Conferencia: "Sir John Moore: apuntes para una vieja polémica en el bicentenario de la Guerra de Independencia"

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Published on November 29, 2007

Author: Sartine

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XIII Seminario de Historia, Culleredo, 1 de diciembre de 2007

Sir John Moore: apuntes para una vieja polémica en el bicentenario de la Guerra de Independencia Juan A. Granados Loureda XIII Seminario de Historia, Culleredo 2007

I. Moore antes de la “Peninsular War” algunas notas biográficas

Apuntes de la Enciclopedia Británica: “ Uno de los más grandes instructores de infantes de la historia militar” . en virtud a: “su flexible sistema de tácticas y a su eficiente y humanitaria disciplina”.

Apuntes de la Enciclopedia Británica:

“ Uno de los más grandes instructores de infantes de la historia militar” .

en virtud a: “su flexible sistema de tácticas y a su eficiente y humanitaria disciplina”.

Nació Sir John Moore en Glasgow el 13 de Noviembre de 1761, en el seno de una acomodada familia de la alta burguesía escocesa. Era el tercero de los seis hijos que tendría el Doctor Moore, médico de prestigio y también reputado hombre de letras, que llegó a publicar algunas novelas de éxito, como la que llevó por nombre Zelucco , muy popular en su época

Adolescencia: Viaje por Europa con el duque de Hamilton (1772-1774) James Carrick Moore describe a su hermano en su primera adolescencia como un chico alto de aspecto agradable y excelente figura, dotado de buen sentido aunque “atrevido, osado, intrépido, un tanto indómito, de temple irascible y fácilmente iracundo” Opinión de su padre en una carta a Lady Moore: “Johnny es, realmente, un muchacho hermoso. Su rostro acusa viril belleza; su constitución fuerte y su figura elegantísima. Su inteligencia comienza a desarrollarse, demostrando gran vivacidad templada por un buen sentido y benevolencia. Es de temple atrevido y valiente, y de atractivo singular”. Instrucción en Brumswick sobre las depuradas técnicas de la infantería prusiana Entre otras cosas, aprendió la eficacia que podía proporcionar un fusil bien manejado. En una carta a su hermano escrita en aquella época, se mostraba muy orgulloso de poder cargar y disparar un fusil cinco veces por minuto (tres era lo habitual).

Adolescencia: Viaje por Europa con el duque de Hamilton (1772-1774)

James Carrick Moore describe a su hermano en su primera adolescencia como un chico alto de aspecto agradable y excelente figura, dotado de buen sentido aunque “atrevido, osado, intrépido, un tanto indómito, de temple irascible y fácilmente iracundo”

Opinión de su padre en una carta a Lady Moore: “Johnny es, realmente, un muchacho hermoso. Su rostro acusa viril belleza; su constitución fuerte y su figura elegantísima. Su inteligencia comienza a desarrollarse, demostrando gran vivacidad templada por un buen sentido y benevolencia. Es de temple atrevido y valiente, y de atractivo singular”.

Instrucción en Brumswick sobre las depuradas técnicas de la infantería prusiana Entre otras cosas, aprendió la eficacia que podía proporcionar un fusil bien manejado. En una carta a su hermano escrita en aquella época, se mostraba muy orgulloso de poder cargar y disparar un fusil cinco veces por minuto (tres era lo habitual).

Hamilton y Moore son recibidos por Federico II de Prusia y el Emperador Jose II de Austria. Desde Viena escribe John Moore a su hermano: “Espero que dentro de algunos años tu y yo zurraremos a los Monsieurs por mar y por tierra” , confirmando de esta manera su decisión de tomar la carrera de las armas. En la misma carta señaló, casi premonitoriamente, su destino español: “Mas, espero que no haremos la guerra a los españoles, porque el embajador español (en Viena) es el hombre mejor y más bueno que he visto y conocido en mis viajes” . En Nápoles recibe la noticia de su nombramiento como alférez. En 1777 comienza su carrera en Menorca con 16 años cumplidos.

