Grecia escultura

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Published on September 26, 2016

Author: arte_sancho

Source: slideshare.net

1. 8 LA ESCULTURA GRIEGA http://www.artecreha.com/raices-del-arte-europeo-grecia.html http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=PRPpiDEDc6E Obras: Friso de las Panateneas de Fidias, Doríforo de Policleto y Laocoonte y sus hijos CARACTERÍSTICAS GENERALES: • Importancia del hombre. El canon: belleza, número, proporción • Materiales: piedra o mármol; bronce. Técnica criselefantina • Escultura de bulto redondo y relieves (adaptación al marco arquitectónico) • Escultura policromada y firmada por su autor. ETAPAS: - Período arcaico (ss. VII-VI a.C.) • Influencias orientalizantes. Progreso hacia el naturalismo (domina la frontalidad y la simetría) • Kurós y koré. Dama de Auxerre - Período clásico (V –IV a.c.) • Primer clasicismo: Se abandona la frontalidad. Movimiento. Auriga de Delfos • Clasicismo pleno: Naturalismo e idealización Autores: Mirón: El discóbolo Fidias: Friso de las Panateneas Policleto: El Doríforo • Segundo clasicismo: Crisis de la polis; surgen nuevos planteamientos artísticos: interés por el retrato psicológico; nuevos conceptos más emocionales. Autores: Práxiteles (Afrodita de Cnido), Scopas, Lisipo - Período helenístico (ss. III-I a.C.) • Realismo; sentimiento (pathos); barroquización; aparecen personajes humildes (no sólo héroes) • El Laocoonte y sus hijos

2. 8 CARACTERÍSTICAS DE LA ESCULTURA GRIEGA El estudio de la escultura griega constituye un capítulo fundamental en la Historia del Arte, ya que ha sido durante siglos referencia fundamental de toda la escultura occidental. Se han conservado, sin embargo, pocos originales de la época griega, por lo que nuestro conocimiento se basa sobre todo en las copias realizadas durante la época romana. Los artistas griegos partieron de lo ya realizado por asirios, babilonios y egipcios para desarrollar su propio lenguaje, definido por una permanente búsqueda de nuevas soluciones para plasmar la figura humana. La escultura es el lenguaje que mejor refleja la búsqueda de los artistas griegos por alcanzar y plasmar sus ideales de belleza, expresión, movimiento y volumen. Los materiales preferentemente utilizados por los escultores griegos fueron la piedra caliza y el mármol, materiales a los que aplicaban policromía y también el bronce, trabajado mediante el método de la cera perdida. La técnica de trabajo del bronce ofrecía al artista mayor libertad al requerir un modelado previo en el que se podía rectificar. Es, además, un material que no se rompe, al contrario que el mármol, más frágil en las partes salientes, lo que permite que las figuras adopten mayor variedad de posturas. Se conservan, sin embargo, pocos bronces griegos, pues se fundía, en caso de necesidad, para otros usos. También se utilizaron la madera y el hierro. Famosas fueron las estatuas criselefantinas realizadas en marfil y oro. La escultura griega está estrechamente unida a la arquitectura. La decoración de los templos se realizaba mediante relieves escultóricos (metopas, frisos y frontones) y la escultura exenta estaba destinada fundamentalmente al interior de los templos (estatuas de culto o de carácter votivo). Su finalidad es religiosa, aunque también encontramos esculturas de carácter conmemorativo y funerario. En cuanto a los temas, la mitología ocupa un lugar importante, pero realmente el tema principal de la escultura griega es el cuerpo humano, reflejo del lugar central que el individuo ocupa en el pensamiento griego. En el estudio y representación del cuerpo humano plasman los griegos su concepto de belleza ideal, concepto que ha perdurado hasta nuestros días. EVOLUCIÓN DE LA ESCULTURA GRIEGA La escultura griega experimenta a lo largo de su historia una importante evolución alcanzando la perfección en la época clásica, en la que se representa al ser humano en su plenitud física. Los criterios de comparación que debemos seguir para estudiar su evolución son la anatomía, el movimiento, la expresión y el volumen, entre otros.

