El arte de ser la mujer encantadora

50 %
50 %
Information about El arte de ser la mujer encantadora
Spiritual

Published on March 4, 2014

Author: 123jou

Source: slideshare.net

Description

Nunca antes en la historia ha habido una generación de mujeres tan desilusionadas, desencantadas e infelices en su matrimonio como en nuestra época. Hay por supuesto muchas mujeres que han llegado a poseer un alto nivel de felicidad; pero en muchos casos no es como la que habían soñado ni llega a la meta ansiada. Ellas se sienten por consiguiente deseosas de una vida más llena y completa. También estas mujeres necesitan ser iluminadas y comprendidas.

¿Qué es felicidad matrimonial para una mujer? ¿Es poseer una buena casa? ¿Un marido próspero? ¿Tiempo para sus talentos? ¿No tener dificultades económicas? ¿Divertirse junto a su esposo? ¿Es acaso el orgullo de ser una buena ama de casa o ser admirada por sus amigas? Todas estas cosas son importantes y algunas esenciales; pero hay una necesidad que es fundamental la de ser amada y alabada por el hombre. Sin este ingrediente la mujer no está completa; puede que sea una persona triunfadora en muchos aspectos, y feliz hasta cierto grado; pero le faltará algo. Ella no conocerá “El Paraíso.” Disfrutará la hierba mala en vez de las flores.

El Arte de Ser La Mujer Encantadora Por HELEN B. ANDELIN INTRODUCCION Ser amada y alabada es el objetivo primordial de la mujer en el matrimonio. Este libro ha sido escrito para restaurar su fe en dicho propósito, para sugerirle los principios que usted deberá aplicar para poder ganar el amor verdadero y total de un hombre. EL MAR TENEBROSO Nunca antes en la historia ha habido una generación de mujeres tan desilusionadas, desencantadas e infelices en su mattrriimoniio como en en su ma mon o nuestra época. Algunas piensan que la vida mattrriimoniiall no les ofrece lo ma mon a que ellas esperaban o soñaban. Otras se sienten desatendidas, rebajadas y a menudo desdeñadas. Cuando tratan de encontrar la causa, se ven perdidas en las tinieblas. Unas cuantas se resignan a estas circunstancias, pero las demás tienen esperanzas y buscan la respuesta. Hay por supuesto muchas mujeres que han llegado a poseer un alto nivel de felicidad; pero en muchos casos no es como la que habían soñado ni llega a la meta ansiada. Ellas se sienten por consiguiente deseosas de una vida más llena y completa. También estas mujeres necesitan ser iluminadas y comprendidas. LAS MAYORES TINIEBLAS En este vasto mar tenebroso del matrimonio hay muchas que están aún en mayores tinieblas, pues creen ser felices cuando en realidad no lo son. Viven al margen de la felicidad, pero son ajenas a su belleza. Están satisfechas con comer migajas que caen de la mesa pues nunca han probado el banquete; admiran la hierba mala porque nunca han visto hermosas flores. Están contentas con el infierno porque nunca han conocido el paraíso. EL PARAISO PARA LA MUJER ¿Qué es felicidad matrimonial para una mujer? ¿Es poseer una buena casa? ¿Un marido próspero? ¿Tiempo para sus talentos? ¿No tener dificultades económicas? ¿Divertirse junto a su esposo? ¿Es acaso el orgullo de ser una buena ama de casa o ser admirada por sus amigas? Todas estas cosas son importantes y algunas esenciales; pero

hay una necesidad que es fundamental la de ser amada y alabada el hombre Sin este ingrediente la mujer no está completa; puede que sea una persona triunfadora en muchos aspectos, y feliz hasta cierto grado; pero le faltará algo. Ella no conocerá “El Paraíso.” Disfrutará la hierba mala en vez de las flores. LAS RESPUESTAS ¿Habrá una luz que la saque de las tinieblas y la guíe al paraíso terrenal? La hay, y está basada en la ley fundamental. Toda creación se rige por leyes; no existe la casualidad. Una mujer triunfa en su matrimonio por obediencia a la ley; otra fracasa por desobediencia a ésta. Puede que ninguna de las dos comprenda dicha ley; la obediencia no siempre está basada en el entendimiento. Sin embargo, el resultado de la obediencia es invariablemente el éxito, mientras que hacer caso omiso de la ley siempre trae como consecuencia el fracaso. Debido a la ignorancia del simple funcionamiento de dicha ley o leyes, mucha infelicidad existe. Nos encontramos que una mujer es feliz, admirada y alabada por su esposo; mientras que otra no menos atractiva y admirable, igualmente digna de ser amada, se siente desencantada, infeliz y desatendida. ¿Por qué? Este libro le muestra el porqué pues expone las leyes que la mujer deberá obedecer si desea ser amada, admirada y apreciada. LA MUJER ENCANTADORA Este libro ha sido escrito para enseñarles a las mujeres cómo ser feliz en su matrimonio. Le mostrará a usted tres elementos básicos para poder tener un matrimonio feliz. 1. El amor: Puesto que la base de la felicidad de la mujer en el matrimonio es ser amada, la finalidad principal de este libro es enseñarle aquellos principios que usted deberá aplicar para despertar los más profundos sentimientos de su esposo. El amor no está destinado solamente para las mujeres jóvenes, solteras o hermosas; sino para las que lo despierten en el corazón del hombre. Si él no la ama con toda su alma, es enteramente la culpa de la mujer. El hombre deja de adorar y alabar la mujer después de su matrimonio, porque ella deja de hacer las cosas que despiertan estos sentimientos. Si ella obedece l leyes sobre las cuales el Amor se basa, encenderá un profundo e incitante sentimiento en el corazón de él.

INTRODUCCION Este libro le enseñará “El Arte de Ganar el Amor y la Adoración Total de un Hombre.” No es necesario que él conozca el método ni tome parte alguna en él. En realidad es una ventaja si lo desconoce. El arte está en despertar estos sentimientos. Esta no es misión difícil para la mujer puesto que está basada en sus instintos naturales. En nuestra complicada y altamente civilizada vida de hoy, muchos de estos instintos naturales han sido extinguidos o reprimidos. La mujer sólo tendrá que descubrir de nuevo lo que es de ella por naturaleza. 2. Sus anhelos: No solamente es el amor necesario para la mujer; si es que ella desea ser verdaderamente feliz en su matrimonio, también deberá poseer las cosas que tienen prioridad en su corazón. Ella es un ser humano con necesidades propias, así como anhelos y derechos. Por lo tanto, el arte de obtener lo que necesita en la vida, sin causar perturbaciones matrimoniales, es digno de ser aprendido. 3. Dignidad humana: También muy importante para la felicidad de la mujer es su dignidad humana. Ella no puede sufrir ofensas. Humillaciones, insultos o maltratos de su esposo sin hacer daño a su propia alma; deberá por lo tanto aprender cómo reaccionar para no sufrir. Este libro le enseñará cómo manejar estas situaciones difíciles sin dolor ni fricción; le mostrará cómo actuar cuando se le trata injustamente o con dureza. En estas páginas le señalaré los principios que usted deberá obedecer si desea sentirse feliz, amada y apreciada. Mi fin es enseñarle como ser “La Mujer Verdadera”, la que usted está destinada a ser y la cual el hombre desea para sí. Dicha mujer tiene al alcance de su mano la posibilidad de tener un matrimonio celestial y puede llevarla a la práctica sin depender de su esposo para ello. Por lo tanto, la mujer tiene en sus manos la llave de su propia felicidad. Al realizar este fin, ella no pierde su dignidad, su influencia o Su libertad sino que las gana; y es sólo así como ella podrá llegar A ocupar su importante sitio en este mundo. Cuando una mujer desempeña bien su papel, éste colma todos sus anhelos y la hace fascinante y encantadora; nunca existirá aburrimiento en su vida. La práctica de este arte femenino es agradable y llena de abundantes recompensas, numerosas sorpresas e inmensa felicidad. LO QUE ESTE LIBRO PUEDE HACER POR USTED Le enseñará: 1. Cómo es la mujer ideal (desde el punto de vista del hombre). 2. Lo que hace a una mujer encantadora a los ojos del hombre. 3. Cómo comprender a los hombres, sus puntos vulnerables,

