La naturaleza y los animales en Wenceslao Fernández Flórez.

50 %
50 %
Information about La naturaleza y los animales en Wenceslao Fernández Flórez.
Education

Published on March 15, 2014

Author: AntonioSalvadores

Source: slideshare.net

Description

El autor de "El bosque animado" se adelanta en unas décadas a la visión moderna de la naturaleza.
Publicado en: Salvadores Fernández, Antonio. “La naturaleza y los animales en Wenceslao Fernández Flórez” en Aún nos queda la palabra. La Coruña: ed. Asociación A Curuxa (subvencionada). 2004. Págs 163 a 170.

LA NATURALEZA Y LOS ANIMALES EN WENCESLAO FERNÁNDEZ FLÓREZ1 Antonio Salvadores Fernández Universidad de A Coruña En este trabajo realizo una reflexión personal acerca del trato que Wenceslao Fernández Flórez le da a la Naturaleza y a los animales a lo largo de su obra. Para ello se analizarán diversos trabajos de este autor, viendo las características comunes que puede haber entre ellos así como los elementos individualizadores de cada uno. Se trata de comprobar si la actitud de Wenceslao está en función de los tópicos literarios, sociales o si por el contrario prevalece su propio criterio; sin pretender por ello extraer conclusiones definitivas dado la subjetividad de esta empresa y su brevedad, a consecuencia de la cual no puedo abarcar toda su obra; bastante extensa si tenemos en cuenta las novelas, relatos cortos y artículos periodísticos. Para todo ello intentaré conjugar el saber literario con el científico. Sin ser necesariamente una novela naturalista, Volvoreta nos describe una naturaleza típica y tópica de este movimiento. Es ella la que domina las acciones de los humanos; la criada Federica tiene relaciones con varios hombres, sin plantearse las convenciones sociales; simplemente se deja llevar por su instinto. Por su parte Sergio, aunque idealiza su amor hacia ella, no hace más que seguir su lado animal, a pesar de no ser consciente de ello. La descripción de la casa de los Abelenda, que posee un jardín con plantas ornamentales que en el momento de la acción crecen libremente, muestra una Naturaleza que en su momento estuvo dominada por los humanos coincidiendo con el esplendor de dicha familia. Su decadencia implica que esa Naturaleza sometida pueda salir de los límites impuestos. En el último capítulo, cuando Sergio vuelve al campo procedente de la ciudad; a la descripción de una naturaleza dominadora, se le une un componente lírico, en que se idealiza la vida aldeana, en contraposición con la ciudad; además considera a la Naturaleza como una madre que acoge a sus hijos. En El secreto de Barba-Azul, la naturaleza no tiene tanta presencia. En un principio, Mauricio Dosart, influido por sus maestros está alejado de ella, pero se irá acercando progresivamente a medida que vaya viviendo nuevas experiencias, con lo que va cambiando su perspectiva acerca del sentido de la vida. En un principio, cree que el fin último de la existencia humana es participar en la gloria de la patria. Cuando se enamora de Marta, considera que lo más importante es el amor; piensa que ese sentimiento es algo que diferencia a las personas de los animales. Una vez disminuida esa pasión, queda desencantado, ya que descubre que el amor no es más que los instintos animales aderezados con literatura. Finalmente, con la muerte del ladrón Barrabás, que sacrifica su vida para salvar la de su hijo pequeño, descubre que los humanos no son tan diferentes de los animales, que tratan de perpetuarse a través de su descendencia. Algo parecido ocurre en Las siete columnas; que son los siete pecados capitales; debido a ellos el hombre es diferente de los animales; la envidia le ayuda a superarse, el deseo sexual a perpetuar la especie y con el trabajo combate la pereza. Cuando desaparecen todos los pecados, el hombre se siente perdido y todo el mundo creado por él se viene abajo. Así se lo hace saber Oliván al anacoreta una vez que los pecados han sido suprimidos: –Los siete pecados capitales –añadió Oliván– eran las siete columnas que sostenían el edificio social, la civilización, el progreso; nuestras convenciones, nuestras leyes, nuestro trabajo, nuestro bienestar, hasta nuestros afectos, descansaban su milenaria y enorme mole sobre ellas. Cayeron los siete recios pilares y todo cayó. La humanidad se debate ahora entre ruinas. 1 Comunicación del IV Congreso de Literatura española contemporánea, celebrado en la Universidade de A Coruña en abril de 2003. Publicada en Aún nos queda la palabra. La Coruña: ed. Asociación A Curuxa (subvencionada). 2004. Págs 163 a 170.

