Jaques Derrida y la Deconstruccion

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Published on July 14, 2009

Author: rodolfor

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Jaques Derrida y el Deconstructivismo Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 1

• Rodolfo-J. Rodríguez Rodríguez E-mail: • rodolfor@cariari.ucr.ac.cr U.R.L.: • http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor • http://cienciascognoscitivas.bravehost.com • http://cienciascognoscitivas.275mb.com • http://cienciascognoscitivas.275mb.com /publicats Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 2

• Jacques Derrida Safar • (15 de julio de 1930 - 8 de octubre de 2004). francés nacido en Argelia, considerado uno de los más influyentes pensadores y filósofos contemporáneos. • Fue el primero en desarrollar el método de pensamiento conocido como deconstrucción, planteado en el trabajo de Martin Heidegger. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 3

Valerio Adami: Derrida. 2003 Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 4

Derrida con Borges en la casa de este último, en Buenos Aires en 1985 Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 5

Gadamer y Derrida. Paris Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 6

Habermas y Derridá Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 7

La deconstrucción Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 8

El discurso deconstructuvista identifica la incapacidad de la filosofía de establecer un piso estable. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 9

La deconstrucción es un tipo de pensamiento que crítica, analiza, y revisa fuertemente las palabras y sus conceptos. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 10

Derrida en su "Carta a un amigo japonés", explica que con la palabra "deconstrucción“, intentaba traducir y reapropiar para sus propios fines los términos heideggerianos Destruktion (Destrucción) y Abbau (Construcción) usando una palabra francesa, cuyos variados usos parecían consistentes con sus intenciones. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 11

El texto y la textualidad Los mismos textos se deconstruyen. La deconstrucción está inscrita en la textualidad como su ruina y al mismo tiempo como su principio. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 12

No obstante, debe tomarse en cuenta que la Deconstrucción derridadiana no es postmoderna porque no pretende a la inversa de la filosofía de Deluze, olvidar inocentemente la tradición. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 13

La deconstrucción de Derridá más bien intenta una anámnesis de lo inmemorial, dicho de otro modo, de aquello cuya tradición es el olvido. Trabaja con la memoria de la que se sustrae inevitablemente a toda empresa de rememoración. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 14

La deconstrucción trastorna la dialéctica, es decir, del discurso y de la lectura que quieren el dominio sin reservas del sentido y de la significación, el dominio de lo que sucede al pensamiento. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 15

Derrida traduce y recupera por cuenta propia la noción de deconstrucción; entiende que la significación de un texto dado (ensayo, novela, artículo de periódico) es el resultado de la diferencia entre las palabras empleadas, ya que no la referencia a las cosas que ellas representan. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 16

Se trata de una diferencia activa, que trabaja en creux cada sentido de cada uno de los vocablos que ella opone, de una manera análoga a la significación diferencial saussuriana en lingüística. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 17

Para marcar el carácter activo de esta diferencia (en lugar del carácter pasivo de la diferencia relativa a un juicio contingente del sujeto). Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 18

Derrida sugiere el término de “différance”, “diferancia”, suerte de palabra baúl que combina diferencia y participio presente del verbo diferir. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 19

En otras palabras, las diferentes significaciones de un texto pueden ser descubiertas descomponiendo la estructura del lenguaje dentro del cual está redactado. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 20

La deconstrucción puede tener todo el aire de un psicoanálisis de la filosofía, pero no lo es, en absoluto. Lo que afirma Freud sobre la inhibición no es lo que nos va a ayudar a comprender la represión metafísica de la escritura, más bien al contrario Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 21

Todos los conceptos de Freud pertenecen a la historia de la metafísica y por tanto al logocentrismo. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 22

Desde luego, dichos conceptos se despliegan en un discurso (una sintaxis, un trabajo) original, que no puede reducirse por completo a la conceptualidad que se pretende desplazar, pero Freud, al menos, no refleja la necesidad de ese trabajo y ese desplazamiento. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 23

El análisis deconstruccionista de los textos ha puesto de manifiesto que en todo texto hay un desplazamiento de los elementos semánticos en los que se funda la propuesta de sentido que hace. Esa organización privilegia un elemento central y deja al margen otros. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 24

Esta oposición centro / periferia puede ser invertida y se puede deconstruir el texto colocando en el centro el lugar secundario y alejando del centro el principal. Con ello se pone de relieve que la centralidad o presencialidad expuesta, era en cierto modo, inigenua, desequilibrada, un simulacro. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 25

El deconstruccionismo no pretende reequlibrar los textos volviéndolos a escribir de nuevo. No sería posible y de hecho alteraría sus propiedades textuales, el resultado sería otro texto diferente. El desplazamiento entre la presencia y de la ausencia, permite superar el círculo hermenéutico que parte de la suposición de que los textos están centrados, demostrándose precisamente lo contrario. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 26

La deconstrucción de la causalidad que hiciera Nietzsche pone de relieve que en la relación de pinchar y sentir dolor, la aparente causa y consecuencia, es percibida por el que sufre la punción de otra forma, pues siente dolor sabe que le han punzado, con lo cual la causa para él es el dolor y la consecuencia que obtiene es saber que ha sido pinchado. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 27

Deconstruccionismo en Imágenes Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 28