Sus características y sus peculiaridades. 4. Cómo reaccionar a los distintos estados de ánimos y las emociones del hombre, a fin de edificar su confianza en sí mismo Y su amor propio. 5. Cómo despertar los más profundos sentimientos de amor y Ternura en él. 6. Cómo motivar al hombre para que la proteja, haga por usted y le ofrezca su verdadera devoción. 7. Cómo obtener aquellas cosas que significan tanto para usted en la vida—las cuales tiene derecho a poseer y para las que depende de su esposo; y cómo añadir encanto y amor a su matrimonio al hacerlo. 8. Cómo sacar a la luz lo mejor de su esposo sin empujones ni persuasiones. 9. Cómo comprender el papel de la mujer y la felicidad que Proviene al cumplirlo. 10. Cómo comprender el papel del hombre, el respeto debido a su vocación divina y la importancia de dicho respeto para la felicidad de los cónyuges. 11. Cómo reaccionar cuando el hombre es desconsiderado, injusto o negligente. 12. Cómo ser atractiva, inclusive adorable, a pesar de estar enojada. 13. Cómo mantener siempre abiertas las líneas de comunicación en el matrimonio, para que existan en todo momento buenas relaciones y sentimientos. 14. Cómo obtener verdadera felicidad en el matrimonio poniendo al mismo tiempo la felicidad del hombre como meta primordial. CAPITULO 1 AMOR CELESTIAL En la cuidad llamada Agra, en el norte de la India, se encuentra el TAJ May. Aunque fue construido en el siglo 17, es toda vía uno de los más hermosos edificios del mundo, y la tumba más costosa que existe. Fue construido por el soberano indio, Shah Jahan, en memoria de su esposa favorita, Mumtaz-I Mahal, nombre que significa “Orgullo del Palacio”. Mumtaz murió al nacer su decimocuarto hijo. El Shah tenía otras esposas, pero le concedió honor tan grande a sólo una: Mumtaz. ¿Dónde está nuestro Taj Mahal? ¿Nos hemos ganado amor y devoción como aquellos, de nuestro esposo? ¿Qué es el Amor Celestial? Es el amor divino que el Shafr sentía por su esposa. Al decir Celestial me refiero al amor en su más suprema forma. Este asciende de la mediocridad hacia cielo, el lugar donde pertenece. Son las flores, en vez de la hierba mala— el banquete, en vez de migajas.

¿Cree usted que este tipo de amor existe cuando un hombre frecuentemente le dice a su esposa que la ama, recuerda sus cumpleaños, la lleva a cenar a un restorán a menudo y es generoso y atento? No siempre. Estas atenciones son admirables, pero no son atributos del verdadero amor. Un esposo consciente de sus deberes podrá hacer o decir estas cosas sin ningunos sentimientos propiamente dichos hacia su esposa. El Amor Celestial es más intenso, espontáneo y dinámico que las acciones pasivas antes mencionadas. Cuando un hombre ama con todo su corazón hay un rebullir en su alma. A veces es un sentimiento semejante a la adoración lo que siente por la mujer. Otras veces se encuentra fascinado, encantado y divertido. Algunos hombres lo han descrito como una sensación de dolor. Puede este amor inclusive hacerlo sentir el deseo de apretar los dientes o morderse los labios. Junto con estas emociones que lo consumen y conmueven, él siente una ternura, un abrumador deseo de proteger y cobijar a su mujer de todo daño, peligro y dificultad. Estos sentimientos lo llevarán a derramar su amor romántico en palabras a ella, o a otra persona en quien él confíe. JUAN ALDEN Y PRISCILLA Una ilustración del Amor Celestial la hallamos en el cuento de Longfellow, basado en Juan Alden y Priscilla, en el cual Juan dice con ternura de Priscilla: “No hay tierra tan sagrada corno la que sus pies pisan, ni aire tan puro y edificante como el que ella respira. Aquí, en obsequio de ella permaneceré, y como una presencia invisible la rondaré para siempre, protegiéndola y sustentándola en su debilidad.” EL AMOR DE VICTOR HUGO Otra expresión del intenso amor de un hombre se encuentra en las siguientes palabras del escritor Víctor Hugo, sobre la mujer que él amó en la vida real: “¿Existo yo para mi felicidad personal? No; mi vida está dedicada a ella por entero. ¿Y qué derecho tengo yo para atreverme a aspirar a su amor? ¿Qué importa, mientras no se nuble su felicidad? Mi deber es seguirle los pasos, envolver su existencia en la mía; servirle de barrera contra los peligros, ofrecerle mi cabeza corno escalón, ponerme incesantemente entre ella y los sufrimientos, sin reclamar recompensa, sin esperarla . . . ¡Ay, si ella sólo me permitiera dedicar mi vida a anticipar cada uno de sus deseos, de sus caprichos; si me permitiera

besar respetuosamente las adoradas huellas de sus pies y consintiera apoyarse en mí a través de las dificultades de la vida !” Quizás le sea fácil a usted admitir que los hombres solteros puedan darle cabida a estos sentimientos, pero ¿qué del hombre casado? WOODROW WILSON Preste atención a las siguientes palabras escritas por el Presidente Woodrow Wilson a su adorada esposa Ellen, al cumplir diecisiete años de casados: “Todo lo que soy, todo lo que he obtenido en la vida te lo debo a ti... no podría ser quien soy, si de nuestra unión no obtuviera esta serena felicidad. Tú eres la fuente de mi satisfacción: y mientras te posea, y tú también seas feliz, sólo el bien y la fuerza vendrán a mí. ¡Ay, mi incomparable esposa, que Dios te bendiga y te proteja!” Y después de veintiocho años de casado escribe desde la Casa Blanca: “¡Te adoro! ¡Ningún otro Presidente más que yo ha tenido precisamente la esposa que necesitaba! Verdaderamente soy el hombre más feliz del mundo.” Y en otra carta: “No puedo pensar más que en ti cuando escribo. Mis días no están tan llenos de ansiedad y grandes responsabilidades, como lo están de ti, mi querida ausente; que todavía juegas el principal papel en mi vida, cada minuto del día.” Estos pensamientos son de una colección de cartas escritas por el Presidente Wilson, llamado “El Regalo Inapreciable”, la cual está dedicada a su esposa Ellen. Cada carta es amorosa, cálida e íntima. Algunas de ustedes pensarán que sus esposos son incapaces de tener sentimientos como éstos, o por lo menos incapaces de expresarlos. Esto es dudoso. Las tiernas y cálidas cartas del Presidente Wilson sorprenden a todos aquellos que conocían su personalidad: la de un maestro de escuela, poco emotivo. Todo hombre posee la capacidad para ser tierno, romántico y amante si la mujer despierta en él estas pasiones. ¿ES ACASO EL EGOISMO? Si usted cree que es egoísmo desear el Amor Celestial, se equivoca. Conferir este amor llena al hombre de regocijo y lo hace más hombre. Le ayuda a sobresalir y triunfar en la vida. Le da algo por lo cual luchar, vivir, y si es necesario, morir. La mujer que despierta sentimientos tan puros, llena la vida de un hombre. La que fracasa le roba de uno de sus más preciados goces.

¿Y no es el Amor Celestial el que toda mujer ha añorado desde el comienzo del mundo? ¿Recuerda usted de pequeña el infantil sueño de su imaginación en el que usted era una hermosa princesa que es rescatada de un gran peligro por un príncipe encantador? Y no le suplicaba él acaso que le otorgara su mano en matrimonio, y le ofrecía su vida si era necesario para hacerla feliz? Volvamos al sueño de nuestra niñez, pues es el Amor Celestial. ¿Cuáles son las cualidades que inspiran el Amor Celestial en el corazón del hombre? Para saberlo tendremos que saber los principios sobre los cuales se basa este amor. Estudiaremos “La Clase de Mujer que el Hombre Desea”, la cual despierta sus sentimientos de adoración, respeto y amor. Para que exista una condición propicia que haga crecer el Amor Celestial, la mujer deberá a su vez amar al hombre profundamente. Los mismos principios que despiertan el amor en el corazón de él, harán que la mujer lo ame y admire profundamente a su vez. CAPITULO II “LA MUJER IDEAL DESDE EL PUNTO DE VISTA DEL HOMBRE Para poder comprender el ideal seleccionado por el hombre tendremos que ver a la mujer a través de los ojos de éste. Debemos librarnos de todas las ideas preconcebidas, pensamientos, o prototipos de encanto femenino. No sabemos lo que gusta a los hombres, pues no somos hombres. Las ideas de ellos sobre como ha de ser la mujer perfecta son completamente distintas de las nuestras. Las cosas que nosotras admiramos en otras mujeres raras veces son atractivas para los hombres. Sin embargo, las características que la mujer promedio ignora o condena en otra mujer, son a veces las que la hacen encantadora a los ojos del hombre. Las mujeres son ciegas a sus propios encantos, razón por la cual es a menudo difícil para ellas saber lo que el hombre prefiere. Esta diferencia en puntos de vista está ilustrada en La Feria de las Vanidades, de Thackeray. Por ejemplo, Amelia, uno de sus principales personajes, no era admirada por sus amistades femeninas. “Ella es sólo fachada y además insípida,” comenta una dama; otra pregunta, “¿Qué puede haber hallado Jorge en esa criatura?” Entonces Thackeray añade unas cuantas observaciones suyas: “¿No ha oído usted en su trato social, querido lector, comentarios similares hechos por buenas amigas que se preguntan qué encanto podrá alguien ver en la Señorita Smith, o qué puede haber

