crónicas de un viajer

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Information about crónicas de un viajer

Published on April 26, 2014

Author: marianaarcilamontoya

Source: slideshare.net

David Marín Rodríguez Elian Kaled Gómez Espejo Daniel Andrés González Llano Mariana Arcila Montoya 9°2

La tarde se estaba quedando sin tiempo y la noche estaba asomándose, yo volaba en mi ala delta hacia el atardecer, pero esa sería mi última vista hacia la seguridad y buen estado de mi cuerpo. Mi nombre es Alan Beltrán, soy un Colombiano de 27 años y… soy un obsesionado a los deportes extremos, mi deporte extremo favorito es volar en ala delta, tengo 6 años de experiencia y 70 vuelos realizados. Un domingo de abril fue cuando todo sucedió. Estaba yo volando hacia el atardecer en mi ala delta, como ya lo hacía de costumbre, en ése momento alcancé a divisar un ave que se aproximaba, según mis cálculos el ave pasaría a unos 3 metros de mi ala delta, por eso seguí disfrutando del atardecer mientras el viento chocaba con mis mejillas, la vista era espectacular, pocas veces el cielo se veía así de naranjado y cálido.

Luego de unos 6 minutos después el ala delta empezó a perder altura, miré por arriba de mi cabeza observé un pequeño agujero que tenía unos 13 cm de diámetro, mis conclusiones apresuradas era que el ave era la culpable… pero luego recordé que el ave había pasado por mi lado derecho y el agujero estaba al lado izquierdo, en ése momento supe que el ave había no tenía la culpa, no recordé algún otro objeto con el que hubiera podido impactar, pero eso ya no importaba, debía ocuparme de la disminución de altura que tenía gradualmente, no tuve más que tratar de frenar, para mi sorpresa los frenos no estaban en funcionamiento

En ese momento el miedo invadió mi mente, había leído en las noticias terribles accidentes en ala delta en los que las personas quedan irreconocibles, pensé en mi familia, mis amigos y mi novia, luego de pensar en cada uno de ellos me prometí salir vivo de ése enredo. Había recibido algunas instrucciones sobre qué hacer si algo como eso pasaba, lo primero era tranquilizar mi mente y meter en mi cabeza que todo saldría bien, traté de todo para relajar mi cuerpo, pensaba en mis seres queridos, pero más miedo me daba, pensaba en mi paseo a la costa con mi familia y me dio aún más temor, concluí que lo mejor era no pensar en nada, focalicé mi mente en sobrevivir y salir de ese problema. Mientras el ala delta perdía altura yo pensaba en tonterías de qué me habían enseñado para salir de problemas como esos, así que tuve que improvisar,

examiné los posibles lugares para aterrizar, de repente parecía como si Dios hubiera escuchado mis plegarias… Había una pradera, el terreno era un poco irregular, pero era mejor que aterrizar en agua o un bosque, por eso me cambié rumbo hacia la pradera. El momento de tocar tierra estaba cerca, estaba a un solo paso de estar con los pies en la tierra y era frenar, el sentimiento al recordar de que no contaba con frenos era un vacío en mi estómago… Me di cuenta de que me estrellaría contra unos árboles, por mi bien debía acelerar para chocarme con la copa y no con el tronco de éstos, con valentía aceleré y le pedí a Dios que si me sacaba de ésa no volvería a molestar a mi vecino tirando la basura al frente de su casa cuando el camión de la basura había pasado antes.

El impacto fue brutal… era como pasar de la paz a un alboroto total, cerré los ojos antes de impactar, no quise abrirlos porque le tenía mucho temor a las fractura de huesos, pero saqué mi hombría interior y los abrí, no sentía dolor, mi cuerpo estaba intacto, me toqué de los pies a la cabeza y nada tenía. Yo no lo podía creer, levanté mis brazos y mi cabeza… En un gesto de agradecimiento grité ¡NI LOS DE HOLLYWOOD LO HUBIERAN HECHO MEJOR, GRACIAS DIOS!. La felicidad en ese momento era intensa, no sabía ni que decir, estaba contento y exaltado a la vez, la adrenalina seguía fluyendo por mi cuerpo, pero mi felicidad era tal que me empecé a reír, luego de 5 minutos de festejar me encontraba ya en las sábanas de la noche, recordé que en mi mochila siempre tenía un puñal por si algo salía mal, no lo podía creer, todo había salido bien

