Guía 1 arquitectura paleocristiana

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Published on September 17, 2014

Author: PatriciaRachelSierra

Source: slideshare.net

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Hecho por YO. :P
Información sobre la arquitectura paleocristiana, marco socio-político de la época, etc..
Correspondiente a la materia Historia de la Arquitectura 2 de la Universidad Autónoma de Santo Domingo

Prof. Arq. Miguel Hernández Sustentante: Br. Patricia Rachel Sierra 100104917 *Los conceptos emitidos en este trabajo son de la exclusiva responsabilidad del sustentante.

Guía I: Arquitectura Paleocristiana o Arquitectura Cristiana Primitiva 1. Origen y expansión del Cristianismo 2. Filosofía del Cristianismo 3. Los primeros monumentos cristianos 4. Sus orígenes a partir de la basílica civil romana 5. Evolución ó transformación de esas basílicas 6. Descripción típica de una basílica cristiana y partes que la conforman 7. Sus materiales de construcción, sus elementos estructurales 8. Forma de los techos de las basílica 9. Secciones 10. La evolución de la basílica hacia la planta de cruz latina (cruz de brazos largos) 11. Arte y arquitectura de interiores en el paleocristianismo 12. Las catacumbas 13. Orígenes de las catacumbas, ubicación, diseños y partes que la conforman 14. Aspectos históricos de Roma 15. La división del imperio Romano, el imperio romano de occidente y el imperio romano de oriente 16. Causas que motivaron la división del imperio 17. Características artísticas y arquitectónicas de ambos imperios 18. Ubicación geográfica de cada cual 19. La decadencia del imperio de oriente 20. Señalar las principales iglesias paleocristianas que existieron en la antigüedad 21. Principales ciudades romanas cristianas antiguas

1-El Cristianismo 1.1 Origen y expansión del cristianismo 1.2 Filosofía del Cristianismo 1.3 Los primeros monumentos cristianos 2-Las Catacumbas 2.1 Definición 2.2 Origen de Las Catacumbas 2.3 Ubicación 2.4 Diseño y partes que la conforman 3- Las Basílicas 3.1 Sus orígenes a partir de la basílica civil romana 3.2 Evolución o transformación de esas basílicas 3.3 Descripción típica y partes de una Basílica Cristiana 3.4 Sus Materiales de Construcción y Elementos Estructurales 3.5 Forma de los techos de las Basílicas 3.6 Evolución de la Basílica hacia la planta en Cruz Latina 3.7 Arte y Arquitectura de interiores en el paleo-cristianismo 4-Imperio Romano 4.1 Ubicación y Aspectos Históricos 4.2 La división del Imperio Romano 4.3 Imperio Romano de Oriente 4.4 Imperio Romano de Occidente 4.5 Causas que motivaron la división 4.6 Características Artísticas y Arquitectónicas de ambos 4.7 La decadencia del Imperio de Occidente y crecimiento en Oriente 4.8 Principales Iglesias Paleocristianas de la antigüedad 4.9 Principales Ciudades Romanas Cristianas Antiguas

1-El Cristianismo 1. 1 Origen y expansión del cristianismo El cristianismo es una religión monoteísta de orígenes semíticos que se basa en el reconocimiento de Jesús de Nazaret como su fundador y figura central. Sus seguidores creen que Jesús es el hijo de Dios, así como el Mesías (o Cristo) profetizado en el Antiguo Testamento, que murió para la redención de los pecados del género humano, y que resucitó tres días después de su muerte. Dentro de sus textos y escritos sagrados, comparte con el judaísmo el Tanaj, el cual constituye, junto con la Biblia Septuaginta (más antigua que el Tanaj en su forma actual), la base y la fuente para el Antiguo Testamento de las diferentes Biblias. Por este motivo es considerada una religión abrahámica junto con el Judaísmo y con el Islam. Sus inicios datan de la primera mitad del Siglo I de la Era Cristiana. (Ya desde el siglo XX, algunos estudiosos no toman como fecha incontrovertible el año 33 d.C. para la muerte de Jesucristo. Sugieren que hay un desfase de 4 a 8 años entre el inicio del cómputo de la Era cristiana y la fecha precisa del nacimiento de Jesús de Nazaret, llamado Cristo. Y en

adición a esto, no hay clara certeza ni consenso entre estos autores de que éste haya muerto a la edad de 33 años, tal como algunos textos bíblicos parecen mostrar. Confróntese al respecto Jn 2:20, Jn 8:57 y Lc 3:23). En sus primeras décadas, el cristianismo era considerado como una doctrina sectaria más entre las tradiciones judías e israelitas, al igual que otros cuerpos de ideas y creencias de esa parte del mundo. Desde que el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio romano en el siglo IV, ha influido de manera significativa en la cultura occidental y en muchas otras. Según un estudio que lleva como fecha el año 2005, habría más de 2.100 millones de cristianos, o cerca de un tercio de la población mundial, siendo la religión con más seguidores del mundo. La palabra "cristianismo" proviene del griego χριστιανός, christianós, cristiano, la cual a su vez proviene del nombre propio Χριστός,Christós, Cristo, traducción del hebreo "Mesías" que significa "Ungido". El origen del término se indica en el libro de Hechos de los Apóstoles: «Después de esto, Bernabé fue a Tarso a buscar a Saulo, y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Allí estuvieron con la iglesia un año entero, enseñando a mucha gente. Fue en Antioquía donde por primera vez se les dio a los discípulos el nombre de cristianos» Hechos 11:25-26. El criterio generador para basar las creencias se encuentra en la Iglesia, la cual comenzó cuando Jesucristo fundó el cristianismo con la venida del Espíritu Santo en Pentecostés, ungiendo a los apóstoles a los 50 días de haber ascendido a reinar desde la derecha de Dios Padre. Los escritos sagrados, entre los que destaca la Biblia, siendo la principal fuente doctrinal válida de muchas denominaciones, en particular las de corriente protestante. Otra fuente doctrinal importante son la Tradición apostólica (especialmente para la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa), los concilios y loscredos, aunque no poseen necesariamente la unicidad de criterios para su aceptación, ya que pueden ser asumidos total o parcialmente, o rechazados totalmente, dependiendo de la denominación. Algunas tradiciones cristianas, tales como los bautistas y las Iglesias de Cristo, aceptan estas creencias, pero no el credo mismo, debido a que los credos son considerados en estos grupos como no pertenecientes a las escrituras. Todo lo anterior sucede también con otros escritos aunque no poseen tanta aceptación como la Biblia. Sin embargo el catolicismo argumenta que fue gracias a su Tradición apostólica que tuvo los criterios para seleccionar los documentos válidos que constituyen el Nuevo Testamento y denominar los apócrifos , durante el año 397 en el concilio de Cartago. Además la imprenta solo se inventó en el siglo XV en Alemania, por tanto los creyentes no contaban con la Biblia para sustentar su doctrina; había muy pocas biblias pues eran escritas manualmente por los monjes durante jornadas de varios años y eran