llevado al Comandante Jones a declarársele a esa tonta, insignificante y fatua Señorita Thompson?” ¿Y qué piensan los hombres sobre Amelia? La consideran “una pequeña diosa doméstica, amable, lozana, sonriente y simple, digna de ser adorada.” ¿No se ha preguntado usted alguna vez qué es lo que cierto hombre ve en tal mujer? En su opinión ella no posee ninguna atracción; sin embargo, él la adora. La fascinación que los hombres sienten por ciertas mujeres es una interrogativa para las demás. Aun cuando les pregunten el “porqué”, ellos no pueden explicar el hechizo que los envuelve. ¿Y no ha conocido usted también, mujeres que parecen poseer todas las cualidades que agradan a los hombres; sin embargo, pasan inadvertidas, abandonadas y a menudo son desdeñadas? Conozco una joven que estaba perdiendo a su esposo por causa de otra mujer, y al descubrirlo se miró en el espejo a sí misma: “No encuentro ningún defecto en ti.” Ella estaba ciega a sus propias faltas; no podía ver de lo que carecía, pues se miraba a sí misma a través de sus ojos de mujer. Esta ceguera por parte nuestra hace que nos pasemos incontables horas en nuestra apariencia, y aún así no logramos lucir encantadoras a los ojos de los hombres. Y cuando llegamos a la edad madura, tememos ver las arrugas y los músculos flojos (los cuales vienen, a pesar de todos los esfuerzos que hacemos por evitarlos). Nos aferramos a la falsa idea de que estarnos perdiendo nuestra belleza y con ella la admiración y el cariño de nuestros esposos. ¡Si sólo nos pudiéramos dar cuenta de que el verdadero encanto femenino es duradero! La apariencia es importante, pero no en extremo. Una mujer deberá tener mucho más que ofrecerle a un hombre que una fachada atractiva si ha de ganar su corazón. Si usted se fija, observará que hay muchas mujeres hermosas que han perdido a sus esposos; y si mira más allá verá otras que no son singularmente atractivas (en nuestra opinión); sin embargo poseen la completa devoción de un hombre. En nuestro estudio del tipo de mujer que el hombre desea, debemos recordar por lo tanto que él juzga por una norma distinta. ¿Cuáles son sus normas, y qué considera él “La Mujer Ideal”? Voy a tratar de crear este ideal en su mente: “La Mujer Ideal, desde el punto de vista del hombre.” Usted no puede llegar a una meta desconocida. Para poder hacerlo, debe tener una imagen mental de la mujer que debería ser, la que el hombre desea. A la vez que dicha imagen esté bien formada en su mente, la atraerá. Usted tendrá la tendencia de ser igual.

“Pero,” usted se preguntará, “ difiere este ideal con cada hombre?” Por supuesto ellos tienen diferentes gustos. Algunos desean que la mujer sea callada y discreta, otros la prefieren vistosa y atrevida, y aun otros quieren que sea dramática o extremadamente amorosa. A unos les gustan altas y rubias, otros las prefieren trigueñas y bajitas. Hay los que aprecian las habilidades culinarias o destreza en la costura, mientras otros insisten en que un buen sentido del humor es más importante. Hay muchos tipos distintos de hombres en el mundo, y no todos desean poseer el mismo tipo de mujer. Pero aun con sus diferencias, los hombres tienen básicamente los mismos gustos. Hay ciertas cualidades que tienen atracción universal, y sólo éstas despertarán el amor de él. Son estas cualidades las que analizaremos en nuestro estudio de “La Mujer Ideal.” Lo ANGELICAL Y LO HUMANO La mujer ideal desde el punto de vista del hombre, está dividida en dos partes. La primera parte la componen sus cualidades espirituales. A ésta le llamaremos el lado Angelical. La segunda comprende sus características humanas; por lo tanto le llamaremos la Humana. El conjunto que el adora.

Estas dos cualidades unidas constituyen la mujer perfecta desde el punto de vista del hombre. Ambas son esenciales para ganar su amor total. Las mismas cualidades separadas despiertan distintos sentimientos en el corazón del hombre: las Angelicales promueven un sentimiento tan puro que se aproxima a la adoración. Las Humanas, igualmente esenciales, fascinan y divierten al hombre. Las Angelicales le traen profunda felicidad, mientras que las Humanas despiertan en su corazón un tierno sentimiento, así como el deseo de proteger y cobijar. Juntas, todas estas cualidades hacen a la mujer adorable y encantadora. Cuando una mujer tiene las características Angelicales y las Humanas, se gana el corazón y el alma del hombre. Este es el tipo de mujer que él amará más que a su propia vida, y a la misma vez le dará propósito y sentido a su existencia. “DAVID COPPERFIELD” Una magnífica ilustración de lo Angelical y lo Humano en una mujer la hallamos en la historia de David Copperfield, escrita por Charles Dickens. Nuestro ideal, sin embargo, no lo representa aquí una sola mujer, sino dos: Agnes y Dora. AGNES Agnes representa el lado Angelical de nuestro ideal, el que inspira la adoración. David Copperfield conocía a Agnes desde su infancia, y la adoraba desde la primera vez que la vio. El relato a continuación describe lo que sintió él al conocerla: “El señor Wickfield (padre de Agnes), tocó a la puerta que se hallaba en un rincón de la habitación empanelada en madera, y una niña de mi edad poco más o menos, corrió a besarlo. En su cara vi inmediatamente la dulce y plácida expresión de la dama cuyo retrato había contemplado en los bajos (su madre). En mi imaginación me parecía como si el retrato se hubiera hecho mujer y el original permanecido infantil. Aunque su cara era viva y alegre, poseía una paz dentro de sí y en torno suyo que nunca olvidaré. Esta era su pequeña ama de casa, su hija Agnes, me dijo el señor Wickfield. Cuando oí su modo de decirlo, y vi cómo le tomó la mano, adiviné cual era el principal motivo de su existencia. Ella llevaba una friolera cestita colgada de su costado, conteniendo llaves, y lucía el ama de casa más formal y discreta que podría haber tenido aquella antigua casa. Escuchando a su padre con una agradable expresión en el rostro según le hablaba de mí, cuando éste hubo concluido ella le propuso a mi tía subir a ver el cuarto que me tenían destinado. Todos subimos juntos, ella delante. Al entrar vi que era una espléndida y antigua habitación,

con vigas de roble, ventanales en forma de rombos, y la ancha balaustrada que llegaba hasta arriba. “No pude recordar dónde o cuándo en mi infancia había visto el diáfano cristal de la ventana de una iglesia; ni siquiera recuerdo su figura. Pero sí sé que cuando la vi voltearse a la cincelante luz de la vieja escalinata, aguardándome en los altos, pensé en aquella ventana, y asocié su sosegada brillantez con Agnes Wickfield a partir de aquel momento, y para siempre.” David y Agnes se hicieron íntimos amigos. Ella le daba consuelo, comprensión, simpatía y camaradería. “Como si,” escribe él, “en el amor, el gozo, el dolor, las esperanzas, los desengaños, y en todas las emociones, mi corazón se tornara hacia ella con naturalidad, y allí encontrara siempre refugio y amistad.” Agnes siempre tuvo una santa y apacible influencia sobre David. Cierta vez, hallándose en un momento apretado y tenso, él dijo, “Por alguna razón, cuando le escribía a Agnes una noche, próximo a mi ventana abierta, el recuerdo de sus apacibles ojos claros y su gentil rostro me robó el pensamiento, derramando una tranquilizadora influencia sobre la apurada agitación en que había estado viviendo últimamente . . . calmándome hasta el punto de derramar lágrimas.” Pero aun conociendo a Agnes desde la infancia, habiéndola idolatrado desde la primera vez que la vio, y sabiendo que sólo ella puede darle verdadera comprensión y ofrecerle camaradería, David se enamora locamente no de Agnes, sino de Dora. DORA Dora representa el lado Humano de nuestro ideal, el que fascina, cautiva, e inspira una abrumadora ternura en el corazón del hombre, así como el deseo de proteger y cobijar. David describe a Dora de la siguiente forma: “Ella era un hada, una ninfa, para mí era más que humana. No sé qué era—algo que nadie ha visto jamás, y todo cuanto alguien pudiera desear.” “Tenía la más encantadora vocecita, la más alegre risa, y las más agradables y fascinantes maneras, capaces de llevar a un joven perdido, a la más irremediable esclavitud. “Era diminuta; aturdía en exceso. Verla apoyar flores sobre el hoyuelo de su barbilla, era perder toda serenidad y habla, y caer en febril éxtasis.” Sus maneras infantiles, sus pequeños y adorables antojillos, sus caprichitos y su infantil confianza en David, así como su absoluta dependencia en otros, ejercen una irresistible atracción sobre el caballeroso e hidalgo corazón de David.