Recordé algunos programas de supervivencia y llegué a la conclusión de que no quería tomar mi propia orina ni comer insectos rellenos de vísceras. Siempre en las noticias veía que en situaciones como esas todo siempre salía mal, pero esta era diferente, todo hasta ese momento había salido bien, del futuro no sabía nada, pero me sentía muy afortunado y feliz de salir ileso de un impacto como ése. Según lo que me habían enseñado debía encontrar un refugio donde ocultarme para reservar calor y descansar, empecé a deambular por aquella pradera, pero no encontraba nada… todo era pradera, para ese momento recordé que en los Boy Scouts me habían enseñado a hacer refugios improvisados.

Recogí palos y los entrelacé con una cuerda que llevaba mi ala delta, los cubrí de hojas y mi refugio estaba listo. Todo era felicidad, tenia refugio, mi aterrizaje había salido perfecto, me sentía bien por eso, mi ego era tan alto que me puse a la talla del mismísimo Bear Grylls. A la mañana siguiente me desperté a lo que serían las 8 de la mañana, me sentí con un terrible dolor de espalda ya que hace demasiado tiempo no dormía en un terreno irregular. Me llené de energías, de inmediato, traté de saber de dónde estaba saliendo el sol, estaba en mi espalda, así que me ubique y empecé mi rumbo hacia el sur

Ese “accidente” ya no era un simple suceso, se había convertido en una salida de supervivencia, me sentí tan feliz que empecé a cantar canciones que recordaba de los Boy Scouts, cuando las canciones se me olvidaron seguí con alguna que otra salsa o merengue, alternaba con canciones de rock y tarareaba la guitarra de las canciones. Mi felicidad terminó cuando de repente empezaron a salir personas con armas de los matojos, todos salían como una manada de lobos preparados para atacar, yo me sorprendí y asusté, estaba totalmente rodeado, no lo podía creer, era un grupo insurgente al margen de la ley,

no sé si eran las F.A.R.C o los paramilitares, solo sabía que me iban a tomar secuestrado, el vacío del estómago volvió a mi, estaba paralizado y todos ellos solo me miraban, cuando de repente salió de en medio de todos un hombre de color, de muy buena musculatura, casi parecía un gorila, me sentí pequeño frente a su presencia. Me cuestionaba que me iba a decir, si me secuestrarían, me matarían o algo peor… Una vez más pensé en mis seres queridos, en qué sería de ellos si yo moría o era secuestrado, fue un montón de emociones encontradas, todo esto pasó en cuestión de 3 segundos, el hombre de color empezó a hablarme, –Hola, pequeño amiguito, ¿qué hace usted por nuestro territorio?

Dijo él. –Ayer yo me estrellé en mi ala delta a unos 10 kilómetros de aquí, solo estoy buscando llegar a la sociedad, no busco problemas con nadie. Le respondí yo de forma nerviosa. –Pues lo lamento, pero desde este momento queda usted secuestrado por las fuerzas armadas revolucionarias de Colombia. Concluyó él. Después de que me dijeron que estaba secuestrado todas mis esperanzas de encontrar la civilización se desvanecieron. Los soldados me ataron las manos y me obligaron a caminar durante dos días seguidos, mientras caminaba se me ocurrió la idea de escaparme, pero eran demasiados soldados y era prácticamente un suicidio.

En la mañana del segundo día entramos al campamento y me depositaron en una especie de celda echa por alambre de púas, bambú y ramas, en esa celda me encontré con otras personas, dos mujeres y 1 hombre, las dos mujeres se llamaban Sara y Ángela. Sara era una importante bióloga que se encontraba estudiando un ave en vía de extinción en el momento la capturaron, Ángela por el contrario era una enfermera y el motivo de su captura fue que necesitaban a alguien para que cuidara de la salud del comandante del campamento, y el hombre se llamaba Ramón, a Ramón lo capturaron por ser un alto oficial de la policía colombiana. En mi primer día de cautiverio me tuvieron con los demás prisioneros encadenado a un troco de madera

estaba sufriendo en ese troco cuando Ramón me dijo que debía ser fuerte si quería sobrevivir o escapar de este lugar, en ese momento un guardia se me acerco y me la primera comida del día, en general no era mucha comida pero todo serbia si yo quería vivir, Sara se me acerco y me dijo que ella tenia una idea para escapar, mientras ella me dacia eso un guardia se acerco y la llevo fuera del alcance de mi vista, después de eso no volví a ver a Sara y pensé lo peor que podría pasar. Ese día me quede pensando la idea que me dijo Sara. Al día siguiente me sentí muy mal por Sara, pero para mi desgracia apenas empezaba, en ese momento entraron dos guerrilleros junto con Sara y frente a mí, mataron a mis tres compañeros de celda, me dijeron que me pasaría lo mismo si volvía a decir alguna palabra, y luego se fueron.