El 16 de septiembre R. Magritte Esta es una propuesta de arte deconstruccionista que ha desplazado de su lugar determinadas realidades y ha establecido otros centros. La Luna creciente parece un fruto del árbol, instaurando una nueva relación inopinada y sugerente, donde se ha dejado a un lado el tamaño y la ubicación real de los objetos. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 29

Deconstrucción de ceremonia matrimonial La Novia (él): George Goulbourme El novio (ella): Alfreda Morrison Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 30

Velazquez: Las Meninas. S. XVII Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 31

Picaso: Las Meninas (Pintura deconstructiva de la de Velazquez) Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 32

Caravaggio: La Conversion en el camino a Damasco Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 33

Snezana Petrovic Deconstrucción de la pintura: Conversión de San Pablo de Caravaggio Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 34

Artemisia Gentileschi Judith decapitando a Holofernes 1621. Florencia Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 35

Snezana Petrovic Deconstrucción de la pintura: Judith decapitando a Holofernes de Artemisia Gentileschi Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 36

Edward Hopper: Chop Suey.1929 Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 37

Deconstrucción de Chop Suey de Hopper Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 38

Terminología deconstrucionista Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 39

Falologocentrismo Muestra la estrecha solidaridad que existe entre «la erección del logos paterno (el discurso, el nombre propio dinástico, rey, ley, voz, yo, velo del yo-la-verdad-hablo, etc.) y del falo “como significante privilegiado”».. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 40

Falocentrismo: La diferencia sexual pensada a partir de la primacía simbólica del falo. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 41

Imaginario Falocéntrico Imágenes Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 42

• Escultura antigua de Falo Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 43

• Aegyptiaca / Egipto Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 44

• Babylonia: 1800 ac Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 45

. Esta hebilla del cinturón estaba inspirada por la ilustración de Aubrey Beardsley: Los Embajadores de Lacedaemonian Expresiones ideográficas del falo Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 46

Mural de Mercurio en Pompeya. Expresiones ideográficas del falo Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 47

• Figura Inca Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 48

• Figura precolombina Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 49

• Templo indio con formas fálicas (Khajuraho) Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 50

Diversas imágenes Tratado erótico-filosófico indio Kamasutra. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 51

En el Kama Sutra En el Kama Sutra se clasifican tres tipos se clasifican tres tipos de Lingam o Falos: Yonis o Vaginas: El Liebre, El Toro y El Cierva, Yegua, Caballo Elefanta Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 52

Pintura japonesa, resaltando el papel del falo Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 53

Jean Charles Gervaise de Latouche. S.XVIII El falocentrsimo y la Modernidad Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 54

Pene flácido y erecto El falo: pene erecto Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 55

Salvador Dalí: El gran masturbador. 1929 Entre lo blando y lo duro Óleo realizado después de conocer a Gala Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 56

El Falocentrismo: Identifica la masculinidad y el poder En este contexto, socialmente los varones adquieren un mayor estatus dependiendo de las dimensiones y funcionalidad de un pene erecto, mostrándose como gran preñador o en su defecto como un gran proveedor Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 57

Importancia social y religiosa de la Circuncisión: ¿Ficción? ¿Son los individuos circuncisos menos activos sexualmente? ¿Son los individuos circuncisos menos propensos a enfermedades? La Importancia social del prepucio se ha manifestado de diversas maneras entre culturas tan disímiles como los judíos y los mayas. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 58

La simbología y el imaginario del falo depende en gran medida de las dimensiones del glande Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 59

Miguel Angel: El crepúsculo 1525. Florencia La tradición clásica entre los griegos y el renacimiento, típicamente mostró desnudos masculinos, pero sin erección ¿Oculta esto un temor compulsivo de la varonilidad occidental a ser observado erecto? Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 60

Salvador Dalí: “Joven Virgen Autosodomizada por su Propia Castidad” Simbología fálica Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 61

Arte fino Wilson La felación (del latín fellatio) Es una forma de sexo oral que consiste en chupar o lamer el pene y el escroto con la boca, la lengua y los labios. En el imaginario falocéntrico, es un símbolo de poder en la diferenciación sexual, pensada a partir de la primacía simbólica del falo. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 62

Marisa (Gay Art) Matthew Stradling: Matthew Stradling: Marisa (Gay Art del siglo XX) ¿El Falo: muestra una diferencia de género o de sexo? ¿Lo femenino falizado o lo fálico feminizado? Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 63

Spring (Gay Art) Matthew Stradling: ¿El falo símbolo de masculinidad o de poder? ¿Qué no es la imagen falo? ¿Qué oculta o reprime el imaginario fálico? Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 64

¿Qué es lo ausente en el imaginario y los discursos falocéntricos? Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 65

El Clítoris femenino, es ocultado, olvidado, eludido del discurso falocéntrico Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 66

El falocentrismo psicoanalítico En 1923 en su artículo: La organización genital infantil, Freud afirma que en el desenlace de la sexualidad infantil “no hay un primado genital, sino un primado del falo”. En Sobre las transposiciones de la pulsión, en particular del erotismo anal de 1917 Expone la idea de que el falo pueda desplazarse de un significante a otro, en las equivalencias simbólicas entre pene-hijo-regalo-dinero. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 67

El falocentrismo psicoanalítico Cuando Freud se refiere a la percepción de los órganos genitales por parte del varón o de la niña, remite a una captación imaginaria que no es suficiente para explicar la primacía fálica en la primera expresión psicológica de la diferencia entre los sexos. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 68