La Naturaleza vuelve a ser la dominadora en El bosque animado, pero ya por encima de tópicos literarios. En esta obra se representa la fraga de Cecebre como un ser único, dentro del que se encuentran animales, plantas y personas, cuya función individual apenas es importante, pero la suma de todas es lo que da vida. Aquí el hombre es un ser que no se diferencia del resto, aunque él no lo sepa. Los únicos que hacen un alto en sus actividades con la muerte de la pequeña Pilara son las personas más allegadas a ella, que la lloran cuando antes la explotaban. En este caso la Naturaleza sigue indiferente su curso. Cuando Wenceslao afirma que la fraga es un ser compuesto de otros más pequeños, de la misma manera que cada organismo está compuesto de muchas células, parece que está poniendo las bases de una teoría científica que se enunció a finales de los años 70, en la que se afirma que la Tierra funciona como un ser vivo capaz de autorregularse; con lo que toda alteración climatológica o fenómeno geológico es provocado por la propia acción del planeta en pos de un equilibrio. Teniendo en cuenta todo esto, las hermanas Roade, que no se encontraban a gusto en la fraga, harían la función de unos virus introducidos en ese organismo, el cual utilizaría como defensa insectos o murciélagos, de la misma manera que nosotros contamos con glóbulos blancos. La actitud del hombre hacia los animales es variable. En Volvoreta, se le tiene cariño a aquellos que son de alguna utilidad; así nos encontramos a una criada que le dice frases amorosas a un cerdo mientras lo está matando; Sergio abraza al caballo Mamed cuando se lo encuentra en la ciudad; aunque estéticamente es feo ya que se trata de un caballo de carga. En cambio, la muerte de un delfín, que supone una amenaza para la pesca, es motivo de alegría para los pescadores. En la época actual, el delfín es un animal apreciado por su inteligencia, aunque la actitud del ser humano no ha cambiado; ya que es utilizado por el hombre en operaciones militares, como rata de laboratorio y como payaso cautivo en los zoológicos; en ellos se ve obligado a renunciar a la caza y a aceptar que su monitor le dé peces muertos cada vez que hace un ejercicio bien. Vemos pues, que el hombre sigue apreciando a aquellos animales que le aportan beneficio. El salmón de Surlandia en El Secreto de Barba-Azul, puede tener varias lecturas. Podemos considerarlo como un guiño a Castelao, que en Sempre en Galiza habla del pez como uno de los símbolos del país. Por otro lado, hay que tener en cuenta que el salmón remonta el curso de su río natal para desovar. Supone una de las muchas tragedias que nos depara la Naturaleza, ya que está condenado a morir en el lugar de nacimiento. Su cuerpo muerto sirve para alimentar a sus hijos una vez salidos de los huevos. Esto se relaciona con lo dicho anteriormente acerca del sentido de la vida; perpetuarnos en nuestros hijos, como el salmón. Una última lectura nos la proporciona el discurso de Michaelis, al comparar el destino de Surlandia con la vida del salmón; teniendo en cuenta lo que acabo de comentar; esa nación está destinada a desaparecer y a partir de ella surgiría otra. Pero este personaje dice que el salmón vuelve otra vez al mar después del desove, algo totalmente equivocado. En esta obra, cuando relata la llegada del príncipe, se describen las enseñas de los distintos países, en las que siempre aparece algún animal. Este mismo motivo se repite irónicamente en Los que no fuimos a la guerra, en la cual, los pequeños scouts tienen en sus estandartes al lagarto pasmado, al alacrán venenoso y al gato furioso. Los animales que aparecen en Las siete columnas están relacionados con los pecados capitales. Según el orden de aparición podemos asociarlos de la siguiente manera: león-soberbia, erizo-avaricia, cerdo-lujuria, perro-ira, oso-gula, lobo-envidia, asno- pereza. Una Isla en el mar Rojo es una obra en la que la presencia de la Naturaleza está en función del sentimiento que el autor nos quiere transmitir; el protagonista se siente con la angustia de un animal perseguido por los depredadores; papel otorgado a los milicianos, que son representados como animales de rapiña que tratan de saquear todo lo que pueden, o como animales que viven en comunidad, como las abejas. Pero aquí Wenceslao las ve como seres que forman un colectivo homogéneo, donde cada individuo es igual a los demás sin nada que los diferencie entre ellos. Esta imagen la utiliza para representar el comunismo que todo lo iguala, sin analizar que las abejas forman sofisticadas comunidades en las que los individuos tienen funciones específicas. Aquí predomina el odio que siente hacia el comunismo, concretamente a su despotismo criminal. Esta actitud se refleja también en El bosque animado, cuando el Pueblo Pardo de las moscas quiere tomar el mundo. El breve himno que tienen las moscas, solo dos versos, recuerda todas estas frases cortas que durante un tiempo efímero calan hondo en las masas. Lo mismo se observa en Historias de animales, con el tordo anillado que llegó a Mallorca desde Lituania porque quería la libertad.