3. 8 Los escultores demuestran en sus obras un perfecto conocimiento anatómico, así como el deseo de establecer las correctas proporciones del cuerpo humano de las que se desprende la belleza ideal. El cuerpo humano será representado desnudo. En principio, solo el cuerpo del hombre y más tarde, también el de la mujer. En este caso se recurrirá a la llamada “técnica de paños mojados” que permiten apreciar la anatomía femenina sin mostrarla directamente. El artista tiene como una única fuente de inspiración la Naturaleza, que debe imitar (mimesis), pero corrigiendo sus defectos, idealizándola. En la evolución de la escultura griega podemos distinguir tres etapas: la época arcaica, la época clásica y la época helenística. LA ÉPOCA ARCAICA (SIGLOS VII – VI A.C.) Las primeras manifestaciones escultóricas griegas aparecen en el siglo VIII a.C. Se trata de pequeñas figuras de carácter votivo o religioso. También encontramos esculturas de madera, llamadas xoana, que servían como imágenes de culto. Sin embargo, la gran escultura pétrea aparece a mediados del siglo VII a.C. y recibe profundas influencias del arte egipcio. Esta influencia se percibe en la técnica de trabajo, consistente en dibujar los contornos de la figura en las caras de un bloque de piedra para ir cincelándolas después hacia dentro, lo que da lugar a la llamada estatua-bloque. También se aprecia en el propio concepto de la figura humana, monumental, hierática, sin movimiento, con un tratamiento geométrico de su anatomía... Las obras más representativas de este periodo son los llamados kuroi (plural de la palabra kuros que significa joven) y korai (equivalente femenino en plural, cuyo singular es koré). No se trata de retratos individuales, sino de estatuas idealizadas votivas y conmemorativas, dedicadas a los dioses y que en algunos casos se colocaban sobre las tumbas. El kuros es un joven que se representa desnudo, ancho de hombros y de cintura estrecha, posando frontalmente en perfecta inmovilidad, con una pierna ligeramente adelantada. Tiene los brazos pegados al cuerpo con los puños generalmente cerrados. Esta postura, de avance ritual, es característica de la escultura egipcia. En el rostro, los ojos son prominentes y la boca esboza la llamada “sonrisa arcaica” que tal vez simboliza el gozo en el más allá. Llevan una larga cabellera ceñida por las sienes con una cinta. El esquematismo con que están realizadas estas obras puede apreciarse en el tratamiento de su anatomía o de la cabellera. Un eje vertical divide el cuerpo en dos partes destacando su casi perfecta simetría. Todas estas características (el colosalismo, el tratamiento esquemático, la frontalidad, el concepto de estatua-bloque, la inmovilidad…) reflejan la influencia de la estatuaria egipcia. Son numerosísimos los kuroi conservados. Entre ellos cabría destacar: Cleobis y Bitón, el kuros de Cabo Sunion y el kuros de Anavyssos Las korai. Son figuras femeninas vestidas, a diferencia de los kuroi, que responden también a un esquema fijo. Se han encontrado menos ejemplos que de kuroi y no tienen sus colosales dimensiones. Eran probablemente exvotos pues aparecen en santuarios y llevan ofrendas en sus manos. Posan inmóviles, de frente, esbozando también una tímida sonrisa. Llevan el cabello peinado en largas trenzas. Una de sus manos aparece extendida, ofreciendo un don

4. 8 (fruto, flor o animal) a la divinidad, o bien sobre el pecho en actitud de súplica o agradecimiento. Con la otra mano se recogen el vestido en el que el artista realiza un minucioso estudio de los pliegues. Pueden llevar dos tipos de vestimenta: el peplo dórico de lana, pesado y grueso, que no deja adivinar las formas del cuerpo, o el jitón, la túnica jónica, una túnica larga de manga corta realizada en fino tejido de lino que sí permite adivinar las formas del cuerpo humano y que presenta abundancia de pliegues. Sobre esta túnica solía colocarse el himatión cruzado diagonalmente sobre el hombro derecho y bajo el brazo izquierdo. Uno de los mejores ejemplos de este tipo de figuras es la koré del peplo. Obra también importante de la época arcaica es la Dama de Auxerre. Además de los jóvenes atletas y las jóvenes oferentes, en la etapa arcaica hay otra iconografía interesante que pone en relación, con cierto carácter narrativo, al hombre con los animales. En esa línea hay que situar las estatuas conocidas como el Móscoforo, el Jinete Rampin y Apolo Strangford. Se percibe en ellas la evolución hacia un mayor naturalismo Ya desde la época arcaica la arquitectura se convertirá en el marco idóneo para la escultura y, así, metopas, frisos y frontones albergarán la narración plástica de los mitos griegos. Los frontones del templo de Afaia en Egina muestran temas relacionados con la guerra de Troya. Estas obras marcan la transición al clasicismo (disminuye la frontalidad, los miembros comienzan a flexionarse...) LA ÉPOCA CLÁSICA (SIGLOS V – IV A. C.) La palabra “clásico” define algo cuyo valor es tan universalmente aceptado que supera las barreras de su propia época y se convierte en un modelo casi intemporal. Tras los constantes avances de la escultura a lo largo de la época arcaica, en el segundo cuarto del siglo V a.C. llegamos a los inicios del clasicismo. Muchos cambios se han producido desde las primeras representaciones de la figura humana. El escultor posee ya un perfecto conocimiento de la anatomía del cuerpo humano, que se concibe como un “edificio” cuyas partes deben mostrar claramente sus líneas de separación y articulación (diartrosis).