demasiado costosas. Es decir que antes que los cristianos pudieran apoyarse en el Nuevo Testamento, tenían que hacerlo en la Tradición de la Iglesia. Ya desde los primeros tiempos de difusión de las enseñanzas de Cristo y de las diferentes escuelas que formaron los discípulos suyos al final de su vida y su ministerios históricos, biográficos y humanos,6 surgieron diferencias muy significativas respecto del papel e importancia de Cristo, de su misión redentora, de su naturaleza, y de su glorificación, y de muy numerosas cuestiones doctrinales referentes a su predicación y enseñanzas, la selección de textos que pudieron haberlas descrito de forma más correcta —el Nuevo Testamento, los llamados Logia (dichos o palabras) de Jesús, o bien, los evangelios y escritos gnósticos y apócrifos—, y la interpretación —textual o contextual— de los cuerpos de textos sagrados. De hecho, de los doce que, según el testimonio de dos de los llamados Evangelios canónicos, habrían sido investidos como apóstoles de forma original, sólo cinco de ellos dejaron documentos que fueron admitidos en el Canon del Nuevo Testamento, el resto de los doce —incluyendo a Judas Iscariote—, y algunos de los cinco ya antes mencionados, pasaron a la historia como autores de documentos gnósticos, que, al paso de los siglos, dejaron de ser vistos como textos sagrados, llegando a ser tenidos por apócrifos. Debe tenerse en cuenta que el nombre de cristianos ha sido compartido a través de los siglos, y no siempre de formas muy armónicas, por grupos numerosos de creyentes, cada cual, a su vez llegó a desconocer como cristianos a grupos con posturas dogmáticas concretas distintas de las propias. Dicho de otra forma, cristianos es el nombre común de grupos tan distintos entre sí como los católicos,marcionitas, arrianos, nestorianos, coptos, jacobitas, ortodoxos, cátaros o albigenses, anglicanos, protestantes, vetero católicos y otros tipos de grupos que reflejan posturas dogmáticas concretas más disímiles. La Iglesia católica adoptó ese nombre luego que los discípulos liderados por Pedro siguieron las instrucciones de Jesús cuando resucitó: "Vayan y lleven las buenas nuevas a todas las naciones", es decir: "catolisis" según como se narró en griego en los evangelios. O sea que 'católico' es un adjetivo que corresponde al sustantivo 'cristianos'. Se les acostumbró así llamar católicos por su trabajo evangelizador en viajes misioneros de nación en nación. Los protestantes aparecieron con los reformistas quince siglos después y en los últimos tiempos se han denominado más como 'cristianos'. A través de los siglos, todos estos distintos grupos confesionales, o al menos doctrinales, reivindican a Cristo como su Maestro, Líder, Rey,Señor o Dios, y algunos, así mismo, como su Redentor o Salvador, acogiendo con gusto y todas sus enseñanzas —o cuerpos doctrinales que en su nombre les fueron entregadas—, y dando testimonio de estos hechos de múltiples maneras, que incluyen

el dejarse privar de la existencia antes que renegar de su adhesión a él, o bien, de los valores, ideas o creencias de alguna u otra forma vinculadas a él. Aunque existen enormes diferencias en las creencias entre unos cristianos y otros, la mayoría de las cuales basadas en diferentes interpretaciones de los mensajes bíblicos, aun así es posible plantear afirmaciones generales que describen las doctrinas de una gran mayoría, entre las que destacan: la pasión, muerte y resurrección de Cristo. MAPA REPRESENTATIVO DE LA EXPANSIÓN Antes del Edicto de Milán, el cristianismo primitivo era un movimiento ilegal, el cual muchos consideraban antisocial y ateo debido a que se comportaba como una secta subversiva contra el imperio, eran muy comunes las rebeliones y las revueltas por parte de cristianos en el antiguo imperio, convirtiéndose en una amenaza para la sociedad. Según Tertuliano, "Los cristianos tienen la culpa de todo desastre público y toda desgracia que sobreviene al pueblo. Si el Tíber sube hasta los muros, si el Nilo no sube e inunda los campos, si el cielo retiene la lluvia, si hay un terremoto o hambre o plaga, enseguida surge el clamor: '¡Los cristianos a los leones!'". Un dibujo encontrado en Roma en la que un hombre con la cabeza de un asno colgando de una cruz, corrobora la idea que tenían los paganos con respecto al cristianismo. Muchos cristianos primitivos murieron en el martirio, algunas veces en la arena, después de rehusar renunciar a su fe.

Además de los motivos religiosos, también existen motivos políticos. Muchos emperadores se deificaban a sí mismos y exigían a los súbditos de su imperio el que adoraran sus estatuas colocadas en las plazas de las ciudades; igualmente exigían se les dirigiera como hijos de dioses y señor de señores. Los cristianos se negaban a realizar estos actos, debido a que para ellos era herético decirle hijo de Dios a otro que no fuera Jesucristo, lo mismo que señor de señores, al igual que la adoración de estatuas. Por ello, los cristianos solían ser vistos como renegados políticos que iban contra el status quo establecido, lo que propiciaba también sus persecuciones. De acuerdo a los datos entregados por el historiador Edward Gibbon en la parte VIII del capítulo XVI de su "Decadencia y Caída del Imperio romano" se presenta el cálculo de un máximo de 2.000 víctimas cristianas durante la Gran Persecución (303-313 E.C.) y un estimado total de 4.000. Kenneth Humphreys demuestra en un cuadro detallado que las persecuciones llevadas a cabo por el poder romano se produjeron en períodos intermitentes y muy restringidos. Una vez legalizado el cristianismo con el Edicto de Milán, los cristianos, alentados primero por los privilegios que les garantizó Constantino I y luego por la declaración del cristianismo como religión exclusiva del Imperio romano que promulgó Teodosio en el 380 d. C., expandieron la nueva religión por el mundo pagano. 1.2 Filosofía del Cristianismo El Cristianismo considera a Dios como el creador del Universo y del hombre, enseña el amor y la fraternidad universal como base de la sociedad, afirmando que en Jesús de Nazaret, Dios completó su divina revelación.

Según la doctrina cristiana, Jesús fue un personaje histórico que fue concebido en forma sobrenatural. Se crió en la religión judía y durante su vida realizó gran cantidad de milagros. A la edad de treinta años, después de haber pasado mucho tiempo en el desierto, eligió a doce hombres que serían sus apóstoles que lo acompañarían para predicar. Los apóstoles de Jesús fueron los encargados de escribir los textos revelados a Cristo y de difundir su doctrina en el mundo. Jesús se dirigía a la gente que se congregaba para escucharlo en forma de parábolas sencillas, poniendo énfasis en la necesidad de llevar una vida virtuosa. Predicaba la paternidad de Dios, la hermandad entre todos los hombres, el amor al prójimo, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la instauración del reino de Dios y todas sus enseñanzas se encuentran recopiladas en las Sagradas Escrituras. La Biblia, reúne los textos sobre la revelación divina, la actuación directa de Dios a través de la historia de la humanidad y la venida del Salvador como persona real e histórica. Estos libros son el Antiguo Testamento que representa la preparación para la llegada del Mesías y el Nuevo Testamento que es la realización de esa promesa. Los primeros cristianos fueron perseguidos y martirizados, pero en el año 313 después de Cristo, el emperador Constantino concedió a la religión cristiana completa tolerancia. Desde entonces se difundió por todo el mundo y hoy en día es la religión que reúne mayor cantidad de adeptos. El Cristianismo afirma que mediante el cumplimiento de los sacramentos el hombre obtiene la gracia necesaria para llevar una vida virtuosa. La filosofía cristiana se basa en la filosofía de Platón, con una visión del hombre dualista compuesto por un cuerpo y un alma trascendente y el reconocimiento de la supremacía de esta última sobre los instintos del cuerpo. La filosofía platónica propone la idea del bien como la más elevada de las ideas que sólo existen en el mundo inteligible y que según el Cristianismo es Dios, el cual es trascendente al hombre y que sólo el hombre virtuoso puede intuir. La vida verdadera para el Cristianismo es la del alma una vez que se ha desprendido del cuerpo y sólo el hombre libre de pecado podrá acceder a la vida eterna en el cielo. Según el antiguo testamento, Dios creó al primer hombre y como pensó que no es bueno que el hombre esté solo, de una de sus costillas creó a la mujer.