Volviendo a la fraga de Cecebre, Furacroyos no comprende por qué el hombre puede llegar a matar por placer a animales a los que no come, como pasó con su mujer, cuya piel sirve para un abrigo. Así se sienten algunos personajes de Una isla en el Mar Rojo, cuando, sin saber por qué, son asesinados sus familiares o amigos a manos de los milicianos. Tanto en El malvado Caravel como en Los que no fuimos a la guerra, emplea una simpática identificación del dinero del banco con una vaca. La peseta produce unos céntimos de la misma manera que las vacas dan leche; en los bancos es donde se ordeña el dinero. Este detalle en mi opinión puede tener dos significados; puede ser una caricatura del creciente capitalismo, o bien una preocupación del autor por el ahorro y la previsión, ya reflejada hasta cierto punto en las precauciones que la señora Solís de Volvoreta tomaba para proteger a sus hijos de la tuberculosis. Se puede deducir que Wenceslao detesta lo que se consideran las diversiones de masas, entre las que se encuentra la caza. En Volvoreta y en El secreto de Barba Azul las ridiculiza. Rodeiro y Rosales son unos pésimos cazadores. Ni siquiera son capaces de acertar al cadáver de un conejo que llevaba muerto varios días, y lo peor de todo es que creían que estaba vivo. Además pretenden hacer creer que lo cazaron ellos, y en el tren de vuelta a casa se encuentran con otros cazadores aficionados que al igual que ellos eran unos fracasados. El príncipe Reginaldo demuestra ser un perfecto ignorante. Sus subordinados le preparan todas las piezas para que parezca que las caza. De cada disparo más de una perdiz y si no consigue cazar un animal, es porque no forma parte del coto. Además cuenta anécdotas que le pasaron en otras cacerías, como la vez que cazó un antílope que resultó ser una cabra con cuernos postizos, o sobre cebras que destiñen. En El bosque animado se centra en la pesca; pero aquí no critica que el hombre la practique, siempre y cuando sea con cebos naturales. Desde el punto de vista de las truchas, viene a ser lo que nosotros llamamos un deporte de riesgo, y aunque a los humanos nos pueda parecer una ocurrencia muy ingeniosa, no menos extraño resulta que haya personas que quieran subir a altas montañas o bajar a las mayores profundidades oceánicas sin más aire que el de sus pulmones, o que se tiren desde un puente sujetos a una cuerda flexible. Las corridas de toros tampoco se libran del ácido humor de Wenceslao y también reciben su ración de críticas. En El toro, el torero y el gato, hace un repaso sobre los orígenes de las corridas y de las posibles reformas que puedan introducirse en la lidia para que no resulten aburridas. En cierto modo, esta obra parece una versión jocosa de Espectáculos y diversiones públicas de Jovellanos, pero centrada en el mundo de los toros. Coincide con el gijonés en que hay muy pocos aficionados a los toros y lo poco civilizados que son. A Wenceslao le aburrían enormemente las corridas, por ello afirma que lo más divertido de estas se produce cuando el toro salta la barrera y que la mejor corrida que vio fue en una comida, cuando los invitados, animados por los efluvios del alcohol, simularon una en la que el toro era un señor con tenedores a modo de cuernos y el torero usaba el mantel como una capa. Para nuestro autor, las corridas son tan tediosas porque se repite siempre el mismo ritual y el animal es muy previsible, por ello propone que se toreen gatos, dado el carácter del felino. No dice explícitamente que hay que suprimirlas, pero todo esto induce a pensar que no le importaría. Los perros y gatos merecen un estudio aparte dentro de la obra de este autor; ya que aparentemente tiene una relación de amor-odio con ellos. Por un lado, Wenceslao muestra repulsión hacia estos animales y hace que los personajes los maltraten o hagan críticas destructivas, como puede ser Rodeiro, en Volvoreta, que se cuestiona que el perro sea el mejor amigo del hombre; pero esto tiene como fondo una crítica hacia el clero y la burguesía, ya que son los cánidos los encargados de guardar las propiedades materiales de estos dos estamentos. El periodista Rosales mitiga su frustración matando gatos a bastonazos en un callejón de la ciudad. Según él debía estar cazando tigres, pero el gato es lo más parecido que encuentra. Me inclino a creer que en esa agresividad hay otro tipo de frustración, que puede ser de tipo social. Fuco de El bosque animado, destroza todo lo que encuentra, pero en su caso no es más que un reflejo de la naturaleza humana. En esta misma obra, los que están frustrados son los gatos, que aspiran a ser felinos de mayor entidad, como tigres o leones. Por otro lado, en esta obra, el autor habla bien de los gatos, ensalzando su independencia con respecto al hombre. En Los que no fuimos a la guerra, el pequeño Titín Ampudia recoge perros y gatos agonizantes a consecuencia de las palizas que les dan unos niños; y se los da a su maestro, Arístides Sobrido, que procura deshacerse de ellos cuando su deber como jefe de los scouts es proteger a los animales. Amaro Carabel gana una carrera campestre al escapar de un perro que