5. 8 Se abandona la frontalidad e inmovilidad que caracterizaban a las esculturas de la época arcaica y a la rigidez de las obras de esta época se opone ahora un reposado equilibrio. Todo el peso del cuerpo descansa en una pierna y la contraria aparece flexionada. Como respuesta a este desequilibrio la cabeza gira lateralmente y las líneas de los hombros y las caderas se inclinan suavemente. Esta oposición armónica entre las diversas partes del cuerpo humano, unas en movimiento o tensión y otras, sus simétricas, en reposo, recibe el nombre de contrapposto. Los ropajes adquieren una caída más natural y el tratamiento de los pliegues será una de las preocupaciones de los escultores en la época clásica. El periodo clásico supone el logro de la representación de la belleza física ideal, una belleza que reside en la relación armónica de las diferentes partes entre sí y con el todo, armonía que se consigue mediante la utilización de un módulo que permite establecer las proporciones ideales del cuerpo humano, el canon. Etapas: - Primer clasicismo o periodo severo (1ª mitad siglo V a. C.): Fontones de Zeus en Olimpia, Relieves del Trono Ludovisi, Auriga de Delfos, Tiranicidas… - Clasicismo Pleno (2ª mitad siglo V a. C.). Discóbolo de Mirón, Friso del Partenón de Fidias y Doríforo de Policleto. - Segundo Clasicismo (siglo IV a. C.). Apoxiomeno de Lisipo, Ménade de Scopas y Afrodita de Praxíteles El prólogo al periodo clásico se conoce como estilo severo (480-450 a.C.) y su obra más representativa es el Auriga de Delfos. Data de 474 a de C. El artista logra crear una tensión entre los elementos arcaizantes, estáticos, y elementos nuevos. La postura inmóvil y la rigidez de los pliegues verticales de la parte inferior recuerdan al fuste dórico. Pero muestra aspectos de una viveza inédita: la simetría queda rota por el brazo que se proyecta hacia adelante sosteniendo las riendas del carro. La cabeza, esférica, gira levemente a la derecha. El rostro expresa toda la fuerza interior a través de los ojos (incrustados de esmalte y ónix), llenos de vida, acentuada por la policromía de los labios, aunque dentro del idealismo característico de la estatuaria griega. Otro ejemplo es el llamado TRONO LUDOVISI en el que apreciamos ya la pérdida de la rigidez arcaica: los cuerpos se doblan y adquieren una ondulación flexible. Los paños ofrecen suaves transparencias que dejan ver el cuerpo femenino. La transición del estilo severo a la época clásica plena está representada por Mirón, Policleto y Fidias. Mirón, gran escultor y broncista, gozó de extraordinario prestigio. Es el autor de una de las obras más famosas de la escultura griega: el Discóbolo, que representa un avance decisivo en el estudio del movimiento, de la tensión muscular y de la integración de la figura en el espacio. El discóbolo o lanzador de disco, desarrolla su movimiento en un instante fugaz. La composición es muy atrevida, curvilínea en espiral, contrapesada por las líneas quebradas de brazos y piernas. Esta composición multiplica los puntos de vista, logrando transmitir la sensación de instantaneidad. El estudio anatómico: músculos perfectamente definidos, aunque algo planos. Estamos casi a un paso de la perfección, pero aún no se ha logrado la plenitud anatómica de esculturas posteriores. A pesar del dinamismo compositivo,

