamos y pensamos la realidad de nuestro entorno de la misma manera. Creencia en la existencia de ideas innatas. El que Locke se defina y sitúe dentro de la corriente empirista no quiere decir que defendiera que únicamente podemos conocer las representaciones que tienen su base en los sentidos ya que este filósofo pensaba que todas las creencias y opiniones del ser humano debían comparecer ante el tribunal de la Razón. Por consiguiente, ya desde el principio, debería desterrarse la idea de que la diferencia entre racionalistas y empiristas reside en que los primeros únicamente confían en la razón ( lo cual tampoco es cierto ), mientras que los segundos únicamente confían en los sentidos ( lo cual es manifiestamente falso ). Ahora bien, esto no quiere decir que no existan diferencias entre la filosofía racionalista y la filosofía empirista. Una de esas diferencias reside en la concepción distinta que ambas corrientes tienen

12 sobre el origen de las ideas y sobre el alcance y los límites del conocimiento. En este contexto, es claro que las diferencias existentes entre racionalistas y empiristas del siglo XVII son evidentes. Mientras que los primeros defienden, por ejemplo, que el origen de las ideas tiene una dimensión innata y que el alcance del conocimiento humano es ilimitado, los empiristas, como Locke, señalan la necesidad de someter a crítica tales creencias. No es de extrañar, por tanto, que ya desde el mismo principio del Ensayo sobre el entendimiento humano, Locke, señale, tanto en su Epístola al lector, como en la Introducción al Capítulo I, que es necesario investigar la capacidad real del entendimiento ya que resulta evidente que los hombres con frecuencia gastan sus energías intelectuales abordando problemas que superan su capacidad intelectual. Por ello se hace necesario limitar la capacidad de atención e investigar únicamente aquellos aspectos de la realidad que caen dentro del alcance de nuestro entendimiento. Para llevar a cabo tal tarea, piensa Locke, es necesario investigar sobre el origen de nuestras ideas ( Psicología ) así como sobre el fundamento de nuestras creencias y opiniones ( Epistemología ). Por lo que se refiere a la ideas innatas, Locke, critica duramente la tesis que defiende la existencia de tales ideas, es decir, el pensar que en el entendimiento existen ciertos principios innatos o nociones primarias que actúan como caracteres impresos en la mente humana y que el alma recibe como su primer ser y que trae consigo al mundo desde el momento en que uno nace. -Desconfianza en el conocimiento sensible y la experiencia Objeto sensible por sí "propio" El objeto sensible propio, por sí, se conoce inmediata y directamente, es aquel captado sólo por un sentido (y por ningún otro), como a la vista el color, al oído el sonido, al gusto el sabor, el olfato el olor, y al tacto lo tangible. Los sentidos externos son infalibles en el conocimiento de sus sensibles propios. El color y la vista. El Objeto propio de la vista es el color, y el color es una cualidad o accidente real de los cuerpos. Para ver son indispensables lo diáfano y la luz, lo diáfano es lo transparente. La luz es el acto de lo diáfano en cuanto diáfano. La necesidad de algún medio para la vista es extensiva para todos los demás sentidos externos, los cuales, según su naturaleza, también precisan de un medio adecuado, sin el cual no puede haber sensación. El sonido y el oído. El sonido es el objeto propio del oído. Para el sonido son necesarios tres factores: un agente percutor, un paciente de la percusión y un medio. Lo que produce un sonido es un golpe o choque; aquello que golpea y lo golpeado son entes diferentes. Las dos especies básicas del sonido son lo grave y lo agudo. El olor y el olfato. El olor es el objeto propio del olfato, aunque en el hombre a comparación de los demás sentidos, es difícil tratar del olfato y del olor porque en este sentido somos inferiores a muchos animales. El Sabor y el Gusto. El Sabor es el objeto propio del gusto. Lo sápido se asemeja mucho a lo táctil, debido a que ambos captan por un medio connatural, es decir, un medio que está en el sujeto que siente. Lo táctil y el tacto. Lo táctil o tangible es el objeto propio del tacto. De todos los animales el hombre posee el tacto más perfecto y preciso, especialmente en las manos, que pueden llamarse los instrumentos de los instrumentos. El hombre hace con las manos. Con esto basta para advertir que el cuerpo no es un estorbo: el ser con manos no es un alma encerrada en una tumba, la mano es instrumento y a la vez, el origen de la misma noción de instrumento