supuestamente le perseguía, y este mismo personaje trata de demostrar su maldad intentando amputarle la oreja a un minino, pero lo que logra es cortarse un dedo. Ese mismo gato termina comiéndose la comida del propio Amaro y su tía Alodia. La lenta agonía que sufre un felino en Una isla en el Mar Rojo, en la casa precintada por los milicianos, posiblemente tenga un matiz de tristeza del que carecía en novelas anteriores; ya que en esta obra el autor siempre trata de reflejar todo su sufrimiento y denunciar todas las atrocidades de dichos milicianos. En El bosque animado, nos encontramos una doble actitud del autor para con los perros; por un lado, el señor que prepara la tesis desconfía de su nobleza, como antes lo comprobamos en Rodeiro; el perro famélico de los Esmorís parece una caricatura, pero en su última intervención se muestra como uno de los seres más altruistas, ya que a pesar de que sus dueños lo matan de hambre y no siempre son cariñosos, él se siente feliz con las obligaciones que estos le imponen y con los escasos momentos de ternura que le brindan. Con todos estos datos podemos sacar algunas conclusiones, aunque no serían del todo exactas. Queda claro que el autor siente repugnancia por aquello que de alguna manera considera masificado, es decir, la caza como deporte o las moscas, que actúan como un solo individuo no teniendo preponderancia ninguna sobre las demás. Tiende a considerar al hombre como un animal más, con la única diferencia que ha institucionalizado sus instintos y por ello los está perdiendo. En sus obras aparecen personajes que reflexionan sobre este particular. Tal vez refleje un momento de la Historia en la que el hombre va a romper definitivamente con la Naturaleza. Por ello las truchas de El bosque animado se sienten ofendidas cuando les ponen como cebo un alambre, en lugar de la clásica mosca. Posiblemente, para comprender la verdadera actitud de Wenceslao hacia la Naturaleza y los animales haya que recurrir a Historias de animales, que son unos relatos cortos publicados entre 1924 y 1959, tiempo suficiente para ver si se da algún tipo de evolución. En estos relatos; Fernández Flórez se revela como un grandísimo amante de los animales en general, y en ocasiones bastante misántropo. Le encanta la independencia de los gatos con respecto al hombre, la fidelidad del perro; incluso se llega a plantear si este animal nos resulta útil o somos nosotros los utilizados por él; critica que en España las sociedades protectoras se preocupen sólo de los animales de carga y no de los perros y gatos. Podemos adivinar cierta manía a los madrileños por considerar que son grandes maltratadores de animales y siente cierta envidia de los países extranjeros, más civilizados que los españoles, con los demás seres vivos. Proclama incluso la superioridad de la araña sobre el hombre, ya que éste no sabe producir hilos pegajosos; ensalza a la gallina por poner un gran número de huevos en poco más de un día, frente al ser humano que sólo tiene hijos en mayores intervalos de tiempo y encima lo celebra, cuando es un acto natural. Incluso permite, por boca de una señora, una defensa apasionada de las moscas, aunque él las odie, porque a pesar de la persecución a la que las sometemos, no se separan de nosotros; gesto que una persona no sería capaz de realizar, e incluso buscaría vengarse de quien le hace el feo. Critica al hombre por creerse el centro de la creación y considerar que todo existe para servirle cuando no es más que otro elemento de ella. En resumen, este conjunto de relatos, junto con El bosque animado podrían ser perfectamente las lecturas de cabecera para cualquier organización ecologista. Como conclusión final, podemos decir lo siguiente: Wenceslao demuestra ser un gran conocedor de la Naturaleza en general. Por un lado sabe ceñirse a los tópicos literarios; por otro sabe adaptarla a su estado de ánimo, como en Una isla en el Mar Rojo. Muestra su amor hacia los animales pero también es capaz de reflejar en toda su crudeza el daño que sus contemporáneos causan a nuestros compañeros de planeta. Algo que dice mucho en favor del autor es que sabe situar al ser humano a la altura de los animales y viceversa. Constantemente se pregunta por el lugar del hombre en el planeta. Pero lo más llamativo de todo es que tiene un conocimiento profundo de las ciencias; ya que la descripción de la fraga de Cecebre coincide, como ya dijimos antes, con unas teorías científicas enunciadas más de treinta años después. Me queda alguna duda sobre este particular: ¿es esto producto de la imaginación de nuestro autor o estamos ante un auténtico visionario? Bibliografía Castelao, A. R. Sempre en Galiza. Antoloxía. Col. A Nosa Literatura. Vigo: ASPG/ A Nosa Terra, 1997.