Hamilton y Moore son recibidos por Federico II de Prusia y el Emperador Jose II de Austria. Desde Viena escribe John Moore a su hermano: “Espero que dentro de algunos años tu y yo zurraremos a los Monsieurs por mar y por tierra” , confirmando de esta manera su decisión de tomar la carrera de las armas. En la misma carta señaló, casi premonitoriamente, su destino español: “Mas, espero que no haremos la guerra a los españoles, porque el embajador español (en Viena) es el hombre mejor y más bueno que he visto y conocido en mis viajes” .

En Nápoles recibe la noticia de su nombramiento como alférez. En 1777 comienza su carrera en Menorca con 16 años cumplidos.

1779 teniente en el regimiento de Hamilton, participa en la guerra norteamericana, evidencia sus rasgos: piedad con el enemigo y lucha en primera línea, al frente de la tropa. Conoce las tácticas de los rangers

Con el tratado de Paris, 1783, pasa a la reserva con el grado de capitán.Participa en la política activa defendiendo, como buen escocés, las ideas protoliberales de los wihgs . Frente al partido Tory , los wighs defendían la abolición de la esclavitud, la equiparación política de los católicos y una solución pacífica del problema irlandés. Electo al parlamento por Lanaok, nunca pronunció una palabra. Conoce y traba amistad con el Duque de York y William Pitt La sobrina de Pitt, Lady Hester Stanhope será el gran amor del general.

Con el tratado de Paris, 1783, pasa a la reserva con el grado de capitán.Participa en la política activa defendiendo, como buen escocés, las ideas protoliberales de los wihgs . Frente al partido Tory , los wighs defendían la abolición de la esclavitud, la equiparación política de los católicos y una solución pacífica del problema irlandés.

Electo al parlamento por Lanaok, nunca pronunció una palabra. Conoce y traba amistad con el Duque de York y William Pitt

La sobrina de Pitt, Lady Hester Stanhope será el gran amor del general.

“ A mister Pitt le llamó la atención su modo de ser y quiso conocerlo mejor. La estimación que sintió por él fue mayor de lo previsto, porque iba aumentando a medida que iba creciendo su amistad con él. Le consultaba en los temas militares y en muchas ocasiones se rendía ante sus razonamientos. Este intercambio de opiniones continuó hasta la muerte de este estadista. Si él hubiera vivido y todavía continuara asistiendo a los consejos de ministros, nunca hubiera existido razón alguna para escribir este libro, porque su actitud con los jefes del ejército de tierra y de la marina, que él mismo había elegido, siempre había sido noble” [i] [i] Cfr. James C. Moore: A Narrative of the campaing of the British Army in Spain .

Duque de York (Orden general tras el fallecimiento de Moore): “ Sir John Moore pasó su vida entre las tropas. Durante la época de descanso, se dedicaba a la instrucción y al adiestramiento de oficiales y soldados; en guerra prestó servicio en el mundo entero. Sin tener en cuenta su propio interés, pensaba que su país lo reclamaba para ocupar un puesto de honor y, con valeroso espíritu e inalcanzable perseverancia, marcó el camino hacia la victoria”

Al decir de su amigo el Coronel Anderson, Piensa en casarse con Carolina Fox, hija del líder Wigh Charles James Fox Jamás se casó, muere soltero con 49 años. En palabras de Napier: “ Su persona alta y grácil, sus penetrantes ojos oscuros, su frente recia y su boca singularmente expresiva, indicaban una noble disposición y una inteligencia cultivada. Los elevados sentimientos de honor, habituales en su pensamiento, estaban adornados por un sutil y humorístico ingenio, que le daba en la conversación una ascendencia que estaba siempre en consonancia con el vigor decisivo de sus actos. Mantenía siempre el derecho y la razón con una vehemencia que bordeaba la rudeza; y toda cuanta acción importante en la que se viera metido, acrecentaba su reputación de hombre de talento y confirmaba su carácter de firme enemigo del vicio, de seguro enemigo del mérito, y de justo y fiel servidor de su patria. Las personas honradas le estimaban, los pícaros le temían. Pero mientras vivió no pudo evitar lo bajo y lo mezquino, pero lo desdeñó y despreció.”