13 -El método deductivo matemático Método deductivo El método deductivo consiste en la totalidad de reglas y procesos, con cuya ayuda es posible deducir conclusiones finales a partir de unos enunciados supuestos llamados premisas[12]si de una hipótesis se sigue una consecuencia y esa hipótesis se da, entonces, necesariamente, se da la consecuencia[13]La forma suprema del método deductivo es el método axiomático[14] El argumento deductivo se contrapone al método inductivo, en el sentido de que se sigue un procedimiento de razonamiento inverso. En el método deductivo, se suele decir que se pasa de lo general a lo particular, de forma que partiendo de unos enunciados de carácter universal y utilizando instrumentos científicos, se infieren enunciados particulares, pudiendo ser axiomático-deductivo, cuando las premisas de partida están constituidas por axiomas, es decir, proposiciones no demostrables, o hipotéticos-deductivo, si las premisas de partida son hipótesis contrastables[15] Distinción entre método deductivo y deductivismo, inconsistencias del deductivismo para el quehacer filosófico-científico: Unanálisis deductivo puede favorecer una mejor comprensión de los fenómenos, sin embargo es necesario hacer una distinción entre el método deductivo y el deductivismo. El deductivismo, se trata de un procedimiento que consiste en desarrollar una teoría empezando por formular sus puntos de partida o hipótesis básicas y deduciendo luego sus consecuencias con la ayuda de las subyacentes teorías formales. El problema del deductivismo para el quehacer filosófico científico estaría en creer que toda explicación verdaderamente científica tendrá la misma estructura lógica, de este modo se daría un determinismo que no favorecería procesos investigativos ni consideraciones que, en búsqueda de la verdad no necesariamente siguen la estructura lógica basada en una ley universal, se sometería el proceso investigativo al rigor de la ley universal sin posibilidad de llegar a una conclusión eficaz y por lo tanto, se interrumpiría la investigación y cualquier justificación de él sería insuficiente, el deductivismo entonces es un método determinista y condicionante que no daría una explicación adecuada de los fenómenos que se pretenden explicar y la consideración filosófica tendría poco o nada que decir al respecto. Método inductivo La inducción viene a ser un caso de la reducción empleado en las ciencias de la naturaleza[22]En la reducción se concluye de un enunciado condicional y de su premisa menor, su mayor. Se trata de una generalización de la premisa menor. La inducción se suele caracterizar como un raciocinio que va de lo singular o particular a lo general o universal. Esa tiende a desarrollar teorías científicas generales a partir de observaciones particulares[23]Frente a este método, es claro para la ciencia hoy que, no se puede fundamentar un enunciado universal por medio de enunciados particulares esto daría margen a muchos errores y restaría importancia a la profundización por medio de una investigación más profunda, el método inductivo es un método que también destruye el dinamismo de la ciencia y la deja a medio camino. En este método inductivo aparece R. Carnap afirmando que una hipótesis es, pues, aceptable si se confirma inductivamente, a esto se denomina "inductivismo" [24], Carnap iguala, pues, el grado de confirmación con suprobabilidad[25] Dificultades e inconsistencias del método inductivo: frente a este método, afirma Popper que la lógica de la inferencia probable o lógica de probabilidad, como las demás formas de lógica inductiva, conduce a la regresión infinita o a un cierto apriorismo. No tiene, pues, ningún sentido el tratar de confirmar una hipótesis o teoría por medio de la inducción[26]Según este método, se admite que cada conjunto de hechos de la misma naturaleza está regido por una Ley Universal. El objetivo científico es enunciar esa Ley Universal partiendo de la observación de los hechos. El problema está entonces en que uno observación particular se constituye en prueba fundamental para la formulación de una ley universal y esto restaría importancia a un proceso más detallado de

14 confirmación de estas llamadas leyes universales, formular una de ellas de una observación particular es proponer conclusiones que tienen grandes posibilidades de ser falsas si se da un margen de error por pequeño que este sea, cualquier excepción a esta ley universal formulada a partir de observaciones particulares, destruiría la veracidad de esta ley, lo cual constituye a su vez, un problema filosófico en la formulación de verdades a partir de particularismos y bien sabemos que la verdad cuando se particulariza se convierte en un relativismo que categoriza a la verdad en términos de debilidad. -Autonomía de la razón La autonomía de la razón: la razón había sido sometida a la fe y ha sido durante un periodo largo. Esta razón es autónoma, esto significa que se basa por si sola, disponemos de la razón y esta razón es autónoma. Tiene claro que la filosofía debe emanciparse de una manera total a la religión de ahí la importancia de la razón humana. La razón se va a convertir en la primera verdad, pienso luego existo, no solo eso, también en el criterio de la verdad. (la traducción correcta sería” pienso, existo”)//Intuición: conocimiento directo inmediato. Intuiciones sensibles hay muchas, pero la intuición de Descartes no es de sensibles (vista, oído, etc) es intelectual.