Esa tarde me azotaron hasta hacerme olvidar lo que Sara me había dicho y cambiaron mi sabrosa ración de alimento por el pan mas duro que puede existir en este mundo, juré que nunca lo comería. Durante la noche estuve pensando en mi familia y tratando de recordar lo que dijo Sara sin cerrar un solo ojo, no pude recordar nada mas que lo ultimo que dijo Ramón antes de morir: El que deja que le sometan y que controlen su pensamiento no es mas que una rata. A la madrugada, entre el tronco y el sueño llegaron los 2 guerrilleros, me mostraron la ubicación de mi maleta con las palabras “olvídate de ella”

y me dieron una golpiza, hecho que al parecer era el día a día de todos los que eran llevados contra su voluntad a aquel horrible lugar; después del dolor volvieron a sacarme de mi celda con la aparente intención de llevarme a otra, lo único que pude hacer fue rezar por mi salud. Me llevaron a una choza improvisada y forrada con plásticos, donde habían por lo menos 15 personas mas, aquel lugar olía muy extraño. Entre momentos de angustia y desesperación causados por mi claustrofobia y mi necesidad de ver a mis seres queridos pasaron 3 tristes tarde llenas de dolor y ganas de morir.

Al cuarto día de mi secuestro recordé que mi puñal seguía en mi maleta, la cual estaba en el dormitorio de aquel orangután y me decidí a recuperarla y a escapar cuanto ates de ese horrible lugar. Todos estos días había aguantado hambre ya que me negaba a comer rocas en forma de pan que intentaban darme a diario. La comida no era la gran cosa, pero venía con un tener cosa que robe y mantuve escondida hasta la noche. Aquella noche las F.A.R.C estaban de fiesta y nosotros debíamos tratar de dormir en aquella triste jaula,

recordé que tenía el tenedor enterrado al lado del candado que mantenía cerrada la puerta, lo saque con un rápido movimiento y sin que se dieran cuenta destroce el candado y corrí al dormitorio del jefe a recuperar mi maleta. En este lugar el desorden dominaba y todo estaba revuelto. Después de 2 tediosas horas de búsqueda al fin apareció, pero ya era tarde, pues los guerrilleros habían vuelto, aunque estaban borrachos y no se dieron cuenta de que yo faltaba en la prisión, me escondí debajo de la cama del líder y estuve allí toda la noche esperando la mas mínima probabilidad de escapar.

Al alcanzar el árbol decidí seguir el noreste, pues solo de esa manera lograría escapar del territorio de las F.A.R.C. y ocultarme en la selva. A mitad de comino encontré una pequeña hacienda campesina que parecía estar sola de momento. Aquella casa poseía un barrizal lleno de cerdos, sin pensarlo dos veces saque mi puñal y me abalance contra uno de ellos, el cual sangro el único liquido que bebí en días. Prendí una pequeña fogata con un árbol seco y cocine todos los restos del porcino, ese momento fue el mas glorioso de todo el día, después de terminar, enterré los huesos cerca del barrizal para que creyeran que fue un perro y continúe mi rumbo.

Todos estos años, tuve por claro que sobrevivir era fácil, pero no lo era, era el deporte mas duro que había probado en toda mi corta y feliz vida. El tiempo corría mas rápido que yo, pues ya era de noche de nuevo, me dispuse a dormir, pero no fue un clásico sueño el de ese día, era una especie de mensaje del futuro que probablemente me había enviado el que antes me salvo de morir estrellado contra el árbol en el que yacía mi ala delta, mi sueño revelaba unas imágenes: aquel hombre que me había secuestrado se encontraba cerca de mi ala delta y miraba lo que parecían ser mis huellas