Al decir de su amigo el Coronel Anderson, Piensa en casarse con Carolina Fox, hija del líder Wigh Charles James Fox

Jamás se casó, muere soltero con 49 años. En palabras de Napier:

“ Su persona alta y grácil, sus penetrantes ojos oscuros, su frente recia y su boca singularmente expresiva, indicaban una noble disposición y una inteligencia cultivada.

Los elevados sentimientos de honor, habituales en su pensamiento, estaban adornados por un sutil y humorístico ingenio, que le daba en la conversación una ascendencia que estaba siempre en consonancia con el vigor decisivo de sus actos.

Mantenía siempre el derecho y la razón con una vehemencia que bordeaba la rudeza; y toda cuanta acción importante en la que se viera metido, acrecentaba su reputación de hombre de talento y confirmaba su carácter de firme enemigo del vicio, de seguro enemigo del mérito, y de justo y fiel servidor de su patria. Las personas honradas le estimaban, los pícaros le temían. Pero mientras vivió no pudo evitar lo bajo y lo mezquino, pero lo desdeñó y despreció.”

Periodista e historiador, William F. P. Napier, hermano de los valerosos George y Charles Napier, que sirvieron en España a las órdenes de Sir John Moore. Era uno de los amigos más queridos del general. Se había casado con Carolina Fox, precisamente la mujer con la que Sir John había llegado a pensar, sólo por breve tiempo, en contraer matrimonio. En 1828 publicó el primer volumen de su conocida Historia de la guerra en la Península y en el sur de Francia (1807-1814), obra destinada a contrarrestar las opiniones negativas que sobre la actuación de Sir John Moore había vertido con anterioridad la historiografía tory, en especial, su obra rechaza los puntos de vista expresados por Robert Southey en su historia homóloga publicada en 1823, siempre muy duros con el general a fin de defender la gestión del secretario de asuntos exteriores George Canning.

Periodista e historiador, William F. P. Napier, hermano de los valerosos George y Charles Napier, que sirvieron en España a las órdenes de Sir John Moore. Era uno de los amigos más queridos del general. Se había casado con Carolina Fox, precisamente la mujer con la que Sir John había llegado a pensar, sólo por breve tiempo, en contraer matrimonio. En 1828 publicó el primer volumen de su conocida Historia de la guerra en la Península y en el sur de Francia (1807-1814), obra destinada a contrarrestar las opiniones negativas que sobre la actuación de Sir John Moore había vertido con anterioridad la historiografía tory, en especial, su obra rechaza los puntos de vista expresados por Robert Southey en su historia homóloga publicada en 1823, siempre muy duros con el general a fin de defender la gestión del secretario de asuntos exteriores George Canning.

1787, reincorporación al ejército, nombrado Mayor con destino en Cork. En 1790 es ya Coronel con sólo 29 años. Nuevos destinos: Irlanda, Gibraltar (1792), asedio de Tolón y misión en Córcega en apoyo de Pasquale Paoli contra la Convención francesa. Conquista Córcega y es nombrado Virrey, luego acusado de fomentar el autogobierno de los isleños

Tras la comparecencia ante Pitt es ascendido a General de Brigada y enviado en la flota de Cornwallis a Barbados (1796). Conquista la isla de Santa Lucía y es nombrado gobernador 1798 su amigo Sir Ralph Abercrombie le reclama para reprimir la causa irlandesa. Vence en Wexford y asciende a Mayor General. Protagoniza hechos de armas en Holanda, donde resulta herido en tres ocasiones.

Tras la comparecencia ante Pitt es ascendido a General de Brigada y enviado en la flota de Cornwallis a Barbados (1796). Conquista la isla de Santa Lucía y es nombrado gobernador

1798 su amigo Sir Ralph Abercrombie le reclama para reprimir la causa irlandesa. Vence en Wexford y asciende a Mayor General. Protagoniza hechos de armas en Holanda, donde resulta herido en tres ocasiones.

