Mfm cmc

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Information about Mfm cmc

Published on March 28, 2014

Author: AngiiePiino

Source: slideshare.net

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3 Staff Moderadora: Deydra Eaton Traductoras: Deeydra Ann Lunnanotte MelDemczuk Macasolci Mel Cipriano MarMar Monikgv Max Escritora Solitaria Kass Pau_07 Juli_Arg BlancaDepp Danny_McFly Larosky_3 Perpi27 Rihano CrisCras13 Amy Correctoras: Melii Vericity Violet~ Tamis11 Verito Zafiro Deeydra Ann Melky2012 Ladypandora Val_mar Annabelle Daemon03 Itxi Juli_Arg Recopilación & Revisión Final: Juli Diseño: July

4 Índice Sinopsis Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 4 Capítulo 5 Capítulo 6 Capítulo 7 Capítulo 8 Capítulo 9 Capítulo 10 Capítulo 11 Capítulo 12 Capítulo 13 Capítulo 14 Capítulo 15 Capítulo 16 Capítulo 17 Capítulo 18 Capítulo 19 Capítulo 20 Capítulo 21 Capítulo 22 Capítulo 23 Capítulo 24 Capítulo 25 Capítulo 26 Capítulo 27 Capítulo 28 Capítulo 29 Capítulo 30 Escena Extra Sobre la Autora

5 Sinopsis aylor Caldwell no sabe si quiere besar a su nuevo compañero de cuarto universitario, o darle un puñetazo. Por un lado, Hunter Zaccadelli es guapo, de ojos azules, todo un encanto. Por otro, está tatuado, toca la guitarra, todo un chico malo. Tal vez es por eso que Taylor teme enamorarse de él, o de alguien más. Ella no quiere quemarse, y a pesar de que sus otras compañeras de cuarto lo adoran, quiere que él se vaya antes de que sea demasiado tarde. Hunter se ha quemado antes, pero el hecho de que Taylor le haga ver sus errores y tenga la risa más sexy que jamás haya escuchado, hace que él decida que quizás el amor no es una causa perdida. Hacen una apuesta: si ella puede convencerlo de que realmente lo ama o lo odia, él dejará la habitación —y a ella. El problema es que cuanto más tiempo pasan juntos, ella menos lo odia, y más se mueve hacia el amor. Pero cuando el hombre que tiene la llave del miedo de Taylor resurge y amenaza con arruinarlo todo, ella tiene que decidir: Confiarle a Hunter su más grande secreto, o hacer todo lo que esté en su poder para ganar esa apuesta y alejarlo para siempre. T

6 1 Traducido por Deydra Eaton♥ Corregido por tamis11 a primera vez que conocí a Hunter Zaccadelli, le di un puñetazo en la cara. Por supuesto, se lo merecía completa y totalmente. Incluso lo pidió, en muchos sentidos. Cuando nuestro cuarto compañero de cuarto nos abandonó tres días antes de comenzar la escuela, Darah, Renee y yo asumimos que la Residencia se haría cargo de ello y tiraría a alguna pobre desdichada con nosotras. Probablemente alguna pobre chica que había decidido cambiar de universidades en el último minuto para seguir a su novio, o alguien que tenía sus planes fallidos de apartamentos. No estábamos seguras de qué esperar, pero a días de la mudanza, no esperaba quien estaría aguardando afuera cuando abrí la puerta. Sabía que la residencia de clase alta era mixta, pero nunca en mis sueños más salvajes y locos se me ocurrió que en realidad nos iba a pasar a nosotros. En lugar de una chica desesperada y agotada, él apareció con una pequeña maleta, una mochila y una guitarra. Estaba tan lejos de lo común que no dije nada durante los tres segundos que me tomó evaluarlo. Cabello oscuro sobresalía muy corto ya que su cabeza estaba casi afeitada, una intencional sombra a las cinco en punto, penetrantes ojos y al menos treinta centímetros sobre mi metro y medio. Y una sonrisa arrogante por si fuera poco. Podía haber tenido también Problemas tatuado en la frente. Hablando de tinta, sólo podía ver un poco de su brazo, pero no podía ver lo que decía. Su delgada camiseta abrazaba su pecho de una manera que no dejaba mucho a la imaginación. Tal vez la tomó de su hermano pequeño. —¿Eres Darah, Renee o Taylor? Luces como una Taylor para mí — dijo, mirándome de arriba abajo. L

7 No estaba en mi mejor momento, considerando que estaba vestida para mover objetos pesados en una camiseta de la Universidad de Maine y pantalones cortos de futbol negros, y tenía mi cabello castaño claro recogido en un moño desordenado contra mi nuca. Sus ojos pasaron dos veces arriba y abajo y, por alguna razón, la forma en que me evaluaron me hizo sonrojar y querer golpearlo en los testículos al mismo tiempo. —Tiene que ser un error —dije. Ajustó la mochila en su hombro. —Ese es un nombre creativo. ¿A qué lo acortas? ¿Missy?1 —No me refería a eso. Su sonrisa de alguna manera se hizo más amplia. Ya sea que su padre fuese dentista, o él estaba realmente dentro del uso de hilo dental, porque esos dientes eran demasiado perfectos. Notaba cosas como esa, después de haber pasado por mi propia novela dental entre tres años de frenos y arneses. Todavía tenía que usar un retenedor cada noche. —¿Es ella? —llamó Darah desde su habitación en donde arreglaba sus marcos de fotos, así tendrían exactamente nivelados. Era así de neurótica. —Soy Hunter, por cierto. Hunter Zaccadelli. Por supuesto que su nombre era Hunter. El único Hunter que conocí había sido un completo idiota. Parecía que este chico iba a continuar con la tradición. Señaló su maleta. —Así que, ¿debo llevas mis cosas adentro o...? Mi cerebro no paraba de fallar. —¿Quién es ese? —Darah finalmente emergió. Nuestra otra compañera, Renee, seguía descargando cosas de su coche. —Nuevo compañero de cuarto, hola —dijo él. —¿Eres el nuevo compañero de cuarto? —Sus cejas se alzaron por lo que casi se ocultaban debajo de su oscuro flequillo. Ella le dio la misma mirada de arriba abajo como la que hice yo, pero él no hizo lo mismo con ella. Seguía mirando hacia mí. —Sí, mis planes de residencia fallaron en el último minuto. Mi primo iba a dejarme vivir en su casa, pero no funcionó, así que aquí estoy. ¿Te importa si entro ahora? 1 Juego de palabras. Mistake (error) y Missy.

8 —No puedes vivir aquí —dije, cruzándome de brazos. —¿Por qué? Esto es un centro de casas mixtas, la última vez que lo comprobé. —Mostró su sonrisa de nuevo y se abrió paso a la habitación, ignorándome por completo mientras su pecho rozaba el mío, y obtuve un soplo de perfume. No fue esa basura barata que te da un golpe en la nariz. Era picante, casi como la canela. Mantuve mi postura, pero él tenía altura y peso sobre mí. Pero tuve la sorpresa de mi parte. —Bueno, es mejor que dormir en el sofá de mi primo —dijo, dejando caer pesadamente su bolsa en el suelo, estudiando el cuarto. La serie de habitaciones eran pequeñas, con una cocina y un pequeño rincón para una mesa de comedor en un lado y una pequeña sala de estar para un sofá pequeño y un sillón reclinable en el otro. Los dormitorios eran lo peor, con dos camas tipo diván juntas perpendicularmente entre sí a lo largo de la pared y los escritorios abarrotados por debajo, y sitio para sólo dos armarios pequeños. —¿Puedo ver alguna identificación? —dijo Darah, apoyando las manos en sus caderas—. ¿Cómo sabemos que no eres algún acosador al azar? —¿Luzco como un acosador al azar? —Extendió sus brazos y, por fin, vi que era el tatuaje en su bícep izquierdo. Un número siete curvado inclinadamente en cursiva. Mis ojos se movieron a su rostro. —¿Cómo se supone que vamos a saber? —Darah se movió más cerca de él, usando su estatura. Estaban casi a la misma altura. —Mira, lo único que sé es que presenté una solicitud y me enviaron un correo electrónico con un número de habitación y sus nombres. Aquí, lo imprimí. ¿Tratas a todos tus invitados como criminales? —Sacó una hoja con muchos dobleces y se la entregó a Darah. Ella lo miró, suspiró y me lo dio. —¿Por qué no nos han avisado? —dije, una vez que lo leí. Estaba en blanco y negro. —¿Quién lo sabe? —dijo Darah, todavía mirándolo con recelo. —Oh, Dios mío, juro que nunca me mudaré de nuevo —dijo Renee desde lo alto de las escaleras, sus brazos llenos de cajas y dos bolsas colgando de ellos—. ¿Quién dejó su basura en el pasillo? —Dio un paso sobre la maleta y el estuche de guitarra, mirándolos con disgusto—. ¿Ha aparecido nuestro nuevo...? Oh, hola. —Su voz cambió de irritada y seca a dulce y suave en el segundo en que vio a Hunter—. Supongo que esa es tu

