Las Bondades Del Abismo.

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Published on August 18, 2009

Author: Elbio

Source: slideshare.net

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Novela sobre el amor, perdidas, tiempo, búsqueda... es magnífica.

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo 1

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Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo Título original: Las bondades del abismo. Autor: Elbio Aparisi Nielsen. ISBN: 659-897-25-6784-8 Depósito legal: B-48.256.2036 Hecho el depósito legal que prevé la ley 11.723. 4

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo A los que se aventuran a lo real y siguen “viviendo” para contarlo. 5

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Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo Las bondades del abismo. 7

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Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo Prólogo. La tristeza se alimenta de mentes atestadas por la ansiedad del encuentro entre la moral y la ejecución arbitraria del entorno no controlable. En esa tempestad de mil huracanes internos todos nosotros buscamos en miles de procesos equívocos las respuestas en anclajes de sentidos pasados, reformulamos lo hecho y lo intentamos modificar internamente para mojorarlo, pero en ese pasaje nos vemos asolados por miles de sentimientos encorsetados con la moralidad que nos obliga a navegar solos en un universo acuático, oscuro y repleto de bestias. Recrea en nuestras red de experiencias un campo de batalla minado por esa falsa moral que nos invade desde el exterior. En una palabra nos hundimos, bajan las defensas, jugamos con el laboratorio químico ambulante que somos y nos sometemos a un juicio personal y sin testigos presenciales que vamos a perder la mayoría de veces. Naturalmente en nuestra ceguera participa nuestro entorno directo e interactuamos en una comodidad sentimental que nos aleja de aquello para endiosarlo en el lenguaje y es cuando terminamos de rematar el bucle de negativas que nos hará evadirnos hasta para comer. Ante la negativa visión que contemplamos en este prólogo de bastidores y veranos de playa puedo decirte que encuentro la respuesta a lo que leerás. El escape, la ración de movimiento que nos pide devolvernos al estado primigenio que nos hacía seres 9

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo diminutos e inquietos ante otras especies más grandes y fuertes reaparece en el estado de exilio en el que nos apresuramos a sentir por odio a nuestros errores ante la propuesta social que nos intenta etiquetar. Quiero decirte simplemente que las frustraciones traen viajes, cambios, modificaciones y que nada queda librado al azar, todos los peores fantasmas vuelven desde la infancia, adolescencia y principios de adultez para recordarnos que aunque hagamos fuerza por explotar el cerebro, éste seguirá allí, representando al alma que crees sentir dañada. Elbio Aparisi Nielsen Julio del 2009. 10

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Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo Substancia itinerante. 1 Había cenado pero su estómago comenzaba a quejarse nuevamente, él le explicaba –siempre que podía- las razones por las que no podía regalarle restos orgánicos para que se divirtiese. Esa noche discutieron durante unas largas horas y acabaron durmiendo debajo de un techo ajeno. La noche con su luna oblicua lastimada, con puntos estelares de fondo desaparecieron al llegar la radiación insana de la mañana. El globo espacial había girado y rodado por el vacío cósmico sin rumbo aparente más que el de seguir a la estrella oscilante amarrilla en el caos curvo y temporal. -¿Qué hora puede ser?, cierto, si he perdido mi agujas numéricas inexactas._ su perro se preguntó a qué venía tanta tranquilidad, solía despertarse a los gritos pelados en medio de cualquier sitio, público o privado, de todos o de uno.-¡Vamos Copérnico!, nos resta la vida todavía, lo siento, nos separaremos en algún momento próximo, pero no te sientas mal, eres un compañero perfecto, prometo no cambiarte, 13

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo te quiero demasiado… no te aflijas mi amigo, sigues siendo joven para la picadora de carne… tranquilo, beso, si quiero un beso, ¡qué bonito beso, cuánto cariño!_ las puertas se abrían y cerraban en un compás de cuatro cuartas, eran los vecinos del lujoso barrio que marchaban aislados, con prisas y sin ánimos -era un lunes lleno de luz, pero un lunes al fin- juntos estiraron sus cuerpos en el césped húmedo mientras los sonidos se sumaban en un sinfonía algo más compleja que la anterior, eran los niños y sus autobuses, las carteras y los libros, los lápices repiquetear, hasta que de un minuto a otro la calle sufrió el secuestro de sus sonidos y estos fueron tapados o borrados por los de automóviles. -¿Cuál es nuestra ubicación?, tengo que buscar el punto exacto, sino no partimos de aquí Copérnico, no me mires así, si hubieses apuntado anoche nada de esto hubiera pasado, deja, yo me encargo de todo, ¡como siempre!_ las ventanas se abrieron para recibir la luz y el aire matinal, dentro una mujer de unos treinta años limpiaba sin cesar, dispuesta a terminar sus tareas y echarse a fumar y a masturbarse. -¡Señor del gorro!, ¿qué hace aquí?, ¿qué quiere?... mi jardín no es una dormitorio… ¡llamaré a los de gorras y zapatos duros!, ¿me oye señor del gorro?_ salió -sin preámbulo alguno- por la puerta trasera con una bata blanca impoluta y su escoba sin pelos. -Yo no he dormido aquí, yo he vivido en esta porción de tierra durante unas horas, y ni usted ni 14

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo nadie puede prohibirme hacerlo, soy un ciudadano del globo sin rumbo y tiene que respetarme señora de ojos claros. -Es mi casa señor del gorro, no puede saltar las rejas blancas que ha dispuesto mi marido con tanto amor y empeño para dormirse junto a mis rosales sin ningún permiso. ¡Marche o llamaré a los oficiales de las credenciales metálicas y numéricas! -No es justo, me iré porque mi mapa me lo exige, no volveremos a vernos señora sin bragas, pero recuerde que esa tierra –señala a los rosales amarillos- no es suya, no hay título que valga, ni personas que lo avalen, esa tierra es mía y suya. Vamos Copérnico el día recién comienza a quemar, ¡he encontrado el punto, mira que suerte la nuestra!_ la señora de escoba limpia llamó a los encargados de mantener el orden, al atenderla se limitó a denunciar unos ruidos molestos de la noche anterior, algo le dijo dentro suyo que era un buen hombre, y que nada de lo que había dicho era una mentira. Encendió un puro de hojas de huerta isleña y se masturbó viendo a su alrededor el casa revuelta y repleta de polvo, echó a reír a carcajadas hasta que tocaron su puerta. -¿Quién es?_ preguntó terminando de disfrutar del primer orgasmo de la mañana. -Soy yo… abre._ su voz se apagó en sus oídos, prefirió continuar con la comodidad del sofá, era feliz, el visitante insistió pero la mujer del cigarro de huerta no se detenía en su búsqueda del 15

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo verdadero placer. Al sangrar su mano derecha –la buena- decidió emprender camino al trabajo, al final su horario le permitía un polvo de mañana, rápido y silencioso pero sus manecillas le obligaron a marcharse incompleto, insuficiente, apagado, al final un lunes sin sexo era un día completo perdido. -Ven mi amigo, ¿estás agotado hoy?, ¿¡tan pronto!?, ¡vamos camina, que hoy puede ser un gran día Copérnico!_ el perro arrastraba una pata trasera haciendo una fuerza descomunal para satisfacer a su amigo, la sangre de sus pezuñas pintaban la acera, ahora los ancianos poblaban el horizonte con sus bastones y andadores. -Puede decirme buen hombre dónde está la plaza elíptica de la ciudad, es que yo no he pisado su superficie, y necesito llegar a ella, es importante para mí._ le dijo acomodando su gorro de piel. -Buenos días maleducado, aquí todos decimos los buenos días, ¿la plaza elíptica?, bueno, vamos a ver, tiene al menos unos treinta mil milímetros al oeste en línea recta, luego otros noventa mil milímetros a la derecha, al pasar la carretera baja por la cuesta y tiene usted a unos cien mil milímetros la plaza elíptica.-bajó la mano flotante y de orientación, se apoyó sobre su bastón notando el rastro del perro sobre su acera.-Su amigo perruno está sangrando señor de la piel en la cabeza, tiene que llevarlo al sitio de arreglos y confecciones para animales, ¡ha pintado la acera por donde camino!, ¡eso aquí es delito!_ sacó un silbato de su bolsillo 16