El falocentrismo psicoanalítico Es decir que la percepción de la diferencia sexual anatómica no basta para que el niño y la niña ingresen a la fase fálica. Para que el órgano masculino tenga un papel importante en esta fase se requiere que se lo haya simbolizado como falo y sólo así el niño teme su pérdida y la niña quiere tenerlo. Es en el orden simbólico donde se inauguran todas las significaciones del tener o no tener que recaen sobre el cuerpo. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 69

El falocentrismo psicoanalítico Jacques Lacan, en 1958, en su texto La significación del falo, afirma que el falo no es una fantasía, ni es tampoco un objeto y menos aún es el órgano, pene o clítoris. Lacan distingue el falo imaginario del falo simbólico. El primero es la designación en la teoría de la imagen por la cual el sujeto se representa a sí mismo como no faltándole nada, es lo que completa la falta. Por su parte, el falo simbólico no es una imagen sino el significante de la falta, por ello puede ser sustituido por otra cosa que lo represente. Se lo puede tener, perder, dar, recibir... es sustituible. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 70

El discurso falocentrista del psicoanálisis, pone en el centro al falo y muy en la periferia al clítoris, en centro al varón y muy en la periferia a la niña Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 71

El falocentrismo psicoanalítico En el discurso psicoanalítico que el niño trata de salvar su miembro sexual y la niña tiene un juicio de inferioridad por su mutilado ¿Porqué Freud al plantear el Complejo de envidia de pene en las niñas y de castración en los niños da primacía a tener falo y al sentimiento de inferioridad por no tenerlo? ¿Porqué Freud propone que el orgasmo clitorídeo como imitación del orgasmo masculino?. De hecho, sugiere abandonarlo y cambiarlo por orgasmos uterino. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 72

Ocultación falocentrica del clítoris El falocentrismo ha conllevado a un desconocimiento y ocultamiento de la anatomía y funciones del clítoris, inclusive entre las mujeres. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 73

El temor falocéntrico a la sexualidad femenina y en particular al símbolo del clítoris, ha llevado a la mutilación de clítoris por razones culturales En todo el mundo Escisión del Escisión del entre 100 y 140 clítoris, clítoris, de los millones de niñas y tejidos adyacentes prepucio y (labios menores) y mujeres han padecido esta labios menores también de los labios mayores mutilación Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 74

En las huellas de las prácticas falocéntricas agresivas de reprensión, ocultamiento y mutiliación de los órganos sexuales femeninos, se halla manifesto como ausencia en la presencia, el temor reprimido masculino a la sexualidad femenina. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 75

Logocentrismo Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 76

Logocentrismo Palabra inventada por Derrida para describir el sistema metafísico que acepta la escritura como secundaria, o suplementaria al habla. Derrida no esta de acuerdo con esto. Dice que la escritura, que se acepta en el logocentrismo como la imitación del habla puede expresar ideas más perfectamente que el habla, de esta manera socavando la relación jerárquica. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 77

Logocentrismo El logocentrismo pensado desde la lógica binaria hace patente en el pensamiento platónico (sensible / inteligible, opinión / conocimiento, engaño / verdad), la escritura se halla del lado oscuro y engañoso de la tabla, en la medida en que representa una materialización de la voz. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 78

Logocentrismo Frente a la importancia concedida a la presencia en todo el logocentrismo, Derrida indica la necesidad de la ausencia y la diferencia: para que exista significación, la presencia del significado ha de estar “diferida”. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 79

Logofonocentrismo Señala la relación necesariamente inmediata y natural del pensamiento (logos unido a la verdad y al sentido) con la voz (foné que dice el sentido). Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 80

El fonocentrismo Está indicando que en la historia del pensamiento existe un privilegio concedido a la voz frente a la escritura. La voz ha sido considerada como una expresión directa del lenguaje, en la misma medida, la escritura ha sido signada con el estigma de lo derivado y de la materialidad. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 81

“Se presiente desde ya que el fonocentrismo se confunde con la determinación historial del sentido del ser en general como presencia, con todas las sub-determinaciones que dependen de esta forma general y que organizan en ella su sistema y su encadenamiento historial (presencia de la cosa para la mirada como eidos, presencia como substancia/esencía/existencia [ousía] presencia temporal como punta [stigme] del ahora o del instante [nun], presencia en sí del cogito, conciencia, subjetividad, co-presencia del otro y de sí mismo, ínter-subjetividad como fenómeno intencional del ego, etc.). El logocentrismo sería, por lo tanto, solidario de la determinación del ser del ente como presencia. “ Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 82

En la medida en que dicho logocentrismo no está totalmente ausente del pensamiento heideggeriano, lo mantiene quizá dentro de esta época de la onto- teología, dentro de esta filosofía de la presencia, es decir de la filosofía. Lo cual significaría tal vez que no se sale de la época cuya clausura puede esbozarse. Los movimientos de la pertenencia o de la no- pertenencia a la época son muy sutiles, las ilusiones son muy fáciles en este sentido como para que se pueda resolver aquí en definitiva. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 83

Así la época del logos rebaja la escritura, pensada como mediación de mediación y caída en la exterioridad del sentido. A esta época pertenecería la diferencia entre significado y significante o, al menos, la extraña distancia de su “paralelismo” y la exterioridad, por reducida que sea, del uno al otro. Esta pertenencia está organizada y jerarquizada en una historia. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 84