//Platón decía que el alma intuyo a las ideas en el mundo de las ideas. En descartes la primera verdad (pensamiento) lo conoce de forma intuitiva intelectual. Aristóteles dice que no existe el mundo de las ideas, no hay intuición intelectual solo sentidos. No hay mas mundo que este en el que estamos.” No hay conocimiento que no haya pasado antes por los sentidos” El entendimiento no puede intuir. La intuición para Aristóteles solo nivel sensible. Para descartes si hay intuiciones ( pienso luego existo) la primera verdad, pensamiento ( la razón). El pensamiento se convierte en Descartes, en el criterio de la verdad. Autosuficiencia de la razón en el conocimiento Desde la antigüedad, el hombre primitivo, consideró la experiencia como un recurso y una herramienta muy importante para sobrevivir, ya que a través de ella era posible enfrentarse a los problemas de la vida cotidiana. Pero no fue, sino hasta la época de la antigua Grecia (siglo VII A. C.), cuando las experiencias, los conceptos, las ideas, los pensamientos, el conocimiento y la propia mente tomaron también gran importancia, ya que los primeros filósofos griegos (Parménides, Sócrates, Platón y Aristóteles), se dieron cuenta de que el ser humano era capaz de construir ideas, a partir de conceptos (ejemplo que tomó Sócrates de los Geometras o Pitagóricos ) los cuales eran producto de las representaciones del mundo sensible (objetos físicos) a través de los órganos sensoriales (mediadores: vista, oído, tacto, etc.). De acuerdo a lo anterior, se puede decir que, en la adquisición de conocimientos se requiere de un sujeto, objeto y un mediador (los órganos sensoriales). Pero para hablar de cómo adquiere conocimiento el ser humano, y de qué manera interviene el sujeto y el mediador, se requiere formular las siguientes preguntas: ¿Para qué conocer? ¿Cómo llega a conocer el ser humano? ¿Por qué conocer? ¿De qué manera llega a conocer el mundo físico el ser humano? ¿Cuándo se da cuenta el ser humano que puede adquirir experiencia, y después conocimiento que este sustentado en la observación y en la experimentación de los hechos y fenómenos de la naturaleza, el cual pueda ir dejando de generación en generación, y así de esta manera aumentar el conocimiento en la humanidad a partir del mundo sensible y del mundo inteligible? ¿Qué elementos participan en el conocimiento humano? ¿Cómo se construye, y cuál es la base de la estructura de la mente humana? ¿Cómo se desarrolla la mente humana? ¿Cuándo se da cuenta el hombre que puede utilizar la mente humana? El conocimiento silencioso es una posición general del punto de encaje, que milenios antes había sido la posición normal, del género humano, pero que por motivos imposibles de determinar, el punto

15 de encaje del hombre se había alejado de esa posición específica para adoptar una nueva, llamada la "Razón". Y es así, como a partir del razonamiento o raciocinio el hombre creo una corriente de pensamiento filosófica denominado racionalismo o filosofía racionalista, la cual considera como base o fuente del conocimiento la razón. Por tanto, para dar respuesta a las preguntas anteriores, es necesario apoyarnos en las diferentes concepciones filosóficas (pensamientos filosóficos) las cuales a través de los conceptos, principios y teorías pueden servir de guía para la descripción y comprensión de los problemas del conocimiento y del hombre mismo. El orden del pensamiento se corresponde con la realidad. .El método orden de pensamiento es un instrumento metodológico basado en la organización secuencial de cada una de las preguntas que están implicadas escalonadamente de manera natural. Es importante señalar que las respuestas han de guardar cierta relación y congruencia con el tema y el problema plateado desde un contexto y un trasfondo particular .El método orden de pensamiento requiere de metodologías de nivel analítico que ayudan en el proceso de análisis lógico y conceptual, como son paráfrasis, identificación de palabras clave, identificación y eliminación de ambigüedad mediante el uso de definiciones, eliminación de vaguedad mediante el uso de términos precisos, definición, uso de diccionarios, identificación de tipos de juicios, niveles de trasfondo construcción de argumentos. El método constituye una herramienta útil para ayudar a pensar analíticamente. Practica el método, interioriza cada paso del proceso, domínalo y transfiérelo a la vida diaria y a tu profesión. No existe