9 guitarra en el pasillo. —Dejó caer sus cosas y procedió a balancear su cadera hacia fuera e inclinarse hacia un lado. Oh, por favor. —Este —dije, señalando a Hunter—, es nuestro nuevo compañero de cuarto, de acuerdo a Residencia. —De ninguna manera. —Los ojos de Renee se ampliaron en su pequeño rostro. Renee parecía como una muñeca de porcelana rubia de ojos azules que sacas de un estante y la pones en una blusa sin tirantes de Victoria Secret—. ¿Me estás jodiendo? —¡Qué recibimiento! —dijo Hunter —Cállate —dije. Sólo sonrió de nuevo. Dios, quería golpear esa sonrisa fuera de su cara. —Probablemente debería sacar mi basura fuera del pasillo —dijo, caminando y recogiendo su maleta como si no pesara más que una caja de zapatos. Presumido. Hunter tuvo que caminar entre cajas, almohadas al azar y basura que llenaban los cuartos, lo que hizo con gracia. Encontró un lugar y dejó su maleta en el piso, mirándonos. —Entonces, ¿con quién voy a dormir? —dijo, apoyándose contra la puerta de mi dormitorio. El acuerdo había sido que, desde que Darah y Renee ya habían sido compañeras el año pasado y yo me unía a su pequeño grupo, la chica nueva viviría conmigo. Pero eso era lo que no ocurriría ahora que la chica nueva no era una chica. —¿Realmente dijiste eso? —dije. Al mismo tiempo, Darah dijo—: La única cama libre está en la habitación de Taylor. —No hay forma en que se vaya a quedar conmigo —espeté, reajustando mis brazos para que cubrieran mejor mis pechos. Había estado mirando hacia mi pecho desde que había hecho el comentario de dormir. No es que tuviera mucho para hablar, pero eso no impidió que sus ojos viajaran allí. —No, llamaremos a la Residencia justo ahora y enderezaremos esto —dije, sacando mi celular. —Tay, no abren en lunes —dijo Renee. —No me importa. Debe haber alguien ahí. Es día de mudanza.

10 Tomé la agenda telefónica del campus que había estado en la alfombra cuando habíamos llegado aquí esta mañana y lo hojeé hasta encontrar el número de la Residencia. —Oh, vamos, Missy, ¿no quieres vivir conmigo? —¿Quién se cree este chico? Lo había conocido por diez minutos y ya me había dado un apodo y hecho proposiciones. —Llámame así una vez más... —No terminé mientras escribía furiosamente el número. Darah y Renee le susurraron a Hunter, pero no lo suficientemente bajo como para que no pudiera oírlas. —Lo mejor es dejarla cuando se pone así —susurró Renee. —No me metería con ella —dijo él, mientras escuchaba otro timbre. Finalmente, un mensaje descolgó, diciéndome las horas que eran y dándome algunas extensiones que podía probar. Golpeé el primero. No hubo respuesta, pero una máquina de mensajes descolgó. Dejé un corto mensaje, explicando la situación en el más urgente de los términos, y luego volví a llamar al número original. No me detuve hasta que dejé mensajes para los cinco contactos de la lista de correo de voz de la Residencia. Tiré mi teléfono sobre la encimera. —¿Te sientes mejor? —dijo Hunter. —No. —Tiré la agenda en el sofá. Darah y Renee me miraban como si estuvieran preocupadas de que fuera a explotar. Estaba al borde—. Si fueras un caballero, te ofrecerías a dormir en el sofá —espeté. —Bueno, Missy, podrás llegar a descubrir que no soy un caballero. Planeo sacarle el máximo provecho a esta situación. —Mi boca se abrió en shock. Ningún chico me había hablado de esa manera. —¿Hace calor aquí? Creo que abriré la ventana —dijo Renee, corriendo hacia nuestra única ventana, en un extremo del sofá. Darah me miró, luego hacia Hunter, y de regreso. —Bueno, no hay nada que podamos hacer justo ahora. Vamos a tomar sus cosas y luego tal vez podamos ir abajo y ver si hay alguien en la Residencia —dijo. Dara siempre era la pacificadora. —Suena bien para mí —dijo Hunter, caminando derecho a mi habitación como si fuera el dueño del lugar. —No puedo creer que esto esté pasando —dije, cerrando mis ojos. Escuché “Back in Black” de AC/DC viniendo de mi habitación. El tono de timbre de Hunter.

11 —Hola, hombre. No, acabo de llegar. Habitación 203. Sí, eso sería genial... —Empujó la puerta para cerrarla, y miré a Renee y Darah. —No pensé que tendríamos que hacer esto tan pronto, pero creo que necesitamos una reunión de compañeros —dije. Habíamos acordado que tendríamos reuniones semanales de compañeros de habitación para ventilar nuestras quejas. Estaba a favor de sacar esa mierda al aire libre, así no terminaríamos odiándonos mutuamente. Había tenido un terrible compañero de cuarto el año pasado y no quería lidiar con eso de nuevo. Escuché, pero sonaba como si Hunter estuviera todavía en el teléfono. Podía escucharlo hurgando y oraba porque no rompiera nada. Entonces lo mataría. —No veo cual es el gran problema —dijo Renee—. Quiero decir, sería lo mismo si una de nosotras tuviera un novio para quedarse. Paul se quedó todo el tiempo cuando Darah y yo vivimos aquí el año pasado. —Pero eso fue porque tú dormías con él —dije. —Tal vez vaya a dormir con Hunter —replicó ella. Renee había roto con Paul muy recientemente, y estaba a la caza de una recuperación. Todos sabíamos que ella y Paul estaban destinados y que con el tiempo se darían cuenta de eso, pero Renee todavía estaba en la etapa de la ira. —¿Estás incomoda con quedarte con él, Taylor? Está bien si lo estás —dijo Darah. —No puedo imaginar por qué me sentiría incómoda con compartir una extremadamente pequeña habitación con un chico que he conocido por una media hora que sigue haciendo comentarios espeluznantes. No puedo imaginar por qué tendría un problema con eso. —Si quieres, Renee y yo podemos cambiar. Me quedaré con él y Renee puede quedarse contigo —dijo Darah. —¿Por qué no puede quedarse conmigo? —lloriqueó Renee. —Porque lo vas a violar en su sueño —dije. —No puedes violar la voluntad, Tay —dijo, guiñando un ojo. —Eres asquerosa. —¿Y si sacamos pajitas? —dijo Darah. —¿Incluso tenemos pajitas? —dijo Renee—. ¿Qué tal si hacemos números o algo así? Aquí —dijo, tomando un cuaderno de la universidad de Maine que alguien había dejado en el mostrador de la cocina, junto con una pluma—. Escribiré nuestros nombres y los pondremos en... —Tomó

12 mi gorra de béisbol que había desechado antes—. Hunter elegirá. Ahí lo tienen. Problema resuelto. La puerta se abrió y Hunter salió, otra sonrisa en su rostro. —No hablaban de mí, ¿verdad? Como si no lo supiera. Rodé los ojos mientras Renee escribía cada uno de nuestros nombres en pequeños pedazos de papel y los arrojaba a mi gorra. Puso su mano encima y la sacudió. —Escoge uno —dijo ella, empujando la gorra en su cara. —De acuerdo —dijo, metiendo la mano y sacando un pedazo de papel doblado. Renee lo desdobló lentamente. Todos esperamos mientras hacía una dramática pausa. —Taylor —dijo, dándole la vuelta para que pudiéramos leer mi nombre en blanco y negro. —Mierda —dije.