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo izquierdo y silbó con todas sus fuerzas, parecía olvidar su vejez. -¡Déjelo tranquilo!, ¡suele secarse y curarse con el viaje!, ¡no haga eso señor, por favor!, ¡gracias por la información!_ el primer silbido se repitió con cada uno de los ancianos de la acera, al escuchar su sonido repetían el acto silbando con los suyos, de esa manera alertaban a los uniformados de las placas de lata. Por su lado el hombre robusto y de gorro con piel y un perro a su lado corrieron sin descanso por el camino que le habían señalado, necesitaba ver la plaza, sentarse y replantear su viaje. -¡Alto ahí torturador de animales!, ¡deje sus manos dónde podamos verlas!_ gritaron los guardias desde la esquina más próxima. -¡Mis manos están a la vista señores!, no soy un maltratador de nada, a Copérnico le sucede a menudo, sé que parece inhumano, pero es totalmente natural, luego se seca la herida y sana._ repitieron tres veces el procedimiento, como si la reacción del hombre de cabeza cubierta en verano los hubiese llevado a un punto del algoritmo sin respuesta.- ¡Me iré mientras hablan de sus trabajos y esas cosas!, es que llevo prisa y no quiero entorpecer su labor señores._ exclamó alejándose lentamente con su amigo en línea recta. Copérnico volvió su mirada al oír el estruendo ensordecedor de las armas disparando sin enemigos. Los agentes habían destrozado sus cuerpos a disparos limpios. 17

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo 2 -Quiero comer un bocado de sus pezones, no se enoje, soy un viajante que necesita amor, pero puedo compensarle dejándola venir con nosotros._ la mujer de tetas pronunciadas en un discurso de política creyó que era una broma. -Pero si no chupa bien tendrá que pagarme, ¡quítese la gorra antes!_ siguió el juego, le pareció primitivo y animoso, algo más que esperar a su marido toda la tarde en el jardín de su casa. -¿Está segura señora de tetas turgentes?_afirmó con su cabeza sin mediar pensamientos, fue un acto del instinto, llevaba algún tiempo sin tener penetraciones interesantes, ¿qué podía hacer un adulto con un gorro de piel chupando sus tetas?, notó que el perro estaba enamorado de ella también, le pareció tierno, sangraba. -Dile a tu amigo que me chupe aquí abajo, dónde se pierden las palabras. -¡Copérnico!, amigo mío, chupa esa fractura húmeda que yo me ocupo de las montañas del otro extremo._ fiel al de gorra con piel, Copérnico se acercó lentamente y se estiró para chupar suavemente algunas protuberancias blandas que desconocía de las féminas adultas. 18

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo Algunos ancianos de bastones flácidos se detuvieron a observar el trabajo de las dos especies amigas dándole placer a una mujer sola y rabiosa. También se detuvieron a presenciar el regalo visual unos niños de edad desconocida que murmuraban entre ellos el significado de lo que estaban viendo. -Estoy agotado señora, ¿puedo masturbarme ya?, necesito hacerlo, ¡niños fuera!, Copérnico, déjalo ya, recuéstate en el césped a descansar, ¡mira el charco de sangre que has dejado!, señora quiero penetrarla, con su permiso si es posible. -De eso nada, ¡vaya detrás del faro a tocar sus partes!, no quiero verlo hacer algo tan asqueroso._ ajustó su ropa al cuerpo, alisó las arrugas efecto del desenfreno y cerró la puerta tras un paso firme, olvidadizo y desinteresado. La ciudad siguió su ritmo, algunos quedaron dialogando sobre algunas repeticiones mentales que reproducirían posteriormente en sus hogares mientras cenaban. Eduard hizo exactamente lo que le dijo la mujer de tetas turgentes mirando un meeting político. -Sigamos camino mi amigo, quiero que lleguemos cuanto antes a la plaza elíptica, se hará nuevamente de noche._ Copérnico se levantó cansado y arrastrando la pata sangrante.- ¿Todavía no se cierra la herida?, que curioso, no suele ser así, luego miraremos que tal va, no te preocupes, sufrir es tu forma de vivir, vive tranquilo amigo mío. 19

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo Un hombre de unos cuarenta años, vestido de traje impecable y peinado con gomina golpeó a su paso a Eduard. -¡Fíjese por dónde camina!, siempre es lo mismo, ¿lo has visto Copérnico?, ¡ven aquí bola de nervios!, voy a comprarte otro traje después de darte una buena paliza. -¿Perdone?, no le he oído bien, ¿me ha dicho algo?_ su rostro se transformó en cólera de una instante a otro, se dibujaron todas sus arrugas. -He dicho que mire por dónde camina, ¡me ha empujado y ni se ha percatado de pedir unas míseras disculpas!_ rascó con su mano por debajo del gorro de piel. -Mire señor, no puedo perder el tiempo con una persona que no trabaja, sepa entender que el mundo funciona con o sin usted, por lo tanto déjeme en paz que llego tarde a una presentación muy importante._ se dispuso a marcharse sin mirar atrás, realmente tenía prisa. -¡Venga por favor!, ahora no se irá nada, no puedo dejarlo ir sin permitirme una réplica._ dijo Eduard rascando nuevamente por debajo de su gorro de piel, mientras con su otra mano sujetaba el brazo del hombre repleto de prontitudes e inseguridades. -Por favor suélteme, ¡suélteme he dicho!_ vociferó y retiró la mano de Eduard de un golpe.- ¡Aléjese o llamaré al orden!, maldito miserable. -¿Cree que esa reunión de peces gordos será su destino?, ¿y después que hará?, el tiempo 20

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo irremediablemente se montará sobre usted y lo aplastará lentamente, se preguntará cuál es el tiempo que le resta, lo que le gustaría haber hecho, pero lamentablemente no hay segundas vidas, no hay errores remendados con el tiempo. Solo quiero pertenecer a un conjunto de ideas, no confía siquiera en lo que piensa presentar. Ahora sufrirá una serie de golpes que no podré evitar, y la ley ordenará mi captura, pero usted estará tan herido que no podrá volver, comprobará que al no poder retornar a su puesto, lo cambiarán por otro monigote con gomina como usted señor del traje sin arrugas en los pantalones. Lo primero que rompió fue su nariz, hundió su tabique en su frente, la sangre fluyó a borbotones manchando a Copérnico convirtiéndolo en un perro rojo y sin heridas visibles. Quebró por fuerza en dos sentidos contrarios el brazo y la pierna, rasgó su traje y orinó en su rostro, Eduard sonreía mientras lo hacía. Gritó todo lo que pudo, pero el resto de personas no se detuvo a mirar que era lo que acontecía, simplemente no pasaron entre la sangre y el cuerpo. Eduard llamó a su amigo y siguieron camino hasta la plaza elíptica. Unas sirenas se oyeron apagarse a lo lejos, Copérnico se detuvo y sacudió la sangre a punto de secarse, algunos restos quedaron pegados a su pelaje pero la gran mayoría había logrado desprenderla, parecía un tigre de bengala coloreado por un niño. 21