Costeau, J. “Mundo submarino” en El mundo de los animales y su medio ambiente. Tomo I. Barcelona: R.B.A. Editores, 1991. Hernáez, S. “Las diez hipótesis más fascinantes de la ciencia actual” en Muy Interesante. Nº 95, Abril 1989. Jovellanos. Espectáculos y diversiones públicas. Madrid: Cátedra, 1998. Llano López, Pedro de [Bocelo]. Wenceslao Fernández Flórez. El escritor y su obra. A Coruña: Ayuntamiento de A Coruña, 1985. Obras de Wenceslao Fernández Flórez Volvoreta. 3ª ed. Madrid: Cátedra, 1989. Una isla en el Mar Rojo. Madrid: Ediciones Españolas, 1940. Los que no fuimos a la guerra. Madrid: C.I.A.P., 1930. El secreto de Barba Azul. Zaragoza: Tip. Librería general, 1943. Las siete columnas. Zaragoza: Librería general, 1954. El malvado Caravel. Madrid: Espasa Calpe, 1978. “El bosque animado” en Obras completas. Tomo V. 2ª ed. Madrid: Aguilar, 1965. “El toro, el torero y el gato” en Obras completas. Tomo VII. 2ª ed. Madrid: Aguilar, 1965. “Historias de animales” en Obras completas. Tomo VII. 2ª ed. Madrid, Aguilar, 1965.