13 2 Traducido por Lunnanotte Corregido por Itxi Qué pasa con todas las cosas de pavo real? Era una hora más tarde y estaba atrapada con Hunter igual que cuando había entrado por la puerta. Incluso había bajado a la residencia, que se encontraba justo bajando la colina desde nuestro dormitorio, pero no había nadie ahí. Demasiado ocupados asegurándose de que los estudiantes de primer año no colapsaran bajo el peso de sus masivos aparatos electrónicos cuando los llevaran por el pasillo, sin duda. Hacía mi mejor esfuerzo para ignorar a Hunter, pero no se callaba. Claramente, era uno de esos tipos a los que les gustaba hablar. —¿No sabes que las plumas de pavo real son de mala suerte? —Por el rabillo de mi ojo, su bíceps con el siete tatuado se flexionaba mientras sacaba un par de camisetas de su baúl. Sí, sabía que eran de mala suerte para la mayoría de la gente. No era de su incumbencia porque las tenía por todas partes, incluso en mi edredón, colgados en los marcos de la pared y ensartadas en un atrapa sueños que mi hermana me había regalado. No era de su maldita incumbencia. Deseaba que Tawny estuviera aquí. Mi hermana habría sabido exactamente que decir a Hunter para conseguir que se fuera. No podía salir de su trabajo como asistente legal y mamá tampoco podía salir del trabajo. Supongo que pensaron que desde que era una estudiante de segundo año, mudarme no era gran cosa. Aun así, extrañaba a Tawny. —¿Estás enojada conmigo, Missy? ¿

14 El apodo era el colmo. Me di la vuelta y lancé una mirada asesina hacia él. —Mira, no te conozco, tú no me conoces. Tan pronto como sea humanamente posible, te voy a sacar de aquí, ¿Entendido? No soy tu bebé. No soy una de esas chicas a la que le puedes sonreír y con la cual meterte en la cama. ¿Entiendes? Mantente jodidamente lejos de mí. Esos ojos azules quemaron dentro de mí. Era el tipo de persona que podía ver cosas que otras no podían, cosas que he pasado toda mi vida encubriendo y ocultando a la gente. Sólo había conocido a algunas personas que podían ver más allá de mi fachada cuidadosamente cultivada. Había caído en la mayoría de ellas como un mal habito, con la excepción de uno. Tendría que aplastar esto lo antes posible antes de que él decidiera que pudiera querer ver lo que el mundo me había hecho para enfadarme tanto. —Es un poco difícil mantenerme lejos de ti cuando estamos viviendo en el mismo lugar —dijo. —Yo. Sé. Eso —le dije con los dientes apretados. Levantó sus manos. —No te enfades conmigo. El destino eligió tu nombre. —No creo en el destino. Se echo a reír. —Yo tampoco. Sólo creo en la suerte. —Señalo el siete en su brazo—. Nunca se puede ser demasiado cuidadoso. —No creo en la suerte tampoco. —Es evidente. Fuimos interrumpidos por una voz resonante. Hunter pasó por encima del caos que todavía cubría el suelo y asomó la cabeza por la puerta. —Mase, hombre, ¿qué te tomó tanto tiempo? ¿Te perdiste? Una voz masculina respondió. —No, sólo me retrasé. ¿Este es tu lugar? Claro, sólo venga todo el mundo. —No, tan sólo entré en un cuarto al azar y comencé a poner mis cosas en él. Sí, este es mi lugar. Entró en la sala de estar y lo seguí. Darah y Renee surgieron de su habitación. Había oído muchos golpes y gritos por lo que probablemente habían estado colgando los marcos con fotografías de Darah con sus especificaciones exactas.

15 De pie en nuestra puerta estaba un tipo que parecía que podría haber sido el hermano de Hunter. Su cabello era un poco mas claro, su figura un poco corpulenta y sus ojos un poco más oscuros, pero no había duda del parecido. —¿Y quienes son estas bellas damas? —dijo el chico nuevo. —Se trata de Taylor, Darah y Renee, mis compañeras de cuarto — respondió Hunter, señalando a cada una de nosotras. —Oye amigo, ¿hablas en serio? ¿Cómo demonios eres siempre tan afortunado? —Naciendo bajo la estrella correcta —dijo Hunter—. Este es mi primo, Mase. —Encantada de conocerte, Mase —dijo Renee, saltando hacia adelante para darle la mano. Mase la tomó y le estrechó la mano, mirando un poco aturdido—. Soy Renee. —Encantado de conocerte, Renee. Supongo que tú debes ser Darah —dijo señalando a Darah, quien saludó con la mano—. Y tú debes ser Taylor. He oído hablar mucho de ti. ¿Cómo pudo? Mire a Hunter que puso cara de inocente. —Fue muy amable de tu parte aceptar a mi pobre desafortunado primo, en su momento de necesidad. Pensé que iba a ser capaz de dormir en mi sofá, pero uno de mis compañeros se lo dio a otro chico que estaba dispuesto a pagar para quedarse y fui rechazado. Lo siento, hombre. —Está bien —dijo Hunter. Por primera vez desde que lo conocí, pude ver algo más que a un idiota engreído. Una persona real. Pero esa persona había desaparecido detrás de una cara arrogante antes de que pudiera estudiarlo más de cerca. —Puedo ver eso. ¿Necesitas ayuda? —Creo que estoy bien —dijo Hunter. Renee saltó hacia adelante. —Me vendría bien un poco de músculo. Mi cama está un poco torcida y no puedo ponerla en el lugar correcto. ¿Quieres echarme una mano? —Se retorció de lado a lado, como si le estuviera mostrando lo que podría ser suyo si él obedecía, Jesús, era tan obvia. —Claro, no hay problema.

16 Con eso, dejamos que otro tipo extraño entrara en nuestro apartamento. Le di la espalda y volví a mi habitación, esperando que nadie más estuviera pensando en aparecerse. Hunter me siguió. —¿Tienes hambre? Pensaba conseguir algo de Pat´s. Los repartidores probablemente están agobiados, así que podría ir a buscarlo. Yo invito — dijo mientras cogía unas cuantas camisetas para ponerlas en su armario. ¿Trataba de ser amable conmigo? ¿Sentía lástima por mí? Lo miré fijamente, tratando de averiguarlo. —¿Te gusta el pepperoni? —Su voz había perdido ese borde engreído. Era más suave y... No. Era el mismo. Todavía trataba de jugar conmigo. Sabía como eran esos tipos. Sólo eran agradables, hasta que conseguían lo que querían y si no conseguían lo que deseaban, lo tomaban. —Soy vegetariana —le dije y me fui al baño, sólo para poder escapar de él. Al pasar por la habitación de Darah y Renee, escuché a Mase diciendo algo que las hizo reír. Genial. Simplemente genial. Cerré la puerta del pequeño cuarto de baño y me apoyé en el lavabo. Estaba perdiendo el control. Me miré en el espejo. La horrible iluminación no hacía mucho por mi piel, pero realmente no hacía mucho por cualquiera. Me eché un poco de agua en la cara y luego salté sobre el lavabo, colocando mi espalda contra el espejo. En cuestión de unos minutos mi segundo año se había puesto completamente al revés. ¿Qué iba a hacer? Este chico extraño acababa de invadir mi vida. No mi vida, pero sí mi espacio. Nuestra habitación era más pequeña que un dormitorio de doble-tamaño. Estaríamos pasando por encima uno del otro todo el tiempo. Me vería cuando despertara por la mañana. Su voz sería la última que escuchara cuando me fuera a la cama. Iba a ver ese maldito tatuaje y esa sonrisa todo el tiempo. Hunter Zaccadelli sería lo último que viera cuando fuera a la cama y lo primero que vería cuando me despertara. Eso no iba a pasar. Un golpe en la puerta me hizo saltar y me golpeé la parte trasera de mi cabeza contra el espejo. —¿Estás bien ahí? —dijo Hunter. —Jesús Cristo, ¿No me puedes dejar en paz? —Bajé del lavabo y abrí la puerta.

17 —Voy a hacer un trato contigo, Missy. —¿Por qué iba a querer hacer un trato contigo? Sonrió, como si hubiera esperado que yo dijera eso. —Sólo escúchame. Si puedes probarme que me odias, absolutamente me odias, entonces me iré. Encontraré un sofá donde dormir. Resoplé. —Eso debería ser fácil, puedes ir a empacar tus cosas ahora. —No has escuchado el resto del trato. Si puedes probarme que me amas, absolutamente me amas, me iré. —Por primera vez su rostro era serio. —¿Estás jodidamente bromeando? Nunca, jamás amaría a un tipo como tú. —Nunca lo haría, jamás amaría a nadie, pero eso no venía al caso. —Demuéstralo. Si puedes probar cualquiera de esas cosas para el final del semestre, me iré. —Tu trasero estará fuera de aquí antes de eso. Su sonrisa era fácil. Estaba jugando conmigo. —Tal vez, tal vez no. Pero pareces el tipo de chica a la que le gusta un desafío. El espacio del pequeño baño se contrajo a mí alrededor, las paredes nos empujaban más cerca. Dio un paso hacia mí y luego otro. Retrocedí hasta que mis piernas golpearon el inodoro. —Pruébalo. Demuéstrame que me odias. —Su voz era suave y sus ojos eran demandantes. Mi respiración se volvió desesperada y mi visión se redujo a esos ojos azules. Algo se rompió y mi instinto de lucha se hizo cargo. Antes de que pudiera acercarse más, me eché hacia atrás y estrellé mi puño en su mandíbula y mi rodilla en su ingle. Se dobló, agarrándose su cara y sus pelotas. —Jódete, te odio. Nunca me arrincones de nuevo. ¡Hijo de perra! —En su comprometida posición, fui capaz de empujar a su alrededor y abrir la puerta para encontrar tres rostros aturdidos. —¿Qué le hiciste? —dijo Renee. —Nada —dije, empujando por delante de ellos y corriendo por el pasillo. Bajando las escaleras y saliendo del edificio. Mis pulmones tiraron como si hubiera estado corriendo varios kilómetros en el gimnasio y sólo