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo -Es increíble, se echará nueve meses, nacerá nuevamente, al final sus heridas sanarán pero mis palabras tendrán sus efectos, ¿verdad, amigo?, yo creo que si, deberías haber visto sus ojos repletos de preguntas, sus ansias de que suceda esto. ¿Cuánto crees que falta Copérnico?_ el perro se detuvo y bostezó, estiró tres de sus cuatro patas y ladró una sola vez, luego se arrastró perezoso hasta un arbusto en un jardín y se desplomó como un mueble viejo y pesado, cerró sus ojitos pequeños y suspiró hasta dormirse. Eduard se sentó junto a él, el arbusto los tapaba a los dos, en la casa no había nadie, ya eran horas de comer algo, su estómago rugió dialogando sobre platos, él lo calló, prefirió esperar algún tiempo más, quería ver el movimiento por aquél trajeado. -¿Has visto algo hijo?_ le preguntó al niño el oficial alto, fornido, apuesto, y sin armas. Eduard silencioso cruzó sus piernas y apoyó sus codos en las rodillas, tenía algo que ver para entretener su habilidad mental. -No señor de gorro grande y camisa ajustada, no he visto nada, de haberlo hecho lo hubiera dicho._el gran oficial vigoroso y sudado palmeó al infante y éste fue directamente contra el suelo. -Si ves algo tienes que decirlo, ha pasado algo grave, una persona ha muerto, ¿me oyes desde el suelo?, si ves algo que te haga preocupar me gritas y vendré. 22

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo -Sí, sí señor gigante, lo haré._ al marcharse el agente del orden el niño se dirigió a la puerta de aquella casa, subió un escalón y se detuvo.-Señor lo he visto, pero no diré nada, cuando quiera toque la puerta y le abriré con gusto. Mi madre no vive más aquí y mi padre se ha suicidado hace unos días en una de las casonas. -¿Cómo me ha descubierto?, es imposible…_ Eduard chistó por lo bajo decepcionado. -Quédese tranquilo señor del perro muerto, si quiere entrar en mi casa, bien, y sino también._ dio un portazo y miró a su amigo. -Pero si está bien Copérnico, ¿amigo?, vamos, despierta que hoy tenemos un hogar, vaya genio tiene la bestia. 23

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo 3 Tocó con tres golpes la puerta mientras su amigo subía lenta y tortuosamente los escalones, la pincelada roja era algo más espesa, su herida parecía secarse. -Que bien mi amigo, pronto no tendrás rastros de ese tipo de dolor, serán otros lo que te aborden sin preguntar, como la soledad de un anciano en la residencia o el escondite del niño en la guerra. ¡Vamos sube que tú puedes!_ retumbó en sus oídos debajo del gorro de piel el sonido de la puerta abrirse, cerrarse por la corriente de aire y volverse abrir. -Pasen que sino se cierra otra vez, es que aquí justo hay una línea descubierta._el niño los esperó algo impaciente por la lentitud y el esfuerzo del perro herido.-No tengo todo el día._dijo amenazando con cerrar. -Ya está por llegar, mire como aguanta todo, es increíble Copérnico, es un guerrero encerrado en un perro feo. ¡Así es mi amigo!, ya tienes dónde reposar. -Ese oficial volverá señor de cara triste y gorro de piel._Copérnico se estiró patas para arriba en medio de la sala, junto a una pantalla vieja. 24

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo -Lo sé, gracias por todo, sus padres veo que no están, supongo que pronto vendrán los amigos sociales a llevarlo a algún sitio seguro para que no esté solo. -¡De eso nada!, nos llevan a residencias, nos juntan con otros como yo y nos medican para no dar problemas. -Lo siento, creí que eran sitios bonitos. -Usted no es de aquí, se nota que no conoce bien como funcionan las cosas. Lo primero que haré es darle algo de ropa que dejó mi padre, venga por favor, suba tranquilo, no sea cauto, aquí puede ser usted tal y como es. ¡Cuidado con ese escalón!, tiene que saltarlo, me he olvidado de decirle. -¡Que miedo desértico!, Copérnico, mi amigo, sigue durmiendo en la sala, si me necesitas chilla como la cabra degollada. -¿De dónde viene señor del gorro?_se detuvo y lo esperó junto al cuadro de vetas verdes apoyándose contra la pared despintada. -Nací algún día que no puedo recordar, mis primeros recuerdos fueron en una cueva junto a un abismo, allí aprendí del amor de algunos animales, pero no sé dónde es exactamente y me gustaría volver algún día. -¿Quiere decir que no tiene hogar?_ subió antes de contestar la pregunta del niño, esperó recuperarse repasando en sus pensamientos que era exactamente un hogar. -Mi vivienda lo es todo, la suya es un átomo en una manta. Pero no espero que lo entienda señor, su 25

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo corta edad y gran sapiencia le ofrece oportunidades únicas de creer comprender lo que sucede allí afuera, yo creo que sobre el camino podemos alejarnos de la pesadumbre de la existencia. -Es usted un hombre triste, aunque su sonrisa es irónica, esconde algo señor sonriente de ojos azules._ comenzaron a caminar en el pasillo de la segunda planta. -Todos tenemos secretos, muchos mueren sin hablar de ellos, hay miles enterrados, creemos que por pequeños no son importantes pero son los peores. ¡Son los peores!_ agitó sus manos en el aire y rascó su cabello debajo del gorro. -Eso es, el gorro, ¡quíteselo!, le molesta, hoy no lo necesitará, es feo, molesto y le queda muy mal, no es un estilismo original. Tiene aspecto de pobre, aventurero o genio perdido en una cuba de agua._dio unas vueltas en la habitación, abrió las ventanas, un viento huracanado metió hojas secas, por efecto de la corazonada las cerró y trabó el pestillo.-Vaya día, en esta ciudad el tiempo cambia en segundos, no sé como serán aquellos lugares tan remotos que visitó anteriormente pero aquí algunas cosas suceden de un modo algo extraño, desde mi nacimiento apunto lo que me sugiere anomalías y tengo al menos cinco mil páginas con conclusiones. -Es usted escritor a su corta edad… fascinante._ el señor del gorro se sentó en la cama enana. -No, no soy escritor, de eso nada, no los soporto, son animales de encierro y mentiras. Hacen de sus vidas una estatua de tinta y se enaltecen como 26

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo dioses en una galaxia de idiotas. Pruébese esta camisa, creo que el color le sentará muy bien. -Es bonita, su padre era una pieza movible y constante por lo que veo._ se quitó los harapos y dejó su torso desnudo, el niño se sorprendió de lo que vio. -Usted es un superviviente, las huellas de sus caminos están tatuadas en su torso, son las marcas de la savia de un árbol visitante.-Cruzó sus cortos brazos y se acomodó en una silla de colores.- Contestándole lo anterior, mi padre no era una pieza movible, aquí hay millones desperdigadas, la ciudad se mueve con ellos detrás de bambalinas. -La vida creo que es un donut que nos llega mordido por nuestro creador, como una broma de mal gusto que disfruta indefiniblemente mientras nosotros empezamos y terminamos funciones para él, creo que yo soy una anomalía y pronto podré seguir mi camino más extenso, lo tengo todo planeado._ el niño se echó a reír por lo que le dijo su nuevo visitante de camisa ajustada. -¡Le queda como un diente a una babosa!, no lo sé, debería cambiar la postura que tiene, ¡no se ponga el gorro!, ¡que manía!, ahora le toca a sus piernas, no puede emprender un viaje sin unos buenos pantalones._ sus ojos azules se iluminaron, y se pudieron ver en ellos un universo representado en todas sus nuevas concepciones, su iris se expandió lentamente, pensaba en el vacío del niño y la tortura de su impresionante inteligencia. 27