ningún campo del conocimiento en el que no lo puedas aplicar, incluso aplícalo en alguna charla, conferencia o cuando vas a ver alguna película etc. La duda metódica Descartes dice: lo que debemos cuidarnos es de no caer en el error, debemos ser críticos respecto de nosotros mismos y no solo del pasado. El radicalismo cartesiano se manifiesta por evitar el error. Esto lo lleva a no ya una teoría del error sino a la duda metódica. La duda metódica consiste en hacer de la duda un método, un camino que lleva a la verdad y evita el error. No se conforma con conocimientos más o menos probables, para evitar errores el radicalismo quiere alcanzar un saber absolutamente cierto cuya verdad sea tan firme que este más allá de toda posible duda. Descartes no busca el conocimiento verdadero, sino que busca un conocimiento absolutamente cierto, quiere estar absolutamente seguro de sus conocimientos, no puede aceptar lo dudoso, solo dará por valido lo que sea absolutamente cierto. La manera más segura de encontrar algo absolutamente cierto es dudar de todo, para ver si dudando de todo y aun forzando la duda hasta sus mismos limites, queda algo que resista de ella. El método cartesiano consiste en emplear la duda para ver si hay algo capaz de resistirla y que sea absolutamente cierto. La duda es metódica, universal e hiperbólica: - Metódica: se emplea la duda como instrumento o camino para llegar a la verdad. Y también es universal, porque se aplicará a todo sin excepción.

16 - Universal: porque se aplica a todo sin excepción, nada deberá excluirse de ella hasta no llegar al caso que resulte imposible la duda. - Hiperbólica: porque será llevada hasta su último extremo, hasta su última exageración, forzada al máximo posible. "estamos apartados del conocimiento de la verdad por numerosos prejuicios de los que creemos no poder liberarnos de otro modo que no sea empeñándonos en dudar de todas aquellas cosas en las que hallemos sospecha de incertidumbre. Deben darse por erróneas aun aquellas cosas en que pueda suponerse la más mínima posibilidad de duda y aceptar solamente lo indubitable. "En cuanto a la universalidad no significa que a mis opiniones vaya examinándolas una por una porque sería un trabajo infinito, sino que bastara que dirija mis ataques a los principios en los que se basaban mis opiniones antiguas." Se logrará igualmente el propósito de introducir la duda en ellos si se la dirige a los principios o fundamentos sobre los cuales esos conocimientos se apoyan, las facultades de conocimiento gracias a los cuales se los ha adquirido. Dado que las facultades de conocimiento son los sentidos y la razón: se deberá hacer primero la crítica del saber sensible y luego del saber racional. Crítica del saber sensible: Conocimiento sensible: las ilusiones de los sentidos y los sueños Descartes postula dos argumentos para probar que el saber sensible debe ser puesto en duda: Las ilusiones de los sentidos y los sueños. - Las ilusiones de los sentidos: "hemos descubierto que los sentidos a veces yerran y es propio de la prudencia no confiar en aquellos que ya nos han engañado una vez". La única actitud prudente sería desconfiarle. Nuestros sentidos muchas veces nos engañan, por lo tanto "las cosas sensibles" resultan dudosas, y no podemos saber si los sentidos nos engañan en todos los casos, por lo menos no es seguro que no nos engañen. Entonces según el método de dar por falso todo lo dudoso, se deberá desechar el saber que nos proporcionan los sentidos. Si bien debe admitirse que los sentidos nos engañan acerca de cosas muy distantes, o acerca de objetos difícilmente perceptibles, hay muchas cosas de las que no puede razonablemente dudarse, aunque las conozcamos por medio de los sentidos; que son, por ejemplo, que estoy aquí, sentado junto al fuego, vestido con una bata, sosteniendo este papel en las manos, y otras cosas por el estilo. - Los sueños: "he de considerar aquí que soy hombre y que tengo costumbre de dormir y de representarme en sueños las mismas cosas y aun a veces menos verosímiles que los dementes cuando velan" Así sucede que alguna vez en sueños he imaginado estar sentado y escribiendo, cuando en realidad estaba dormido y acostado. "si pienso en ello con atención, me acuerdo de que muchas veces ilusiones semejantes se han burlado de mi mientras dormía, y veo tan claramente que no hay indicios ciertos para distinguir el sueño de la vigilia, me quedo atónito, y es tal mi extrañeza que casi es bastante persuadirme de que estoy durmiendo." No tenemos ningún indicio, ningún signo seguro o criterio que nos permita establecer cuando estamos despiertos y cuando dormidos: no hay posibilidad ninguna de distinguir con absoluta seguridad el sueño de la vigilia. Resulta que todo conocimiento sensible es dudoso, ya sea a través de los sentidos o a través de los sueños.