18 acababa de permitirles descansar. Puse mis manos sobre mis rodillas y jadeé, sintiendo como si mis pulmones nunca estuvieran llenos de nuevo. Las personas me daban miradas extrañas mientras descargaban sus pantallas de lámparas, las almohadas y los cajones de cama de sus coches. Los ignoré y comencé a caminar por la banqueta hacia el estacionamiento. Y marqué el número de Tawny, esperando que estuviera en su hora de almuerzo. —Hola, Kid, ¿Cómo va la mudanza? —La voz de Tawny trajo calma instantánea, al igual que su uso de mi apodo. Todos en mi familia siempre me habían llamado Kid. —No creerás el día que he tenido. —Cuéntame —dijo sin dudarlo. Procedí a contarle mi versión de los acontecimientos del día, incluyendo el puñetazo Hunter. Tuve que sostener el teléfono con mi mano izquierda porque mi mano derecha había comenzado a hincharse por su encuentro con la mandíbula de Hunter. Iba a necesitar un poco de hielo pronto. Me sorprendió que nadie me persiguiera, pero Darah y Renee sabían acerca de mis inesperadas salidas. Sabían dejarme en paz y darme mi espacio. No había sido la primera vez que me habían visto así. Traté de mantener la mayor parte de ello bajo control, pero Hunter había presionado mis botones. Nunca nadie me arrinconó en un espacio pequeño y salió ileso. —Oh, Kid, ¿por qué hiciste eso? —Me acorraló, ¿qué se supone que debía hacer? —Mi mano estaba roja y comenzaba a adquirir un precioso tono morado. —Podrías haberle dicho que retrocediera. Hubiera sido lo más lógico para hacer. —Tú sabes que no soy una persona lógica. —No me digas —suspiró y la escuché comiendo algo—. ¿No crees que deberías hablar con alguien de nuevo? —Me había preguntado lo mismo por lo menos mil veces. —Debido a que funcionó tan bien antes. No, gracias. Tawny suspiró de nuevo. Finalmente encontré mi coche, Sassy, un Dodge Charger rojo, en el estacionamiento y presioné el botón de desbloqueo. Me senté en el asiento del conductor con la puerta abierta, charlando con Twany sobre la mudanza y cosas estúpidas. Cualquier cosa menos Hunter.

19 Podía hablar con ella durante horas todos los días y todavía encontraría algo que decir. Teníamos seis años de diferencia y éramos tan cercanas como dos personas podían serlo sin ser gemelos. No es que nuestras personalidades fueran similares, porque no lo eran. Tawny era más bonita, más inteligente y más popular. Yo era más chiquita, no tan bonita y enojona. Intentaba no estar tan enojada y no lo estaba la mayor parte del tiempo, pero a veces eso sólo sucedía. Como Hunter había echo que sucediera hoy. —¿Cuándo vas a venir a verme? —pregunté. —Probablemente este fin de semana. ¿Almuerzo en Margarita? —Era uno de nuestros favoritos semi-cadena restaurantes Mexicanos. —Acepto. Oye, me olvidé por completo de traer ese lindo par de pantalones de pijama y el top que va con él. ¿Puedes pasar por casa y conseguirlos por mí? —Supongo que sí. ¿Vas a comprar mi almuerzo? —Supongo que sí —le dije. —Oye, me tengo que ir. Pero llámame esta noche. Llámame antes de que golpees a alguien de nuevo, ¿de acuerdo? Vas a tener que controlarte si vas a vivir con ese chico. Además, probablemente deberías poner hielo en tu mano. —No estoy viviendo con él. —Sí, nena, lo están un poco. A menos que ganes la apuesta. ¿Cómo demonios vas a salir de eso? —No tengo ni una jodida idea. Técnicamente no lo acepté. —Creo que tú dándole un puñetazo y pateándolo en las pelotas fue una especie de apretón de manos. —Lo que sea. Te llamaré más tarde. Manda un texto si quieres. —Adiós, Kid. —Adiós Tawn. —Di clic a mi teléfono y apoyé mi cabeza en mi volante. ¿Qué demonios iba a hacer?

20 3 Traducido por MelDemczuk Corregido por Verito o volví a entrar hasta que mi mano dolió tanto que necesitaba desesperadamente hielo. La habitación estaba en silencio cuando me metí a hurtadillas. La mayoría de las cajas no estaban, y Darah desempacaba sus ollas y sartenes en la cocina. —Oye, ¿estás bien? Estábamos un poco preocupados por ti. Hunter, Renee, y Mase fueron a comprar pizza. —Estoy bien. Sólo necesito un poco de hielo —dije, levantando mi mano, todos mis nudillos estaban púrpura. —Oh Dios mío —dijo, corriendo hacia el congelador. Por suerte, alguien había dejado una bolsa de hielo en el refrigerador que el mantenimiento se había olvidado de limpiar. Lo envolvió en un paño de cocina que saco del cajón y me lo entregó. —¿Cómo está su cara? —Como que quería estropeársela, solo un poco. —Le diste un golpe bastante bueno, ya tiene un moretón. — Anotación. —¿Recuperó sus pelotas? —Creo que será capaz de tener hijos algún día —dijo, estudiándome como si fuera a enloquecer y a hacerlo de nuevo. Se apoyó en el mostrador, abandonando su organización por ahora—. ¿Qué pasó? Todo lo que nos dice es que dijo algo que te molestó y que se lo merecía. —¿Dijo eso? —Hice una mueca cuando el hielo frío tocó mi mano caliente. Me ha sorprendido. Pensé que me culparía a mí y que me llamaría una perra psicópata. En el fondo de mi mente tenía la esperanza N

21 de que mi demostración de violencia lo enloqueciera tanto que sus cosas habrían desaparecido cuando yo regresara. No hubo suerte. —Sí, lo hizo. —Huh. Voces se escuchaban desde el pasillo. Voces familiares. Me di la vuelta y se detuvieron cuando me vieron. Hunter sostenía dos cajas de pizzas y Renee llevaba dos bolsas de papas fritas. Mase tenía lo que probablemente era un poco de cerveza, ingeniosamente escondidas en dos capas de bolsas de compra. —Hola —les dije a todos. Entraron cautelosamente, de una manera que era casi divertido. Yo era la persona más joven y de baja estatura en la habitación, pero se mostraron desconfiados de mí. —¿Cómo está tu mano? —dijo Renee, apoyando las bolsas sobre la mesa del comedor. —Bien —le dije, la empezó a examinar de todos modos y miré a Hunter—. ¿Cómo está tu cara? ¿Y tus pelotas? —Forcé una sonrisa, esperando que no luciera demasiado loca. Hunter me devolvió la sonrisa. —Ambos se recuperarán, creo. Tienes un infierno de gancho, Missy —dijo, tocando su mandíbula. Había una marca azulada de aspecto-impresionante empezando a aparecer. Bien. —Te juzgué mal, creo. Respeto —dijo Mase, acercándose y levantando su mano para un golpe de puño. Le di uno con la mano izquierda y me guiñó un ojo. Supongo que el comportamiento arrogante era genético. —Conseguí esta con todas las verduras, no estaba seguro que era lo que te gustaba —dijo Hunter, sosteniendo una de las cajas de pizza hacia mí. Todos contuvieron la respiración cuando agarré la caja de Hunter. Diablos, era más delicioso que un ramo de olivo. —¿Aceitunas? —dije—. Odio las aceitunas. Todo lo demás es un juego limpio. —¿Vamos? —dijo Renee, ahora que la tensión se rompió. —Claro —dije, entrecerrando la caja. El aroma celestial de pizzas Pat’s llenó mi nariz. Había sido la misma receta durante muchos años que había sido descubierta, sirviendo por