6. 8 la obra es bastante inexpresiva, no hay relación alguna entre la tensión muscular y el esfuerzo físico que se le supone al atleta en el momento de máxima concentración y la expresión del rostro, que parece ajeno a lo que el cuerpo ejecuta. Policleto recogió sus ideas sobre la representación de la figura masculina desnuda en una obra ya desaparecida, titulada Canon. La mayor preocupación de Policleto como escultor era establecer la equilibrada relación de las partes y entre cada una de ellas con el todo, relación en la que radica la armonía (euritmia) de las figuras. Policleto aplicó las enseñanzas recogidas en su libro a la más famosa de sus esculturas, el Doríforo, en la que el artista quiso representar el sistema de proporciones ideales del cuerpo humano, basándose en la utilización de un módulo aritmético, de modo que la altura total de la figura es de siete cabezas. El otro gran escultor del siglo V es Fidias. Su obra y vida está ligada a Pericles y al esplendor de Atenas. Dirige las obras del Partenón y es el responsable de los conjuntos escultóricos que decoran los frisos, los conjuntos escultóricos de los frontones y las metopas. Su fama se basa en la grandeza de su escultura de la diosa Palas Atenea, de tipo crisoelefantino, las obras del Partenón y una representación de Zeus olímpico. En su obra destaca: la belleza serena de los rostros, la flexibilidad y transparencia de los paños, la combinación de equilibrio y vida. La serena grandiosidad de las figuras, exquisitas en sus proporciones. Los frontones destacan por su sabia composición y la belleza y grandiosidad de las actitudes. En el siglo IV a. C. (Segundo Clasicismo) tras el final de la Guerra del Peloponeso, comienza una nueva etapa en la historia de Grecia, en la que asistimos a la crisis de la polis clásica como modelo político y social. Atenas, privada de su hegemonía política, deja de ser el principal centro de la actividad artística. En el arte se producen importantes transformaciones. Nos encontramos ahora con un interés más acusado por lo individual, un tratamiento más humanizado de la figura humana, expresiones en los rostros que reflejan una cierta melancolía y actitudes más complejas, rasgos todos ellos que anuncian ya el helenismo (humanización de los dioses). Los cánones se alargan. Los tres grandes escultores del s. IV son Praxíteles, Scopas y Lisipo.

7. 8 Praxíteles. En sus obras los dioses aparecen como seres humanos de formas graciosas y blandas, desprovistos de la majestad y la seriedad de épocas anteriores. Sus figuras tienen una expresión vaga y soñadora. El autor se sirve de la llamada “curva praxiteliana” que proporcionan languidez al cuerpo al apoyar indolentemente el brazo mientras la cadera se curva. En el rostro utiliza el “esfumato”, puliendo la superficie del mármol, sobre todo las cejas y los ojos. Estos dioses nos transmiten unos estados melancólicos del alma, la intensa nostalgia, o el mundo de ensueño en que éstos habitan. Sus obras más destacables: HERMES DE OLIMPIA, VENUS DE ARLÉS, AFRODITA DE CNIDO. Scopas fue uno de los más creativos y originales escultores griegos. Su obra refleja una concepción enormemente dinámica en el ritmo compositivo, en la intensa vivacidad con la que se representan los pliegues de los vestidos, en la torsión que imprime a los cuerpos... Sus rostros tienen una mirada profunda y una intensa expresión dramática, el pathos, que los hace aparecer como auténticos héroes de tragedia. “Ménades”. Lisipo fue el escultor predilecto de Alejandro Magno que solo quiso ser retratado por él. Fue autor de célebres retratos, como el de Sócrates. Su obra más famosa es el Apoxiomeno que representa a un atleta mientras se limpia el sudor del cuerpo y no en un momento heroico. Crea en esta obra un nuevo canon de belleza masculina, en el que la altura del cuerpo es de ocho cabezas, transformando el sistema de proporciones de la época clásica en su deseo de representar a los hombres tal y como el ojo humano los ve. LA ÉPOCA HELENÍSTICA http://www.youtube.com/watch?v=a0bf2OCV8lk&feature=player_detailpage Será la última gran etapa en la historia del arte griego. Alejandro Magno, hijo de Filipo II de Macedonia, crea un gran imperio, llevando la civilización griega a lugares muy lejanos (Egipto, Asia Menor, Persia, Siria, Babilonia…) e incorporando elementos muy heterogéneos procedentes de culturas diversas. En el arte se producen cambios muy profundos. Nos han llegado numerosos ejemplos de esta época. La extensión geográfica que abarca el imperio de Alejandro Magno explica la existencia de focos regionales o escuelas con acusadas diferencias estilísticas. Sin embargo, sí encontramos algunos rasgos comunes: - En la escultura de la época helenística se produce un extraordinario enriquecimiento temático. La representación del ser humano abarca desde la infancia hasta la vejez. - Refleja todo tipo de emociones y sentimientos, se acentúa la expresividad en los rostros y en las actitudes. - El escultor trata los temas con un gran realismo, especialmente en los retratos, alejados de cualquier idealización y dotados de una profunda penetración psicológica. En este realismo vemos ya un claro precedente del retrato romano. - Los esquemas compositivos serán complejos y se utilizarán audaces puntos de vista, abandonando en numerosas ocasiones el punto de vista frontal de la escultura clásica.