La diferencia entre significado y significante pertenece de manera profunda e implícita a la totalidad de la extensa época que abarca la historia de la metafísica, y de una manera más explícita y sistemáticamente articulada a la época más limitada del creacionismo y del infinitismo cristiano cuando éstos se apropian de los recursos de la conceptualidad griega. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 85

Esta pertenencia es esencial e irreductible: no se puede conservar la utilidad o la “verdad científica” de la oposición estoica, y luego medieval, entre signans y signatum sin traer también a sí todas sus raíces metafísico-teológicas. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 86

A estas raíces no sólo pertenece -y esto ya es mucho- la distinción entre lo sensible y lo inteligible con todo lo que ella domina, a saber, la metafísica en su totalidad. Y esta distinción es aceptada en general como algo sobreentendido por los lingüistas y semiólogos más atentos, por los mismos que piensan que la cientificidad de su trabajo comienza donde termina la metafísica. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 87

Pero a estas raíces metafísico-teológicas se vinculan muchos otros sedimentos ocultos. La “ciencia” semiológica o, más limitadamente, lingüística, no puede mantener la diferencia entre significante y significado -la idea misma de signo- sin la diferencia entre lo sensible y lo aquí inteligible, por cierto, pero tampoco sin conservar al mismo tiempo, más profunda e implícitamente, la referencia a un significado que pudo “tener lugar”, en su inteligibilidad, antes de toda expulsión hacia la exterioridad del aquí abajo sensible. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 88

En tanto cara de inteligibilidad pura aquél remite a un logos absoluto al cual está inmediatamente unido. Ese logos absoluto era en la teología medieval una subjetividad creadora infinita: la cara inteligible del signo permanece dada vuelta hacia el lado del verbo y de la cara de Dios. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 89

No se trata naturalmente de “rechazar” esas nociones: son necesarias y, al menos en la actualidad y para nosotros, nada es pensable sin ellas. Se trata ante todo de poner en evidencia la solidaridad sistemática e histórica de conceptos y de gestos de pensamiento que muchas veces se cree poder separar inocentemente. El signo y la divinidad tienen el mismo lugar y el mismo momento de nacimiento. La época del signo es esencialmente teológica. Tal vez nunca termine. Sin embargo, su clausura histórica está esbozada. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 90

Différance (Diferancia) Palabra inventada por Derrida que se refiere a los dos significados simultáneos del verbo francés diferer. Este verbo corresponde al verbo español diferir: «dilatar, retardar o suspender la ejecución de una cosa; distinguirse una cosa de otra o ser diferente y de distintas o contrarias cualidades». (Diccionario RAE, primera edición, 1992). Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 91

Différance (Diferancia) A cualquier palabra que se busque en el diccionario se le puede aplicar différance. En contra de la metafísica de la presencia, la deconstrucción tiene este (no) concepto, en tanto no es ni una palabra ni un concepto, denominando la no-coincidencia del significado, tanto sincrónicamente (differs) como diacrónicamente defers. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 92

Différance (Diferancia) Todo concepto está por derecho y esencialmente inscrito en una cadena o en un sistema en el interior del cual remite al otro, a los otros conceptos, por un juego sistemático de diferencias. Un juego tal, la différance, ya no es entonces simplemente un concepto, sino la posibilidad de la conceptualidad, del proceso y del sistema conceptuales en general. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 93

Différance (Diferancia) La différance, que no es un concepto, no es una mera palabra, es decir, lo que se representa como una unidad tranquila y presente, autorreferente, de un concepto y una fonía. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 94

Différance (Diferancia) La différance es lo que hace, que el movimiento de la significación no sea posible más que si cada elemento llamado «presente», que aparece en la escena de la presencia, se relaciona con otra cosa, guardando en sí la marca [marque] del elemento pasado y dejándose ya hundir por la marca [marque] de su relación con el elemento futuro, no relacionándose la marca [trace] menos con lo que se llama el futuro que con lo que se llama el pasado, y constituyendo lo que se llama el presente por esta misma relación con lo que no es él: no es absolutamente, es decir, ni siquiera un pasado o un futuro como presentes modificados Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 95

Différance (Diferancia) La palabra différance puede también servir para otros usos: inicialmente porque señala no sólo la actividad de la diferencia «originaria», sino también el rodeo temporalizador del diferir; sobre todo porque a pesar de relaciones de afinidad muy profunda que la diferancia así escrita mantiene con el discurso hegeliano, tal como debe ser leído, puede en un cierto punto no romper con él, lo que no tiene ningún tipo de sentido ni de oportunidad, sino operar en él una especie de desplazamiento a la vez ínfimo y radical Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 96

El rastro, la huella, las huellas La idea de différance también trae con él la idea de rastro. Un rastro es eso que un signo differs/defers de…. Es la parte ausente de la presencia del signo. En otros términos, a través del acto de différance, un signo deja atrás un rastro, lo cual es todo aquello que se ha quedado después que todo lo presente ha sido considerado. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 97

El rastro, la huella, las huellas Según Derrida, "el propio rastro no existe" (Derrida 1976, a las 167)", porque es auto- desrastrante. Es decir, "donde este se presenta, adviene su borramiento" . Porque todos los significantes que se aceptaron como el presente en el pensamiento Occidental, necesariamente contendrán los rastros del otro (ausente) significante, los significantes ni pueden ser totalmente lo presente ni totalmente lo ausente. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 98