22 décadas a hambrientos, resacados o drogadictos estudiantes universitarios. De alguna manera habían encontrado la proporción perfecta de queso con la salsa para la delgada corteza de ingredientes. Una ración perfecta, razón por la cual había sobrevivido tanto tiempo en una ciudad que tenía por lo menos doce pizzerías por estudiante. —¿No desempacaste los platos todavía? —le dijo Renee a Darah. Hurgamos por platos, servilletas y vasos inmediatamente y de alguna manera, todos terminamos con platos de papel, servilletas de papel y vasos de plástico con refrescos o cerveza. No era una gran fan de la cerveza, así que me quedé con la soda. Darah, Renee y Mase tenían 21, y bromeaban sobre mí y Hunter siendo menores de edad. Hunter era sólo por unos meses mayor que yo, tenía 20 años, mientras que yo era el bebé con 19 años. Hunter resultó ser también un estudiante de negocios, que sorpresa. La otra carrera que habría elegido para él habría sido teledifusión por lo que podría ser periodista deportivo y ver tantos partidos al tiempo que le pagaban por hacerlo. Mase era la gran sorpresa. Su carrera era Relaciones internacionales. Al parecer, quería ir a trabajar al extranjero como un diplomático o algo así. Su verdadero nombre era Jonathan Mason III, lo que explica el apodo. —¿Cuál es tu especialidad? —preguntó Mase, enrollando un poco de queso alrededor de su dedo. —¿Qué tal si adivinamos? —dijo Hunter. ¿No acabo de darle un puñetazo en la cara? ¿Estaba pidiendo que lo golpee de nuevo? Le di una mirada, pero agarró otro pedazo de pepperoni y masticó pensativamente. —¿Educación? No, esa no puede ser. No es publicidad. ¿Boxeo? ¿Enfermería? ¿Qué hay de Ingeniería Eléctrica? Puse mis ojos en blanco. —Dime qué es entonces. —La sonrisa se volvió arrogante, como si nunca hubiera dejado su cara. —Estudios de la mujer —le dije, recogiendo otra ofensiva aceituna y colocándola en el plato. —Huh —dijo Hunter.

23 —¿No hay comentarios inteligentes? ¿No me van a preguntar si soy lesbiana? Mase resopló. Renee rodó los ojos. Realmente debería bajar el tono. —¿Lo eres? —Hunter levantó una ceja. Siempre hubo bromas sobre el departamento de estudios de la mujer diciendo que eran un montón de odio-a-los-hombres lesbianas. Había elegido esa carrera por una razón diferente, pero él nunca iba a saber eso. —¿Qué pasa si lo fuera? —dije con calma. Mase resopló su cerveza a través de su nariz y se atragantó. Darah le golpeó en la espalda. Sí, yo todavía quería que Hunter se vaya, pero primero quería torturarlo un poco como venganza. —Sería una de las cosas más sensuales que me habrías dicho, incluso aunque no sea verdad. —Se inclinó hacia adelante, con una mirada depredadora en su rostro. La habitación empezó a calentarse y tomé un sorbo de mi soda así podría dejar de mirarlo. —¿Qué pasa con los hombres y las lesbianas? Nunca he entendido la atracción. —¿Estás bromeando? Dos mujeres juntas es súper caliente, a menos que sean machonas. Entonces no tanto —dijo Mase. —Pero las lesbianas generalmente no quieren a los hombres, así que ¿por qué se sienten atraídos por ellas? —dijo Darah. —No me importa. Estaría feliz de ver —dijo Mase chocando los hombros con Darah. Ella rodó los ojos. —Es porque el cuerpo femenino es hermoso. Es una obra de arte. Todas las curvas y su suavidad. Lo duplicas y simplemente tienes el doble de belleza. —Hunter miraba hacia mí mientras lo decía. —Duplica tu placer, duplica tu diversión —dijo Mase y todos reímos. —Así que, ¿cuáles son tus planes para el resto de la noche? ¿Conectar con la XBox? —le dijo Mase a Hunter. —¿Tienes una XBox? —dijo Renee. Era una jugadora secreta y estuvo buscando por una usada en el tablero de mensajes del campus por mucho tiempo. —Sí, también tengo una Kinect. —Por favor dime que tienes Skyrim. Por favor, por favor —dijo Renee, juntando sus manos. Culpo a Paul por su adicción al juego.

24 Hunter procedió a colocar el dispositivo, y pasaron la siguiente hora conectándolo y jugando a Skyrim. Mase dijo que tenía cosas que hacer, así que se fue, diciendo que volvería de nuevo. Encantador. Fui a desempacar el resto de mis cosas y mandarle mensajes de texto a Tawny. El resto de la tarde lo pasé poniendo todo en cajones, haciendo mi cama y calculando donde encajaba todo. Me hubiera gustado haberme mudado fuera del campus, pero tenía una beca que era específicamente para la vivienda en el campus, así que estaba atascada. Con Hunter, al parecer. Se quedó fuera con Renee y Darah, lo que fue genial. Seguí empujando sus cosas fuera de mi camino, irritada, pero al mismo tiempo curiosa por saber qué más había en el baúl. Tal vez era un cuerpo. Darah tocó la puerta y me preguntó si quería ir a la tienda con ella para conseguir algunas provisiones. Me moría de ganas de salir del pequeño espacio, así que cogí mis llaves y obtuve algo de dinero de todo el mundo e hice una lista. —¿Necesitas alguna ayuda? —dijo Hunter. —¿Luzco como si la necesitara? —En realidad no, pero pensé que sería un imbécil si no lo preguntaba. —Eres un imbécil de todos modos. Asintió y volvió al juego. Probablemente estaba listo para otro golpe pronto. *** Regresé cargada de bolsas y encontré el apartamento en caos. —Oye, vamos a Blue Lagoon, ¿Quieres venir? —Darah se deslizaba largos pendientes de plata en sus orejas y se había cambiado a un vaquero ajustado y un top brillante plata. —No puedo. No tengo 21 —dije, señalándome a mí misma. Blue Lagoon era el nombre del club que se encontraba justo al lado del campus. Se mantenía cerrado debido a los niños menores de edad

25 para entrar, o por las peleas demasiadas sangrientas. A veces ambos. Tenía un nuevo dueño, no creía que este duraría más tiempo que el anterior. —Mierda. Lo olvidé. Lo siento. Un secador de pelo sonaba en el baño. Oh, esto debe ser serio si Renee se arreglaba su cabello. —¿Dónde está Hunter? —Odiaba decir su nombre en voz alta. —¿Hunter? No lo sé. Su primo volvió, y se fueron a alguna parte. Dijo que estaría de vuelta antes de irnos. —Hizo una mueca cuando empujó a uno de los pendientes en su oreja —Él tampoco tiene 21. —Ya sabes, probablemente tiene una identificación falsa. —Sí, probablemente la tenía—. Tal vez podamos colarte. —No, está bien. Pasaré el rato aquí. Quizá llame a Megan y ver si quiere venir. Megan era una amiga de mis clases de Estudios de la Mujer que nos volvimos cercanas el año pasado y la única que realmente llamaba una amiga. Vivía con su novio en un apartamento fuera del campus, pero los amigos de él siempre pasaban el tiempo allí, así que ella siempre estaba desesperada por pasar tiempo de chicas. En ese momento se abrió la puerta y Hunter y Mase entraron, con otros dos chicos caminando detrás. —Hola —dijo, asintiendo hacia mí—. Ellos son Dev y Sean. Chicos, esta es Taylor, y esa es Darah. —Hola —dije, saludando con la mano. Darah dijo hola. Dev tenía una piel encantadoramente oscura del color del barro, y cabello y ojos oscuros. También era enloquecidamente alto y delgado como un palo. Sean era compacto y robusto como un luchador, con corto cabello rubio y ojos marrones. Ambos nos echaron un vistazo a mí y a Darah. Nunca había sido observada tanto en mi vida. —Entonces, ¿vienes con nosotros, Missy? —Miraba mis tetas de nuevo. Me crucé de brazos. —Algunos de nosotros no estamos para infringir la ley.