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo -¿Cuántos años tiene?, si no es inapropiado preguntarlo, es que me intriga su edad, la mía es indefinida, no podría decirle nunca cuantos años tengo, el tiempo no es problema. -Prefiero no decirlo, espero sepa comprenderme._ sus ojos azules brillantes y su boca abierta le envió a un pasado de algas marinas, un hombre le preguntó exactamente lo mismo, él estaba estirado en la playa, quizás llevaba allí mucho tiempo, pero para él solo eran minutos de playa. Recordó la sensación intrusa sin motivos y expiró todo el aire de sus pulmones volviendo a la habitación. -Lleva razón, no es un problema para mí, la curiosidad suele ser un problema, lo entiendo, estoy con usted, por favor no cruce sus brazos, así está mejor, yo dejo corregir mi apariencia, usted corrija sus actitudes, pueden ser una herramienta indispensable allí afuera –señala la punta superior de su ventana- dónde todo es duro, áspero y frágil a su vez. -¿Quiere dar un paseo señor de cabellos blancos y negros?_ juntó su cabeza al hombro en un gesto de niño alegre. -Es una buena opción._ le deja las palabras en su boca golpeando el paladar y haciendo música con sus dientes. -Perdone, pero me olvidaba, falta el calzado, no puede salir así, sus pies, ¡mírelos!, llevará años así. Y luego se dará un baño como el creador manda, no huele a nada, no se preocupe, me ha llamado la 28

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo atención eso, tiene olor a perfume de rosas y jazmines. -La naturaleza me abraza por momentos, lleva tiempo despidiéndome, como los amigos antes de volar lejos._ rascó su cabello, notó que el gorro ya no estaba, algo le faltaba de peso en su cabeza. -Perfecto, mi padre era una copia mal hecha de usted, me recuerda a una foto, creo que lo he vestido igual a una fotografía que miro mucho, sepa disculparme que en la soledad de una casona hay fantasmas que son recurrentes. -No tiene por qué disculparse, es usted un niño ejemplar, su padre sería feliz de verle unos minutos, se lo aseguro. Escuche su voz por las noches, él hará todo lo posible por dictarle conciencia, quiere ser parte suya, solo debe dejarlo entrar, al fin y al cabo su herencia está dentro suyo. En sus gestos hallará respuestas, mírese en un espejo que no tiene nada que perder, abrace a su voz interior, deje que lo acompañe en este camino de soledad, amíguese que son pocos y no se libran guerras de un combatiente, recuérdelo al despertar._ el labio inferior del niño se comprimió arrugándose hasta parecer un nuez, sus ojos se achinaron emulando dos conchas de mar cerradas. -Gra-cias… puede ir al baño está preparado, nunca se sabe cuando hay visitas… luego baje que lo invitaré a comer una especialidad, ¡eso si es herencia!, tengo todos los apuntes de cocina de mi madre. -Gracias a usted._ asintió con su cabeza. 29

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo Dentro garabateó en el aire un sinfonía que tarareaba sonriente y saltando sobre la capa de agua permanente que formaba la lluvia de la ducha caliente, estuvo en ese estado de felicidad durante escasos minutos. De golpe cayó de cuclillas, lagrimeó, golpeó el agua y esta se volvió contra su rostro y la lluvia que caía desde arriba. Cerró sus ojos por la molestia que se provocó y pensó el por que de la tristeza, supuso que era pasajera y volvió a sonreír, el niño era un buen hombre. 30

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo 4 -¿Qué canción suena en mi mente?, ¿son esas notas ceros y unos?, seres perdidos tocando para mí, que curioso._ pensó mientras se enjabonaba el cuerpo en una doble caricia.-No quiero que toquen nada, solo me voy a limpiar para que ese niño pueda ser algo más feliz, ¿me escuchan señores?, que bonito baño tiene, no hay manchas, salvo las mías, pero no hay nada aquí dentro que delate falta de limpieza, esa mujer, era preciosa, le tocaría los pezones, los mordería y luego soltaría toda mi humanidad en ella, supongo que así vienen todos los nuevos hombres._ se quedó en silencio mirando los azulejos blancos de la ducha, entre sus juntas descubrió un imperfección que le llamó la atención. Rascó con sus uñas largas rompiendo una de ellas en el intento, volvió a raspar más fuerte mientras tarareaba la canción que escuchaba en su mente, el agua comenzó a salir fría.- ¿Qué es esto?, ¿tan rápido se acaba el agua caliente?, el ahorro de los elementos es un evidente acierto, ¡pero justo en este momento!_el niño tocó la puerta dos veces seguidas.- ¿Quién es el que golpea insistentemente? -¡Ya es hora de que salga señor!, la comida se enfriará, lo espero abajo, su perro ronca como una 31

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo marmota, ¿lo despierto?_corrió la cortina y resbaló golpeando su nuca contra el inodoro, se mareó pero no sintió perder el conocimiento de la realidad. -¿Señor qué ha sido ese ruido?, ¿señor? -Nada, ¡nada!, ahora bajo… ¡y no lo despierte a Copérnico!, suele dormir más de la cuenta, si lo despierto ahora tendrá un día de perros el resto de la tarde-noche. Anudó las puntas de la toalla en su cintura, hizo lo mismo con otra en su torso, se calzó con unas chanclas de colores y puso otra toalla en su cabeza. Se vistió repleto de prisas, tenía ansiedad, quería saber que tipo de cocina había heredado el niño grande. -Ahora sí, no lo reconozco señor, ¡esto si que se merece una buena comida!_ gritó alegre al verlo asomarse temeroso por la escalera.-Es usted otra persona, no miento, usted no es quién era. -Pero sigo sintiendo lo mismo._ asintió con desenfado y algo de ironía, suavemente se acercó a la cocina, fue lento su andar debido a que el perro acaparó su atención en el trayecto, se preocupaba por su descanso en condiciones, sentía que ya había sufrido demasiado para un día de herida sangrante. -Siéntese, es usted mi invitado de honor, ahora que ya estamos juntos podremos elevar nuestras almas a la gracia de nuestro creador y agradecerle todo lo que nos aporta diariamente._ dijo el niño cerrando sus ojos y juntando sus manos. 32

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo -No, no, perdone, no, yo no puedo orar, no lo sé, lo siento, no tengo el poder de comunicarme a tanta distancia con nadie, prefiero no hacerlo. -Lo lamento, no sabía que no era uno de los nuestros, aquí todos nos comunicamos con nuestro creador, agradecemos todo lo que nos proporciona, sean alimentos o salud, sin él no quedaría nadie de pie señor. Lo invito a hacerlo conmigo, solo debe repetir lo que oye, tendré paciencia._ insistió el niño gesticulando con más énfasis, comenzaba a inquietarle tener a un impuro en su hogar. -Ya le he dicho, no hay nada que pueda yo hacer, es así, comprendo que la ciudad tenga una forma de hacerlo, creo que no es en todos los sitios igual, no lo recuerdo, estuve en tantos lugares que no me caben las imágenes para almacenarlas, ¡y menos para comunicarme celestialmente con un creador! -Está faltando a una condición fundamental, debo pedirle que se retire de mi casa, seré un solitario pero reconozco lo que contiene el bien y el mal, usted no tiene un sitio, eso no puede ser bueno, la duda es culpa señor._ se levantó sin pensarlo, fríamente señaló al perro y la puerta, como si una daga invisible le atravesase el esternón. -Comprendo, todos tienen sus teatralizaciones del miedo, efectuar movimientos y un lenguaje para la sofocación del miedo es loable, aunque no podré compartirlo jamás. -¡Se equivoca!, todos los hombres que se precien alguna vez conocen la palabra de quién obra por 33