Ella lo fascina, pues él escribe: “Sólo podía sentarme junto al fuego, mordisquear la llave de mi maletín, y pensar en esa cautivadora muchacha de brillantes ojos, la adorable Dora. ¡Qué figura tenía, qué cara, qué maneras más encantadoras, variables y llenas de gracia! “ CASADO CON DORA, DAVID ACUDE A AGNES Aun cuando sus sentimientos hacia Dora están en su más alto grado, él echa de menos el consuelo, la comprensión, el aprecio y la santa influencia de Agnes. “Dora,” le dice David a Agnes, “es difícil—por nada del mundo diría, de confiar en ella, porque es la imagen de la pureza y la verdad— pero se me dificulta; no sé cómo expresarlo. Cuando no te he tenido a ti, Agnes, para aconsejarme y apoyarme desde el principio, al parecer me he descontrolado y he estado sumido en toda clase de dificultades. Cuando al fin he venido a ti (como lo he hecho siempre) me ha llegado la paz y la felicidad.” DORA COMO AMA DE CASA En su matrimonio Dora también fracasó como ama de casa. Su hogar estaba siempre en continuo desorden: “No podía haber deseado tener una mujercita más bonita, sentada al lado opuesto de la mesa, pero me hubiera gustado tener más espacio a mi alrededor. No sé porqué sería, pero aunque sólo éramos dos, siempre estábamos apretados; y sin embargo, parecía que siempre se perdían las cosas. Sospecho que sería porque nada estaba en su lugar.” Dora no sabía llevar bien las finanzas del manejo de su hogar, ni mandar a las sirvientas, por mucho que tratara. Tampoco sabía cocinar, a pesar de que David le compró un Costoso libro de cocina. Ella sólo lo utilizaba como asiento para su perrito. EL VACIO EN SU VIDA Mientras estuvo casado con Dora, David continuó amándola. Le fascinaba, le divertía, y él sentía ternura hacia ella. Pero no era un amor completo el que sentía por ella, ni tampoco le traía una felicidad verdadera, pues decía: “Amaba mucho a mi esposa, y era feliz; pero la felicidad que poseía, no era como la que había anticipado; faltaba algo. Un descontento prevalecía en mi vida, como una música triste y abrumadora, tenuemente escuchada en la noche.” También expresaba él, “Quisiera que mi esposa tuviera más voluntad y fuerzas para sustentarme, y el poder de llenar este vacío que parecía existir dentro de mí.” Algún tiempo después Dora fallece y David acude a Agnes.

Casado con Agnes, David disfrutaba de verdadera felicidad y paz, pues ella llenaba el vacío que había en su vida. Era una magnífica ama de casa, y le daba verdadera comprensión. Tenían hijos, y una maravillosa vida familiar. El amor de David por Agnes era puro, pero no era completo tampoco. Durante su matrimonio con Agnes él sigue teniendo agradables recuerdos de Dora que juegan con sus emociones. Al pensar en ella escribe: “Esta atracción de Dora hizo una impresión tan profunda en mí . . . miro hacia la época sobre la cual escribo, e invoco la figura inocente que tanto amé, deseando traerla de las brumas y sombras del pasado, y tornar su gentil faz hacia mí una vez mas. En cierta ocasión su pequeña hija llega a su lado corriendo, y le muestra un anillo en su mano similar al de compromiso que David le había dado a Dora. El pequeño anillo, en forma de flores entrelazadas, de piedras azules, le recordó tanto a Dora que dijo: “¡Hubo un momentáneo estremecimiento en mi corazón, como un dolor!” COMPARANDO A AMBAS Si Agnes hubiera tenido el juvenil carácter, las adorablemente humanas e infantiles maneras de Dora, y su completa dependencia del hombre para su protección y guía, David nunca hubiera cometido el error de casarse con otra. La devoción que sentía por Agnes se hubiera convertido en un amor genuino, y en el deseo de proteger y cobijarla. Por otro lado, si Dora hubiera tenido simpatía, comprensión y apreciación por los dignos ideales de David, así como la inmensa personalidad de Agnes y su talento para las labores domésticas, la infatuación que él sentía por ella se hubiera convertido en adoración y amor duradero. Ninguna de las dos, desafortunadamente para ellas, representa el total de lo Angelical y lo Humano juntos. Ambas cometieron errores, ganaron y perdieron el amor de David, pero ambas son dignas de emulación en algunos aspectos. ANALICEMOS A AGNES Lo que poseía Agnes tenía cuatro cualidades sobresalientes que agradaban a los hombres, y todas pertenecían al lado Angelical de nuestro ideal. 1. Tenía un temperamento bueno y agradable, pues David la comparaba siempre al “diáfano cristal de la ventana de una iglesia,” y decía que ella tenía una sagrada influencia sobre él. Quizás la mayor prueba del temperamento de Agnes fue cuando David se casó con Dora. Aunque Agnes amaba profundamente a David, no se convirtió en una amargada y vengativa mujer hacia ninguno de los dos, sino que

continuó su desinteresada amistad con David, e inclusive con Dora. Tuvo el coraje de mantener su amor en secreto y vivir una vida útil a pesar de su propio desengaño. Más evidencia de su carácter angelical la vemos en la devoción que sentía hacia su padre, y el hecho de que sacrificaba sus propios gustos en favor de los de él. 2. Agnes comprendía a los hombres. Le ofreció a David verdadera comprensión. Sabía regocijarse con él en sus triunfos, y consolarlo en sus dificultades. Le brindó consuelo, paz y camaradería. 3. Era una buena ama de casa. Desde niña Agnes era una “discreta amita de casa.” Se ocupaba de la cocina, la casa, y atendía a su padre con destreza femenina. 4. Felicidad interior. Como resultado de su carácter noble, su persona irradiaba paz y pureza de espíritu, las cuales indican la existencia de la felicidad interior. Lo que le faltaba a Agnes: 1. Era demasiado independiente. Le costaba depender de David o necesitarlo. Era demasiado abnegada, pues David decía de ella: “Agnes, siempre fuiste mi guía y soporte, pero si hubieras pensado más en ti, y menos en mí cuando crecíamos juntos, creo que mi loco antojo nunca me hubiera alejado de ti.” Porque Agnes vacilaba en depender de David, esto le hacía parecer completamente independiente. Parecía no necesitar el cuidado y la protección masculinos. 2. Le faltaban la candidez y la confianza de los niños. 3. No poseía las gentiles, tiernas y encantadoras maneras que conmueven el corazón de un hombre. ANALICEMOS A DORA Lo que poseía 1. Tenía encantadoras maneras. 2. Era como una criatura inocente. A veces él se refería a ella como “su novia niña.” Ocasionalmente ella sacudía sus rizados cabellos como hacen las niñas. Su actitud era infantil, confiada. 3. Su modo de ser cariñoso. La forma en que recostaba las flores sobre su barbilla, daba palmaditas a los caballos, o castigaba a su perrito, fascinaba a David. 4. Era jovial. Tenía una alegre risita, una deliciosa voz y agradables maneras. 5. Era ojialegre. 6. Era subordinada y dependiente. Se encontraba totalmente desamparada sin la protección y la guía de David. Tenía una infantil confianza en él. Lo que le faltaba a Dora:

1. Era una deficiente ama de casa. No sabía administrar los gastos ni cocinar. 2. No tenía fuerza de carácter. Dora era buena, pura y noble, pero era muy egoísta. David decía de ella: “Me hubiera gustado que mi esposa hubiera tenido más voluntad y fuerzas para sus tentarme.” Estaba demasiado absorta en sus propios pequeños problemas, gustos y caprichos, para ser una buena esposa. 3. No comprendía a los hombres. Esta era su mayor falta. No sabía cómo ofrecerle a David simpatía, comprensión, apreciación ni camaradería; pues él escribe: “Hubiera sido mejor para mí que mi esposa me pudiera haber ayudado más, compartiendo mis muchos pensamientos, para los cuales no tenía partícipe.” LO QUE SENTIA DAVID POR AMBAS El sentimiento que tenía David por Agnes era muy cercano a la adoración. Ella tenía una santa influencia sobre él. Le traía paz y felicidad, sin las cuales él parecía “descontrolarse y sumirse en toda clase de dificultades.” Pensar en ella “le calmaba hasta el punto de derramar lágrimas.” El sentía como si ella fuera parte de él, uno de los elementos imprescindibles para su naturaleza. Sus sentimientos hacia Dora eran distintos. Ella le fascinaba y le divertía: “Era más que humana para mí, era un hada, una ninfa. No sé que era—algo que nadie ha visto jamás, y todo cuanto alguien pudiera desear.” Todas sus maneras delicadas y maravillosas despertaban el irresistible deseo de proteger y cobijarla. Me gustaría subrayar que David Copperfield sentía dos tipos distintos de amor por estas dos muchachas. Desde el principio él sintió cierta clase de amor por Agnes, pero no era lo suficiente mente fuerte como para llevarlo al matrimonio. Aunque esta clase de amor le trae al hombre la mayor paz y más pura felicidad, no es el más fuerte. El amor que David sentía por Dora era impetuoso, consumidor e intenso. El se sentía con deseos de “mordisquear la llave de su maletín” cuando pensaba en ella, y le parecía que estaba “en un cuento de hadas.” El era “un cautivo y esclavo” de Dora. Sin embargo, este tipo de amor no era completo, ni le traía verdadera felicidad; pues él dice “amaba mucho a mi esposa y era feliz, pero la felicidad que poseía no era como la que había anticipado, faltaba algo. Un descontento prevalecía en mi vida, como una música triste y abrumadora, tenuemente escuchada en la noche.” Casado con Agnes, David tenía paz y felicidad y la amaba profundamente; pero tenía todavía enternecedores recuerdos de Dora que le conmovían el corazón.

David Copperfield nunca tuvo la satisfacción de amar por completo, pues sus sentimientos estaban inspirados por dos mujeres diferentes. Ninguna de las dos por sí solas representa nuestro ideal completo, por lo tanto, ninguna era capaz de despertar un amor perfecto. Hay muchas mujeres como Agnes en esta vida—mujeres de personalidad merecedora. Son magníficas madres, eficientes amas de casa y ciudadanas ejemplares. Puede ser que sus esposos las aprecien mucho, pero a ellas les faltan las adorables cualidades humanas que encantan a los hombres; por lo tanto no ganarán el amor completo ni la adoración de sus esposos. Un hombre desea tener algo más que un ángel por mujer. Por otro lado, hay algunas mujeres como Dora, que son tiernas, infantiles y alegres criaturas; pero no tienen la grandeza de carácter, personalidad, ni determinación necesarias. Siendo demasiado egoístas para ser buenas amas de casa y madres, y faltándoles la habilidad que se necesita para comprender a los hombres, ganan sólo una parte de su corazón. No hay razón por la cual una mujer no pueda ser como Dora y Agnes unidas, pues las cualidades Angelicales y Humanas no son contraproducentes. Ambas son partes naturales de la feminidad, y esenciales al encanto femenino. Las cualidades Angelicales y las Humanas son imprescindibles en la mujer, si el hombre le ha de ofrecer su alma y su corazón. Por lo tanto, la felicidad total de su matrimonio depende de como usted desarrolle en sí misma ambos aspectos de nuestro ideal. DERUCHETTE Un ejemplo de la presencia de estas dos series de cualidades en una sola mujer lo encontramos en Deruchette, heroína de la novela, Trabajadores del Mar, escrita por Víctor Hugo. “Su presencia ilumina el hogar, su proximidad es tibia y acariciante. Ella pasa de largo y nos contentamos, se detiene y somos fe1ices— es algo divino poseer una sonrisa que sin saber cómo, tiene el poder de aligerar esa pesada cadena de la vida diaria que todos los mortales arrastran tras ellos? Deruchette poseía esa sonrisa, podríamos decir que era ella misma. Deruchette tenía siempre un aire de hechizante languidez, y cierta travesura reflejada en los ojos; todo lo cual era completamente involuntario. La dulzura y la bondad reinaban en su persona, su único quehacer era vivir su vida diaria; sus conocimientos incluían unas cuantas canciones; sus talentos intelectuales eran sólo simple inocencia; y tenía la reposada gracia de la mujer nativa de las Indias Occidentales. Era vivaracha, variable y juguetona como una niña mas poseía también

un dejo de melancolía. Añádase a todo esto una frente despejada, un cuello flexible y grácil, castaños cabellos, una piel clara curtida por el sol y ligeramente pecosa, y una boca algo grande pero bien definida, visitada ocasionalmente por una peligrosa sonrisa. Así era Deruchette.” No hay en este mundo función más importante que la de ser encantadora—derramar gozo a su derredor, iluminar los días nublados, y ser el espíritu mismo de la gracia y la armonía ¿No es esto acaso prestar un servicio? En otro lugar Víctor Hugo nos dice también: “La que un día ha de ser madre permanece largo tiempo una niña.” Y cuando llega a ser doncella “es lozana y alegre como una alondra.” “Ella produce placenteros sonidos, murmullos de inefable placer para ciertos oídos.” Es como si fuera “un hilo dorado enlazado entre sombríos pensamientos.” Más pruebas de sus buenas cualidades las encontramos en la declaración de amor que le hace un joven ministro en la novela: “No hay para mí más que una sola mujer en el mundo: tú. Pienso en ti como si fueras una plegaria—eres la gloria en mis ojos. Para mí eres santa inocencia. Sólo tú eres soberana, eres la forma concreta de una benedicción.” ANALICEMOS A DERUCHETTE Sus cualidades Angelicales: 1. Su carácter o personalidad: “La dulzura y la bondad reinaban en su persona.” Estaba atenta a las necesidades de los demás, pues “iluminaba los días nublados” y tenía “una sonrisa con el poder de aligerar esa pesada cadena”. Más evidencias de su noble carácter las encontramos en la declaración de su enamorado: “eres santa inocencia”, “la forma concreta de una benedicción,” y “como si fueras una plegaria.” 2. Domesticidad: Estaba capacitada para sus deberes domésticos, pues “su único quehacer era vivir su vida diaria” y “su presencia iluminaba el hogar.” 3. Felicidad interior: Al igual que Agnes, Deruchette poseía felicidad interior o no hubiera tenido el poder de transmitírsela a otros. Sus cualidades Humanas 1. Candor infantil: Como Dora, Deruchette tenía las maneras de una niña. “La que un día ha de ser madre permanece largo tiempo una niña.” Tenía “el parloteo infantil,” y “cierta travesura reflejada en los ojos.” A veces “era vivaracha, variable, y juguetona como una niña.” 2. Variabilidad: Deruchette no era siempre la misma. A veces estaba radiante y feliz, llena de devaneo y vivacidad; otras veces tenía un aire de “hechizante languidez.” Aunque era dulce

y buena, a menudo tenía “cierta travesura en los ojos.” En ocasiones era juguetona, o por el contrario “tenía un dejo de melancolía.” Pero la variabilidad, como usted aprenderá en otro capítulo, es también una cualidad de criaturas. 3. Apariencia lozana: “Es lozana y alegre como una alondra.” 4. Dulce: Ella demuestra su dulzura al hablar: “produce placenteros sonidos, murmullos de inefable placer para ciertos oídos.” 5. Irradia felicidad: La cualidad más notable que tenía era su habilidad de poder irradiar felicidad, o sea, contagiársela a los demás. Esta formaba parte de sus maneras y acciones. a. Era lozana y alegre como una alondra. b. Derramaba gozo a su derredor. c. Iluminaba los días nublados. d. Su presencia iluminaba el hogar. e. Su proximidad era tibia y acariciante. f. Pasa de largo y nos contentarnos. g. Se detiene y somos felices. h. Tenía una sonrisa con el poder de aligerar esa pesada cadena de la vida diaria que todos los mortales arrastran tras ellos—una sonrisa peligrosa que era ella misma. i. A veces era vivaz y alegre. 6. Gracia: Esta no fue mencionada anteriormente, pero es una cualidad parecida a la dulzura y la ternura. Deruchette era el espíritu mismo de la gracia y la armonía, era como la mujer nativa de las Indias Occidentales. Su cuello era flexible y grácil. AMELIA Otro ejemplo que encontramos en la literatura, de una muchacha que era a la vez Angelical y Humana lo tenemos en Amelia, heroína de la novela, La Feria de las Vanidades, de Thackeray. Thackeray explica que Amelia era “una pequeña diosa doméstica, buena, lozana, sonriente, sencilla y tierna, a quien los hombres son propensos a adorar.” Unas cuantas páginas después la llama “pobre pequeño y tierno corazón.” En otro sitio le atribuye “tal bueno, alegre y generoso corazón posee.” El admite que otros tal vez no la consideran bonita. “En realidad me temo que su nariz era más corta de lo debido, sus mejillas demasiado redondas para ser una heroína; pero su cara mostraba el rubor de una salud rebosante, y en sus labios se dibujaba la más fresca de las sonrisas. Tenía unos ojos donde brillaban la honradez y el buen humor, excepto al llenarse de lágrimas, lo cual era muy a menudo; pues la muy tonta lloraba por un canario que falleciera, un ratón que hubiera atrapado el gato, o el final de una novela, por