26 —Lo estás ahora —dijo, sosteniendo algo delante de mí. Era una identificación falsa, completa con una foto de una chica que casi podría ser yo, y una fecha de nacimiento que no era la mía, pero al menos tenía 21 años. —¿De dónde diablos sacaste esto? Compartió una mirada con los chicos. —Tengo mis fuentes. Ve, prepárate. No vas a usar eso. —¿Qué está mal con esto? —Nunca iría a las discotecas en mi vestimenta habitual, pero quería hacerlo enojar. —Me gustaría follarte sin importar lo que estés usando, pero es posible que desees arreglarte un poco así todo el mundo te deseará —dijo. —Vete a la mierda —dije, arrojándole la identificación en la cara y yendo a mi habitación. Escuché a los chicos burlarse de Hunter cuando cerré la puerta. Revolví mi armario, encontrándome con un par de vaqueros negros, una camisa roja y un par de botas negras. Jalé mi pelo fuera del rodete y lo cepillé con furia antes de delinear rápidamente mis ojos azul-verdosos y colocarme un poco de brillo en los labios. Caminé dentro de una nube de mi perfume favorito de pomelo para el cuerpo y estaba lista. —¿Mejor? —dije, apoyándome contra la pared. —Follable. Vámonos. Darah y Renee ya charlaban con los otros chicos como si se hubieran conocido desde siempre. No iba a admitir que tenía miedo de ser atrapada. Estaba nerviosa, claro, pero era más que eso. Ir a un club significaría estar pegada a un montón de desconocidos sudorosos. Esa fue la parte que no me gustó. Pero no había manera de que fuera a permitir que Hunter me llamara cobarde. Así que me metí la identificación falsa en el bolsillo del pantalón, agarré un poco de dinero y seguí a todo el mundo afuera. La noche era agradable, el verano no había aflojado su control en Maine todavía. Por suerte, el club estaba a pocos tropezones de distancia del campus. —No tendrás que comprar ninguna bebida esta noche —dijo Hunter, girando y cambiando hacia atrás mientras al mismo tiempo me miraba de reojo. —¿Y por qué es eso?

27 Negó con la cabeza. —¿Realmente no lo ves? Mase, hombre ¿te follarías a Taylor? —Diablos, sí —dijo Mase, dándome un pulgar hacia arriba—. Quiero decir, si tú quieres. —¿Dev? —Sí, claro. —También Sean concordaba con que lo haría. —¿Eso es en todo lo que piensan? ¿Sexo? —¿Qué más hay para pensar? Todo el mundo piensa en eso. Estamos programados para pensar en ello. Incluso tú, Missy. —Dejó de caminar y casi tropecé con él. Agarró mis brazos para estabilizarme. —Déjame. —Está en ti, Missy. Me iré en cinco segundos. Simplemente pruébame que me amas o que me odias. —El amor y el odio son completamente diferentes. —En realidad no. Son las dos caras de una misma moneda. Un tirón y puedes estar al otro lado antes de que te des cuenta. Me quedaré con cualquiera de ellos viniendo de ti. —Te odio en este momento. ¿Qué tengo que hacer para demostrártelo? Tocó el moretón en su rostro que no podía ver en la oscuridad. — Estoy seguro que se te ocurrirá algo. —Se dio la vuelta y saltó sobre la espalda de Mase, estuvo a punto de derribarlo. Los chicos actuaban como si ya estuvieran borrachos, empujándose y riendo y siendo demasiados ruidosos. Me pegué a Darah y Renee, porque tenían experiencias anteriores en clubes. Yo no lo tenía. Cuanto más cerca del club nos encontrábamos, más nervios tenía. Prácticamente podía sentir la música vibrando a través de la acera de enfrente. El edificio era pequeño y no tenía ventanas. Varias personas fumaban alrededor del club y un par de chicas con ropa que difícilmente se calificaba como ropa tropezaron fuera, riéndose y agarrándose una de la otra. Me froté mis brazos, aunque no tenía frío. Hicimos una línea y Hunter se puso delante de mí. El gorila parecía como si estuviera probablemente en el equipo de fútbol y saludó a Mase como si fueran amigos que no se veían hace mucho tiempo, haciendo ese extraño abrazo con un solo brazo, dándose una palmadita en la espalda, cosa que hacen los hombres

28 cuando no tienen ganas de abrazar. Saludó rápidamente a los otros chicos y les dio a las chicas una rápida comprobación a las identificaciones. —Jay, hombre ¿cómo estás? Hace mucho que no te veo. Esta es mi nueva amiga, Taylor. —¿Otra amiga, Z? Tienes más amigos que yo calcetines. Gusto en conocerte. Ten cuidado —dijo, riendo y saludándonos con la mano antes de que yo pudiera decir: “Encantada en conocerte, también” El club estaba oscuro, ruidoso y caluroso, justo como pensé que sería. El techo era bajo, había muchas mesas y demasiadas personas. Las luces parpadeaban, casi cegándome. —Déjame comprarte un trago —dijo Hunter en mi oído. Tenía que gritar porque la música estaba muy fuerte. No podía ver al DJ por ningún lado. Mis ojos buscaron y finalmente encontraron a Darah, Renee y a los chicos en una mesa del rincón. Todos tenían bebidas. —Vamos. Déjame invitarte un trago. —Como quieras —le dije y fui a pararme al lado de Darah. —Lo hiciste —dijo, ahuecando su mano sobre su boca para que pudiera oírla. —Sí, él ni siquiera la miró —dije, encogiéndome de hombros. No es de extrañar que este lugar siempre se fundiera. —Afortunada —gritó, bebiendo de su copa. Hunter regresó momentos después, guiando con sus hombros su camino entre la muchedumbre. Tenía esta increíble forma de caminar, como si tuviera todo el tiempo en el mundo. —Luces como una clase de chica del ron con coca-cola —dijo, y me entregó un vaso. Había una rodaja de limón en la parte superior del vaso que metí dentro y lo revolví antes de tomar un sorbo. Hunter tenía una Coors Lite2. Típico. Tomé un sorbo de mi bebida con cautela. Definitivamente no confiaba en él. —No lo drogué, lo juro. No necesito drogas para meterte en mi cama —gritó en mi oído. Su mano rozó mi brazo desnudo, y tomó todo en mí no tirarle mi bebida en su cara. —Adelante, tíramelo. Sabes que quieres hacerlo —dijo. 2 Coors Lite: Marca de cerveza Light.

29 Cuerpos interrumpían en la pista de baile, girando y chocando entre sí. Algunos tenían mejores movimientos que otros. Algunos prácticamente tenían relaciones sexuales. En su lugar, tomé un sorbo. La coca-cola burbujeó en mi lengua y el ron lo persiguió, el sabor oscuro, fuerte y cálido. Se estaba volviendo locamente delicioso. ¿Cómo supo Hunter que me gustaría? —¿Está bueno? Pedí que usaran el ron especiado. Pensé que te gustaría un poco de sabor. —Oh, muérdeme. Darah y Renee engullían sus bebidas y conversaban con los chicos, que miraban la pista de baile. Mase captó la mirada de Hunter. —Amigo, estos chicos son aficionados. ¿Quieres mostrarles cómo se hace? —Estoy dentro. ¿Dev? —Estoy dentro como Donkey Kong —dijo Dev, y todos se dirigieron hacia la pista llena de gente. —¿Qué están tramando? —dijo Renee. —No tengo idea —dije. Mase se dirigió hacia el fondo de la pista, donde finalmente noté al DJ. Intercambiaron una palabra y la canción cambió a Party Rock Anthem de LMFAO. Querido Dios, ¿qué nos espera? Hunter y Dev despojaron un espacio y tan pronto como la canción comenzó, empezaron a bailar. No sólo bailaban, hacían estallar la pista. Mase se unió y lo sacudieron. El espacio alrededor de ellos se hizo más grande y la gente empezó a aplaudir. Mase y Hunter tenía esta rutina calculada que sincronizaron perfectamente, completa con el gusano, y todos esos giros y movimientos que sólo había visto en videos musicales. Dev hacía la caminata lunar en frente de ellos y esos giros suaves sobre sus talones y dedos de los pies. Para un hombre blanco, Hunter se podía mover. Como, moverse realmente. Si no lo detestara con todas las fibras de mi ser, diría que es sexy. No había nada como un chico que pueda bailar, en mi opinión. Hizo un giro y se detuvo, mirando directamente hacia mí. No podría decir bajo el parpadeo de luces, pero juro que me guiñó un ojo. Idiota. El club estaba enloqueciendo. Todo el mundo aplaudía e incitaba. Entonces, Hunter agarró el pie de Mase y le hizo hacer una voltereta hacia atrás. El club estalló en aplausos y gritos. Terminaron la canción y todo el

