Lacan y el delirio 3

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Published on March 1, 2014

Author: flacobotero

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Delirio y psicoanálisis - Lacan.

1932 TESIS 1936 ESTADIO SOBRE EL ESPEJO … 1938 LOS COMPLEJOS FAMILIARES … EN LA BÚSQUEDA DE UNA NUEVA DEFINICIÓN DE SUJETO

HENRY WALLON 5.6.1879 París – 1.12.1962 París. 1902. Se gradúa en Filosofía en la École Normale Supérieure. 1908. Acaba medicina el la Univ. de París 1925. Dr. des Lettres. 1920-1927. Profesor en la Univ. de París, en el Instituto de Psicología. 1920-1949. Trabaja en el laboratorio psicológico y en el Instituto de Orientación Profesional. 1921. Funda un centro de asesoramiento médico y educativo. 1927-1937. Profesor en la Sorbona 1927. Funda el Laboratorio de Psicobiología del Niño. 1937-1950. Director de la École Pratique des Hautes Études, Collège de France.

Sus obras más importantes son: Los orígenes del carácter en el niño Psicología del niño del nacimiento a los 7 años La evolución psicológica del niño Del acto al pensamiento Los orígenes del pensamiento en el niño

"Yo no he podido jamás disociar lo biológico y lo social, no porque los crea reductibles el uno al otro, sino porque me parecen en el hombre tan estrechamente complementarios desde su nacimiento que es imposible enfocar la vida psíquica si no es bajo la formación de sus relaciones recíprocas". "Las primeras relaciones del niño son relaciones sociales. El niño, desde su nacimiento, es un ser socializado, un ser anexado a la sociedad (...) El primer interés del niño no es , pues, actuar sobre las cosas, es totalmente incapaz". "La psicología aplicada no consiste en hacer pasar al campo de las aplicaciones prácticas principios o verdades de la llamada psicología teórica o racional... la psicología aplicada es, por el instante al menos, la negación de la otra (...)". HENRY WALLON

En 1931, el psicólogo Henri Wallon (1879-1962) dio el nombre de "prueba del espejo" a una experiencia en la cual el niño enfrentado a un espejo lograba progresivamente distinguir su propio cuerpo de la imagen reflejada en aquél. Según Wallon, esta operación dialéctica se realizaba gracias a una comprensión simbólica por el sujeto del espacio imaginario en el cual se forjaba su unidad. En la perspectiva de Wallon, la prueba del espejo especificaba el pasaje de lo especular a lo imaginario, y después de lo imaginario a lo simbólico.

En una conferencia dada en la Société psychanalytique de Paris (SPP) el 16 de junio de 1936, Lacan retomó la terminología de Wallon, transformando la prueba del espejo en un "estadio del espejo, es decir, en una combinación de posición, en el sentido kleiniano, y estadio en el sentido freudiano. De tal modo desaparecía la referencia de Wallon a una dialéctica natural: en la perspectiva lacaniana el estadio del espejo no tenía ya mucho que ver con un verdadero estadio, ni con un verdadero espejo. Se convertía en una operación psíquica, incluso ontológica, mediante la cual se constituye el ser humano en una identificación con su semejante.

Según Lacan, que tomó esta idea del embriólogo holandés Louis Bolk (1866-1930), el alcance del estadio del espejo debía relacionarse con la prematuración del nacimiento, atestiguada objetivamente por el carácter anatómicamente inacabado del sistema piramidal y la falta de coordinación motriz de los primeros meses de vida. En consecuencia, al describir el proceso desde el ángulo del inconsciente, y no ya desde el de la conciencia, y afirmar que el mundo especular, donde se expresaba la identidad primordial del yo, no contenía alteridad, Lacan se apartaba de la perspectiva psicológica de Wallon.

ESTADIO DEL ESPEJO Momento o estadio en el cual el infante se encuentra por vez primera capacitado para percibirse, o más exactamente, percibir su imago corporal. Tal momento es llamado estadio del espejo debido a que recién entonces el infante se reconoce ante un espejo, esto sucede normalmente entre los seis y los 18 meses.