De nuevo con Abercrombie participa en la campaña de Egipto contra Napoleón. Moore resulta nuevamente herido de bala en la batalla de Alejandría (1801). Se le concede la Orden del Baño.

Fuente: Trevor Cairns (1991)

Shorncliffe: cuando Moore encuentra su destino (I) Tropas ligeras de tiradores ( tiralleurs ) y cazadores ( voltigeurs ) franceses. Rangers norteamericanos “ light Companies” , ( el 60º del coronel suizo Bosquet y el 55º de Lord Howe) Antecedentes:

Tropas ligeras de tiradores ( tiralleurs ) y cazadores ( voltigeurs ) franceses.

Rangers norteamericanos

“ light Companies” , ( el 60º del coronel suizo Bosquet y el 55º de Lord Howe)

Shorncliffe: cuando Moore encuentra su destino (II) 1802-1805. Sir John incorpora al campamento de Shorncliffe (Kent) a los reg. 52º y 43º par formar junto al 95º el núcleo de la infantería ligera británica, los green-jackets, prototipo del concepto de “thinking soldier” que deseaba implantar.

1802-1805. Sir John incorpora al campamento de Shorncliffe (Kent) a los reg. 52º y 43º par formar junto al 95º el núcleo de la infantería ligera británica, los green-jackets, prototipo del concepto de “thinking soldier” que deseaba implantar.

The Royal green-jackets

El valor de una innovación táctica: Sir Arthur Bryant: “ Moore’s contribution to the British Army was not only that matchless Light Infantry who have ever since enshrined his training, but also the belief that the perfect soldier can only be made by evoking all that finest in man -physical, mental and espiritual-”. Lord Arthur Wellesley, el Duque de Wellington (a Lord Raglan): ” Usted sabe, FitzRoy, que nosotros no hubiéramos vencido, creo yo, sin él, porque los regimientos que Moore ha entrenado tan cuidadosamente, fueron la espina dorsal de nuestro ejército”

El fiasco sueco 1808, Moore es enviado al mando de un contingente de 10.000 hombres en socorro de los suecos, empeñados en resistir a Napoleón en una guerra que no podían ganar. Gustavo Adolfo IV de Suecia. Su demencia dificultó extraordinariamente la misión de Moore. Que se retira sin disparar un tiro.

1808, Moore es enviado al mando de un contingente de 10.000 hombres en socorro de los suecos, empeñados en resistir a Napoleón en una guerra que no podían ganar.

Paradójicamente, en la isla de Fiona, vecina a Zelanda se encontraban los 15.000 hombres del Marqués de la Romana, futuro aliado de Moore, cedidos por Godoy a Napoleón.

2 de mayo de 1808, comienza la Guerra de Independencia

Intervención británica en Portugal contra Junot (I) Julio de 1808. Wellington arriba a bordo de la Crocodile a la bahía coruñesa: “ No obstante la reciente derrota del ejército de Galicia (batalla de Medina de Rioseco), la Junta no ha expresado el menor deseo de recibir el auxilio de tropas británicas; y esta misma mañana me ha repetido que si se les provee de armas y dinero, pueden movilizar el número de hombres que se necesite; en mi opinión, esta resistencia a recibir el auxilio de tropas británicas responde, en gran parte, a la repugnancia que les causaría poner las suyas bajo el mando de los oficiales británicos”. [i] [ i] Cfr. Pablo de Azcárate: Wellington y España , Madrid, Espasa Calpe, 1960. Pág. 17.