estúpido que fuera.” Amelia tenía “una dulce y pura vocecita.” Era propensa al llanto, así como a tener pequeñas zozobras, temores, y tímidos recelos.” Temblaba cuando alguien la trataba con brusquedad. En conjunto era “demasiado modesta, tierna, confiada y débil, demasiado mujer” para que hombre alguno la conociera sin sentir dentro de sí el deseo de protegerla y cobijarla. ANALICEMOS A AMELIA Amelia tenía varias cualidades dignas de nuestra atención. Sus cualidades Angelicales: 1. Su carácter: Tenía un corazón generoso y bueno, y puesto que “los hombres son propensos a adorarla,” es evidente que poseía una personalidad merecedora. 2. Sus cualidades domésticas: Thackeray la llama “una pequeña diosa doméstica.” Sus cualidades Humanas: 1. Su lozanía: Tenía la más fresca de las sonrisas, su cara mostraba el rubor de una salud abundante. Tenía también unos ojos que brillaban y una dulce y pura vocecita. 2. Tenía emociones de niña: A menudo sus ojos se llenaban de lágrimas. Lloraba por un canario muerto, un ratón atrapado o una novela. Era propensa a llorar y a tener pequeñas zozobras, temores, y tímidos recelos. Temblaba cuando alguien la trataba con brusquedad. 3.Ternura: Era una pequeña y tierna diosa doméstica. “Demasiado modesta, débil, demasiado mujer.” 4. Confianza: “Era extremadamente confiada.” SUMARIO Al llegar al fin de nuestro estudio de estas cuatro mujeres vemos que hay muchas cualidades que los hombres admiran en ellas. Ahora voy a combinar todas estas atractivas cualidades para formar una sola: la mujer completa, la que el hombre es propenso a adorar, proteger y cobijar. En la página siguiente hay un diagrama de la mujer ideal, con las cualidades esenciales que la hacen atractiva y encantadora a los ojos del hombre. Aunque esta mujer ideal aparece dividida, usted debe pensar siempre en ella en conjunto: el lado Angelical y el Humano unidos. Ambos constituyen juntos la mujer perfecta.

DIFERENCIAS Como he expuesto, los hombres y las mujeres difieren en sus opiniones sobre lo que es “la mujer ideal”. Las mujeres tienden a darle más valor al porte, el talento, los conocimientos intelectuales, y la personalidad habilidosa; mientras que los hombres admiran la feminidad, la ternura, dulzura de carácter, la vivacidad y la habilidad que posea ella para comprender a los hombres. Hay una marcada diferencia de opinión en cuanto a la apariencia. Las mujeres favorecen la belleza artística, por ejemplo, la forma de la cara, la nariz, las ropas vistosas. Los hombres sin embargo dan una interpretación distinta de “ que hace lucir hermosa a una mujer”. Ellos ponen más énfasis en el brillo de los ojos, la sonrisa, la frescura, la radiancia y las maneras femeninas tales como las descritas por los autores citados. Es interesante hacer notar el hecho de que ninguno de estos autores da mayor importancia a la belleza natural. Amelia y Deruchette no eran mujeres hermosas. Amelia, por ejemplo, era gordita y corpulenta. Poseía una nariz que estaba demasiado lejos de ser perfecta; “su nariz era más corta de lo debido, y sus mejillas demasiado redondas para una heroína.” “La complexión de Deruchette era pecosa, y su boca demasiado grande para ser perfecta.” Tan lejos se hallaban los autores mencionados de proclamar bellas a estas jóvenes encantadoras, que con la excepción de los defectos descritos, no hacen ningún intento más por definir la apariencia externa de ellas. Agnes y Dora eran ambas muy hermosas. La selección de David se basó en otras cualidades. Admitiendo esta diferencia, tenemos que depender de la opinión de los hombres, para poder conocer lo que ellos admiran en las mujeres. Usted se preguntará, “ sé yo si es verdad que estas cualidades son atractivas para los hombres? ¿Cómo puedo comprobar que estas cosas son ciertas?” Debo advertirle que si usted le pregunta al hombre promedio, cuál es su definición de “la mujer ideal”, se llevará un chasco. El no sabrá expresar sus sentimientos en palabras. Sólo reconoce una cualidad encantadora cuando la ve en acción. Se necesita un escritor, como los que yo he citado en estas ilustraciones de literatura clásica, para describir estos atributos con destreza. “Pero,” de nuevo se preguntará usted, “¿Pueden las opiniones de unos cuantos escritores darle veracidad a estos conceptos?” Si aún duda, pruebe adquiriendo estas cualidades y vea por sí misma los resultados en su esposo.

COMPRENDIENDO A LOS HOMBRES

Los hombres desean que la mujer los comprenda, pero a su vez, ellos no son fáciles de comprender; pues son completamente distintos de las mujeres. Tanto difieren en su naturaleza y su temperamento, que es casi como si vinieran de otro planeta. Los hombres no piensan como nosotras, no se enfrentan a un problema de la misma forma, ni tienen los mismos valores ni necesidades como las nuestras. Aun aquellas necesidades que pudieran ser similares en el hombre y la mujer difieren gran demente en su valor primordial. Por ejemplo: El amor es esencial para ambos, ser admirados también. Pero ser amada es más importante para la mujer mientras que recibir admiración es una necesidad esencial para el hombre. Porque no comprendemos estas diferencias, a menudo sufrimos contrariedades en nuestras relaciones mutuas. AGNES Agnes sabía comprender a los hombres, pues David decía: “Cuando no te he tenido a ti, Agnes, para aconsejarme y apoyarme desde el principio, al parecer me he descontrolado y he estado sumido en toda clase de dificultades. Cuando al fin he venido a ti (como lo he hecho siempre) me ha llegado la paz y la felicidad.” Y en otro lugar: “Como si en el amor, el gozo, el dolor, la esperanza o el desengaño, en todas las emociones, mi corazón se tornara hacia ella con naturalidad y allí encontrara refugio y amistad.” DORA Dora no poseía la habilidad de comprender a los hombres, pues David dice: “Muchas veces a ratos pensé, que hubiera deseado que mi esposa fuese mi consejera… que hubiese tenido el poder de llenar este vacío que parecía existir en mí.” Y más adelante: “Hubiera sido mejor para mí que mi esposa pudiera haberme ayudado más, compartiendo mis muchos pensamientos, para los cuales no tenía partícipe.” Si vamos a tratar de obtener una mejor comprensión de los hombres, debemos saber algo sobre ellos. Ningún orador puede ganarse el interés de un público desconocido a él. No sabría por dónde empezar. Tampoco un publicista trataría de escribir un anuncio a menos que supiera algo sobre las personas a quienes su producto deberá interesar. Cuanto mejor sea el orador, o más sepa el publicista sobre su público (sus peculiaridades, sus ambiciones, sus prejuicios, sus opiniones y sus debilidades), mejor estará capacitado para poder hacer y decir lo que sea más efectivo. Lo mismo consta en cuanto a la mujer. Mientras mejor ella comprenda las características del hombre (sus peculiaridades, sus necesidades y sus puntos vulnerables) más fácilmente hará y dirá las

cosas que más lo complacen a él. El estudio de estas características masculinas es esclarecedor, y le será brindado en los próximos ocho capítulos.