ESTADIO DEL ESPEJO en primer lugar la suficiente maduración de las áreas del cerebro especializadas en la percepción y procesamiento de la información visual DOS PROCESOS COMO MÍNIMO DEBEN CONVERGIR otro requisito indispensable es que exista un semejante que le sirva de estímulo tal semejante, tal Otro, es en principio la madre (o quien cumpla la función materna)

Al ocurrir el estadio del espejo el infante deja de angustiarse de sumo grado ante la ausencia de la madre, pasando a poder regocijarse percibiéndose reflejado, y...sobre todo, dotado de unidad corporal, de propio cuerpo (al que identificara con "su" yo),...ya siente placer con su cuerpo sin la directa asistencia de la madre. EFECTOS DEL PASAJE POR EL ESTADIO DEL ESPEJO Así el estadio del espejo revela la configuración del Yo del sujeto. Como para que tal haya ocurrido ha sido menester el estímulo externo desde un semejante, queda desvelado que, en principio, inicialmente, todo yo es un Otro. Empero el estadio del espejo no se fija sólo con la función materna; tal cual lo dedujera Lacan se requiere un tertium, un tercero; es la función paterna la que permitirá mantener la noción de unidad corporal del sujeto y así luego el desarrollo psíquico a partir de esta percepción de unidad.

RELATO DE LA EXPERIENCIA Entre los 6 y 8 meses, si se coloca a un niño frente aun espejo, vemos aparecer una serie de conductas más o menos típicas: 1. El niño ve su imagen. 2. Busca la mirada de quien lo sostiene, se da vuelta para observarlo, y vuelve su mirada hacia la imagen propia. NIÑO DE 15 MESES 3. Esta secuencia es seguida de un gran júbilo. El niño intenta erguirse (recordemos que a esa edad, un bebé no tiene casi ningún dominio sobre su motricidad), y «juega» con su imagen.

Este niño se comporta de una manera muy distinta de la de los monos o animales domésticos. Estos animales no experimentan sorpresa ni placer al ver reflejada su imagen. Se limitan a comprobar si es peligrosa, y pierden todo interés en el asunto. Por el contrario, el niño frente al espejo se reconoce a sí mismo, a las personas y las cosas, y se maravilla frente a este reconocimiento.

ESTADIO DEL ESPEJO Y NARCISISMO FREUDIANO LA FORMACIÓN DEL YO «Es un supuesto necesario que no esté presente desde el comienzo en un individuo una unidad comparable al yo; el yo tiene que ser desarrollado. Ahora bien, las pulsiones autoeróticas son iniciales, primordiales; por tanto, algo tiene que agregarse al autoerotismo, una nueva acción psíquica, para que el narcisismo se constituya. (Freud, "Introducción del narcisismo").

FREUD 1. Existe una fase en el desarrollo de la libido que Freud denomina «narcisismo», donde el yo se constituye, correlacionando formación del yo y narcisismo. Es decir, el yo freudiano se constituye cuando la libido inviste una imagen que pasa a funcionar como un objeto. El yo es el primer objeto «ocupado» por la libido. 2. Para Freud, el yo es el primer objeto del sujeto, y continuará siendo un objeto privilegiado en su economía libidinal. Cuando decimos objeto, nos referimos a que el sujeto otorgará a su yo las siguientes características: unidad, permanencia en el tiempo, autodominio y sustancia, con la consecuente resistencia al cambio. 3. La constitución del yo se produce por un «nuevo acto psíquico», a saber, una identificación. LACAN Lacan recupera una antigua descripción de la conducta del niño frente al espejo, y la transforma en una pieza clave en la teoría del narcisismo freudiano y de la formación del yo. Dice que el estadio del espejo consiste en una identificación, a la que define como «la transformación producida en el sujeto cuando asume una imagen». Esa será la lectura que Lacan hace del «nuevo acto psíquico» que menciona Freud: el yo se constituye por la identificación del niño a la imagen de sí en el espejo.

El valor constituyente de esta imagen está determinado por las peculiares condiciones de la cría humana al nacer. No podría entenderse la importancia de esta fase, si no partimos del estado de desamparo inicial del lactante, que los biólogos han llamado prematuración del nacimiento o fetalización. La prematuración consiste en que el ser humano «nace antes de tiempo», por el atraso del desarrollo de su sistema neurológico. Este desarrollo se completa recién a los dos años de edad, sigue una secuencia. En efecto, la percepción visual se anticipa en muchos meses al control motor del cuerpo. Esta discordancia temporal hace que el sujeto no pueda controlar un cuerpo que se le presenta como fragmentado.