El hombre y la mujer gozaban en el Paraíso de una vida eterna y privilegiada; sin embargo el hombre deseoso de satisfacer su curiosidad se volvió soberbio, quiso ser como Dios y lo desobedeció comiendo del fruto del árbol prohibido del bien y del mal. Fue arrojado así del Paraíso al valle de lágrimas, donde es mortal y tiene que valerse por sí mismo y donde puede ejercer como deseaba su libre albedrío. Dios lo ayudará en la Tierra sólo cuando el hombre se lo pida pero la responsabilidad de todo lo que le ocurra será únicamente producto de sus propios actos, que si se rigen por sus mandamientos lo preservará de todos los males. 1.3 Los primeros monumentos cristianos El arte paleocristiano es el arte cristiano primitivo que se desarrolla a lo largo de los siglos III, IV y V en los territorios del Imperio romano. La aparición y posterior difusión del cristianismo contribuyeron a ahondar la crisis interna en que estaba inmerso el Imperio. En el arte paleocristiano se distinguen dos etapas: - antes del 313, etapa de clandestinidad, en que el Cristianismo fue perseguido hasta el Edicto de Tolerancia de Milán (313), promulgado por el emperador Constantino tras su conversión, que concedía la libertad a los cristianos - a partir del 313 el cristianismo salió a la luz y pudo expansionarse. El emperador Teodosio en el 391 lo declaró religión oficial, desarrollándose por los Imperios de Oriente y Occidente en que este emperador dividió definitivamente el territorio romano en el 395. La arquitectura paleocristiana antes del 313: Apenas puede hablarse de una arquitectura cristiana en esta etapa debido a la persecución que sufrían los cristianos y a que no contaban con medios económicos suficientes. Sólo destacan las catacumbas o cementerios cristianos excavados en las afueras de las ciudades. La arquitectura paleocristiana a partir del Edicto de Milán (313): La situación cambió al salir de la clandestinidad y especialmente tras la conversión en religión oficial naciendo una nueva arquitectura eclesiástica. Al no poder tomar como modelo los templos paganos, los cristianos adaptaron la planta de la basílica romana - edificio civil para impartir justicia y realizar transacciones comerciales- porque permitía reuniones muy numerosas pero le dieron un uso religioso. Surgieron las basílicas o templos cristianos, edificios para el culto y la reunión de los fieles.

2-Las catacumbas 2.1-Definición Las catacumbas son unas galerías subterráneas que algunas civilizaciones mediterráneas antiguas construyeron y utilizaron como lugar de enterramiento. Las más conocidas y las mejor estudiadas son las catacumbas de la ciudad de Roma. También son conocidas las catacumbas de París, aunque su origen es bien distinto (siglo XVIII). Desde un punto de vista etimológico, el origen de la palabra catacumba es incierto. Algunas fuentes creen que viene del griegoκατα (arriba), y τυμβoσ (túmulo); o también de κατα (arriba) y κυμβη (penetración). Otras dicen que viene del latín cumbo, de un verbo que combinado con las partículas ad, cum y de, significa yacer, o estar acostado, de ahí que catacumba signifique "lugar donde se está acostado". Su traducción literal es "agujero", nombre de un distrito periférico de Roma, en cuyas proximidades había un cementerio subterráneo, donde en el siglo III, se trasladaron provisionalmente los cuerpos de San Pedro y San Pablo. En castellano es un término que empezó a utilizarse en el siglo XVIII. Las catacumbas son subterráneos excavados en el suelo para organizar en ellos los enterramientos de los muertos de los paganos, judíos y primeros cristianos en la Roma del siglo II. Se empezó a llamar con este nombre a la cripta del cementerio de San Calixto; se llamó ad catacumbas, y en la Edad Media, por extensión, aplicaron el nombre al conjunto de enterramientos hechos en el subsuelo del campo romano que formaba alrededor de la ciudad una inmensa necrópolis. También se llamó a las catacumbas Roma subterránea. Estos subterráneos fueron lugar de culto, además de enterramiento y en época de persecuciones, lugar de protección y escondite, ya que estaban protegidos por una ley que prohibía la entrada a los perseguidores. Era como un derecho de asilo, pues el derecho romano tenía por sagrada e inviolable cualquier sepultura, con independencia del credo

religioso del fallecido. Se supone que las catacumbas como enterramiento fueron construidas antes de la muerte de San Pedro. 2.2 Orígenes de las catacumbas Según teorías del siglo XVIII el origen de las catacumbas eran excavaciones que habían creado los romanos en el subsuelo de la ciudad para extraer arenas y materiales de construcción. Cuando se agotaban o se abandonaban estas canteras, los cristianos las aprovechaban como cementerios añadiéndoles nuevos túneles. Sin embargo esta teoría ha ido siendo abandonada al realizarse nuevas investigaciones. En el siglo XIX los científicos lo pusieron en duda y comenzaron a desarrollarse grandes y serios estudios al respecto. La iniciativa de estos estudios se debió al padre jesuita Marchi; al cabo del tiempo la hipótesis de los arenales se fue abandonando y se tuvo definitivamente la certeza de que las catacumbas son obra de cristianos con la finalidad de enterramiento. Dos argumentos importantes dieron fin a la controversia:  La naturaleza del terreno, en su mayoría roca, era poco apta para la construcción.  Las formas arquitectónicas de la obra no pueden ser concebidas para otra cosa que no sea enterramientos. El conocimiento que se tenía de antiguos areneros nada tenía que ver con estas excavaciones, no son nunca rectilíneos o verticales, además de que necesitan mucho espacio, pasajes amplios para maniobrar con las carretas y las bestias. Las catacumbas por el contrario tienen corredores estrechos, rectilíneos, y paredes verticales especialmente diseñadas para los nichos.

2.3 Ubicación En Roma hay más de sesenta catacumbas, con cientos de kilómetros de galerías y decenas de miles de tumbas. También hay catacumbas en Chiusi, Bolsena, Nápoles, Sicilia oriental y África del Norte. Cuando los bárbaros (Godos y Longobardos) invadieron Italia y bajaron a Roma, destruyeron sistemáticamente muchos de sus monumentos y saquearon muchos lugares, incluidas las catacumbas. Impotentes frente a tales devastaciones, que se realizaron repetidamente, hacia la mitad del siglo VIII y el comienzo del IX los papas hicieron trasladar las reliquias de los mártires y de los santos a las iglesias de la ciudad, por razones de seguridad. Una vez realizado el traslado de las reliquias, no se volvieron a visitar las catacumbas y se abandonaron totalmente, excepto las de San Sebastián, San Lorenzo y San Pancracio. Con el tiempo, materiales de desprendimientos y la vegetación obstruyeron y escondieron las entradas de las demás, hasta el punto de que se perdió su rastro. Y durante toda la Edad Media se ignoró dónde se encontraban. La exploración y el estudio científico de las catacumbas empezaron, siglos más tarde, con Antonio Bosio (1575-1629), llamado el "Colón de la Roma subterránea". Y en el siglo pasado, Juan Bautista de Rossi (1822-1894), considerado el fundador y padre de la Arqueología Cristiana, realizó la exploración sistemática de las catacumbas, especialmente de las de San Calixto.