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9. 8 ESCUELAS: - La Escuela de Alejandría. Gusto por las alegorías, como la de El Nilo (se representa al río como figura humana, rodeado de otros elementos que lo identifican). - La Escuela de Pérgamo. Son famosas sus grandes composiciones, heroicas, de fuerza patética y gran intensidad emotiva, como el Monumento de Atalo I (para conmemorar la victoria frente a los galos, del que se conservan algunas figuras exentas de gran realismo, hasta el extremo de identificarse claramente sus rasgos raciales) o los Relieves del Altar de Zeus en Pérgamo (la obra cumbre de este tipo por los efectos de dolor y esfuerzo, perfectamente logrados al tallar la anatomía, el tema es La Gigantomaquia o lucha entre los dioses y los gigantes). - La Escuela de Rodas. Gusto por lo colosal y gigantesco, por el movimiento contorsionado y por la expresividad, sobre todo los gestos de dolor de los rostros. Ejemplos el Coloso de Rodas (gigantesca escultura a la entrada del puerto de Rodas, bajo la cual pasaban los barcos, una de las Siete Maravillas del mundo antiguo), el Fauno Barberini (de un realismo extremo) la Victoria de Samotracia (con las alas desplegadas y el cuerpo hacia adelante, desafiando al viento, mostrando una gran maestría en el estudio de los ropajes, que se hacen transparentes al pegarse al cuerpo por efecto del viento), el Conjunto de Laoconte (de Agesandros, Polidoros y Atenodoros, famoso por su expresividad y la representación del dolor mediante la anatomía en tensión por el esfuerzo físico, resumen del barroquismo helenístico o el conjunto escultórico del Toro Farnesio (realizado por Apolonios y Tauriscos, representa el momento en el que los hijos de Antíope deciden castigar a Dirce, que había tratado cruelmente a su madre, arrastrándola con un toro hasta morir). - Atenas: Destaca el escultor Apolonio, con obras como el Torso Belvedere y el Pugilista, de extremo realismo, mostrando el alejamiento helenístico de los ideales clásicos de los siglos V y IV a.C.

10. 8 INFORMACIÓN PARA REALIZAR LOS COMENTARIOS DE OBRAS - ESCULTURA GRIEGA DORÍFORO. Policleto. Mediados s V a. C. (450 a. C.). Período Clásico Identificación de la obra. El autor de esta obra es Policleto, escultor que se sitúa en el siglo V a. C., en pleno desarrollo del clasicismo griego. La obra es una copia en mármol y de bulto redondo. Representa a un atleta que porta una jabalina. Descripción y comentario. Muestra las características técnicas más importantes del clasicismo: una búsqueda de la armonía a través del establecimiento de un canon, que Policleto fija en la cantidad de 7 cabezas como medida de la estatura del atleta. La armonía en el arte griego consiste en una proporción de cada una de las partes con el todo. El Doríforo es además un perfecto estudio anatómico, en el que se advierten toda una serie de criterios geométricos en la solución de algunas partes de cuerpo: las curvas del pliegue inguinal y del arco torácico son segmentos de circunferencia, cuyos centros coinciden en el ombligo; la cabeza es esférica (símbolo de perfección en la parte más noble del hombre), adaptándose por ello el cabello a la misma a través de su peinado plano; y la cara se divide en tres segmentos, el correspondiente a la frente, el de la nariz y el de la boca. También se aprecia la diartrosis, pues las articulaciones reflejan movilidad a pesar del movimiento pausado, y las extremidades aparecen claramente diferenciadas del tronco. Otra de las características del clasicismo es el contraposto, aquí expresado en el apoyo de la figura en una de sus piernas, mientras que la otra toca el suelo levemente con los dedos de los pies. Supone una ruptura con el principio o ley de frontalidad, al producirse una ruptura en la horizontalidad de las caderas. La obra responde a la austeridad, elegancia y belleza atlética de las obras de Policleto. Un reflejo del clasicismo es la contención expresiva de la figura, que no delata sentimientos exaltados sino un gran equilibrio interior. El Doríforo es un joven lancero, tal vez Aquiles, que no obstante se convierte en una idealización del cuero humano, como tal, de su belleza, y en última instancia del Hombre en sentido abstracto y absoluto. Valoración. Policleto personaliza de un modo ejemplar la importancia de los broncistas de la escuela de Argos, en el Peloponeso (a la que el autor pertenece), ya que a su enorme importancia artística hay que añadir sus aportaciones a la evolución de la escultura y a su labor teorizante como podemos comprobar en su obra “Kanon” (la norma), que como señala el título es una recopilación de su concepto de la escultura, en el que el autor plasma sus minuciosos estudios de la proporcionalidad del cuero humano y su idea de que la belleza se encuentra en la propia armonía de ese mismo cuerpo. Su actividad se centró en su ciudad de Argos durante su primera juventud aunque acude a la ciudad de Atenas justo en el momento de mayor actividad artística con la reconstrucción de la Acrópolis. Aun así es Fidias quien prácticamente monopoliza el mecenazgo público, y por ello Policleto debe conformarse con encargos particulares, naciendo desde entonces una fuerte rivalidad entre ambos escultores. Al llegar las guerras del Peloponeso marcha de Atenas para regresar a su ciudad natal, donde, ya anciano, realizó una ingente obra escultórica como es el caso de la crisoelefantina de la diosa Hera y la decoración del “Hereo de Argos” (templo dedicado a la diosa). Se data su actividad entre el 450 y el 420 a. C. Otra obra es el Diadúmeno, bello joven atleta atándose las cintas a la cabeza. En comparación