30 mundo aplaudió. Todos ellos chocaron los cinco e hicieron su camino de regreso a nuestra mesa, consiguiendo palmadas en sus espaldas durante todo el trayecto. —¡Eso. Estuvo. Increíble! —dijo Renee mientras los chicos agarraban sus bebidas y tomaban un trago. Todos estaban un poco sin aliento y tenían un brillo de sudor en su frente. —¿Qué te pareció? —me preguntó Hunter. —Yo —le dije, encogiéndome de hombros—. He visto mejores. — Tomé un sorbo de mi bebida saboreando el rico sabor. Él simplemente sonrió y levantó su cerveza a sus labios. —Claro que lo has hecho, nena. ¿Ahora me llamaba nena? Lo ignoré y terminé mi bebida. —¿Quieres bailar? —me preguntó Renee. El alcohol había comenzado a hacer su camino a través de mi sistema, haciendo arder mis mejillas y mi cabeza confusa. —Claro, ¿por qué no? —dije, aunque estaba un poco desconfiada sobre lanzarme al caos de cuerpos extraños. Renee agarró mi mano en una de las suyas y a Darah en la otra y nos dirigimos hacia el espacio lleno de gente. Tuve que decirme a mí misma un par de veces que estaba bien, que nadie iba a por mí, y que iba a pasar un buen rato. El alcohol también ayudó. Normalmente no me metería en un pogo lleno de personas, pero a donde fueres… No tenía muchos talentos, pero el baile era uno de ellos. Dejé que la música me absorbiera y no me importaba quien me observaba. Hubo un par de ojos que sabía que estaban sobre mí. Hunter. En un momento, me volví, girando mis caderas y bajando hacia el suelo y volviendo lentamente hacia arriba. Podría haber sido mi imaginación pero tragó saliva y sus ojos se ensancharon un poco. Me gustaría clasificar a la breve mirada que cruzó por su rostro como aturdida. Toma eso, idiota. Sonreí y agarré el brazo de Darah, girando a su alrededor y luego dándole un golpe de cadera. Bailamos por tres canciones más antes de que estuviéramos demasiado sudorosas y necesitáramos conseguir un poco de aire. Me sentí aliviada al salir de la aglomeración de cuerpos. Había tenido algunos momentos donde el pánico amenazaba con atacarme, pero había conseguido cerrarle la puerta en la cara y seguir bailando. Los chicos nos siguieron fuera, probablemente para protegernos de los borrachos pervertidos. Había leído que el año pasado se registraron al

31 menos varios episodios de contacto sexual no deseado en el periódico del campus. Hunter puso su mano en mi espalda, pero la dejé porque era su mano o la de un chico extraño, y tomaría la mano que conocía por sobre la que no lo hacía. No es que conocía a Hunter. Cristo, lo acabo de conocer esta mañana. Afuera estábamos en una nube de humo, pero el aire se sentía agradable sobre mi piel caliente. —He visto mejores —dijo Hunter en mi oído. Su cálido aliento me hizo cosquillas en el cuello, y moví mi cabello para ocultar mi temblor. Mi teléfono vibró en mi bolsillo y lo saqué. Mamá. Siempre me envía mensajes a las horas más extrañas. ¿Cómo estás, hija? No hemos hablado hoy :( Bien. Todo instalado. Ciudad Drama. Salida con amigos. ¿HMT3? Suena bien. Te quiero, Kid. Besos. —¿Era tu novio? ¿Le preocupaba que estés hasta tarde con hombres extraños? —dijo Hunter, tratando de leer los mensajes por encima de mi hombro. —Nop. —No iba a satisfacer su curiosidad. Miré mi teléfono. Era casi medianoche, y estaba cansada por levantarme temprano y conducir desde la casa de mi madre en Waterville todo el camino hasta Orono y desempacar mis cosas. Y tratar con idiotas. —¿Están listos para irse? Tengo que levantarme temprano para macro, mañana —dijo Darah, gesticulando que se disparaba a sí misma en la cabeza. Era una estudiante de contabilidad, pero odiaba la economía con la pasión ardiente de mil soles. —¿Te toca con Wesley en CPD 1004? —dijo Mase. —Sí. —Yo también. Supongo que te veré allí —dijo, estirando los brazos por encima de su cabeza. Podría haber sido mi imaginación, pero me pareció ver su sonrisa ante la perspectiva de volver a verlo tan pronto. 3 HMT: Hablamos más tarde. 4 CDP: Centro de proceso de datos.

32 Todos caminamos de regreso al coche de Mase y nos despedimos de Sean y Dev. Mase dijo un buenas noches extra para Darah. Oh, querido, definitivamente había algo allí. Cuando regresamos al apartamento me di cuenta de dos cosas. Uno de ellos, que realmente necesitaba una ducha, y dos, Hunter y yo íbamos a estar durmiendo en la misma habitación. Darah y Renee nos dieron las buenas noches y se arrastraron a su habitación. —Bueno, aquí estamos —dijo Hunter. —Voy a tomar una ducha —le dije y me preparé para el comentario que sabía que venía. —Sabes lo que dicen, conserva el agua y dúchate con un amigo. Pasé junto a él para recoger mi pijama, sin contestar. Me aseguré de cerrar la puerta y me aseguré de que estuviera cerrada con llave antes de desnudarme y meterme en la ducha. No lo pondría cerca de él para que intente y consiga tenerme desnuda. Tipos como el son todos iguales. Toman lo que quieren y te dejan con nada.

33 4 Traducido por macasolci Corregido por Vericity uando volví de la ducha, Hunter estaba en la cama, sin camiseta y sólo en bóxers, sentado con la espalda contra la pared, la guitarra en su regazo. Era una escena por la que la mayoría de las chicas se habría desmayado. Entre las habilidades para el baile y la guitarra, podría acumular muchos puntos en atractivo. Rasgó algunas cuerdas antes de darse cuenta que estaba en la habitación. Por una fracción de segundo, vi una mirada soñadora en su rostro. Rápidamente la escondió detrás de una sonrisa. —Estás toda mojada. No pasé por encima el doble sentido. Tiré mi ropa arruinada en el cesto y me torcí el cabello en la toalla para escurrir un poco de agua de él. —No es el tipo de ropa de noche que me imaginaba, pero servirá. Bajó la mirada hacia mi enorme camiseta y pantalones cortos. Había pensado dos veces en ponerme una camiseta sin mangas y pantalones de hombre, lo cual normalmente habría hecho, dada la temperatura. Me había dejado puesto el sujetador para que mis pezones no se marcaran a través del material tan fino de jersey. 
 —¿Eres uno de esos idiotas con una guitarra, o realmente puedes tocar? —Traté de mantener mis ojos en la guitarra y no en su pecho desnudo. Había otro tatuaje en su pectoral izquierdo. Un trébol de cuatro hojas. —Sólo toco si eres un cliente que paga. Aunque aceptaría un trato en lugar de dinero. C

34 ¿Por qué siquiera pregunté? He estado tratando de romper el hielo, pero él no parecía querer hacerlo. Me fui a mi armario y encontré una moneda de 25 centavos que le arrojé. —Ya está. Ahora toca, chico músico. —Me senté en mi cama y lo enfrenté. —¿Qué quieres? Pensé en eso. Quería escoger una canción que de ninguna manera conocería. Solté algo de rock pesado o folk. Parecía ser uno de esos chicos a los que les gustaba Bob Dylan. —C'est la Mort de The Civil Wars. Me dirigió una mirada como si eso no fuese lo que esperaba. —¿Qué? ¿No la conoces? ¿No está lo suficientemente a la moda para ti? Alejó la mirada y la bajó hacia la guitarra. Rasgó algunas notas. Esperé. Entonces la canción surgió de sus dedos, lentos e inquietantes. Me senté contra mis almohadas, perdiéndome en la música. Odiaba admitirlo; tocaba muy bien. No había recibido algunas lecciones la semana anterior. Había estado tocando por años. Terminó la canción con una reverencia y levantó la mirada hacia mí. Allí estaba de vuelta su mirada soñadora, y tardó más en sacarla. —El canto se cobra aparte —dijo. —Puedes bailar, puedes tocar la guitarra, Jesús, Hunter ¿qué no puedes hacer? —Soy muy bueno en varias cosas. Si quieres venir aquí, puedo mostrarte unas cuántas más —dijo, dejando la guitarra en el estuche. Mi garganta se secó de repente, y tuve que tragar. Sus comentarios habían sido diferentes cuando estábamos completamente vestidos y con un grupo de gente. En esta oscura y silenciosa habitación tomaban un significado más pesado, o al menos lo hacían para mí. Estaba haciendo demasiado de esto. Me senté. Había algo acerca de estar acostada que me hacía sentir más vulnerable. —No lamento haberte golpeado —dije por ninguna razón en particular. Mi mano todavía estaba hinchada y dolorida, y esperaba que su rostro le doliera por un largo tiempo.