2.4 Diseños y partes que la conforman Por lo general el espacio consta de diversos núcleos, dispuestos en pisos, casi siempre excavados en distintas épocas. Cada piso tenía su entrada propia hasta que con el tiempo se fueron comunicando hasta quedar reunidos. En las catacumbas podemos distinguir varias partes: un trazado laberíntico de galerías denominado "criptas", las cuales a veces se ensanchan formando una especie de cámaras poligonales llamadas "cubículos", donde se enterraban los muertos por martirio. Es frecuente que estos cubículos estén decorados con pintura mural al fresco. Las fosas de enterramiento excavadas en las paredes de las catacumbas podían ser de dos tipos: rectangulares, denominadas lo culí o semicirculares, llamadas arco solio. Al principio las paredes no tenían ningún tipo de ornamentación, sólo tomaron como práctica el fijar en los muros monedas y camafeos y de este modo señalar la fecha. Esta costumbre ha facilitado mucho el estudio y la datación a los arqueólogos. Algunas monedas llevan la efigie de Domiciano (51-96), incluso de emperadores más antiguos (como Vespasiano o Nerón). Sólo más tarde y durante los periodos de calma en que no había persecuciones, se fueron llenando las paredes de pinturas. Consta de las siguientes partes: A. Ambulacrum, las estrechas galerías b. Loculi, nichos longitudinales C. Arcolsolium, arco semicircular para una personalidad d. Cubiculum, ensanchamiento en el cruce de las galerías para ceremonias litúrgicas Cella memoriae, edificaciones exteriores indicaban de restos de una reliquia

Las Catacumbas Nichos o Loculí Arcosolio Ambulacrum

3- Las Basílicas 3.1 Sus orígenes a partir de la basílica civil romana Alzado de una Basílica Romana Planta de una Basílica Romana El término basílica proviene del latín basilica que a su vez deriva del griego βασιλική (fonéticamente, basiliké) que significa 'regia o real' (fem.), y viene a ser una elipsis de la expresión completa βασιλική οἰκία (basiliké oikía) que quiere decir «casa real». Una basílica es un suntuoso edificio público que en Roma solía destinarse al tribunal, y que en las ciudades romanas ocupaba un lugar preferente en el foro. Más adelante, los cristianos aprovecharon la forma basilical y, en muchos casos, los propios edificios romanos para utilizarlos como recinto religioso oficial para la celebración de la Liturgia. Después de que el Imperio Romano se volviese oficialmente cristiano, el término se usó también para referirse a iglesias, generalmente grandes o importantes, a las que se habían otorgado ritos especiales y privilegios en materia de culto. En este sentido se utiliza hoy la denominación, tanto desde el punto de vista arquitectónico, como religioso. La planta de la basílica era longitudinal. Estaba precedida del atrio o patio cuadrangular porticado, con una fuente en su centro para las abluciones, y de un nárthex o vestíbulo destinado a los catecúmenos. La basílica constaba de un número impar de naves – tres o cinco- de diferente altura y separadas por columnas con arcos de medio punto; la nave central, más ancha y alta que las laterales y con ventanales, se abría con un gran arco triunfal (septum) sobre el transepto o nave transversal. La techumbre era de madera. Las naves laterales sustentaban galerías reservadas para las mujeres-matroneum-. La cabecera, llamada ábside, era semicircular; adosado a la pared estaba el presbiterio, con asientos reservados

para los sacerdotes, la cátedra del obispo estaba en el centro. En el centro del ábside se hallaba el ara o altar, que a veces se ocultaba con una cortina y tenía una cripta debajo que guardaba las reliquias de algún mártir. Las basílicas más importantes son San Juan de Letrán, San Pedro y San Pablo Extramuros y Santa Maria la Mayor en Roma, creadas por el propio Constantino. Y en Constantinopla Santa Irene y los Santos Apóstoles. Otros edificios paleocristianos eran de planta central. El baptisterio, que podía estar adosado a la basílica o exento, era generalmente de planta octogonal y contenía una gran pila bautismal – los bautismos eran por inmersión- de forma variada. Los martyria, para conmemorar a los mártires, y los mausoleos de tipo funerario eran de forma circular y cubiertos con cúpula; derivaban de los mausoleos paganos. El más famoso es el de Santa Constanza en Roma. 3.2 Evolución o transformación de esas basílicas A partir de la instauración de la libertad de cultos en el Imperio Romano, con el edicto de Milán promulgado por el Emperador Constantino en el año 313, comienza el desarrollo de un tema que ha dominado por siglos la historia de la arquitectura europea. Una diferencia fundamental entre la ritualidad pagana y la nueva religión era la "interioridad" de la liturgia cristiana. En las ceremonias paganas los asistentes permanecían en el exterior del templo y al interior solamente ingresaba el sacerdote o, en otros casos, la reunión de fieles en el interior no superaba las dos o tres decenas de personas. Por ello, los templos greco-romanos eran relativamente pequeños y sus interiores simples y despojados, reservándose para el exterior toda la magnificencia y esplendor. En el oficio cristiano, en cambio, es el espacio interior del templo el que debía albergar a los fieles y, además, sus características representar contenidos simbólicos y rituales. Estas diferencias hicieron que los templos existentes no pudieran servir de modelo para las nuevas iglesias que comenzaron a construirse, además del hecho de que su imagen estaba asociada en la mente del pueblo, a los cultos paganos y el cristianismo necesitaba diferenciarse de estos. En cambio, un edificio mucho más amplio, cuyas funciones, aunque civiles y no religiosas, se realizaban en el interior del mismo, como era la basílica romana, resultaba más adecuado para el nuevo culto.

Esquemáticamente, la planta tipo de una basílica consta de un espacio o nave central rodeada de columnas y de altura superior a las naves laterales que la circundan, lo que permite que por sobre el techo de esas naves laterales se abran ventanas para iluminar el espacio central. Los accesos a estas basílicas romanas estaban casi siempre sobre uno o ambos lados más largos; en los lados más cortos generalmente había ábsides donde se ubicaba el tribunal judicial que resolvía los pleitos entre particulares. Iglesia de Santa Sabina; Roma, Italia; 422-432. Planta. (según C.Norberg-Schulz) Desde un principio los constructores cristianos adoptaron algunas relaciones espaciales profundamente simbólicas; a saber, el"recorrido", símbolo de la intención del hombre de llegar a Dios; y la "luz" que viniendo desde lo alto, representaba la luz divina iluminando el espacio sacro. Para el logro de estos objetivos simbólicos, la planta basilical romana se adaptaba perfectamente con apenas algunos cambios: trasladar el acceso a uno de los lados menores,