11. 8 con el Doríforo, el cuerpo ha perdido robustez masculina y ha ganado en gracia, un tanto femenina, y delicadeza. Partiendo desde el período arcaico (siglo VII y VI a. C.) de inspiración oriental (rigidez y frontalidad en las representaciones) el clasicismo aspira a alcanzar la perfección en la representación del cuerpo humano, lo que responde a la visión antropocentrista de la cultura griega, que se aleja del sentido teocrático y, por tanto, del hieratismo oriental. En el clasicismo las esculturas tendrán un carácter naturalista aunque con tendencia a una idealización que expresa el modelo de belleza ideal. El naturalismo se aprecia en una descripción anatómica realista y pormenorizada de los modelos. La escultura clásica influirá en el arte romano y servirá de inspiración para los artistas del Renacimiento (se recuperará el contraposto y la misma forma idealista de reflejar el cuerpo humano que en Grecia) y del Neoclasicismo. LOS RELIEVES DEL PARTENÓN. 447 AL 432 A. J.C. FIDIAS http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=jVvZ9CbiC-0 Tradicionalmente se ha atribuido la decoración escultórica del Partenón —ubicada en frontones, metopas y friso- a Fidias, aunque es difícil precisar qué parte del trabajo es obra de su taller. Realizó también la grandiosa estatua de la diosa Atenea de su interior. El material que se usó era de gran calidad, las mejores placas de mármol del Pentélico. La técnica escultórica empleada se basaba en la combinación de los distintos tipos de relieve: rehundido, bajo, medio y alto relieves -incluso aparece verdadera escultura exenta que surge del muro-. La técnica de resaltar la anatomía del cuerpo debajo de la vestimenta, o técnica de paños mojados, es la que va a encumbrar la figura de Fidias a la fama o al Olimpo de sus dioses, como gran escultor que va a ser imitado durante todos los tiempos. FRONTONES: - El frontón occidental representaba la contienda de Atenea y Poseidón por el patronato de Atenas. - El frontón oriental ilustraba el nacimiento de Atenea de la cabeza de Zeus. En las METOPAS, un total de 92 cuadros de metro y medio de altura en altorrelieve, se representaron: - la gigantomaquia —lucha de los dioses y los titanes— en el lado este, - la centauromaquia —contienda de los lapitas con los centauros—es el tema que se representaba en las 32 metopas del lado sur del Partenón, en las que se narra el cruel enfrentamiento entre los dos grupos. - y la amazonomaquia -batalla contra las amazonas y los bárbaros en la guerra de Troya— en el lado occidental. - Las metopas del lado norte, probablemente dedicadas a la destrucción de Troya, están prácticamente perdidas. La elección de los temas no es casual: la gigantomaquia recordaba que Atenas había vencido en la lucha contra la barbarie personificada en los persas, del mismo modo que los dioses habían vencido a los titanes e impuesto el orden en el Olimpo.