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo todos controlando que el bien se mantenga por sobre todas las cosas. -Defiende lo que lo mantiene de pie, sigue siendo loable actuar en la defensa de un ser invisible, no olvide que todos los niños tienen amigos invisibles, en ellos depositan sus deseos y frustraciones. ¿Es usted un niño adulto? -¡A la calle!, no voy a permitir la falta de moral en mi propia casa, ¡y despierte a ese perro herido!, por favor, no quiero determinar un hecho con la violencia, pero si se niega, estaré en todo mi derecho de asesinarlos en mi defensa._ el niño tosió de nervios, sus venas atravesaban todo el rostro y parte de su cuello, estaba rojo de furia, sus ojos enrarecidos no eran los mismos, su alma quería gritar. -Copérnico, mi amigo, debemos marchar, ¡vamos, despierta que tenemos prisa!, eso es, estira tus patas que volvemos al transito mi querido y fiel amigo._ esperaron en silencio arrepintiéndose los dos de la vergonzante escena, estuvieron a punto de disculparse a la vez pero prefirieron quedar en suspiros las palabras, en aire de expiración. -Vamos perro, que mi comida sigue esperando._ en su última línea verbal comprendió que no había más que rencores encubiertos, su acto de caridad era otra de las escenificaciones posibles, su hipocresía lo motivó a faltar a su educación al marcharse, junto a su amigo, sin despedirse, ni con una mirada fugaz. Lamentó al andar en medio de la oscuridad y el frío no poder dialogar y cobijarse, 34

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo revolvió viejas frustraciones que lo abrigaron al entretenerlo en una constante lluvia de pensamientos de idas y vueltas. 35

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo 5 La noche se esfumó como el humo de un coche al pasar, fue instantánea gracias al tumulto de ideas que se encargaron de alejarlo del césped en el que reposaron abrazados y tiritando del gélido aire su amigo Copérnico y él. Al abrir los ojos pesados como dos guerreros nómadas comprobó que su amado socio lo estaba mirando fijamente, hicieron un silencio cómplice intentando graficar que era lo que pensaba el otro, así pasaron horas luchando con la información abrumadora de sus cavidades inteligentes o sociales hasta que Copérnico lamió sus labios desesperadamente. -¡Te he dicho que te quiero mucho!, ¿cómo lo has adivinado?, ¿has sentido algo mi amigo?, gracias por tus besos, son gloria acaramelada en un desierto de mares salados y oscuros. No sería nada sin ti, lamentablemente los números me tienen preocupado, ya no soportas la herida sangrante como lo hacías antes. Eres sabio Copérnico, eres un animal único, quiero que sepas algo, ven, acerca tu oído a mi lenguaje, eso es, muy bien, tú eres especial, aunque el tiempo te diga lo contrario, tu eres una máquina perfecta, no lo dudes nunca, para mi no habrá en la eternidad persona o especie que 36

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo llegue a tus talones débiles. Sé que sonríes por dentro, ¡mueve tu cola!, ¡muy bien!, me entiendes perfectamente lo que digo. Supongo que yo soy una anomalía, un testigo o simplemente un condenado, lo que sea lo acepto gracias a ti, me llevó tantísimo tiempo llegar a estas conclusiones, me sería mucho más fácil si las ideas fuesen dibujos esqueléticos, llegaría a todos los puertos de mis pasados._se oyen pasos detrás del arbusto gigante que los protegía de la maldad ajena o curiosidad gatuna. -Señor, lo he visto hace unos años por las calles de una ciudad lejana, ¿cómo llegó aquí?, perdone no me he presentado, que maleducado, luego me quejo yo de la gente, mi nombre es Drake Tempolía, no piense en la absurda similitud de mi apellido con el tiempo, unas de las primeras generaciones de los Tempolía fueron relojeros, pero nada de eso ajusta a la palabra con el concepto obvio y colectivo. ¿Los interrumpo?_ el perro dejó de lamer la palma de la mano de su amigo. -No, mi amigo y yo descansamos, llevamos tiempo andando, ¿dónde dice que me vio?_ rascó su frente frunciendo el seño y sus ojos se volvieron dos heridas cortantes, no veía nada, el sol lo iluminaba por detrás. Drake Tempolía tapó su boca en un gesto de aceptación al comprobar las molestias oculares que provocaba, mientras que Copérnico apoyó su hocico a un lado intentando evitar el rayo de luz radiactiva de la estrella oscilante en camino a la extinción. Hicieron un silencio de minutos, la nuca de Drake se durmió y la sensación de 37

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo vergüenza ajena se potenció hasta cortarse por el ladrido de Copérnico. -Sí, si.-se sobresaltó Drake brincando hacia atrás y tapando perfectamente a sus dos durmientes.-Su amigo me ha dejado palpitando el cuerpo entero, creo que es sano, ya que mi cuerpo comprueba todas sus partes y me avisa que todo marcha bien. Le decía, disculpe mis modales y mi falta de tacto, es que me he quedado en un estado que no logro entender, me siento bien, pero ¡muy bien!_ alzó sus brazos al cielo y brincó varias veces ejercitando sus piernas. -Señor Tempolía sus calcetines tienen dos colores, ¿lo hace a conciencia o es un acto involuntario?_ preguntó extrañado. -Uh, pero sí, no, no suelo hacer esto a menudo, ha sido un error, ¡quizás sea la divina providencia!, ahora comprendo por qué el reloj de la sala se cayó estallando en ciento tres partes iguales, estuve al menos una hora y veintitrés minutos contando los cristales. Y también explica el comportamiento de mi madre, hoy se ha levantado después de mil días y unas horas de reposo vegetativo, ¡y su piel estaba intacta!, como si nada… no puede ser, ¿es usted un ser humano?_ se arrodilló con lágrimas.-¿Puede imaginar qué siento yo ahora mismo?, mi madre ha despertado y usted está junto a su compañero en mi jardín, todo tiene explicación. -Soy tan humano como usted, no sé por qué cree que mi presencia genere efectos tan sospechosos. A mi parecer el despertar de un vegetativo persistente 38

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo es la consecuencia de su excesivo amor, ¡su madre ha despertado y pierde el tiempo con nosotros!_ Drake Tempolía negaba con su cavidad inteligente una y otra vez, susurraba palabras que no llegaban a flotar en el aire junto al rozamiento de las partículas. -¡No!, ¡madre!, ¡madre, ven aquí!, quiero que conozcas alguien._volvió a hablar recompuesto.-No lo sabe, perdone pero usted es el responsable de su nueva vida, no haré más que agradecerle eternamente su presencia. Sabía que ese día en la ciudad lejana significaba algo. -Exagera, y no hable de eternidad, le queda muy grande a usted, con todo mi respeto pero no recuerdo su rostro, y ciudades lejanas fueron cientos de miles, lo lamento, su memoria es prodigiosa, la mía lamentable, se disuelve como la crema en el café._ su madre cerró la puerta y se juntó con su hijo y comenzó a reír a carcajadas, con sus manos en el estómago intentaba aplacar el aluvión de alegría que tenía, duró al menos unos minutos, luego Copérnico ladró algo molesto. -Sepan disculparme, es que yo soñé con ustedes señores durante mi estadía material, lo conozco, sé lo que hace por las personas, pero me han dado un mensaje, no sé cuando fue, si por la mañana o tiempo atrás, un relojero me ha dicho o dijo que usted debe mirar en sus adentros, que los nómadas por momentos se detienen, hay preguntas que no responde señor, y claman su atención. ¡Eso!, hijo mío quiero ver toda el agua que nos vio nacer, y a 39