La huella La huella es el origen absoluto del sentido en general. Lo cual equivale a decir, una vez más, que no hay origen absoluto del sentido en general. La huella es la différance que abre el aparecer y la significación. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 99

La huella Articulando lo viviente sobre lo no- viviente en general, origen de toda repetición, origen de la idealidad, ella no es más ideal que real, más inteligible que sensible, más una significación transparente que una energía opaca, y ningún concepto de la metafísica puede describirla. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 100

La huella Una huella significante determinada, es afirmar que en el concepto decisivo de diferencia óntico- ontológica, todo no puede pensarse de un solo trazo: ente y ser, óntico y ontológico, “óntico- ontológico” serían, en un estilo original, derivados respecto de la différance, concepto económico que de signa la producción del diferir, en el doble sentido de esta palabra La diferencia óntico-ontológica y su fundamento (Grund) en la “trascendencia del Dasein” (Vom Wesen des Grundes) no serían absolutamente originarios. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 101

Écriture (Escribir) En la deconstrucción, la palabra écriture (traducible como escribir) se destina para no referirse sólo a los sistemas de comunicación gráfica, sino más bien, a todos los sistemas habitados por el différance. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 102

Écriture La escritura es la que organiza el juego de referencias significantes que hace posible el lenguaje: por ello, “la escritura incluye al lenguaje”. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 103

Écriture Un término relacionado, el denomiando archi-écriture, se refiere al lado positivo de escribir, o escribiendo como un último principio, en lugar de derivado de Logos (el discurso). Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 104

Écriture La “archiescritura” aparece como previa a las oposiciones de la metafísica: de allí la “gramatología” como ciencia del origen tachado y de la huella no originaria. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 105

Écriture En otros términos, considerando que el Logos Occidental abarca la escritura, es igualmente válido ver el archi-écriture como abarcante de el Logos, y por consiguiente el discurso puede pensarse de como una forma de escribir: escribiendo en las olas de aire, o en la memoria del oyente o dispositivo de grabación, pero no hay ninguna dominación fundamental al trabajo. Esto, como descrito anteriormente, es en general un elemento de las críticas de Derrida contra el Falologocentrismo. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 106

Aporía Aporía viene del griego Aporía (απορια), es decir lo A-poros (α - πορος), o lo sin camino, lo no-pasable. La aporética es una estructura recurrente en el pensamiento de Derridá. El hueco entre la coherencia filosófica y lingüística de un texto, y las contradicciones y paradojas subversivas que socavan tal coherencia. Esto lleva a que un texto no pueda ser «decidido», de esa manera destruyendo el sistema o la estructura que lo define tradicionalmente. Derrida ve en esto aquello a lo cual que la filosofía debe aspirar. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 107

Metafísico Palabra usada por Derrida para describir sistemas que requieren una base fija, un «principio primero» sobre cual se puede construir una jerarquía de significados. La interpretación deconstructiva, sostiene que toda la historia de la filosofía Occidental y su lenguaje y tradiciones, ha enfatizado el deseo para el acceso inmediato al significado, y así construir una metafísica u onto-teología, con base en la actitud de privilegiar la presencia sobre la ausencia. Derrida describe su tarea como el interrogatorio o deconstrucción de esta tendencia metafísica en la filosofía. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 108

Lilac-spit (Gay Art) Matthew Stradling Desiminar (¿Eyacular?) Derridá metaforiza el concepto de desiminiación con la pluralidad y repartición diferenciativa de los significados de un texto. Es el desplazamiento de los supuestos hermenéuticos que salvaguardan el privilegio ontológico y semántico del texto y de la autocracia del autor (fálico) 109 Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor

La diseminación Es esa «imposible reapropiación (monocéntrica, paterna, familiar) del concepto y del esperma», esto es, como lo que no vuelve al padre, supone un riguroso desplazamiento de los supuestos hermenéuticos que salvaguardan el privilegio ontológico y semántico del texto y de la autocracia del autor (como padre- creador y guardián a la vez del sentido único y verdadero del texto) y legitiman la búsqueda y garantía del origen como fundamento último de la razón patriarcal. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 110

La diseminación La escritura, entonces, dispersa la palabra viva, la disemina con respecto al padre, ese falo que se erige significante último de todos los significados posibles (falocentrismo). Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 111

La diseminación La diseminación implicaría el esparcir hacia nadie, hacia lo anónimo, las semillas cogidas quizás al azar del montón mezclado de todas las semillas desgranadas y desparramadas de los frutos recolectados. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 112

La diseminación En un último análisis, diseminación no significa nada, y no puede reunirse bajo una definición unificadora…la fuerza y la forma que produce hace explotar el horizonte semántico…y describe una multiplicidad irreducible y generativa. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 113

Significado Significado Significado Significado Significado Significante Significado Significado Significado La diseminación: explosión de significados Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 114

Suplemento, carencia originaria, y envaginación La palabra suplemento se toma del filósofo Jean Jacques Rousseau, que la definió como “una extra inesencial añadida a algo que está completo en su mismo”. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 115

Suplemento, carencia originaria, y envaginación. De acuerdo con Derrida, el pensamiento Occidental se caracteriza por "la lógica de suplementación", la cual se fundamenta actualmente en dos ideas aparentemente contradictorias. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 116