Podemos pensar al estadio del espejo como el resultante de la tensión entre la insuficiencia motora y la anticipación de la imagen; entre lo fragmentado de la vivencia del cuerpo y la fascinación de la imagen que presenta un cuerpo unificado. El júbilo ante su imagen es la marca visible de la identificación; el niño se identifica a esa imagen narcisista que opera sobre el fondo de su vivencia de fragmentación corporal, sobre la base de la creencia de que "esa imagen soy yo". Esta imagen entonces, tiene como función velar la vivencia de fragmentación, que le es ocultada por la identificación con la imagen que se presenta como completa y unificada. Y será siempre la función que tendrá la imagen para el hombre: aquello que lo rescata de la incertidumbre de su ser.

La imagen unificada es lo que en psicoanálisis se denomina «yo ideal», que es la primera forma en la que el yo se aliena, es decir, la unidad del cuerpo en la imagen. El yo ideal es el punto de partida del yo, su tronco, donde se van a asentar las múltiples imágenes del yo del sujeto. Permanecerá luego como exigencia ideal de perfección, como la idea de perfección narcisista para el yo. El yo ideal es un polo de identificaciones imaginarias, y será el lugar de la hazaña narcisista, de una imagen sin falta, de grandeza.

Esta identificación es una primera alienación, ya que el sujeto se identifica a imagen que es «otro», que no deja de serle ajena. Posteriormente cualquier semejante ocupará el lugar de la imagen, lo que determinará una peculiar relación del sujeto con ese otro, que transitará entre la fascinación y la rivalidad. Fascinación, porque la imagen oculta que el otro se encuentra en el mismo estado de miseria original que el sujeto. Rivalidad, porque esta relación narcisista entre el yo y el otro estará atravesada por una lógica de un solo lugar, una imagen para dos, o yo, o el otro. La respuesta agresiva hacia el semejante no es sino la necesidad de fragmentar al otro para ocupar su lugar ("te rompo la cabeza", "te corto las manos", "te voy a romper la cara").

CONCLUYENDO 1. El ser del sujeto no se agota en el yo. El yo será el conjunto de identificaciones a partir de las cuales el sujeto se construye un ser, se da una identidad es decir, la imagen a la que el sujeto se aliena, no sólo en el sentido de «imagen visual», sino de las significaciones que conforman el mundo del sujeto. Estas imágenes y estas significaciones siempre le vienen de los otros. La "identidad" del sujeto es así sumamente paradójica, ya que siempre está en relación a una alteridad.

2. Que el yo se constituya a partir de una imagen tiene sus consecuencias: la unidad ilusoria que el sujeto atribuye a su «ser», el esfuerzo por la permanencia de esa imagen y la resistencia al cambio, la ilusión de autodominio (en el ejemplo, sería como si el niño frente al espejo omitiera que esa figura erguida con la que se identifica está sostenida por los brazos del otro). Otra importante consecuencia será el transitivismo, es decir, la confusión permanente del yo con la imagen del otro.

3. La imagen conservará siempre su alteridad, por lo cual el sujeto necesitará permanentemente el reconocimiento del Otro que le diga lo que él es. 4. El yo es entonces una función de desconocimiento de aquello que lo determina. El sujeto «hace como» si fuera esa imagen, para lo cual debe negar que esa imagen es del otro.

5. Las relaciones con el semejante, el que puede ocupar el lugar de la imagen, serían de una inestabilidad permanente, si no fuera por la existencia de otra instancia en el psiquismo, denominada «Ideal del yo». Por el momento, la definiremos como el conjunto de emblemas del Otro (en el sentido de aquellas marcas que sitúan a un sujeto como perteneciendo a determinada clase, como por ejemplo las jinetas militares). Es el lugar desde donde el sujeto es mirado, desde donde se le dice cómo debe ser para alcanzar esa imagen de perfección narcisista que denominamos «yo ideal». Estas instancias: yo, yo ideal, ideal del yo, tendrán una importante relación con lo grupal.

VOLVAMOS A LACAN Y SU CONCEPCIÓN SOBRE EL DELIRIO EN ESTE MOMENTO DE DESARROLLO DE SU TEORÍA En el ser humano, el proceso de identificación con los imagos representa una forma constitutiva del conocimiento y el Yo es el resultado de tal identificación. Lacan parte de las tres instancias de la segunda tópica freudiana para agregar el “je” que representa el lugar donde el sujeto podrá reconocerse.