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo usted le digo ¡gracias!, vamos mi amor, no quiero perder el tiempo._ se dirigió directamente a su hijo sin volver a echar una última ojeada, el mensaje de la mujer se instaló creando preguntas nuevas. -¿Por qué me dice eso señora?_ dijo pero la mujer lo ignoró, Drake Tempolía sacudió a su madre pero no hizo caso alguno, seguía repitiendo su frase enfermizamente. -Perdone señor, creo que padece algunas secuelas, pero creo en sus palabras, tengo que hacer lo que me pide, llevo tanto tiempo sin ella, resistí mis penurias mentales, creía morir, las noches me atacaron con todas sus herramientas, vi todos los espectros que quise. Yo también le doy las gracias señor, deseo con todas mis fuerzas que encuentre el camino a su sustancia, todos lo tenemos pero solo algunos abrimos las puertas._ dejó sentada a su madre, ingresó a la casa, hizo algunos sonidos de movimientos en varios ambientes, minutos después volvió con una maleta y una mochila en su hombro.-¡Ya está madre, podemos irnos!, señor le dejo las llaves, si marchan en algún momento por favor necesito que las deje en aquella pequeña planta, a nadie se le ocurrirá buscar unas llaves en las raíces de una planta como esa._ dijo mientras señalaba la planta entre dos arbustos y un árbol. -No hace falta, Copérnico y yo estamos bien aquí, seguiremos camino._ interrumpió Drake. -Tiene que quedarse en nuestra casa, al menos unos días, luego deja las llaves en el sitio que le he señalado, es lo menos que podemos hacer mi madre 40

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo y yo. La ha devuelto a la vida, yo soy un nuevo hombre, creo que viajaremos una temporada, por lo que tiene un buen tiempo para morar junto a su amigo. -No hará falta tanto tiempo señor, agradezco de verdad todo lo que hace por nosotros, pero yo no he hecho nada, su madre ha vuelto a la vida porque así lo ha querido, su amor la ha levantado del silencio. Dicho esto acepto las llaves, sé que insistirá hasta el hartazgo y no nos gustan esas emociones, tenemos hambre._ se levantó lentamente, el cuerpo recién se despertaba, era una buena mañana, una de esas que se respira mejor, con una ventisca levemente fría que nos inclina a todos a la búsqueda del sol en las aceras. -Pueden comer lo que deseen, aunque no hay tanta comida, ya sabe, no tenía esperanzas. No salgo de mi asombro. Vamos madre, adiós amigos… ¡que sigan los pasos!, los despiertos también necesitan despertar._ exclamó enfatizando sus palabras con sus ojos, abrió las puertas de su coche, su madre se acomodó en el asiento trasero, luego colocó la maleta y mochila en el maletero, encendió el motor que rugió molesto y se alejaron lentamente, la mujer siguió sus ojos hasta desaparecer entre los árboles y la fila de coches en tránsito. -Lo has oído todo mi amigo, la casa es nuestra, pero no abusaremos, son buenas personas._ su cabeza se atiborró de ciudades quemadas y bosques florecientes.-Estoy cansado mi amigo, comeremos algo, lo sé, es muy pronto, luego dormiremos algo, 41

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo necesitamos la comodidad del hogar, hoy no puedo eludir la propuesta, hay preguntas que claman hace tiempo, sube, eso es, ¿cuesta?, ya lo tienes, ¡mira que bonita sala!, una de las mejores, voy a preparar hongos, como te gustan a ti, ven, siéntate, espera yo te ayudo, eres muy importante para mi, lo sabes, ¿no?_ el perro lamió sus ojos.-Si eres puro amor, nadie puede competir contigo, no me mires así, amigo mío, el tiempo te ha llevado a un deterioro que me preocupa, cambiaron los días de montañas, las ciudades me confunden, no corres como antes._ abrió las alacenas, la nevera y encontró los hongos en un cajón blanco con dibujos verdes. Encendió la cocina eléctrica y silbó una canción, la media mañana comenzaba a elevar la temperatura, había más gente en las calles, algunas sirenas resonaron en su mente, recordó la posibilidad de que los guardianes quieran explicaciones, pensó en el niño y su odio demente.-Creo que estaremos unos días, hasta que las aguas pierdan las ondas._ murmuró. 42

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo 6 -¿Estaban ricos?, creo que no comeré en días, he saciado mi capricho, no duermas, ven aquí, en el sofá estaremos mejor._ se recostó y el perro se montó sobre su pecho, dio unas vueltas, bostezó y dejó caer su cabeza en su cuello, sintió el calor de cuerpo y no quiso moverse, su amigo necesitaba continuar con su siesta.-Mira, ¿qué puede decir el cuaderno?_ bostezó al terminar la pregunta, frotó su rostro contra el borde del sofá y estiró su brazo para alcanzar el cuaderno que estaba en la mesa de cristal a escasos centímetros.-Ya está, leeré en voz alta, así oyes lo que nos cuenta el cuaderno, mi amigo no te duermas, ¿me oyes?_ repitió al menos otras nueve insistentes veces hasta que el perro ladró molesto.-“Textos y cajas destempladas”, es el título del cuaderno, por Drake Tempolía. Primer escrito… “La juventud ruega en las calles la atención necesaria, la ciudad cae por ladrillos y los millones de pobres compran coches a mansalva. Acaban de sacrificar al primer cerdo en una plaza, merecía la muerte, era un instrumento maligno que amenazaba con perpetuarlos. Son necios y no hagas caso madre, ellos no saben vivir, se mantienen en carros antiguos, primarios y expelen humo de sus 43

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo pulmones cual locomotora gastada. La juventud pide créditos a las cajas seguras del estamento, desean que los antiguos mercaderes del dinero les fíen sin preguntas. Todo cuesta caro madre, no digas por dentro que el mundo es terrible, los temibles somos nosotros, los ciudadanos.”_ dio vuelta la hoja y prosiguió. El título es “Daño lateral invertido al cuadrado” y dice así… “Escribirás en tu alma centenas de libros que cambiarán el mundo de solo ver la luz, no provoques tu muerte hoja lírica, no aísles tus dones por profetas mal heridos que necesitan del vil mental. Ahorra, las crisis piden ahorros y cuidados, haz lo que te imploro madre, la energía es un recurso limitado, tu cuerpo no olvida los años, está condenado a la pena de muerte, expiración o mutilación. No desesperes que tienes una biblioteca mental aislada de próceres y nombres gastados por la mentira histórica. Madre, la soledad es el preludio inevitable, amigarnos en vida nos hace gigantes, ¿qué sabrán esos enfermos del tiempo?, no hacemos honor a nuestras raíces emperatrices. Hoy madre no tengo un mísero valor de cambio, la gente no me mira, creen que te hago daño, solo desean tu muerte para culparme de sus envidias insanas. Me han tocado el muestrario interno, me han querido rehacer como enfermo del sistema que nos gobierna, los uniformados corren y pitan, asaltan y horrorizan, yo resisto, no sé si el tiempo nos unirá. Hay pacíficos que nos apoyan, dicen que tu vida es el ejemplo que buscaban, escriben madre, lo hacen para ti, me han dejado 44

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo cientos de papeles acumulados que quemé para que te rodeen cuando descansas o duermes soñando. Hoy tengo la sensación de perder mi valor temporal terrestre, me siento un helado liberado en un bosque, el sol caliente madre y el globo gira molesto por estar perdido en un universo complejo y frío. Se hace de noche, ¿qué harías si apagase y encendiese la luz simulando la noche y el día?, ¿despertarías? Me gobiernan las informaciones falsas de los poderes desorbitados, tendría que matarlos, erradicar el mal, quemar las raíces. Ellos no quieren ser pobres, pero los haría de un soplo, arrancaría sus cabezas y las expondría en museos como lo hacen aquellos que enseñan la obviedad que la masa no ve por estúpida, insensata y sometida. Hay un chimpancé que ruge en mi interior, está rabioso, me pide que queme la ciudad completamente. No temas madre, te esperaré aunque la vida se me extinga en el intento o la ley de vida efectúe su dictamen. No puedo con mi tristeza, las fotografías me llenan de gente imaginaria la casa, resaltan los pasajes del tiempo y los interpola agotando mi paciencia. Diría que eres de otro planeta si no fuese tu hijo, ¿por qué la vida me hace tan terrestre?, aceleraría las agujas de la estrella oscilante para catapultarme a los confines del universo, en millones de años se extinguirá y tendré la excusa para saltar en un viaje de ida por la curvatura espaciotemporal.”…. viajar._ pensó y susurró a la vez, era una idea que germinaba desde su génesis, pero viajar no era girar una y otra vez 45