luego los dueños del cerdo, al lado de sus respectivos huesos miraban furiosos las hullas del que al parecer se comió a su animal y por último unos vagabundos armados deambulaban cerca de mi posición actual, en ese momento desperté, aún era de noche, volteé la mirada hacía atrás y divise unos granjeras que corrían con sus bates como si quisieran matarme, miré mas atrás y vi que a no menos de un kilometro me miraban y apuntaban con lo que parecía ser francotiradores desde vehículos los responsables de mi secuestro y que a un poco mas de unos 50 metros unos vagabundos con pistolas corrían hacia mi,

recordé el sueño y con una cara de pánico tome mi maleta y comencé a correr como si no hubiera un mañana, ya que probablemente no lo tendría si me quedaba quieto, en ese momento me sentí como Usain Bolt y pensé que estaba volando en mi ala delta, fue una sensación increíble, indescriptible con palabras e irrepetible que nunca olvidaría, no pude evitar gritar “woo hoo” debido a la increíble velocidad a la que me encontraba. Lentamente fui dejando atrás a los vagabundos quienes se cansaron y pararon, los granjeros se quedaron golpeando a los vagabundos creyendo que habían sido ellos quienes se habían comido al cerdo y volvieron a su granja

granja y los guerrilleros secuestraron a los vagabundos, pues al parecer también eran prófugos, aunque el líder de estos se bajo del vehículo y se quedo mirándome como si yo hubiera cruzado una frontera invisible que el no se atrevía a pasar. Al cabo de un rato llegue a la jungla, donde me relaje y aproveche lo que quedaba de la noche para dormir. Pero esta vez fue peor que la anterior, pues al despertar me encontraba en una jaula diferente, pero esta no le pertenecía a las F.A.R.C., esta vez me encontraba privado de mi libertad en un campamento del ejercito de liberación nacional (E.L.N.)

A pesar de que estos eran mas generosos y nos daban carne a la hora de comer, yo volví a ser un recluso mas de los grupos al margen de la ley y esto ya comenzaba a molestarme. Lo peor de todo era que mi maleta no se encontraba allí, la habían dejado al lado del árbol donde me quede dormido la noche anterior. Debía encontrar la forma de recuperarla, pues dentro de ella se encontraba mi puñal, lo necesitaba si quería sobrevivir.

En ese campamento las defensas eran mas peligrosas ya no solo estaba encadenado si no que yo estaba solo y me era prohibido hablar con cualquier otra persona ya fuera guardia o recluso, durante la comida de ese día encontré un clavo que se había zafado de la pared de la cocina. el clavo lo guarde en mi boca para que los guardias no me revisaran y en la noche mientras todos dormían forcé el candado que me mantenía atado a las cadenas , al primer intento de forzar el candado no funciono pero seguí intentando y cuando se estaba acabando la noche funciono, quería salir corriendo inmediata mente pero mejor fui precavido y espere a la noche del siguiente día .

En la noche de inmediato empecé otra vez a forzar el candado y lo logre, al ver que no habían guardias cerca me puse a correr en dirección a la selva , mientras corría me sentía otra vez libre como si dejara todo lo malo atrás pero este calvario apenas empezaba, toda la noche corrí asta la mañana del otro día, en la mañana caí en un arbusto y me dormí, al despertar me sentí un poco mejor así que seguí caminando pero no me había dodo cuenta de que no había comido nada ni bebido nada durante ese día Así que empecé a escarbar en el suelo a ver que insecto o animal podría comer , encontré una pequeña lagartija y eso fue todo lo que comí esa mañana , seguí caminado durante el resto de la mañana y parte de la tarde y al ver que ya se acercaba la noche creí que lo mejor seria hacer un refugio o fuego para no pasar la noche a la intemperie , pero había olvidado que no tenia mi puñal por que lo cual lo haba dejado en mi maleta .

Entonces vi que podría utilizar una roca como puñal para construir mi refugio, el refugio no quedo perfecto pero no pasaría frio en la esa noche, el día siguiente me levante y seguí caminado cuando me encontré con un rio. El rio era demasiado profundo para cruzarlo nadando y además habían cocodrilos y sirvientes , y yo debía cruzarlo para salir de esa selva que me tenía atrapado, ese día decidí acampar al lado del rio y hacer una balsa para cruzarlo y salir dela selva entonces me puse a trabajar primero en un refugio estable para después recoger los suficientes materiales para armar mi valsa , también pensé que podría pescar en el rio pero no tenía ni siquiera un anzuelo, ese día descanse en mi refugio y junte madera para mi valsa. En la mañana de ese día decidí empezar a armar mi valsa así que junte los troncos y con unas lianas que colgaban de uno de los arboles al finalizar la mañana ya había armado mi valsa , por lo cual ya estaba listo para cruzar ese rio, al salir y echar mi valsa a el agua me acorde de que debía dañar mi refugio para que los secuestradores no me siguieran rastrando.