reeplazando el ábside por un pórtico y, en el lado opuesto, ubicar delante del otro ábside, el altar mayor. Con el correr de los siglos, esta sencilla planta basilical sufre diversos agregados que le añaden nuevos símbolos y/o la adaptan a nuevas necesidades litúrgicas. Uno de estos elementos que ya aparece en las primeras iglesias cristianas, aunque no en todas, es el transepto: una nave, de igual altura que la central, que atraviesa a 90º las tres o cinco naves de la iglesia. La intersección de la nave central y el transepto, llamada "crucero", hacia el siglo IX, comienza a ser destacada ubicando una torre sobre él. En un principio el transepto se ubicaba inmediatamente delante del ábside; siglos después y acompañando la evolución de la liturgia, se irán prolongando las naves principales por detrás del transepto para ubicar el coro y el presbiterio delante del altar (originalmente ubicados en el crucero), confiriendo a toda la planta su forma de cruz latina característica. Las iglesias cristianas de los comienzos (el llamado período Paleocristiano) están concebidas como mundos interiores, como lugares que representan la eterna "ciudad de Dios". El tratamiento exterior era sencillo, sin ornamentos, generalmente ladrillo o piedra a la vista, sin revocar, y el interior más lujoso, realizado y decorado con los materiales más valiosos, mármoles de distintos colores, objetos de oro y plata, cielorrasos dorados. La luz proveniente de lo alto, la direccionalidad hacia el altar, el majestuoso espacio interior, todo contribuye a subrayar su fuerte carácter simbólico. San Juan de Letran. 313-320. Roma, Italia. Planta Primera iglesia cristiana; construida por el Emperador Constantino sobre terrenos donados por él mismo.

A comienzos del período Románico un nuevo elemento es agregado a la configuración de las iglesias. Construidas siempre que sea posible, en sentido Este-Oeste, con la entrada al Oeste, se comienza a construir este acceso Oeste con un vestíbulo, llamado "nártex" como espacio de transición entre el espacio exterior (mundano) y las naves interiores (el espacio sacro). Este vestíbulo conteniendo la o las puertas de entrada, está flanqueado por dos torres componiendo una estructura tripartita de puerta y torres llamadas, por mirar al Oeste, "macizo occidental". Esta estructura parece haber sido tomada de las puertas de entrada a las ciudades, ubicadas en las murallas que rodeaban a las mismas. Estas puertas con torres a sus lados adquirieron ya en la antigüedad, un significado simbólico de protección, de acceso a un recinto, de algún modo, sagrado. Su incorporación en la fachada de las iglesias medievales unifica los símbolos de protección divina y de aspiración al cielo dado por la direccionalidad vertical de las altas torres laterales. 3.3 Descripción típica de una Basílica Cristiana y las partes que la conforman La basílica consta de tres partes, pública, semipública y la reservada a los presbíteros. La parte pública se desarrolla en torno a un patio (atrio) que tiene una fuente en el centro, a la que se accede por un vestíbulo y da paso al cuerpo de la iglesia por una nave transversal que se llama narthex. El cuerpo de la basílica, orientada al este, suele ser de tres naves, separadas por columnas y arcos generalmente, con coro para el clero menor en la nave central, y ambones o púlpitos a los lados para dirigir los cánticos y rezos. El septum separa esta parte semipública del presbiterio, a veces con nave transversal o de crucero intermedia. El presbiterio se separa por la pérgola, fila de columnas con cortinajes, y tiene en el centro el ara o altar, cobijado por templete o ciborium, y al fondo un poyo o asiento corrido (solea) con cátedra en el centro. Bajo el altar se sitúa la confessio, donde está la sepultura o lugar que ha determinado la construcción de la basílica, visible mediante una ventanita (fenestrella confessionis) y que ha de dar lugar a la cripta. Son características las romanas de Santa Sabina, San Lorenzo y San Clemente, como las dedicadas a San Apolinar en Rávena. Junto a la basílica se dispone el baptisterio, generalmente de planta octogonal, como, el de San Juan de Letrán, en Roma. En el paleocristiano oriental se acusa la marcada preferencia por grandes construcciones de planta centralizada, en cruz.

Las propiedades espaciales fundamentales de la arquitectura eclesiástica primitiva fueron: El espacio centralizado (implementado por primera vez en el panteón) en el cual el hombre se sentía protagonista del espacio y así de la arquitectura. Los espacios longitudinales (como el de las basílicas) que le inferían a la arquitectura un carácter de recorrido. Una pronunciada interioridad, la cual se ve definida por una profusa decoración interior, que determinaba su desmaterialización y le concedía al espacio un carácter espiritual. El espacio longitudinal: En el lado occidental (arquitectura paleocristiana) predominó el espacio longitudinal, dada a través de la de la forma basilical adoptada por la iglesia, lo que se debió al veloz auge vivido por el cristianismo, en contraste con su escasez económica (la cristiana era una religión muy difundida entre las clases bajas): desde un principio, los fieles romanos encontraron en la basílica un espacio ideal para realizar sus actividades litúrgicas, por lo cual adoptaron la forma de ese edificio para tal fin. En la Roma imperial este edificio era destinado a la administración pública y las operaciones mercantiles. Su forma típica es una nave larga y estrecha (cubierta con bóveda de cañón o mas a menudo conformada por una cubierta de cerchas de madera) flanqueada por naves laterales mas pequeñas, por encima de las cuales

las ventanas altas iluminaban la parte central del edificio. Uno de los extremos termina en un semicírculo abovedado (ábside) en el cual se situaba el altar. Originalmente la basílica romana contenía dos ábsides, uno de los cuales fue eliminado y sustituido por la entrada y el otro paso a contener los instrumentos desde donde se impartía el culto (el altar, los asientos de los consejeros y un trono). Por otra parte, para el hombre paleocristiano el recorrido significaba redención, y no vio una mejor disposición que la longitudinal, para encontrar dicha redención. Esto sumado a lo anterior, hizo que los cristianos primitivos vieran plasmada en la basílica, el lugar ideal para la concreción del divino acto del culto a Dios. Las columnatas que acompañan a las naves laterales, carecen de función estructural y solo son aplicadas a fin de remarcar el movimiento longitudinal. La luz entraba a través de pequeñas ventanas de arco, que mantenían iluminada la nave central, en tanto que las naves laterales permanecían en la oscuridad, flanqueando el recorrido central, al cual le propinaban un carácter divino, que remataba en el ábside, lugar donde se ―manifestaba‖ Cristo. Con el paso del tiempo se agrega un transepto al conjunto, como referencia simbólica hacia la cruz en la cual fue sacrificado Jesús. El espacio centralizado: Por su parte, los espacios centralizados predominan en la arquitectura bizantina (lado oriental) en donde el poderío económico es muy notorio, debido a que Constantinopla constituía un nexo comercial entre el occidente y el lejano oriente. El comercio otorgó a Bizancio un poder económico tal, que la dejó fuera de la necesidad paleocristiana de adaptar para el culto, un espacio ―barato‖ (la basílica), por lo que se vio en la libertad monetaria de optar por una forma mas costosa, que destaque el legado imperial. Es así que en el siglo IV se adopta la planta central, cuya apariencia formal es algo parecida a la del panteón romano, en donde dicho espacio central se ve definido por la cúpula. La iglesia bizantina era concebida como una imagen del cosmos, en donde la cúpula representaba al cielo, en tanto que las partes inferiores constituían la zona ―terrestre‖. El edificio bizantino no es otra cosa que la adaptación de la basílica paleocristiana, a un edificio centralizado; y como en aquellas; el centro está inundado de luz, en tanto que el deambulatorio (el equivalente a las naves laterales en las basílicas) permanece en la penumbra.