Suplemento, carencia originaria, y envaginación De una perspectiva, un suplemento sirve reforzar la presencia de algo que ya está completo y autosuficiente. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 117

Suplemento, carencia originaria, y envaginación Así, escribir es el suplemento de discurso, Eva era el suplemento de Adán, y la masturbación es el suplemento de "sexo natural." Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 118

Suplemento, carencia originaria, y envaginación Pero simultáneamente, según Derrida, la idea Occidental del suplemento tiene dentro, la idea que una cosa que es un suplemento no puede ser verdadera, "completa en sí misma". Si estuviera completo sin el suplemento, no debe necesitar, o buscar, el suplemento. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 119

Suplemento, carencia originaria, y envaginación El hecho que una cosa puede añadirse-a para ser aun más "presente" o "entera", significa que hay un agujero (el cual Derrida llamará “carencia originaria”) y el suplemento puede llenar ese agujero. Derrida la denomina como envaginación Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 120

¿Cuál es la carencia originaria del discurso de Miguelito?, ¿Cuál es el complemento? ¿Cómo lo envagina Mafalda?, ¿Cómo complementa su discurso? Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 121

Vagina símbolo de Derridá de “carencia originaria” que tiene su complemento, su envaginación. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 122

Envaginación: El suplemento temporal de la carencia originaria Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 123

Suplemento, carencia originaria, y envaginación De esta perspectiva, el suplemento no refuerza algo de la presencia, sino subraya su ausencia. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 124

Suplemento, carencia originaria, y envaginación Así, lo que realmente pasa durante la suplementación, es que algo aparece para completar algo. El suplemento actúa como un accesorio externo. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 125

Suplemento, carencia originaria, y envaginación Sin embargo, desde otra perspectiva, el suplemento llena también un agujero dentro del interior del original de "algo". Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 126

Suplemento, carencia originaria, y envaginación Así, el suplemento representa una indeterminación entre la externalidad y la interioridad. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 127

El himen La palabra himen se refiere a la interacción entre dentro y fuera de. El himen es la membrana de intersección dónde viene a ser imposible distinguir si la membrana está en el interior o el exterior. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 128

Himen: diversas formas Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 129

El himen Y en la ausencia del himen (como en, una vez el himen se penetra), la distinción entre dentro de y fuera de desaparece. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 130

Sin himen se relativizan lo exterior y lo interior Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 131

El himen En cierto modo, así el himen es ni interior ni fuera de, y ambos dentro de y fuera de. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 132

El himen es ni interior, ni fuera de, y ambos dentro de y fuera de Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 133

Imposibilidad de decidir La incapacidad de escoger entre significados contradictorios. Derrida cita la palabra «himen», que representa el matrimonio y la unión sexual, y al mismo tiempo significa la membrana que impide esta unión. Derrida dice que no se puede aceptar uno de estos significados sin el otro. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 134

Farmakon La palabra Farmakon se refiere al punto localizado entre lo que cura y y lo que envenena. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 135

Farmakon Deriva de una palabra griega antigua, y que fue usada por Platón en el Fedro y en el Fedón, la cual tenía un significado indecidible y qué podría traducirse para significar cualquier cosa entre, una droga, una receta, un hechizo, una medicina, o un veneno. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 136

La metáfora Si la escritura de Derrida es difícil de incluir en el género «filosófico», es porque parece practicar la metáfora contra el concepto. No es que la metáfora sea, en sí, no filosófica, sino que el concepto de «metáfora» desplegado por la filosofía (porque «metáfora» es el nombre de un concepto filosófico) se manifiesta dándole un lugar, aunque sea secundario, que evidentemente no posee en el texto de Derrida. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 137

Se puede, a la manera clásica, ilustrar las proposiciones conceptuales mediante metáforas, pero, en teoría se debería poder decir lo que haya que decir en filosofía sin utilizarlas. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 138

De ahí, por ejemplo, en parte, el topos filosófico de la imperfección de las lenguas «naturales» y la necesidad de un lenguaje más claro y menos ambiguo, si es preciso una notación lógica «artificial». Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 139

No es difícil ver por qué una tradición estructurada en torno al valor de la presencia desconfía de la metáfora, que habla de forma oblicua, aprovecha connotaciones laterales insinúa cosas sin decirlas en realidad, sugiere ideas sin hacerlas explícitas. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 140

Esta otra tradición no sólo reivindica el derecho a la metáfora, sino que lleva la austera tradición conceptual a su propia verdad metafórica. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 141

Ahora bien, existe toda una tradición que, aun así, desearía conducir de nuevo la filosofía a su verdad olvidada en la metáfora. Es importante no equivocarse aquí, porque, a menudo, se ha asimilado al propio Derrida con esta tradición («artística»), cuando no pertenece a ella en absoluto. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 142

En este sentido, todos los conceptos filosóficos poseen raíces etimológicas en lo sensible, y que su empleo como conceptos no es posible sino a condición de olvidar el movimiento metafórico que los ha alejado de su sentido original y de olvidar ese olvido. El mundo inteligible de la metafísica no sería más que una transferencia analógica del mundo sensible de la física. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 143

De ese modo, al transcribir una frase filosófica en su «verdadero» sentido, su sentido original, se puede, por ejemplo, transformar la frase «El alma posee a Dios en la medida en que forma parte de lo absoluto» en «La inspiración se posa sobre aquel que brilla en el arbusto del don que recibe en lo que está totalmente desligado». Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 144