12. 8 Es en las metopas donde se representa el movimiento, más o menos violento, unido a gestos más expresivos, puesto que en dichas tallas se esculpirán las batallas míticas entre los dioses, los héroes y los humanos; es aquí donde aparecen más diferencias en la calidad de las tallas, según la maestría del escultor del taller de Fidias que las realizaba. FRISO DE LAS PANATHENEAS. Mediados S V a. C. (el 440 a.C.). PARTENÓN El FRISO, que recorría el interior de la cella (más de 160 metros), representaba el tema de la procesión de las Panateneas, festividad que se celebraba cada cuatro años en honor de la diosa. Esta idea de procesión esculpida tiene su antecedente, pero no en Grecia sino, con gran probabilidad, en el palacio de Persépolis, capital del Imperio Persa, donde habían trabajado como esclavos numerosos griegos, y que también conocían muchos comerciantes. Toda la ciudad se reunía para llevar a la estatua de la diosa un manto de lana (peplo). Todas las figuras estaban pintadas con vivos colores, pero la policromía se ha perdido. Se conoce la ubicación de estos grupos escultóricos gracias a los dibujos del pintor francés Carré, que en 1674 formaba parte del séquito del embajador de Luis XIV en la corte turca. La procesión comienza en el lado occidental y sigue caminos paralelos por los flancos norte y sur. El principio lo componen un grupo de jinetes con sus caballos encabritados, que se van serenando a medida que avanza el desfile. Delante de ellos están los carros con sus aurigas, después, un grupo de ancianos y de músicos. La ceremonia propiamente, dicha tiene lugar en el lado oriental, al que se acercan las jóvenes atenienses ataviadas con hermosos peplos. En el centro, una joven hace entrega del manto doblado a un magistrado, en presencia de la sacerdotisa de Atenea; contemplan la escena varios dioses y héroes sentados. Es un ejemplo claro del clasicismo escultórico griego: la belleza de las posturas y los gestos, el canon clásico próximo al del Doríforo de Policleto, la ausencia de rigidez en las personas, actitudes y vestidos dotan a la obra de la belleza, armonía y equilibrio que caracterizan a la escultura clásica griega. Sus figuras se relacionan, destacando su armonía y composiciones equilibradas. Adoptan posturas clásicas como el contraposto que rompe la ley de la frontalidad de la época arcaica. El movimiento es pausado, sereno. Utiliza la técnica de paños mojados que deja traslucir la anatomía a través de las vestimentas y acentúa el juego de luces y sombras dando dinamismo al conjunto. Toda la obra desprende una gran sensualidad. Hay un claro estudio anatómico y en todo el conjunto se aprecia proporción, equilibrio y armonía, característico del clasicismo griego. Estilísticamente se notan diferencias de unos relieves a otros, debido a la intervención de numerosas manos y a que unas placas se labraron en el taller y otras cuando ya estaban colocadas en el edificio. Rasgos unificadores son el modelado airoso y natural de los paños,

13. 8 el perfecto estudio de las anatomías y las expresiones serenas. Todo ello marca la cima del clasicismo en la escultura griega. El arte de Fidias aunque represente el naturalismo griego es difícil de realizar y de entender sin tener las claves del pensamiento clásico. La eterna juventud como ideal de belleza, la triunfal serenidad moral de sus esculturas, que no representan sentimientos humanos sino impasible divinidad, es a través de estos conceptos de donde se ha sacado el calificativo dado a Fidias como escultor de dioses, que ya le otorgaban en su época. La construcción del Partenón, así como la elección como escultor de su amigo Fidias, fue realizada por Pericles, gobernador de Atenas y máximo representante de su sistema democrático, que en el año 448 a. de C. trató de que la belleza del Partenón sirviera de testimonio de la altura cultural de Atenas, principal ciudad de la Liga de Delos, que acababa de vencer en las guerras Médicas a los temidos Persas. GRUPO DEL LAOCOONTE Y SUS HIJOS CLASIFICACIÓN Escultura de bulto redondo (grupo escultórico). Autores: Polidoro, Agesandro y Atenodoro; no se conocen otras obras de estos autores, ya que lo normal en el helenismo son las escuelas y no los autores individuales. Escuela de Rodas (isla griega del Mar Egeo). Es una obra del período helenístico (S.IV- I. a.C.). En concreto, esta copia del Museo Vaticano es del Siglo I a.C., copia de un original probablemente de los siglos III o IV a.C. El tema representado aquí es mitológico: el sacerdote troyano Laocoonte (figura central y de mayor tamaño), es castigado por los dioses a morir junto a sus hijos por dos tremendas serpientes marinas. Esta obra expresa como ninguna del mundo antiguo la cólera de los dioses y los castigos crueles que éstos pueden poner a los pobres mortales. Simboliza el enfrentamiento entre las fuerzas poderosas de lo incomprensible y la impotencia humana. En este caso, el sacerdote troyano de Apolo, es castigado por exhortar a sus compatriotas a no aceptar el Caballo de Troya como regalo de los griegos; los dioses al ver frustrados sus planes de destruir Troya, enviaron dos gigantescas serpientes de mar para que se apoderaran del sacerdote y de sus dos desafortunados hijos y los estrujaran entre sus anillos. En el rostro de Laocoonte se puede apreciar el dolor, no sólo físico, sino el moral al verse impotente y no poder hacer nada por sus hijos inocentes. ANÁLISIS Está realizada en mármol, pero se trata de una copia romana; el original era de bronce. La obra es de gran volumen, que es subrayado por el movimiento y la tensión de la escena. El grupo presenta una concepción bidimensional, está concebido para ser visto de frente, y no para que el espectador de la vuelta en torno a él. Por la técnica de esta obra, podemos decir que la escultura griega ha alcanzado el grado de barroquismo, como se puede apreciar en la tensión y dramatismo de los rostros cuerpos y el movimiento y la inestabilidad de todo el grupo. El personaje central, Laocoonte, de mayor tamaño, destaca por su estudio anatómico y del rostro.