Aquí también se incorporó un eje longitudinal, pero con un rol bastante secundario en relación al protagonismo del espacio centralizado. En occidente ocurre lo mismo pero de manera inversa, por lo que en ambos casos se da una combinación o una síntesis entre la longitudinalidad y la centralización, predominando la primera en occidente y la segunda en oriente. Interioridad: La interioridad se manifiesta en todas las iglesias primitivas, pero especialmente en las paleocristianas, las cuales son concebidas como ―mundos interiores‖, cualidad la cual se ve subrayada por la articulación del interior y el somero tratamiento del exterior. El tratamiento decorativo continuo despojó a los muros de su carácter estructural y sustancial, propinándole cierta inmaterialidad celestial. Lo que se buscaba con esto era despojar al espacio interior de su carácter terrenal, otorgándole cierto misticismo al ambiente, de modo tal que quién ingrese abandone la materialidad terrestre, para conectarse con la mística espiritual del reino celestial.

3.4 Materiales de construcción y elementos estructurales Interior de la Basílica Paleocristiana de Santa Sabina en Roma, siglo IV La iglesia habría de ser el edificio fundamental de la organización social y la pieza clave de la arquitectura, y aunque en el período Paleocristiano, la basílica no es sino la basílica romana cristianizada, que con ligeros cambios (reduce sus exedras a un sólo ábside posterior e introduce el nártex que ya estaba en la basílica de Majencio), soportó bien una concepción estructural nueva, principalmente en el gótico, donde desaparece la cúpula del crucero que se había recuperado en el románico y que volvería a aparecer en el renacimiento. Lo cual no debe sorprendernos pues es lógico que el cruce de dos naves, cubiertas a dos aguas, encontrara soluciones constructivas distintas. Desde el punto de vista constructivo, el muro de la basílica paleocristiana, es el elemento que mantiene todas las claves necesarias para el entendimiento científico, no sólo del valor constructivo de esta arquitectura, sino que es la pieza capital para comprender el sentido arquitectónico de este período de la Historia de Occidente. La cimentación, constituida como uno de los muchos muros de contención encargados de conformar y contener la gran explanación, tomaba un espesor próximo a los 4,00 metros y estaba conformada exteriormente por ladrillos que encerraban un núcleo constituido por una argamasa cementícia (hormigón) superior a los 2,40 metros de ancho. La explanada quedaba

excavada por su parte superior en una altura de desmonte de la colina, próxima a 3 metros y se conformaba por un relleno, por su parte mas baja, que alcanzaba una cota muy igual a la del desmonte antes citado. A este punto, el más bajo de la explanada, se accedía mediante una escalinata de treinta y cinco peldaños. Sobre la cimentación que acabamos de describir se alzaban los altísimos muros, cuya cota de coronación o de arranque de la cubierta era de 34 metros. Más adelante veremos como estos muros, en San Pablo Extramuros, también altísimos, no superaron los 28 metros. Igual que de San Juan in Laterano, lo que sabemos de San Pedro de Roma, es a través de algún fresco y de reproducciones de mosaicos y grabados.

En la basílica, las dos grandes paredes que separaban la nave principal de las laterales, que paralelamente le acompañaban, se abrian o aligeraban tomando columnas, para comunicarla con los espacios constituidos por dichas naves paralelas. Como hemos visto tanto en San Juan de Letrán como ahora en San Pedro Extramuros y como podemos ver en Santa Maria la Mayor y en Santa María in Trastevere, el muro descargaba en las columnas a través de un sistema adintelado constituido, formalmente, por un completo entablamento. Otras veces, como también hemos visto en Santa Inés Extramuros y como podremos ver en

la enorme San Pablo Extramuros o en la Santa Sabina, el muro descargaba en las columnas a través de un sistema de arcos de medio punto. En todos los casos la distancia intereje entre las columnas siempre fue pequeña y a pesar de que el modelo primero que debió inspirar a Constantino fuese la Basílica Ulpia, no puede decirse que la basílica cristiana se limitara al sistema de "basílicas adinteleladas" sino que esto debió quedar a gusto de los constructores o arquitectos, de manera que, como acabamos de decir, con igual frecuencia se sirvieron del sistema adintelado como del sistema de arcadas. No obstante, en las basílicas de cinco naves, el muro que separaba las naves laterales entre sí, casi siempre tomó el sistema de arcos sucesivos, para descargar las acciones gravitatorias del muro sobre las columnas. 3.5 Forma de los techos de las basílicas Roma era maestra en la construcción de puentes y en densas y complejas estructuras de madera; no obstante, el hormigón que les había ofrecido la posibilidad de la construcción abovedada, les adentró en el desarrollo este tipo de cubrición. Con ello, el armazón estructural había ido perdiendo importancia mecánica al permitírsele el apoyo sobre dichas formas pétreas abovedadas. Ahora, el muro entendido como pared mínima e inmediata, apoyada en una columnata más o menos articulada, incapaz de absorber esfuerzos distintos a los gravitatorios, les obligaba a la recuperación de una estructura liviana, pero capaz de

anular, en sí misma, los empujes derivados de toda cubierta inclinada. Por ello, estos armazones debían estar fuertemente atirantados. La cubierta, a dos aguas, siendo el techo interior plano, aunque en alguna ocasión se utilizó la bóveda. Antigua Basílica de San Pedro

Sección de una basílica 3.6 La evolución de la basílica hacia la planta de Cruz Latina En arquitectura hay una forma de planta denominada de cruz latina. Corresponde al diseño utilizado en las iglesias en las que el brazo mayor (que se alinea con el pórtico principal, el atrio, el altar mayor y el ábside) tiene mayor longitud que el brazo menor o transepto; mientras que cuando ambas tienen la misma longitud se habla de planta de cruz griega, uno de los modelos de planta centralizada, muy habitual en la arquitectura bizantina. En cambio, la planta de cruz latina es muy habitual en las iglesias de la cristiandad latina; y particularmente se desarrolló en las iglesias monásticas de los benedictinos medievales (Cluny y Cister) y en las denominadas iglesias de peregrinación del Románico y el Gótico en el Camino de Santiago. La zona en la que se cruzan el brazo mayor y el brazo menor se denomina crucero, y la forma de su cubierta puede ser muy variada: distintos tipos de cruces de bóvedas (bóveda de arista, bóveda de crucería), cúpula, cimborrio, etc.; y se puede proyectar al exterior mediante distintos tipos de tejados, torres, chapiteles, etc.