Costeau, J. “Mundo submarino” en El mundo de los animales y su medio ambiente. Tomo I. Barcelona: R.B.A. Editores, 1991. Hernáez, S. “Las diez hipótesis más fascinantes de la ciencia actual” en Muy Interesante. Nº 95, Abril 1989. Jovellanos. Espectáculos y diversiones públicas. Madrid: Cátedra, 1998. Llano López, Pedro de [Bocelo]. Wenceslao Fernández Flórez. El escritor y su obra. A Coruña: Ayuntamiento de A Coruña, 1985. Obras de Wenceslao Fernández Flórez Volvoreta. 3ª ed. Madrid: Cátedra, 1989. Una isla en el Mar Rojo. Madrid: Ediciones Españolas, 1940. Los que no fuimos a la guerra. Madrid: C.I.A.P., 1930. El secreto de Barba Azul. Zaragoza: Tip. Librería general, 1943. Las siete columnas. Zaragoza: Librería general, 1954. El malvado Caravel. Madrid: Espasa Calpe, 1978. “El bosque animado” en Obras completas. Tomo V. 2ª ed. Madrid: Aguilar, 1965. “El toro, el torero y el gato” en Obras completas. Tomo VII. 2ª ed. Madrid: Aguilar, 1965. “Historias de animales” en Obras completas. Tomo VII. 2ª ed. Madrid, Aguilar, 1965.

Add a comment

Related presentations

Related pages

La cueva de los libros: El bosque animado de Wenceslao ...

Fernández Flórez da cabida en su fraga al mundo ... A escritores como Wenceslao la Matrix los condena ... olvido que echa encima la prensa y los ...
Read more

Wenceslao Fernández Flórez - kindlegarten.es

... Wenceslao Fernández Flórez, y en concreto ... En esta línea, los animales tendrán un papel ... y cómo Fernández Flórez la transmite a ...
Read more

EL BOSQUE, LA VIDA... Y WENCESLAO FERNÁNDEZ FLÓREZ, El ...

... LA VIDA... Y WENCESLAO FERNÁNDEZ FLÓREZ, ... inspiradas en la antigüedad clásica y en los ... hace hablar a los animales y las plantas con una ...
Read more

El bosque animado, Wenceslao Fernández Florez, Galicia ...

Basado en el libro de Wenceslao Fernández Florez. La ... y la naturaleza se transforma y se muestra en ... por Wenceslao Fernández ...
Read more

Humor y literatura: El bosque animado – Wenceslao ...

... Wenceslao Fernández Flórez ... Y en esos montes, la fraga, una zona donde plantas y animales cobran ... de la naturaleza. Es más: en realidad los ...
Read more

Wenceslao Fernández Flórez: libros y biografía autor

... Wenceslao Fernández Flores nació en A ... de los libros de Wenceslao Fernández Flórez. ... a sentir la naturaleza viva en cada párrafo y ...
Read more

El bosque animado, Wenceslao Fernández Flórez: El mundo en ...

... Wenceslao Fernández Flórez: El mundo en un ... en un mundo humano criticado desde la fábula de los animales, ... Y FERNÁNDEZ FLÓREZ TAMBIÉN ...
Read more

El Bosque Animado - Trailer Enero - YouTube

Animales racionales En la fraga Cecebre, ... los árboles abren los ojos y conversan con los animales. La ... Wenceslao Fernández Flórez ...
Read more

El bosque animado (Clásicos - Tus Libros-Selección ...

Fremdsprachige Bücher ...
Read more