Lacan se interesó en concebir al sujeto en una forma diferente e inventa una teoría sobre éste. Se preguntaba sobre la génesis del sujeto. Wallon basándose en Darwin plantea que un niño para resolver sus conflictos pasa por una prueba que es llamada del espejo; se trata de un rito de paso en la que el niño se reconoce y unifica su yo en el espacio entre los 6 y 8 meses de edad. Es una prueba donde se pasa de lo especular a lo imaginario y de lo imaginario a lo simbólico. Esta prueba-rito Lacan la transforma en estadio, nombrándola así para explicar que se trata de un movimiento en la psique donde el ser humano se constituye gracias a la identificación con su semejante en el momento en que percibe su propia imagen en el espejo. Tal planteamiento es la base para la concepción del imaginario. “Se trata de una representación narcisística...

EN EL 2º. CAPÍTULO DE“LA FAMILIA” (“LOS COMPLEJOS FAMILIARES”) TITULADO “Los complejos familiares en patología” En este capítulo aborda el contenido familiar que está presente en los delirios.

Lacan admite que los temas familiares que predominan en los delirios, aparecen también en la neurosis pero con una función totalmente diferente ya que éstos determinan los síntomas y estructuras de la personalidad. Mientras los complejos familiares son latentes en las neurosis, en las psicosis -agrega Lacan- se vuelven patentes. Los complejos son representaciones inconscientes. El ideal del yo se constituye con el objeto del hermano, tratándose así de un ideal excesivamente narcisista. Esta idea del complejo fraterno la va a retomar de su tesis y aquí lo va a sostener. La patología de alguna forma es provocada por los llamados “objetos familiares” a expensas de su alcance imaginario. En el delirio el yo se identifica con un objeto familiar disminuyendo así la distancia entre el sujeto y su yo. El objeto entonces, tiende a confundirse con éste y de esa manera el Yo se va debilitando en la medida en que se va integrando al tema delirante.

Finalmente, Lacan explica el complejo de la intrusión en relación al destete situando dos vías posibles: o la socialización o la paranoia. Cuando el sujeto puede reconocer al otro bajo la forma de un nexo conflictivo, entonces llega a la socialización. Pero si en este reconocimiento del otro se vuelve a encontrar al objeto materno intentará destruir al otro tomando el camino hacia la paranoia.

Para Lacan, toda interpretación, alucinación o intuición por más que se viva con extrañeza, le incumbe personalmente al sujeto que los vive, “lo desdoblan, le responden, le hacen eco, leen en él, así como él los identifica. Los interroga, los provoca y los descifra. Y cuando llega a no tener medio alguno de expresarlos, su perplejidad nos manifiesta a sí mismo en él una hiancia interrogativa, es decir, que la locura es vivida íntegra en el registro del sentido”

Con esto Lacan retoma lo ya planteado en su tesis: la psicosis y sus relaciones con la personalidad del enfermo. Es de aquí que surge la estructura general del desconocimiento. Será a través del concepto de la identificación. El desconocimiento en la locura no es más que una imagen invertida de su mismo ser, el que delira desconoce que su perseguidor no es más que él mismo. Se trata de una identificación sin mediación, de un ser infatuado que se haya encerrado en un círculo y que solo se rompe cuando al querer atacar a su perseguidor no logra más que golpearse a sí mismo.

“Porque el riesgo de la locura se mide por el atractivo mismo de las identificaciones en las que el hombre compromete a la vez su verdad y su ser. Lejos pues de ser la locura un hecho contingente de las fragilidades de su organismo, es la permanente virtualidad de una grieta abierta en su esencia. Lejos de ser un insulto para la libertad, es su más fiel compañera, sigue como una sombra su movimiento. Y al ser del hombre no solo no se le puede comprender sin la locura, sino que ni aún sería el ser del hombre si no llevara en sí la locura como límite de su libertad”

BIBLIOGRAFÍA 1. Henri Wallon, Les Origines du caractère chez l’enfant, París, Boivin et Cie, 1934, págs. 190-207 2. Jaques Lacan, Acerca de la causalidad psíquica en Escritos 1, Editorial Siglo XXI, 1971, Pág.156 3. Anthony Wilden, "Lacan and the discourse of the Other" in Lacan, The Language of the Self: the Function of Language in Psychoanalysis, trans. Anthony Wilden (London and Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1981), pp. 159 – 160 4. El estadio del espejo como formador de la funcion del yo [Je] tal como se nos presenta en la experiencia analıtica, Escritos, edicion citada, pp. 86-93 5. J. Lacan, Los complejos familiares. Copia, traducción de A. Sampson y M. C. Tenorio

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