Esta transcripción da al discurso filosófico el aire de un mito oriental, desenmascara la impostura filosófica de no comprender que su lógos no es más que un mythos («la mitología blanca») entre otros, por más que intente imponerlo arbitraria y violentamente como la Razón misma. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 145

El discurso filosófico, en su aparente seriedad, no estaría formado sino por metáforas olvidadas o usadas, una patraña especialmente gris y triste, engañada hasta el punto de proponerse como la auténtica verdad. Se ve todo lo tentadora que una lectura semejante puede ser para una crítica de la filosofía a partir de las ciencias humanas o de la literatura. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 146

Derrida también menciona muy a menudo la etimología de los términos que lee o qué emplea; escribe, por lo menos a veces, en un lenguaje que aprovecha giros inadmisibles para la filosofía, aunque sólo sea porque desafían cualquier intento de traducirlos, cuando la filosofía debería ser absolutamente traducible, en teoría. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 147

El propósito de Derrida no es criticar la filosofía por su empleo de las metáforas, ni criticar a los críticos que hacen esa crítica, sino, como siempre, mostrar la complicidad fundamental que une aquí los dos campos. «La Mythologie blanche» ha desconcertado a sus lectores porque no se ha prestado suficiente atención a su estructura argumentativa: en resumen, no se ha leído de manera suficientemente filosófica, y ésa es la matriz de todas las malas lecturas de Derrida (ya se presenten en su pro o en su contra). Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 148

Se decide por adelantado, que él está contra la filosofía, o la razón, o el sentido, o el concepto, o Hegel y, por tanto, no se lee más que lo que puede acomodarse a esta hipótesis inicial. Habría que leer a Derrida, más bien, de manera ultrafilosófica. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 149

En realidad, la mayor parte de «La Mythologie blanche» está afectada de un «como si» (es decir, una especie de giro metafórico) producido por un argumento formal casi al principio: se establece inmediatamente que no se podría dominar la filosofía o afirmar su verdad basándose en la metáfora, pero el resto del ensayo toma esta ley formal (que volveremos a establecer dentro de un instante) por una hipótesis provisional, para mejor rastrear su destino histórico. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 150

La retirada de la metáfora Todo intento de sobrepasar la metafísica recurriendo al concepto de metáfora tiene que fracasar, porque dicho concepto es esencialmente metafísico. Si se explica toda la filosofía a partir de este concepto, no se explica toda la filosofía, porque se retira el concepto de metáfora del objeto que se explica, precisamente para explicarlo, por lo que elude la explicación que parecía permitir. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 151

La retirada de la metáfora M. Heidegger en Das Metaphorische gibt es nur innerhalb der Metaphysik, señaló: “Lo metafórico sólo se da dentro de la metafísica” Derrida argumenta lo siguiente “Lo que Heidegger llama la metafísica corresponde a una retirada del ser. En consecuencia, la metáfora en cuanto concepto llamado metafísico corresponde a una retirada del ser. El discurso metafísico, que produce y contiene el concepto de metáfora, es él mismo quasi metafórico con respecto al ser: es, pues, una metáfora que engloba el concepto estrecho-restringido-estricto de metáfora que, por sí mismo, no tiene otro sentido que el estrictamente metafórico.” Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 152

La retirada de la metáfora Sin embargo, de acuerdo con los criterios de este tipo de explicación, hay que admitir que «metáfora» es, en sí misma, una metáfora (cuyo «verdadero sentido» sería, por ejemplo, «transporte»), cosa que no puede hacerse so pena de privarse de la explicación que nos habíamos prometido, al volver a introducir en el campo que hay que explicar el concepto que supuestamente debe proporcionar esa explicación. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 153

La retirada de la metáfora «Metáfora», pues, falta en el campo y sobra en relación con el campo. Suplemento, casi trascendental. Ya no hay metáfora. Y si aceptamos que la idea de la huella hace imposible la pretensión de sustraer así un concepto solo, sin que arrastre a otros detrás (el concepto de concepto, por ejemplo), vemos que todo intento de este género debe ser vano. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 154

La retirada de la metáfora Es también la razón de que las ciencias humanas corran siempre el peligro de encontrarse más con el estorbo de la metafísica que de cualquier filosofía, pero es, al mismo tiempo, el double bind constitutivo de la filosofía, que no se deja comprender por otra cosa que no sea ella misma pero que no puede comprenderse por sí sola, puesto que no es más que el esfuerzo de hacerlo. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 155

El nombre propio El nombre propio debería garantizar una cierta conexión entre lenguaje y mundo, en la medida en que debería designar a un individuo concreto, sin ambigüedad, sin necesidad de pasar por los circuitos de la significación. Incluso si aceptamos que la lengua está compuesta de diferencias y, por tanto, de huellas, parece que el nombre propio que forma parte del lenguaje, señala directamente al individuo al que da nombre. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 156

Esta posibilidad de designación con nombre propio tiene que ser el verdadero prototipo del lenguaje y, como tal, puede determinar el telos de este último: por complicadas que se hayan vuelto nuestras necesidades en materia de lenguaje, el ideal regulador puede y debe seguir siendo el de dar nombre propio, incluso a la verdad misma, en última instancia Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 157