CAPITULO III ACEPTE AL HOMBRE POR SU VALOR NOMINAL Si usted desea ganar el corazón de un hombre deberá estar dispuesta a aceptarlo tal como es y no tratar de cambiarlo. Hace algunos años Norman Vincent Peale, autor del libro El Poder del Pensamiento Positivo, dio una impresionante conferencia ante un inmenso público. Después de concluir, como era costumbre suya, concedió un tiempo al público para que le hiciera preguntas, las cuales contestaba desde el púlpito. Una de las preguntas hechas por una mujer decía algo así: “He tratado de hacer que mi hogar sea feliz y de ser una buena madre y esposa; pero las cosas no han ido muy bien. El problema es que mi esposo no ha puesto el mismo empeño en hacer que nuestro matrimonio sea un éxito.” A continuación enumeró muchas de sus faltas, algunas de las cuales eran: “El no les da la debida atención a los niños, gasta el dinero en tonterías, toma, tiene mal humor, y es difícil llevarse bien con él.” La pregunta que ella le hizo al Dr. Peale fue la siguiente: “Después de veinticinco años de casados, ¿hay alguna esperanza de que él cambie?” Uno no podía dejar de simpatizar con esta mujer que aparentemente no había perdido la fe. Anticipando la respuesta, pensé adentro de mí: “Probablemente le dará una disertación sobre ‘El Poder del Pensamiento Positivo’, y le dirá que no pierda las esperanzas”; pero para sorpresa mía, no fue esa la respuesta. El Dr. Peale miró austeramente al público, y dijo con grave dad en la voz, “No sabe usted que siempre deberá estar dispuesta a aceptar al hombre por su valor nominal y nunca tratar de cambiarlo?” Este verídico mensaje debería ser conocido por todas las mujeres. Ninguna otra cualidad es tan vital o fundamental. Es inclusive la base que necesitamos para poder comprender a los hombres. Usted deberá aceptarlo por su valor nominal o no podrá ganar su amor celestial. ¿QUE QUIERE DECIR VALOR NOMINAL? En el mundo de los negocios esta frase tiene un significado específico. Es el valor que un bono, una póliza de seguros, etc., posee hoy en día, en este instante. Si se conservara por cierto número de años llegará a valer mucho más, pero en este momento ya tiene un valor específico. ¿Y qué quiere decir valor nominal refiriéndose al hombre? Es su valor actual, tal como es, sin ningún cambio.

¿QUE SIGNIFICA ACEPTAR AL HOMBRE POR SU VALOR NOMINAL? Quiere decir que reconocemos que es humano, y que al igual que nosotras y todos los demás seres humanos, consiste su personalidad de virtudes y defectos. Es una manera honesta de mirar el asunto. Nos damos cuenta de que los defectos existen, pero no nos preocupamos por ellos; pues aceptamos al hombre en su totalidad. Si él quiere cambiar por su propia cuenta, eso es asunto suyo; pero nosotras estamos satisfechas con él, tal y como es. La aceptación no significa tolerancia—que conocemos sus faltas graves pero estamos dispuestas a tolerarlas. Tampoco significa falta de honradez por nuestra parte, o engaño: convencernos a nosotras mismas que él es perfecto, aunque no sea así. Igualmente aceptación no significa resignación. Cuando usted acepta a un hombre, lo ve en su totalidad; está satisfecha con lo que ve y lo demuestra no tratando de cambiarlo. Sin embargo, las mujeres en todo el mundo están tratando de cambiar a sus esposos. Una joven me confesó hace poco que después de casada comenzó a confeccionar una larga lista de las faltas de su esposo, las cuales ella tenía intenciones de cambiar. Creía que era su deber tratar de enmendarlo. COMO LAS MUJERES TRATAN DE CAMBIAR O ENMENDAR A SUS ESPOSOS ¿Cómo tratan las mujeres de enmendar a sus esposos? Hay distintas formas y éstas son las siguientes: 1.- En sus Hábitos Personales: Cosas tales como los hábitos malos de alimentación desde el punto de vista nutritivo, malos modales de urbanidad, descuido de su apariencia, mala gramática y ortografía, mal carácter, depresión nerviosa, manejo del coche, desorden (especialmente en dejar sus pertenencias tiradas por la casa). También por su falta de cortesía, su lenguaje sucio, sus excesos en el fumar o beber, etc. 2.- La Manera en que Utiliza su Tiempo: Muchas mujeres hacen un esfuerzo por tratar de cambiar el uso del tiempo libre de su esposo, y utilizarlo para su propia ventaja. Ellas se quejan de que él pasa demasiado tiempo lejos de su hogar en compañía de sus amigos, en eventos deportivos, obligaciones o deberes de su iglesia, u otras actividades exteriores, mirando televisión o durmiendo en el sofá. Algunas se quejan también de que sus esposos tienen demasiadas cosas entre mano que los mantienen siempre apurados. Otras dicen

que no llegan temprano a su hogar o no les dejan saber cuando van a tardarse. 3.-Deberes: Muchas mujeres hacen una apelación a sus esposos cuando éstos no cumplen con sus deberes en el hogar (tales como reparaciones, pintura, jardinería, etc.) Se quejan de que no cumplen en su trabajo, no pagan las cuentas, abandonan sus obligaciones religiosas u otros deberes similares, o son vagos y descuidados; razón por la cual fracasan. 4.-Comportamiento Social: Otro grupo de mujeres se queja de que sus esposos alardean mucho en público, hablan demasiado o muy poco, no dicen lo debido, o son descuidados en su conversación. Otros no tienen buenos modales en público, son descorteses, etc., y aún otros más no hacen amistades aceptables para su esposa o no aprecian las que ésta escoge. 5.- Aspiraciones y Sueños: El quinto grupo se queja de que sus esposos no tienen ambición ni alegría de vivir, se menosprecian a sí mismos, o no tienen el deseo de mejorar sus condiciones. Algunos no saben lo que desean en la vida y van de quimera en quimera; otros no tienen imaginación y dejan pasar las oportunidades. Hay quienes tienen sueños imposibles de llevar a cabo. 6.- Logros Masculinos: Hay mujeres que tratan de empujar a sus esposos hacia el éxito. Algunas se quejan de que ellos no toman las riendas en su hogar ni los guían bien, que están indecisos, se preocupan demasiado por los errores del pasado, juzgan sin conocer todas las circunstancias o nunca tienen ideas buenas. 7.- Dinero: La mayoría de las esposas se quejan de que sus cónyuges no administran bien el dinero, lo malgastan en tonterías, son avaros o gastan grandes cantidades sin consultar con ellas. 8.- Negligencia Hacia los Niños: En este grupo tenemos a los hombres cuyas esposas les piden que asuman mayor responsabilidad en el cuidado y la educación de sus hijos. 9.- Religión: Muchas se lamentan de que ellos nunca van a la iglesia, no prestan oídos a las creencias religiosas de ellas o no están interesados en religión. ¿Dónde podremos encontrar al hombre perfecto? ¿POR QUE TRATAN LAS MUJERES DE CAMBIAR A SUS ESPOSOS? En muchos casos es porque están descontentas o irritadas con ellos. No los han aceptado por su valor nominal, por lo tanto les es difícil aceptar las faltas. Pero más frecuentemente, (y en especial las mujeres capacitadas) lo hacen “por su propio bien.” Estas mujeres

dicen: “Si uno quiere de verdad a una persona, es muy importante cerciorarse de que obtenga lo mejor que la vida puede ofrecerle. Por lo tanto, debo cambiar a mi esposo, por su propio bien.” Si un hombre es ciego a sus propias faltas y esta ceguera le causa dificultades o la pérdida de éxito, es importante que su esposa lo ilumine. Pero a la vez que él se dé cuenta de su error, y persiste aún así en volver a cometerlo, ella no deberá insistir más en el asunto. “Pero,” dirá ella, “los defectos de mi esposo le están privando de una posible felicidad, por lo tanto, debo cambiarlo para que pueda ser feliz.” Este parece un noble empeño; ¿qué posible razón podemos poner en contra? Hay cuatro razones por las que las mujeres no deben tratar de cambiar a los hombres, y son las siguientes: 1. Causa problemas en el matrimonio. 2. Puede destruir el amor. 3. No da resultado. 4. Puede causar rebelión en el hombre. 1. Causa Problemas en el Matrimonio Aunque una mujer se disponga con las mejores intenciones a cambiar a su esposo, puede ocasionar problemas matrimoniales que podrían ser serios. En primer lugar, puede crear una tirantez horrible en el hogar. Ella estará en tensión, debido a la preocupación que siente por los defectos de su esposo. Al preocuparse tanto por las consecuencias del comportamiento de él, se dispone a enmendarlo y a su vez crea más tirantez porque él se resiste al cambio. Los niños también sufren al darse cuenta de la tensión que existe entre sus padres. Otro problema que surge al tratar de cambiar a un hombre es que su orgullo masculino sufre. El hombre posee un espíritu orgulloso. Conoce sus debilidades, pero prefiere que usted sólo piense en sus virtudes. Recuerde, el componente más importante para la felicidad de un hombre es la admiración de su mujer. Este es su pan de cada día. Cualquier sugerencia de que usted no lo acepta como es, amenaza la seguridad de él; de la misma manera que amenazaría la suya el pensar que él no la ama. Además, los mandatos y esfuerzos empleados para cambiar a un hombre a menudo lo irritan y hacen su vida insoportable. Muchas veces él tratará de escapar de estos sentimientos infelices pasando más tiempo lejos de la casa en compañía de otros, o en placeres que compensen su miseria. Aún otro problema que puede haber es el distanciamiento que ocurrirá entre marido y mujer, cortando las comunicaciones entre