17 Crítica del conocimiento racional Descartes enuncia dos argumentos: - Estoy tan expuesto al error como cualquier otro: "hay hombres que yerran al razonar, aun acerca de los más simples asuntos de geometría, y cometen paralogismos (razonamientos incorrectos), entonces juzgué que yo estaba tan expuesto al error como otro cualquiera y rechacé como falsas todas las razones que anteriormente había tenido por demostrativas" Sin ir más lejos, en la matemática, la más racional de las ciencias, existe la posibilidad de equivocarse, aun en una operación sencilla cabe la posibilidad del error. Cabe también la posibilidad de que todos los argumentos racionales sean falaces, de que todo conocimiento racional sea falso. - El genio maligno: Los razonamientos o procesos discursivos se apoyan en "principios", por ejemplo "el todo es mayor que la parte". Estos principios del conocimiento racional no son conocidos de forma discursiva sino intuitivamente, es decir, sin que nuestro pensamiento fluya, sino de modo inmediato, por simple inspección del espíritu. "supondré que cierto genio o espíritu maligno, no menos astuto que burlador y poderoso, ha puesto toda su industria en engañarme" Puede imaginarse que exista un genio maligno poderoso y perverso que nos haya hecho de forma tal que siempre nos equivoquemos, que haya construido de tal forma el espíritu humano que siempre caigamos en el error. Haciendo que nuestros pensamientos se tuerzan deliberadamente y hacernos caer en el error. A este argumento se refiere el hiperbolismo de la duda cartesiana. No es que exista efectivamente este genio maligno, sino que es una posibilidad, por más exagerada o descabellada que sea. Y ya que la duda debe ser llevada hasta su límite mismo si lo tiene e incluso hay que forzarla si en verdad se quiere llegar a un conocimiento absolutamente indubitable. Entonces resulta que la hipótesis del genio maligno representa el punto máximo de la duda, el último extremo a que la duda puede llegar. Aquí la razón misma se hace problema y la tarea es ahora fundamentar la razón, el saber racional. Se encuentra tan cargado de dudas que no puede ni pensar más: "como si de pronto hubiese caído en aguas profundísimas quedándome tan sorprendido que no puedo afirmar los pies en el fondo ni nadar para mantenerme sobre la superficie" La superficie simboliza el saber vulgar, la existencia cotidiana, y el fondo el fundamento absolutamente firme que se busca y hacia el cual se encamina el filósofo. El cogito: cogito, ergo sum (pienso, luego soy) Cuando la duda llega al extremo se convierte en un conocimiento absolutamente cierto: "queriendo yo pensar que todo es falso, era necesario que yo, que lo pensaba, fuese alguna cosa; y observando que esta verdad: yo pienso, luego soy, era tan firme y segura que las más extravagantes suposiciones de los escépticos no son capaces de conmoverla, juzgue que podía recibirla sin escrúpulos, como el primer principio de la filosofía que andaba buscando" Aunque suponga que el genio maligno existe y ejerce su poder maléfico sobre mí, yo mismo tengo que existir o ser porque sino no podría ser engañado: "no cabe duda de que yo soy, puesto que me engaña (el genio maligno) y por mucho que me engañe no conseguirá hacer que yo no sea nada, mientras yo esté pensando que soy algo (婠habiéndolo pensado bien, la

18 proposición: "yo soy, yo existo" es necesariamente verdadera mientras la estoy pronunciando o concibiendo en mi espíritu." Esta afirmación: cogito, ergo sum (pienso, luego existo) ya no puede ser puesta en duda, por más que la forcemos. Es una verdad absoluta, absolutamente cierta en indubitable, es justamente lo que se buscaba. El cogito constituye el primer principio de la filosofía desde el punto de vista gnoseológico y metodológico: constituye el primer conocimiento seguro, el fundamento de cualquier otra verdad y el punto de partida para construir todo el saber en general. Priemro también del punto de vista ontológico porque me pone ante el primer ente indudablemente