El brazo mayor (y en ocasiones el menor) se suele dividir en naves, habitualmente un número impar, destacándose la central como nave mayor, y quedando a ambos lados las naves laterales que suelen tener menor altura. Esas naves laterales pueden prolongarse más allá del crucero y rodear por detrás al altar mayor, en lo que se conoce como deambulatorio. Los muros de la iglesia pueden articularse mediante capillas laterales. En el caso de la cabecera de la iglesia, puede tener un ábside semicircular (cubierto habitualmente con una exedra -media cúpula-) que a su vez puede complicarse con absidiolos adosados, bien al propio ábside, bien al brazo menor. Es habitual la alineación astronómica de las plantas de cruz latina, para que el este coincida con la cabecera (o ábside) y el oeste con los pies (o pórtico); lo que permite efectos de iluminación destacados mediante ventanas más o menos amplias (óculos, rosetones, vidrieras). Planta de Cruz Latina

3.7 Arte y arquitectura de interiores en el Paleocristianismo Las miniaturas cristianas empezaron en Constantinopla a mediados del siglo IV debidas a la enseñanza de la escuela helenística de Alejandría pero no se conservan sino desde el siglo VI que son las más antiguas de fecha conocida. Su origen parece halarse en los papiros egipcios de donde lo tomaron los alejandrinos y otros artistas griegos y romanos y tenían por objeto adornar los manuscritos e ilustrar con figuras o viñetas el texto doctrinal. En los mosaicos cristianos se siguió la técnica romana como en la pintura usando con preferencia como material los cubillos de vidrio coloreado y a veces dorado en la superficie visible y como hubiera de colocarse en lo alto de los muros interiores de las iglesias, se empleaban fragmentos de tamaño algo mayor que en los del paganismo. Aunque el estilo de las figuras es romano, se dibujan estas con el pasar del tiempo cada vez más rígidas y monótonas sujetándose a convencionalismos y forzada asimetría. Pero, en cambio, destaca en los nuevos tipos la verdadera inspiración cristiana y se manifiesta en la composición artística mayor unidad, amplitud y grandiosidad que en las obras primitivas. Los asuntos más comúnmente representados se refieren a la grandeza de Jesucristo, oficios de la Virgen y de los Apóstoles, escenas o símbolos del Apocalipsis, existencia y superioridad de la Iglesia, etc. El fondo sobre el cual se destacan las figuras suele ser azul y el plano o terreno sobre el que aparentan elevarse o estar apoyadas se presenta en forma de nubes o de un prado verde adornado con flores y animalillos.

Mosaicos de la Basílica de San Cosme Santa María la Mayor

4-Imperio Romano 4.1 Ubicación y Aspectos históricos de Roma Roma se encuentra ubicada en Italia, la cual posee dos cadenas montañosas importantes: Los Alpes y Los Apeninos, En cuanto a las planicies, se manifiestan de la siguiente manera: al Norte: llanuras del río Po, Centro de la costa Oeste: llanuras de la Lacio (río Tíber) y Sur de la costa Oeste: llanuras de la Campaña. El pueblo Romano se conformó a partir de tres pueblos: Latinos de Albalonga (orillas Sur del río Tíber) estos fueron los que introdujeron y establecieron el ―latín‖ como lengua, Etruscos (Norte del Tíber) y Sabinos (colinas cercanas). Roma se ubica en un punto estratégico del territorio a corta distancia del mar. Conquistaron primero los territorios circundantes, luego toda la península hasta llegar con al Imperio a dominar toda la Costa Mediterránea.

IMPERIO: (27 a.C. – 476 d.C.), para el 27 a.C. surge con Octavio el Imperio Romano; la transformación de la República en Imperio significó la concentración de todas las magistraturas en el Emperador, es decir, tiene todos los poderes, es así, que queda organizado de la siguiente manera: a) Emperador: posee todos los poderes, es el gran poder central que manejará todo el Imperio desde Roma. b) Senado: funciones legislativas, controlados por el emperador. c) Consejo de Príncipes: consejeros privados del rey, amigos personales del emperador. d) Asamblea Popular: eligen a los integrantes del Senado. Se conforma un gran ejercito permanente (no se conforma sólo en caso de guerra) que le permite al Emperador y a su Imperio continuar expandiéndose, conquistando otros pueblos por alianza o por la fuerza. El emperador (centralización del poder), maneja todo el imperio desde Roma (capital del Imperio), es decir Roma para este momento es ―cabeza de Imperio‖. Toda la civilización romana se irradia desde la capital, mediante una eficiente estructuración de redes de comunicación (caminos o vías, ej.: Vía Apia). A lo largo de estas vías aparecen bases militares, puestos de abastecimiento y ciudades que garantizan la seguridad del Imperio. Bajo el poder de ―Trajano‖, el Imperio alcanza su mayor expansión (98 d.C. – 117 d.C.) En el 324 d.C. asumió Constantino, este fundó en la antigua Bizancio una nueva capital: Constantinopla; convirtió al catolicismo en religión oficial del Imperio. El imperio tenía debilidades, Roma se había enriquecido gracias a las provincias, y todos los productos también iban a Roma, pero esto producía poco a cambio. Esto provocó celos entre las provincias. Aumentaban los esclavos y disminuían los cuidadanos nativos para desempañar los cargos administrativos y militares de los cual dependía el gobierno. Así cuidadanos de provincias ocupaban estos cargos. Bajo Marco Aurelio (161-180) la paz terminó. En Oriente pudo contenerse un ataque de los partos, pero las tropas regresaron con una peste que devastó al imperio y redujo más su potencial humano. En las fronteras del Danubio y el Rhin los bárbaros fueron empujados por una migración en masa de los godos de Europa Central y en el 167 varias tribus cruzaron el Danubio y los Alpes y asolaron a la península itálica. La provincia de Dacia fue invadida y Marco Aurelio tuvo que luchar el resto de su reinado peleando para recuperar las fronteras.

4.2 La división del Imperio Romano La desesperada necesidad de reorganización en el 285 hizo al emperador Diocleciano dividir el Imperio en dos partes una Occidental y otra Oriental. Cada una gobernada por un Augusto y con un Caesar como ayudante.También se dividió en 12 distritos y 101 provincias. Durante una batalla durante el reinado occidental de Constantino (285-337 d.c.) sus tropas enarbolaron una cruz Cristiana en agradecimiento Constantino hizo del Cristianismo la religión oficial. En 324 con la muerte del emperador Oriental Licinio (311-323d.c.) Constantino reunifico el imperio y traslado su capital a Constantinopla. Con la muerte de Constantino en 337 se dividió el imperio y hubo una lucha entre sus hijos hasta el 353. en el 355 la parte occidental fue confiada a su hijo Juliano que brevemente reunificó el Imperio pero luego se formó la ruptura final. La diferencia entre las partes era que en occidental no solo habitaban una considerable cantidad de bárbaros sino que también formaba gran parte de su ejército.

4.3 El Imperio Romano de Occidente El Imperio romano de Occidente es la parte occidental del Imperio romano, después de su división en Occidente y Oriente iniciada con la tetrarquía del Emperador Diocleciano (284-305) y efectuada de forma definitiva por el Emperador Teodosio I (379-395), quien lo repartió entre sus dos hijos: Arcadio recibió el Imperio de Oriente y Honorio recibió el de Occidente. El principal cambio sufrido entre las épocas de la pax romana y la división del Imperio romano se vio sobre todo en el ejército romano. Tras la Batalla de Adrianópolis, el imperio dejó de basar su estrategia en la formación de las legiones en favor de la caballería, las armas empleadas por las legiones como la gladius o el scutum, dejaron paso a la más larga spatha y a escudos con forma redonda, al estilo bárbaro, las populares armaduras romanas conocidas como lorica segmentata dieron paso a las más baratas y menos eficaces cotas de malla, que antiguamente solo eran usadas por las tropas auxiliares. Esto se debió a que el ejército romano, comenzó a introducir a guerreros bárbaros en el ejército, estos eran denominados foederati, también debido a la escasez de oro en las arcas imperiales, lo que obligó al ejército romano a abaratar el coste de sus materiales. Occidente sufrió de forma mucho más contundente las consecuencias de la crisis del siglo III, mientras que Oriente lograba recuperarse poco a poco, a pesar de las amenazas fronterizas de los godos y los persas, debido a los ingresos procedentes de los ricos campos de Anatolia y Egipto, su mayor cohesión interna y su población más abundante y menos golpeada por las guerras civiles, la corrupción y las pestes como ocurría en Occidente.