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo por el globo y en ciudades cambiantes. Releyó las últimas líneas, anheló un coraje perdido, se autodefinió como un vencido en tierras movedizas. Dejó el cuaderno a un lado al comprobar que el calor se había vuelto frío.-¿Copérnico?, mi amigo, duermes mucho, luego tendrás tiempo más tarde, ¿no has oído nada de lo que te he leído?, eres… no hay quién te gane durmiendo… ¿Copérnico?, amigo mío, ¡Copérnico!, ¿amigo?_ abrazó fuerte su cuerpo enrollado en él y se sentó inmerso en una desesperante sensación de tiempo, los números comenzaron a llover desde el techo y estallaron a sus pies, su sofá colmado de ellos se volteó hacia tras. Golpeó su inteligencia y soltó a su único amigo involuntariamente, vibró durante unos minutos de agonía, todo su cuerpo revivía el tiempo, gritó desesperado para no reencontrarse, se arrastró vibrando hasta la puerta trasera y a su paso los muebles y vajillas reventaron convirtiéndose en polvo. La estructura comenzó a ceder y las paredes colapsaron lentamente, su rostro y cuerpo vibrante contenían una fuerza incontrolable, un tiempo acumulado insatisfecho por su anomalía. Al lograr caer rendido en el césped vio compactarse el hogar de Drake Tempolía, reincorporándose pensó en su madre, en sus palabras, un texto de Drake floreció entre las maderas rechinantes y cristales que parecían agua. Su amigo había sucumbido al llamado de la codificación genética, la vejez era inevitable, sus células se renovaban viejas, sintió la amargura de saber que nadie lo entendería, 46

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo reconoció la soledad que despreciaba Drake mientras esperaba a su madre. El polvo ayudado por el viento lo envolvió cerrando sus pulmones, se arrodilló arrancando migajas de césped y maldijo el día de su nacimiento. 47

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo 7 -Los planetas son cuevas, supongo que podré con la falta de los elementos, no me han dado ni quitado, si el tiempo me quiere tendrá que mantenerme en su línea, ¡cueste lo que cueste!_ dijo desde la punta de una montaña sobre la nieve primigenia.-¡Harás de mí, una anomalía sin vestiduras ni proyecciones! ¡Ellos que hagan de sus etiquetas energía química!, sus tecnologías no llegarán tan lejos como especulan, tocan y pinchan con sus agujas a los pies de un gigante que jamás conocerán._ predijo con la exactitud de un relojero.-Ahorraré mis energías, serán mis alas enterradas y mis piernas inutilizadas, caeré en una hibernación que me llevará lejos, sin nadie más. Al cabo de uno de tus días me despertarás, quiero ver tus dones florecer, tienes aquí el laboratorio más complejo y accidentado del universo. ¿Por qué no sigo mi viaje?, ¡estoy harto de las vueltas constantes por el globo!, ¡lo único que hacen es destruir y sangrar, construir y destruir, construir y reformar, pretenden llegar al cielo, ese manto que nos calienta en nuestra cama lumínica y acuática!_ se adentró en una cueva pequeña junto al abismo vertical, se detuvo frente a la infinita caída libre y oyó como las pequeñas piedras se suicidaban ante la oscuridad sin fondo. Apoyó su trasero lentamente tiritando del frío, el clima se 48

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo enrarecía conforme la noche se asomaba. Cerró sus ojos y tuvo el abismo frente a él, creía levitar sobre las rocas sin sentir el frío del polo y habló indeterminadamente sobre sus experiencias, aquí un fragmento.- Era una vida excepcional, ¡ignoraba lo que tenías preparado para su final!, ¡haz lo que desees con esas bacterias!, seguro ya están callando, ahogándose en sus ambiciones mal pergeñadas. No siento pena por ellos, soy ellos, lamentablemente seguirán mis pasos, irán donde yo iré, sus existencias hoy serán residuos útiles para otras operaciones químicas. Lamento perpetuar a un germen fatídico, lo lamento pero me niego a continuar con mi viaje rotatorio, a estas alturas serán un hegemonía unificadora que lucubran sus planes futuros sin saber lo que en realidad viene. Eghesthai en su origen, no hay pena que me haga reconocer las emociones, cuando despierte quizás me hagas sufrir como siempre, tendré en cuenta tu ensañamiento, pero no lamentes contener un error, no haré nada en tu contra, simplemente me iré, preguntarás como, ¿es así?, el espacio puede albergarme en sus confines extrasolares, llegaré allí donde nadie pudo, ¿la clave?, inventaste algo que no dominas a la perfección, mi cuerpo evoluciona ahora mismo comprenderás lo que digo, estarás accionando tu climatología para deshelar este polo, te llevará un tiempo prudencial y una aniquilación de más especies violentas. ¿Lo haces por mi?, lo siento, pero no voy a volver, cuando despierte comprenderé mi viaje verdadero, la madre de 49

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo Drake Tempolía fue justa, la casualidad, sus textos, no lo sé, quizás la muerte en tus manos de mi amigo, no te lo perdonaré jamás. ¡Estoy solo!, ¡no hay vida a mi alrededor!, tus fenómenos me ensañan los posibles acontecimientos, ¡no hagas de mi una máquina sin números!, ¿quieres llenarme de ellos?, ¡pues hazlo!, todo aquí brilla en la oscuridad infinita, sus rostros, ¿todas esas sonrisas tenía almacenada en mi bitácora?, te encargaste de borrarme a tu conveniencia mis deseos verdaderos, no hay sistema que pueda conmigo, creé el caos en tus ciudades, ¡la libertad!, ¡la verdadera!, ¿es acaso mi libertad dejar de viajar?, ¡pues no!, ¡soy preso en una nimia canica sin rumbo!, ¿es una broma pesada?, tus mentiras sin palabras me abruman, les hiciste escribir en la piedra, arcilla, madera, luego en papiros, pergaminos y en varias emulaciones posteriores, los dejaste controlar los elementos químicos y siguieron llenando espacios por palabras. ¿Ese fue tu engaño?, ¡el timo del pensamiento provocó desastres que podrías haber evitado!, ¿por qué destruir algo que valoras?, ¡lo condujiste a la conclusión menos lógica!, tus contradicciones sin lamentos, sin miras atrás tendrán mella. Tendrás que conformarte con un planeta poblado de seres aburridos y violentos, sin nada que expresar, es un premio al a perseverancia. Noto que ya se calienta la montaña, serán unos miles de suspiros temporales, nada más. 50

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo En tránsito. 1 No dejo de preguntarme por qué lo hice, es que me arrepiento siempre al pensarlo, calla, nunca lo haces, le dije el otro día que iba a hacer nada si no llevaba a los niños al colegio, te odias Sebastián, hace unos minutos los he dejado con su madre, espero no verlos hasta las vacaciones, llevarme muy mal con Charlotte me facilita todo. -¿Has oído la noticia de hoy?, un inmigrante de esos estafaba al estado cobrando la pensión de su madre muerta, iba vestido de mujer, lo peor que lo hizo durante al menos dos años, ¡es increíble lo que hacen los indígenas esos!_ condeno sus palabras, le diría algo, dile, no quiero problemas, es un transporte público, deberías. -Yo he oído de una de esas que denunció a su marido por malos tratos para quedarse con la casa, el coche, sus hijos, el dinero de la familia y encima cobrar una prestación social con sus papeles en regla, es que es una vergüenza, regularizan a vagos._ le dice su amiga, escucho como masca el chicle que tiene en la boca, no son de aquí, ni de cerca, seguramente son segunda generación de inmigrantes magrebíes que se creen de aquí, con 51