existente que soy yo mismo en tanto pienso. "Pienso, luego soy" es un conocimiento intuitivo: se lo conoce de modo inmediato, directo y no depende de una premisa mayor de la que se lo deduzca: no tenemos más que reflexionar sobre el cogito (yo pienso) para darnos cuenta en el mismo de su verdad. Pienso, soy o simplemente soy ("existo") sin la conjunción "luego" se ve más claramente la inmediatez del principio. En lugar de "pienso, luego soy" optamos por "Pienso entonces soy" porque no viene el ser después o "luego" del pensar, es inmediato si pienso entonces existo, si pienso entonces soy. Criterio de verdad Una afirmación es verdadera cuando lo que ella afirma coincide con el objeto al que se refiere (si digo: "la puerta está abierta", y efectivamente hay una puerta y esta abierta, entonces lo afirmado será verdadero). El "criterio" de verdad es la nota, rasgo o carácter mediante el cual se reconoce que una afirmación es verdadera, o que nos perite distinguir un conocimiento verdadero de uno falso. Con el cogito hemos hallado un conocimiento indudablemente verdadero, y Descartes dice que hallará en el también el criterio de verdad, la característica gracias a la cual se lo reconoce como verdadero sin ninguna duda. "堥n la proposición "yo pienso, luego soy" no hay nada que me asegure que digo la verdad sino que veo muy claramente que para pensar es preciso ser, juzgué entonces que podía admitir esta regla general: las cosas que concebimos muy clara y distintamente son todas verdaderas." Una proposición (afirmación o negación) sabremos que es verdadera cuando sea clara y distinta, o en una palabra evidente. Reglas del método "por método entiendo un conjunto de reglas ciertas y fáciles, por las cuales nadie tomará jamás lo falso por verdadero, y sin fatigarse con inútiles esfuerzos del espíritu, sino aumentando progresivamente su saber, al conocimiento verdadero de todo aquello que sea capaz". Descartes enuncia cuatro reglas o preceptos que reúnen todo su pensamiento metodológico:  1. Evidencia: "no admitir como verdadera cosa alguna si no se con evidencia que lo es, es decir, evitar cuidadosamente la precipitación y la prevención, y no comprender en mis juicios nada más que lo que se presente tan clara y distintamente a mi espíritu, que no hubiese ninguna ocasión de ponerlo en duda." Se debe admitir como verdadero un conocimiento solo en caso de que sea evidente, esto es cuando no se pueda dudar de él, "cuando no haya ninguna ocasión de ponerlo en duda". La evidencia tiene dos características fundamentales: Claridad y distinción. Un conocimiento es claro cuando "está presente y manifiesto a un espíritu atento", es decir cuando la idea a la que me refiero se muestra directamente al espíritu, está inmediatamente presente en éste. (por ejemplo, en el momento que tengo un dolor, ese dolor es claro, ahora cuando ya no lo siento y

19 solo queda un recuerdo de ese dolor tendré un conocimiento "oscuro" de ese dolor). Si además de este conocimiento de algo no hay nada que no le pertenezca a ese algo, el conocimiento será distinto, es decir, cuando no se mezcla con otra cosa. "Claro" se opone a "oscuro" y "distinto" a "confuso". Todo conocimiento distinto tiene que ser a la vez claro, pero un conocimiento claro puede ser distinto o confuso. El precepto de evidencia ordena evitar dos fuertes propensiones de nuestro espíritu: Precipitación: consiste en afirmar o negar algo antes de haber llegado a la evidencia. Prevención: equivale a los prejuicios, y en general a todos los conocimientos, verdaderos o falsos, que nos llegan por tradición, educación, factores sociales, etc. Y no por evidencia. Sino que son conocimientos heredados. La regla de la evidencia encuentra su confirmación y su fuente en el cogito, porque el que éste sea un conocimiento indubitable se lo reconoce en la circunstancia que es evidente.  2. Análisis: Dividir lo complejo hasta llegar a lo simple. "dividir cada una de las dificultades que examin

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