4.4 Imperio Romano de Oriente La capital de este Imperio cristiano se encontraba en Constantinopla (en griego, Κωνσταντινούπολις, actual Estambul), de cuyo nombre antiguo, Bizancio, fue creado el término Imperio bizantino por la erudición ilustrada de los siglos XVII y XVIII. En tanto que es la continuación de la parte oriental del Imperio romano, su transformación en una entidad cultural diferente de Occidente puede verse como un proceso que se inició cuando el emperador Constantino I el Grande trasladó la capital a la antigua Bizancio (que entonces rebautizó como Nueva Roma, y más tarde se denominaría Constantinopla); continuó con la escisión definitiva del Imperio romano en dos partes tras la muerte de Teodosio I, en 395, y la posterior desaparición, en 476, del Imperio romano de Occidente; y alcanzó su culminación durante el siglo VII, bajo el emperador Heraclio I, con cuyas reformas (sobre todo, la reorganización del ejército y la adopción del griego como lengua oficial), el Imperio adquirió un carácter marcadamente diferente al del viejo Imperio romano. La parte oriental, el Imperio Bizantino, brilló durante un milenio. Contó con jefes y estrategas de primer orden, como Justiniano y Constantino. Se impuso el cristianismo en un reino cuyo centro estuvo en Constantinopla, la actual Estambul. Al final, los turcos otomanos acabaron en 1453 con la gran Bizancio.

4.5 Causas que motivaron la división del Imperio Por un lado está el descontento del pueblo romano, que además por decirlo así cayó en la vagancia y casi había más esclavos que ciudadanos de nacimiento. Por otro lado estaba la corrupción tanto del senado como del poder. Esto convirtió el senado en un saco de víboras donde todos hacían lo posible por acumular riquezas y poder olvidándose de todo el pueblo, provocando así un descontento general y más problemas. Por último el hecho de que el imperio romano fuera tan extenso y que tuviese tantos frentes abiertos hacía que las legiones romanas estuvieses desperdigadas por todo el continente europeo. A parte la mitad del ejercito estaba formado o por mercenarios o por gente humilde, que en cuanto empezaron a fallar las pagas. Abandonó el ejército. Todo esto hizo que los bárbaros, ayudados desde dentro de Roma y más concretamente desde el propio senado tuvieran muy fácil entrar en un imperio totalmente dividido y descuidado. La verdad es que la mayoría de la ocupación Bárbara no fue ni militar, sino que los propios pueblos Bárbaros fueron penetrando y estableciéndose dentro de todo el territorio. 4.6 Características artísticas y arquitectónicas de ambos Imperios Resulta de las influencias etruscas y griegas, alcanzó su mayor esplendor en la época del Imperio. Se desarrolló en Italia desde el año 200 a.C., hasta el siglo IV después de C., algunos lo consideran inferior al arte griego, pero en realidad fue más variado, más flexible y en ciertos aspectos se acerca más al arte moderno; así, su influencia en el arte de la Edad Media y del Renacimiento fue notable. Sus mayores logros los presenta en el desarrollo de la arquitectura; por ello, el dibujo y la pintura la realizaban a servicio de esta, predominando los murales. Los temas eran asuntos bélicos, eróticos, leyendas heroicas, paisajes, marinas, naturaleza muerta y el retrato. A partir del siglo I, se observan dos corrientes pictóricas o estilos: el estilo Neoático, que se preocupa por la forma humana, resaltando asuntos de la mitología y epopeya y el estilo Helenístico - Alejandrino, que pone de manifiesto la preocupación por la pintura rural, se cultivan el paisaje y las marinas. Al iniciarse el siglo II

hasta el 79 de nuestra época (pintura en Pompeya), se observan cuatro estilos: de incrustación, alejandrino o arquitectónico, ornamental y fantástico. 4.7 Decadencia del Imperio de Oriente Tras el período de esplendor que supuso el renacimiento macedónico, en la segunda mitad del siglo XI comenzó un período de crisis, marcado por la creciente feudalización del Imperio y su debilidad ante la aparición de dos poderosos nuevos enemigos: los turcos selyúcidas y los reinos cristianos de Europa Occidental. En la frontera oriental, los turcos selyúcidas, que hasta el momento habían centrado su interés en derrotar al Egipto fatimí, empezaron a hacer incursiones en Asia Menor, de donde procedía la mayor parte de los soldados del Imperio. Con la inesperada derrota en la batalla de Manzikert (1071) del emperador Romano IV Diógenes a manos de Alp Arslan, sultán de los turcos selyúcidas, terminó la hegemonía bizantina en Asia Menor. Los intentos posteriores de los emperadores Commenos por reconquistar los territorios perdidos se revelarán siempre infructuosos. Más aún, un siglo después, Manuel I Comneno sufriría otra humillante derrota frente a los selyúcidas en Myriokephalon en 1176. En Occidente, los normandos expulsaron de Italia a los bizantinos en unos pocos años (entre 1060 y 1076), y conquistaron Dyrrachium, en Iliria, desde donde pretendían abrirse camino hasta Constantinopla. La muerte de Roberto Guiscardo en 1085 evitó que estos planes se llevasen a efecto. Sin embargo, pocos años después, la Primera Cruzada se convertiría en un quebradero de cabeza para el emperador Alejo I Comneno. Se discute si fue el propio emperador el que solicitó la ayuda de Occidente para combatir contra los turcos. Aunque teóricamente se habían comprometido a poner bajo la autoridad de Bizancio los territorios sometidos, los cruzados terminaron por establecer varios estados independientes en Antioquía, Edesa, Trípoli y Jerusalén. Los alemanes del Sacro Imperio Romano y los normandos de Sicilia y el sur de Italia siguieron atacando el Imperio durante el siglo XII. Las ciudades-estado y republicas italianas como Venecia y Génova, a las cuales Alejo había concedido derechos comerciales en Constantinopla, se convirtieron en los objetivos de sentimientos antioccidentales debido al resentimiento existente hacia los francos o latinos. A los venecianos en especial les importunaron sobremanera dichas manifestaciones del pueblo bizantino, teniendo en cuenta que su flota de barcos era la base de la marina bizantina. Federico Barbarroja (emperador del Sacro Imperio Romano) intentó conquistar sin éxito el Imperio durante la Tercera Cruzada, pero fue la cuarta la que tuvo el efecto más devastador sobre el Imperio Bizantino en siglos. La intención expresa de la cruzada era conquistar

Egipto y los bizantinos, creyendo que no había posibilidades de vencer a Saladino (sultán de Egipto y Siria y principal enemigo de los cruzados instalados en Tierra Santa), decidieron mantenerse neutrales. La reticencia bizantina a implicarse en la Cruzada, la toma del control de la expedición por parte de los venecianos puesto que sus dirigentes no podían pagar el transporte de las tropas y la codicia por parte de los jefes cruzados de los tesoros de Constantinopla hicieron que los cruzados tomaran por asalto Constantinopla en 1204, dando origen al efímero Imperio Latino (1204-1261). Por primera vez desde su fundación por Constantino, más de 800 años antes, la ciudad había sido tomada por un ejército extranjero. El poder bizantino pasó a estar permanentemente debilitado.

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