14. 8 Tiene postura semisedente, que parece apoyarse en el asiento, del que cuelgan unos rígidos ropajes. Tiene la pierna derecha doblada y la izquierda retrasada, acentuando la idea de tensión. La composición se puede considerar triangular. Las figuras laterales, los hijos de Laocoonte se abren en forma de ángulos rompiendo la verticalidad. Por lo tanto, nos encontramos ante un gran desequilibrio compositivo. El movimiento forzado y la tensión del conjunto se acentúan por la disposición de las serpientes que, con sus anillos de formas sinuosas con curvas y contracurvas a la vez cierran y abren el conjunto. El cuerpo desnudo de Laocoonte es un perfecto estudio anatómico, se trata de la anatomía de un atleta ya maduro, casi decadente, pero con una musculatura hiperdesarrollada (muy propio del helenismo), que contrasta con los cuerpos menos expresivos y más clásicos de sus dos hijos. Las calidades táctiles están estudiadas con gran virtuosismo técnico: piel, cabellos, los escasos vestidos. Podemos apreciar las rugosidades y texturas de la piel, los rizos con abundante labor de trépano en barbas (presenta profundas incisiones para dar efecto de gran relieve de claroscuro), los cabellos que acentúan los efectos de luz y sombra y el acanalamiento rígido de los paños. Los rostros y gestos son tremendamente expresivos, reflejan miedo y dolor, pero lo gestual y emotivo no sólo están en los rostros, sino en los cuerpos en movimiento, en el dinamismo de la composición, en el ritmo marcado por brazos, piernas y serpientes: lo dramático, el “Pathos” se ha impuesto definitivamente. VALORACIÓN La obra pertenece al Arte Griego (S. VIII-I a.C.), y más concretamente al período helenístico (323- S.I a.C.), que se caracteriza por la pérdida del equilibrio formal y psicológico, así como la atenuación del idealismo clásico y tendencia a representar lo naturalista y el realismo extremo, aunque éste resulte desagradable o deficiente (niños, ancianos, agonizantes...), se prefiere lo feo a la belleza formal, triunfa lo anecdótico, lo recargado, lo expresivo; se alcanza la perfección en el movimiento, con escorzos, composiciones en diagonal, desequilibrio en los cuerpos, dramatismo y tensión en los rostros. Se pierde parte de la independencia e individualismo de los artistas, al concentrarse estos en talleres o escuelas. Pertenece a la Escuela de Rodas. Esta escuela, junto con la de Pérgamo, se diferencia de la de Atenas, más clásica, y la de Alejandría, más cotidiana y alegórica por el movimiento exagerado, el sentido expresivo hasta lo agónico, complicación formal y dinámica; dramatismo y patetismo, la acentuación del sufrimiento y el dolor, el gusto por lo recargado y lo barroco. Otras obras de esta misma escuela son la Victoria de Samotracia, el grupo del Toro Farnesio o el desaparecido Coloso de Rodas. La muerte de Alejandro Magno en el 323 a.C. va a suponer la pérdida de la unidad de acción del mundo griego: sus generales se repartirán su inmenso Imperio y surgirán monarquías hereditarias en Egipto, Siria, Macedonia, Pérgamo... En estos momentos se va a producir una fusión entre la cultura griega y los gustos orientales. Ahora las obras las encargarán estos ricos monarcas o grandes generales, con un gran afán propagandístico, con el deseo de mostrar su poder y su lujo. Van desapareciendo progresivamente los ideales de belleza, armonía y equilibrio del clasicismo griego. Todo este es claramente apreciable en esta obra, así como el desequilibrio y el sentido de crisis y decadencia que supone el Helenismo dentro de la civilización griega, próxima a ser dominada por Roma. Esta obra tendrá una gran trascendencia en la historia del arte. Se ocultó en Roma y se descubrió en el siglo XVI, causando un gran impacto. Miguel Ángel quedaría impresionado e influirá en su obra, así como en el Manierismo. También El Greco se sentiría atraído e influiría en su pintura. Incluso la iglesia adoptó el rostro del Laocoonte como prototipo del mártir cristiano por la expresión del dolor.

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