Lo que denominamos «nombre propio» es, pues, siempre impropio, y el acto de nombramiento que se desearía como origen y prototipo del lenguaje supone la escritura en el sentido amplio que da a tal palabra Derrida. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 158

El acto de nombrar violenta la presunta unidad que se supone que debe respetar, da existencia y la retira al mismo tiempo, el nombre propio borra el propio que anuncia, se rompe o se anula, es la oportunidad de la lengua, destruida inmediatamente: nombrar desnombra, el nombre propio despoja, desapropia, expropia en lo que se llamará finalmente abismo de lo propio o de lo único; y si se quiere designar ese «origen» con el nombre de Dios, el mejor nombre propio, el más propio, se arrastra a Dios en la violencia de la diferencia, se le convierte en el nombre de quien me desposee de mí mismo, el nombre de la confusión originaria de los nombres, Babel, Locuras. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 159

La firma Mi nombre propio me sobrevive. Después de mi muerte, aún se me podrá nombrar, hablar de mí. Como todo signo, incluido «yo», el nombre propio incluye la. posibilidad necesaria de poder funcionar en mi ausencia, de despegarse de su portador; y, de acuerdo con la lógica que ya hemos experimentado, se debe poder llevar esa ausencia a un absoluto que denominamos muerte. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 160

Se dirá por consiguiente, que, incluso estando yo vivo, mi nombre señala mi muerte. Es ya portador de la muerte de su portador. Es ya el nombre de un muerto la memoria anticipada de una desaparición Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 161

La señal que me identifica, que me hace ser yo y no otro, me desapropia inmediatamente al anunciar mi muerte y al separarse a priori del mismo yo que ella constituye o garantiza. Romeo no es el portador separable del nombre «Romeo» más que en la medida en que así se ve desnombrado. La firma, y eso es precisamente lo que la distingue del nombre propio en general, intenta recuperar lo propio de lo que se ha visto desapropiar rápidamente en el nombre. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 162

Tímpano Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 163

Friedrich Nietzsche (1844-1900) Filósofo, poeta y filólogo alemán, cuyo pensamiento está considerado como uno de los más radicales, ricos y sugerentes del siglo XX. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 164

Friedrich Nietzsche (1844-1900) Su obra: “Así habló Zaratustra” (1884), narra los discursos que Zaratustra pronuncia entre los hombres para anunciar su nueva doctrina. Cada una de las partes relata sucesivos “descensos” que Zaratustra realiza desde su retiro en la montaña para relatar a los hombres su nuevo pensamiento. Zaratustra es una figura simbólica de la nueva filosofía que el autor pretendía desarrollar, y Nietzsche se denomina a sí mismo el “poeta de Zaratustra”. En ella expuso algunas de las tesis fundamentales de su pensamiento más maduro, como: La muerte de Dios, La Voluntad de Poder, El Eterno retorno y el Superhombre Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 165

J. Derrida: Tímpano La filosofía siempre se ha atenido a esto: pensar su otro. Su otro: lo que limita y de lo que deriva en su esencia su definición, su producción. Pensar su otro: viene a ser sólo relevar (aufheben) aquello de lo que ella deriva, a no abrir la marcha de su método más que para pasar el límite? Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 166

¿O bien el límite, oblicuamente, por sorpresa, reserva todavía un golpe más al saber filosófico? Límite/pasaje. Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 167

¿Es una artimaña que no sea razón para impedir a la filosofía hablar una vez más de sí misma, prestar sus categorías al logos del otro, fingiendo sin tardanza, sobre la página doméstica de su propio tímpano (siempre el tambor amortiguado, tympanon, tela tendida, sostenida para recibir los golpes, para amortiguar las impresiones, para hacer resonar los tipos [typoi], para equilibrar las presiones que golpean del typtein, entre el adentro y el afuera) una percusión heterogénea? Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 168

¿Podemos penetrar violentamente su campo de escucha sin que al punto, fingiendo incluso la ventaja, la filosofía, si escuchamos lo que se dice de ella, si decodificamos el enunciado, lo haga resonar en ella, se apropie de su emisión, se lo comunique familiarmente entre el oído interno y el oído medio, según la vía de una trompa o de una ventana interior, sea redonda u oval? . Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 169

Dicho de otro modo, ¿se puede hacer estallar el tímpano de un filósofo y continuar haciéndose oír por él? Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 170

Filosofar con un martillo. Zaratustra comienza por preguntarse si será necesario estallarles, romperles los oídos (Murz man ihnen erst die Ohren zerschlagen), a golpes de címbalos o de tímpanos, instrumentos, siempre, de alguna dionisiada. Para enseñarles también a «oír con los ojos». Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 171

Para transformar efectivamente, prácticamente, lo que se describe (timpaniza*), será preciso todavía ser oído en él y desde este momento someterse a la ley del martillo interior?. *Tympaniser tiene una doble significación: «criticar», «anunciar a bombo y platillo», que aquí se aúna con el recuerdo «sonoro» de «tímpano», como elemento auditivo Rodolfo-J. Rodríguez-R. E-mail: rodolfor@cariari.ucr.ac.cr / U.R.L.: http://cariari.ucr.ac.cr/~rodolfor 172

Si tomamos el relevo del martillo interior, nos arriesgamos entonces a dejar participar al discurso más ruidoso en la economía más serena, meno

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