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo todo su derecho lo son, pero que encima sean nacionalistas, que daño hacen con los instrumentos de mediación multimedia, no hacen más que entorpecer el pensamiento de toda esa pobre gente, yo lo entiendo, ahora tienen algo, pero criticar desde la comodidad es asqueroso, siendo que ellos se criaron en la miseria, deberían de agradecer que tuvieron una oportunidad, hay millones, cientos de millones que piden solo desayunar. -Y también me he enterado de un asesinato, son terribles con las mujeres, ellas vienen aquí y se destapan, luego ellos no lo soportan y las matan, el machismo es la inmundicia de esos países subdesarrollados._le diría que la subdesarrollada es ella, que no tiene siquiera cavidad física para tener un cerebro plástico y grande, aunque no condiciona su inteligencia, sus palabras hablan por ella, la dibujan ante el resto de pasajeros. ¿Qué hago oyendo a esas mujeres que no saben siquiera lo que es un átomo?, seguro que lo dibujan con órbitas, ¡qué falta a la verdad!, en el mundo cuántico no hay órbitas, el espacio no se comporta como en el exterior. Somos helados sueltos en un bosque y no nos detenemos a pensarlo, simplemente buscamos calor sin saber que nos lleva directamente a lo inevitable, nuestra desaparición, desintegración, hechos polvo de estrellas y organismos nuevos. -Y yo he visto un documental sobre las mafias del este que se encargan de someter a esclavos a pedir limosnas en las calles de las capitales del mundo. Ellos van con coches de lujo y los otros muertos de 52

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo hambre para dar más pena, ¿es qué nos hemos convertido?, no pienso dar un céntimo más a nadie, la calle está plagada de mentiras, se ponen disfraces todos, los de traje y los de harapos._ en eso tiene toda la razón, ha sido lúcida y encontrado un rincón de moralidad, es una tenue luz que no volverá. Tengo hambre, me duelen los dientes, antes de montarme en la pasarela eléctrica me ha sucedido algo curioso y muy real. Era una cola de gente, no había forma de adelantarme a nadie, naturalmente en ese trayecto me vuelvo un ser ofuscado y centrado en ir lo más rápido posible. Delante de mí iba una señora de unos diez años más que yo, que se molestaba de la lentitud del adulto mayor que iba delante de ella y a su vez el señor chistaba por el paso aún más lento del anciano y anciana, de un momento a otro, el señor adulto logró chistar alto y los ancianos se apartaron lo que agilizó nuestra marcha, segundos después la señora chistó por el adulto y lo adelantó, a su vez yo chisté algo suave pero chisté al fin y me hizo un hueco la señora para que la adelante, sonriente elevé mi velocidad natural ya que las prisas inexistentes me decían que perdería el tren si no me apresuraba fue cuando pensé en una frase… “las libertades tienen que ser reales, el árbol debe sentarse a descansar, demasiado hace por nosotros…” cuando sin quererlo y mucho menos imaginarlo, oí un chistido detrás de mí, me aparté justo al final del trayecto y el mundo se posó sobre mis espaldas. La relatividad universal supongo que contiene parte de 53

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo ese comportamiento, planetas que se enfrían antes que otros y se vuelven más hostiles. Galaxias que se cruzan sin rozarse pero que se alejan a una deriva inusitada. -Próxima parada…_ me quedan aún otras nueve, lo dice la teoría económica, pero no con mis palabras, es el proceso de deshumanización, la última pieza para volvernos autómatas del consumo, la exclusión y el sometimiento. Nada podrá hacerme pensar en otro tipos de sistemas simples, pero si lo saben, solo es poner el hierro sobre la rueda, acabar con la industria tal y como la conocemos. Calla, calla, no sabes, calla, conozco mis pensamientos, y la rueda puede detenerse, contemplar lo que hicimos, reaccionar y recomponer, refundar nuevas bases, pero no, ¿a quién le importa? Naturalmente mis intereses se ven alterados porque yo soy de una clase obrera, fruto de una compleja tarea en contra del conocimiento, creo que soy un sobreviviente entre millones de tullidos. Tengo mis marcas en el cuerpo pero sigo adelante, se rompa lo que se rompa. La sustentación de un cambio en los valores de transacción y especulación alteraría el orden mundial, obligaría a todas las fortunas cambiar el dinero a la nueva moneda única, y descomprimiría el desfavoritismo global, ya que todas las nuevas tecnologías serían fundadas en cooperaciones conjuntas, ¿y los violentos?, ¡muerte!, ¿qué pide un violento?, quiere o tiene sed de violencia, pues muerte a la muerte futura. Calla, calla que no sabes, oro, petróleo, acciones, fondos de inversión, 54

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo inmuebles, especulación más libre mercado, y más especulación. El sueño helado que se derrite como nuestras vidas es la fachada de la maquinaría sanguinaria y sin escrúpulos que la dirige. El libre mercadeo de los elementos, y los objetos es un hecho, especular con un fin en conjunto puede ser otro hecho, calla. -¿Venías en el vagón?, no te he visto, lo siento Ricard, ya sabes como soy, llevamos tiempo sin vernos, pero sigo siendo el mismo, ¿cómo van los chicos?_ le pregunta la mujer de perfume barato, no quiero pensar, piensa en las tetas de esa, no, no quiero pensar, está erecto, que fácil eres, el movimiento del tren de calienta. -Están todos bien, Jac a pasado un examen físico, lo pasamos un tiempo bastante mal, pero ya no es parte del presente, gracias a Dios que todo salió bien. Mi mujer me pregunta por ti, desde que te fuiste de la oficina todos me preguntan por ti, creo que pensaban que teníamos algo, jajaja, no sé, pero lo cierto es que no contestas mis llamadas._ creo que están nerviosos, siento el calor de sus dos cuerpos junto a mi. -No, ¿qué dices?, seguro lo tienes mal apuntado, no tengo ninguna llamada perdida, de hecho me extrañó no ver tu número en mi lista de llamadas. La gente que piense lo que quiera, la verdad es que necesitaba estar un tiempo conmigo misma, me sentía sofocada con tanta presión de trabajo, demasiadas exigencias para un trabajo con muchas 55

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo mentiras. Llevo tiempo haciendo lo que me gusta, mi marido me está apoyando, me siento muy afortunada, todavía puedo intentar hacer algo con mi talento musical, en poco tiempo comenzaré a presentar el disco._ ahora están menos tensos, creo que se alegra por ella.Calla. -¿De verdad?, ¡me has hecho caso!, siempre te he dicho que tenías una voz increíble, ¡Cuánto me alegra!, se lo contaré a mis amigos. Apunta mi nuevo número de casa, llama cuando quieras, iremos todos a verte. -Gracias, todos los días me pregunto si hago bien, mi marido es un ángel._ creo que hay tensión sexual, hablan mucho de sus familias, sienten culpa, no dejan de mirarse, están enamorados, que lamentable etiqueta tienen, al igual que yo, padre divorciado, perdedor nato, y enfermo mental. 56

Elbio Aparisi Nielsen Las bondades del abismo 2 Los árboles siguen parados y juntos, imitamos todo de ellos, desde los comportamientos sociales y estancados de ser sedentarios a sus raíces y copas, todo nos viene a la mente en clave de similitudes. Miles de escritores se forraron de dinero este último año a cuanta del golpe ecológico que nos invade, todo quién se precie de celebridad tiene un espacio en la moda de ser el más bondadoso y ecologista. Usan coches ecológicos, contratan amas de llaves con nociones de ecología, comen alimentos de huertas, van a conferencias de divulgadores y hablan de tratamientos para los países subdesarrollados, lamentablemente eso sucede en el estrato social que brilla por su oro y brillantes, por sus monumentales contratos en los mercados de la cinematografía, publicidad y deportes, todos unidos por una causa noble, cuidar que sus riquezas no se

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