35 —Sé que no lo haces. No lamento que lo hayas hecho, tampoco. La mayoría de las chicas me aburren. Tú, Taylor, no me aburres. —Gracias a Dios, puedo morir como una mujer feliz. —No voy a hacer un movimiento contigo, si eso es lo que estás pensando. —Lo había estado haciendo pero no quería que él supiera eso—. Jamás me meto con las chicas que me gustan. —Eso no tiene nada de sentido. —Espera, ¿yo le gustaba? —Por supuesto que lo tiene. Todas las relaciones terminan eventualmente, ¿verdad? Entonces, ¿por qué no terminarlas antes de que comiencen y ahorrarte el problema? —Ese es un pensamiento bastante jodido, Hunter. ¿Qué te hicieron tus padres? —En mi experiencia, los chicos como Hunter generalmente tenían problemas de demasiado arraigamiento a mamá. Por eso no podían tener jamás relaciones estrechas con las mujeres. —¿No te gustaría saber? Me levanté y puse mi teléfono en el cargador, más que nada para poder dejar de hacer contacto visual con él. Normalmente, mi rutina nocturna implicaba ponerme los aparatos de dientes, untarme la cara con crema hidratante y ponerme un antifaz sobre los ojos, pero de ninguna manera en el infierno iba a dejar que Hunter viera nada de eso. Era demasiado íntimo, demasiado personal. Tal vez mañana la residencia estaría abierta para encontrarle otro lugar. Simplemente les diría que me sentía incómoda viviendo con Hunter. Quería creer que tendría las pelotas para decirle que se fuera. Habría sido mucho más fácil si pudiéramos habernos hecho cargo de esto horas atrás. También si él no hubiera tocado esa estúpida canción. ¿Y yo por qué había elegido esa? Debería haber elegido algo estúpido como I Am the Walrus. Apagó su lámpara, y nos quedamos sumidos en una oscuridad casi total. La única luz venía de la pequeña lámpara de mi armario que todavía no había apagado. —Sólo para que lo sepas, hablo en sueños. —Se movió en su cama y tiró algo al suelo. Sólo podía ser una cosa—. Además, duermo desnudo. Hice un sonido de disgusto. Definitivamente iba a dormir con mi sujetador puesto, a pesar de que tendría marcas incómodas por la mañana. Me subí a la cama y tiré del edredón hacia arriba. Yo era la que se sentía desnuda. Juré que podía sentir sus sábanas frotarse contra su piel. Maldita sea, debería haberme conseguido unos tapones para los oídos.

36 No iba a dormir en absoluto. Yo también hablaba en sueños pero no iba a decirle eso. —Bueno, buenas noches. Siéntete libre de soñar conmigo desnudo y grita todo lo que quieras. Dormiré a través de eso. Deseé tener una almohada, o tal vez algo más pesado, para arrojárselo. En lugar de eso me metí en la cama, agarrando mis aparatos en silencio y poniéndomelos, escondiendo el estuche debajo de las mantas. Quería fingir que no me importaba una mierda lo que pensaba de mí, pero honestamente, lo hacía. Se sentía grosero no desearle buenas noches, así que lo hice. Recibí un murmullo como respuesta. Me acosté de espaldas y miré el techo. Incluso con el cubrecolchón de espuma viscoelástica5 la cama del dormitorio era tan cómoda como un saco de heno. Hunter respiraba tranquilamente, pero su perturbación en la habitación era inconfundible. No sabía por qué, pero los chicos respiraban diferente que las chicas. Más profundo, de alguna manera. Oía cada vez que cambiaba de posición o se movía o se retorcía, siquiera. Supe el momento exacto en que estuvo dormido cuando su respiración se volvió lenta y dejó de moverse tanto. Intenté cerrar los ojos, pero no funcionó. Agarré mi reproductor de mp3 y lo puse en aleatorio. Tenía montones de canciones rápidas allí, así que tuve que seguir salteando cosas. Generalmente, el alcohol me daba más sueño, pero la gaseosa había sido una mala idea. Era demasiado tarde para tomar mi medicación para dormir, así que estaba atrapada. Sólo tenía dos clases al día siguiente, y no comenzaban hasta las once. Esperaba que Darah y Renee no hicieran demasiado ruido por la mañana. Esperaba que Hunter no hiciera demasiado ruido por la mañana. Apreté repetir cuando llegó C'est la Mort y finalmente me desvanecí. 
 *** —¡Taylor, Taylor! Una mano agarró mi hombro, sacudiéndolo. 5 Es una espuma de poliuretano que se adapta a la forma del cuerpo.

37 —¿Qué demonios? —dije, agitándome contra el agarre, intentando que me soltara—. ¡No me toques! —Batí los brazos en el aire e hice contacto con algo cálido y carnoso. Un torso. —¡Jesucristo, detente! Finalmente abrí los ojos y evalué la situación. Estaba en la cama, y había un chico sin camiseta sosteniendo mi brazo. Me congelé y me soltó. —¿Qué estás haciendo? —le espeté, pero me salió arrastrando las palabras por los aparatos. Escupí en mi mano. —Estabas gritando en sueños y enloqueciendo. Me despertó. — Mierda. Generalmente cuando tomaba la medicación para dormir, no tenía terror nocturno, pero no había podido tomarlas anoche. Genial, simplemente genial. —Lo siento. Vuelve a la cama. Estoy bien. —¿Necesitas, uh, algo? Se paró allí, como si no supiera qué decir. Mis ojos bajaron a su pecho y vi que tenía una toalla alrededor de su cintura. Al menos eso cubría todo lo que necesitaba cubrir. —No, estoy bien. Buenas noches. —Me di la vuelta, esperando que eso fuera el final de todo. Suspiró y lo escuché arrastrarse de vuelta a la cama. —Buenas noches —dijo, y se dio la vuelta también.

38 5 Traducido por Mel Cipriano. Corregido por Melky2012 unter se había ido a la mañana siguiente, cuando me desperté a las nueve. También Renee, pero Darah estaba en la mesa del comedor con un tazón de cereal. —¿Cómo estuvo tu noche con el chico? —Fantástica —le dije, estirando los brazos por encima de mi cabeza y escuchando como mi columna vertebral crujía. Me arrastré hacia la cafetera y encontré que no había más que para una taza. No tenía idea de cuánto tiempo hacía que se encontraba allí, pero no me importaba. El café sólo se ponía muy desagradable si ya habían pasado cuatro horas. Me serví una taza y me senté con Darah. Se veía tan mal como yo me sentía. —¿Estás de acuerdo con él aquí, en serio? —preguntó. —No, en realidad no. —Tomé un sorbo del dulce elixir, envolviendo mis manos alrededor de la taza—. Pero, ¿qué puedo hacer? —Todavía no les había hablado de la apuesta, y Hunter tampoco. No estaba segura de si iba a ir allí. Si la residencia podía resolver las cosas, entonces ellos nunca tenían que saberlo. Sólo esperaba que si la residencia le encontraba otro lugar, él se fuera tranquilamente. Realmente no tenía idea de qué tipo de pelea podría soportar. —No mucho. Sólo odiar a la residencia. No sé lo que pensaban. — Negó con la cabeza. —¡Y ni siquiera nos notificaron! Es una locura. Esta maldita escuela. — Me levanté y estampé dos piezas de pan en la tostadora. Había otra cosa que me molestaba, pero no iba a decirle a Darah al respecto. A H

39 menos que... tal vez me había escuchado anoche. Miré por encima de mi hombro para encontrarla observándome. Sí, había oído. —Probablemente me escuchaste anoche, ¿cierto? —Las paredes son como de papel, así que sí. Yo no quería traerlo a colación a menos que te sintieras incómoda. ¿Quieres hablar de ello? —En realidad no. Olvidé tomar mis medicinas. Perdona si te mantuve despierta. —No es gran cosa, sólo estábamos preocupadas por ti. Ha pasado un tiempo desde que tuviste uno. —¿Renee despertó, también? Darah asintió. Genial, simplemente genial. —Lo siento mucho. —Habían pasado sólo veinticuatro horas y ya era una mala compañera de cuarto. —No te preocupes por eso. ¿Hunter se levantó? —Sí, él fue quien me despertó. Duerme desnudo, por cierto. Sopló leche por la nariz y tuvo un ataque de tos antes de poder siquiera responder. —Estás bromeando —dijo, con los ojos del tamaño de platos. —No vi a Hunter Jr., si eso es lo que estás pensando. No se sacó los pantalones cortos hasta que estuvo bajo las sábanas. Todo un caballero, ¿no lo crees? —Escucha, si te hace sentir incómoda, podemos cambiar de habitación. Aunque, tal vez tengamos que quitar a Renee de encima de él en el medio de la noche. —Probablemente la arruinará. Él parece ser ese tipo de persona. — Mis tostadas aparecieron, extendí un poco de mantequilla y rocié un poco de miel en ellas. —Oye, tengo que ir al macro, pero te veré más tarde, ¿de acuerdo? Déjame saber si escuchas algo de la residencia. —Lo haré —le dije, saludándola y comiendo mi pan tostado. Tomó su bolsa y, por primera vez desde que me mudé, tuve el lugar para mí. Debí haber pasado ese tiempo ojeando el primer capítulo de mi libro de texto, pero no era tan ambiciosa. En lugar de eso, me dejé caer en el sofá con un maratón de reality show

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