ambos. El se tornará distante y retraído. Estará al lado de su esposa, pero rara vez hablará con ella. A veces esta falta de comunicación por parte de él, puede ser causada por el pensamiento de que usted no lo acepta tal y como es. Es difícil, si no imposible, que un hombre sienta ternura hacia la mujer que lo trata de apremiar. A veces él mismo no comprenderá el porqué de su retraimiento, por lo tanto, no podrá explicar su fría actitud con respecto a su esposa. La tirantez, los resentimientos, la falta de comunicación y la frialdad que puede ocurrir en un hogar cuando la esposa decide tratar de cambiar a su marido, debían hacer que ella se preguntara “si sus objetivos merecen la pena.” ¿Acaso por lo que espera ella lograr al cambiar a su esposo merece la pena sacrificar la paz en el hogar y las buenas relaciones matrimoniales? ¿Qué es más importante para los niños, para su esposo y aun para ella misma? Es dudoso que ninguna acción que la mujer tome para perfeccionar a su marido, sea más importante que el amor y la armonía entre los cónyuges, y nada es tan esencial al bienestar y el desarrollo normal de los niños como tener padres felices. 2. Puede Destruir el Amor En casos extremos hasta el amor mismo puede ser destruido. Cuando una esposa continuamente empuja y apremia a su marido, produce en él un efecto similar al de la mordida de una serpiente venenosa. Consecuentemente, puede causar la destrucción de un matrimonio que pudiera haber sido inmensamente feliz. Uno de los casos más trágicos de la historia es el del novelista ruso, el Conde Leo Tolstoi y su esposa. TOLSTOI Al comenzar su matrimonio, Tolstoi y su esposa eran suma mente felices; tanto que un día arrodilláronse juntos, pidiéndole a Dios que los dejara continuar para siempre en aquel éxtasis en que se hallaban. Tolstoi era uno de los novelistas más famosos de todos los tiempos. Dos de sus obras maestras, La Guerra y la Paz, y Anna Karenina, son consideradas tesoros literarios. Era tan admirado por su público, que éste lo seguía día y noche, tomando nota de cuanta palabra brotaba de sus labios. Aunque era un hombre rico y famoso, después de estudiar las enseñanzas de Jesús, regaló todas sus pertenencias, trabajaba en el campo cortando madera, apilando heno, hacía sus propios zapatos,

comía en un plato de madera, y trataba de amar a sus enemigos. Regaló todos los derechos o ganancias de sus libros, y tuvo el valor y la convicción necesarias para vivir la vida que él opinaba era la mejor. Pero su esposa nunca lo aceptó a él, ni a su filosofía simple de la vida. Ella amaba el lujo y él lo despreciaba; ella ansiaba la fama y la estimación de la sociedad, las cuales para él no significaban nada. Ella codiciaba el dinero y las riquezas, pero él las consideraba inicuas. Durante años hizo todo lo posible por cambiarle las ideas, incluso le daba escándalos porque él insistía en regalar todas las ganancias de sus libros. Cuando Tolstoi le llevaba la contraria en algo, ella se volvía histérica, amenazando suicidarse tirándose a un pozo. Después de cuarenta y ocho años, este hombre que adoraba a su esposa cuando se caso con ella, no podía soportar siquiera su presencia. Una e las mas trágicas escenas ocurrió cuando la Condesa Tolstoi, acongojada y vieja, deseosa de un poco de afecto, se arrodillaba a los pies de su esposo y le suplicaba que le leyera los exquisitos pasajes de amor que había escrito para ella, cincuenta años atrás. Y al leer y recordar aquellos días felices para siempre idos, ambos lloraban. La última petición que hizo Tolstoi al morir fue que no se le permitiera a su esposa estar presente. 3. No Da Resultado Los hombres no cambian empujándolos ni pinchándolos. Si los esfuerzos que una mujer hace por cambiar a su esposo dieran resultado, tendrían algún mérito, pero desgraciadamente, están todos destinados al fracaso. ¿Cambió Tolstoi? ¿Escuchó acaso las sugerencias de su esposa? ¡No! Se opuso a ellas hasta el día que murió. ¡Los hombres no cambian de esta forma! “Pero,” dirá usted, “yo conozco el caso de una mujer que trató de cambiar a su esposo y tuvo éxito.” No deje que esto la despiste. Si examina el asunto cuidadosamente comprobará que si el hombre cambió no fue debido a los esfuerzos de su esposa, sino porque encontró otra incentiva—una que ella no conoce. Y es posible que hasta hubiera cambiado antes, si no hubiera sido por los apremios de ella. 4. Rebelión No solamente los esfuerzos femeninos no cambian el hombre, sino que a menudo provocan su rebelión. Esto sucede porque él lucha por mantener su Libertad intacta. Yo tengo un hijo que ocasionalmente me dice, “Mamá, no me digas lo que tengo que hacer, o no desearé hacerlo.” Esto demuestra

cómo piensan los hombres. En verdad a veces se oponen a hacer lo que aun ellos mismos desean en el fondo, simplemente porque tienen una naturaleza rebelde. Una Ilustración Impresionante de Rebelión Una mujer adoptó cierta religión, y era muy fiel a ella. ‘Trató de que su esposo hiciera lo mismo, pero no tuvo éxito. Ella lo apremiaba día y noche, pero todos sus esfuerzos eran inútiles. Una noche se puso de acuerdo en secreto con los misioneros de su iglesia, para que éstos hicieran una visita a su hogar a la hora de la cena. Ella pensó que su esposo se sentiría obligado a invitarlos a entrar y ofrecerles su amistad. También hizo que los misioneros trajeran con ellos la materia que utilizarían para tratar de convertirlo después de la cena. Todo sucedió como habían planeado, pues en el momento que se sentaba el matrimonio a la mesa, los misioneros tocarona la puerta. Después de una agradable y amistosa cena, la esposa dijo: “ sería una buena idea que estos dos caballeros nos explicaran algo sobre su iglesia?” Debido a la presión moral, y por cortesía, él accedió. Mientras los misioneros preparaban sus materiales, libros e / ilustraciones, el pobre hombre se sintió atrapado. Se excusó con el pretexto de ir al baño, y una vez allí, escapó por la ventana. Estuvo desaparecido durante tres días. Después de buscarlo inútilmente, la desesperada esposa pidió ayuda a su iglesia. Varios de los líderes vinieron a su ayuda y comenzaron a buscarlo. Poco tiempo después lo hallaron. Al interrogarlo descubrieron que no tenía intención alguna de volver al hogar. Sin embargo, debido a la bondadosa per

Add a comment

Related presentations

Related pages

El Arte de Ser La Mujer Encantadora Por HELEN B. - scribd.com

El Arte de Ser La Mujer Encantadora Por HELEN B. ANDELIN INTRODUCCION Ser amada y alabada es el objetivo primordial de la mujer en el matrimonio.
Read more

El Arte de Ser Mujer - facebook.com

El Arte de Ser Mujer es el seminario que cambiara tu vida... Facebook logo. ... Queridas amigas, este día se celebra el Día Internacional de la Mujer.
Read more

El arte de ser la mujer encantadora - Google Books

Shop for Books on Google Play. Browse the world's largest eBookstore and start reading today on the web, tablet, phone, or ereader. Go to Google Play Now »
Read more

El Arte de Ser La Mujer Encantadora - Google+

El Arte de Ser La Mujer Encantadora hasn't shared anything on this page with you.
Read more

Mujer Encantadora Profiles | Facebook

El Arte de Ser la Mujer Encantadora Presenta: Las Vegas, Nevada. United States. See Photos. Mujer Encantadora Alvarez (Sabrosita) trabajo independiente.
Read more

Descargar el libro El Arte de Ser La Mujer Encantadora ...

Título del libro: El Arte de Ser La Mujer Encantadora (.doc) Autor: Andelin Helen B Idioma: Castellano
Read more

Amazon.com: Customer Reviews: EL ARTE DE SER LA MUJER ...

Find helpful customer reviews and review ratings for EL ARTE DE SER LA MUJER ENCANTADORA at Amazon.com. Read honest and unbiased product reviews from our ...
Read more

Andelin Helen B - El Arte De Ser La Mujer Encantadora (y ...

RESEÑA: Ser amada y alabada es el objetivo primordial de la mujer en el matrimonio. Este libro ha sido escrito para restaurar su fe en dicho propósito ...
Read more

El arte de ser la mujer encantadora helen b andelin by ...

INTRODUCCION Este libro le enseñará “El Arte de Ganar el Amor y la Adoración Total de un Hombre.” No es necesario que él conozca el método ni tome ...
Read more