Mientras dañaba mi refugio vi a dos guerrilleros que se acercaban rápidamente asía mí ,entonces corrí asía mi valsa y me fui navegando asta cruzar el rio y pensé que por un minuto que casi me atrapaban y no quería volver a pasar por eso entonces después de cruzar el rio me baje de la valsa y corrí sin parar durante unos veinte minutos cuando vi el paisaje ya no estaba en una selva estaba en un amplia llanura y eso fue como respirar un nuevo aire, observe más el paisaje cuando vi un árbol de naranjas, ese árbol para mí era el cielo era como si la naturaleza o el destino quisieran que yo sobreviviera. Comí tantas naranjas como fuera posible y guarde unas pocas para comer en el camino y seguí caminando durante toda la tarde y cuando me quise detener ya era demasiado tarde para hacer un regio, entonces me quede sentado en un árbol y reuní muchas hiervas para acomodarme o recostarme. Al despertar al día siguiente me encontré con muchas picaduras de mosquitos y además casi no pude dormir por lo incomodo que era aquel lugar, me levante un poco cansado, esa noche para mi fue eterna.

Yo seguía caminado sin rumbo pues en ese momento estaba rodeado de árboles, con mucha hambre, y con deseos de ver a mi familia; me encontré con una pequeña tribu indígena parecían inofensivos así que me acerque, ellos me atacaron fue algo demasiado brutal pues yo solo venia en son de paz ellos me tenían atados haciendo unos bailes raros alrededor de mi me sentía demasiado raro y algo asustado así que decidí empezar a gritar ellos me estaban mirando raro y cada vez bailaban y danzaban sin cesar a mi alrededor cuando dejaron de danzar me soltaron así que sin pensarlo dos veces salí corriendo no me percate de que había un precipicio y caí, por fortuna era mar y no un lugar rocoso así que empecé a nadar agradecí a ver aprendido a nadar, nade mas o menos alrededor de media hora, cuando pensé que mis esperanzas se agotaban y me debilitaba cada vez mas vi una pequeña isla en este lugar se encontraban varias pangas y pequeños barcos,

cuando llegue a la isla descanse, ice una pequeña siesta cogí varios cocos y me los comí después de descansar le pregunte a uno de los pangueros en que lugar me encontraba y hacía que lado iba él, el me responde te encuentras en trigana y me dirijo hacia a capurgana, si quieres te puedo acercar sin pensarlo dos veces acepte. Cuando llegue a capurgana inmediatamente llame a mis padres a contarles donde me encontraba y que si me podían hacer el favor de mandarme plata o me podrían recoger, contesta mi madre, al hablar con ella por teléfono la note muy angustiada y ella me cuenta que mi padre acaba de fallecer, fue algo muy duro para mi;

ella me dice que me mandara plata por lo menos para comer y hospedarme y que al redor de dos días iría a recogerme por un lado me puse feliz pero por el otro estaba total mente destrozado . Pasados los dos días mi madre me recogió, regrese nuevamente a casa por fin esta travesía había terminado pero una tristeza enorme recorría mi cuerpo por la muerte de mi padre. Me hice cargo de mi madre, salíamos cada ocho días como de costumbre si no que de ahora sin mi padre, me propuse apoyar a mi madre estar pendiente de ella cada día. Pasados dos años mi madre empezó a sentirse mal, la decidí llevarla al medio le mandaban medicamentos de toda clase pero ella seguía igual, llevarla a dónde un medico especializado

días después a mis manos llega una carta, es sobre mi madre, el medico dice que a mi madre le esta empezando a dar alzhéimer eso fue muy duro para mi . Fue una larga y dura enfermedad tanto par mi madre como para mi para ya que tenia que dedicar mi mayor tiempo a ella, y no era nada fácil, el alzhéimer cada día evolucionaba cada día mas y para mi eso era demasiado dura, tanto que tuve que contratar a una chica para que me pudiese ayudar, cinco años después mi madre muere, pase días y noches llorando .

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