Julio de 1808. Wellington arriba a bordo de la Crocodile a la bahía coruñesa:

“ No obstante la reciente derrota del ejército de Galicia (batalla de Medina de Rioseco), la Junta no ha expresado el menor deseo de recibir el auxilio de tropas británicas; y esta misma mañana me ha repetido que si se les provee de armas y dinero, pueden movilizar el número de hombres que se necesite; en mi opinión, esta resistencia a recibir el auxilio de tropas británicas responde, en gran parte, a la repugnancia que les causaría poner las suyas bajo el mando de los oficiales británicos”. [i]

[ i] Cfr. Pablo de Azcárate: Wellington y España , Madrid, Espasa Calpe, 1960. Pág. 17.

Intervención británica en Portugal contra Junot (II) Los recelos de Cannig sobre Moore obligan a un extraño solapamiento de jefaturas: Sir Hew Dalrymple, Sir Harry Burrand, Moore y Wellesley: “ Después de que Sir John Moore hubiese actuado en el Mediterráneo y en Suecia como comandante en jefe, nombraron para el mando de la expedición a Sir Harry Burrand; (sic) quedando, de esta manera, postergado Sir John que recibió órdenes de la Secretaría de Estado de servir en Portugal como tercero en el mando. Hay pocos generales en el ejército británico que no hubiesen presentado su dimisión ante tal tratamiento. Sin embargo, poseía un carácter más en consonancia con el antiguo espíritu militar romano que con el moderno protocolo. Se le había oído declarar que, mientras fuese capaz de ello, nunca rehusaría servir a su patria y que obedecería incluso si el Rey le ordenase desempeñar el papel de simple alférez”. [i] [i] James Carrick Moore.

Intervención británica en Portugal contra Junot (III) Derrota francesa en Vimiero y sorprendente convenio de Cintra (30 de agosto de 1808)

Intervención británica en Portugal contra Junot (IV) Las críticas al Duque de Wellington: “ ...No enviéis a sir Arthur a España; estad atentos al peligro de inflamar la indignación o de excitar la suspicacia de una nación valerosa e ingenua... No será natural que cuando se envíe una fuerza británica a ese país la gente pregunte: ¿A quién admitimos entre nosotros? ¿Cuál de sus héroes nos envía Inglaterra? ¿Quién llega para colaborar con Castaños y Palafox, con Morla y Cuesta? Que no tengamos que pasar por la vergüenza de responder: el negociador de Cintra”; [i] [ i] Cit. en Azcárate, Págs. 20 y 21.

II. Moore en la “Peninsular War” “ Su Majestad ha decidido enviar un cuerpo de su ejército, de no menos de 30.000 infantes y 5.000 jinetes, al norte de España para cooperar con los ejércitos españoles en la expulsión de los franceses de ese reino; y ha tenido a bien a bien conferirle el cargo de comandante en jefe de esa fuerza. Se ha ordenado al jefe de los ejércitos de Su Majestad en Portugal que ponga a disposición de V.E. un cuerpo de 20.000 soldados de infantería, además del 18º regimiento de dragones ligeros de la K.G.L (Hannoverianos de Karl Alten), que ahora está en Lisboa, y una cantidad proporcional de artillería. A ellos se unirá un cuerpo de más de 10.000 hombres que se está concentrando ahora en Falmouth (Sir David Baird)“.

19 de julio de 1808. Castaños derrota a Dupont en Bailén, propiciando la expedición británica y la reacción de Napoleón

La reacción de Bonaparte (Proclama de Saint-Cloud), septiembre de 1808: “ ¡Soldados!: Después de haber triunfado en las orillas del Danuvio y del Vístula, habéis atravesado Alemania a marchas forzadas. Hoy os hago atravesar Francia sin daros un momento de reposo. ¡Soldados! : Necesito de vosotros. La presencia odiosa del leopardo mancha los continentes de España y Portugal. Que a vuestra presencia huya espantado. Llevemos nuestras águilas triunfantes hasta las columnas de Hércules... /... Un verdadero francés no puede, no debe descansar mientras los mares no estén abiertos y libres. ¡Soldados! : todo cuanto habéis hecho, todo cuanto aún haréis para la felicidad del pueblo francés, por mi gloria y por la vuestra, quedará eternamente en mi corazón”

Napoleón protagonizará una segunda invasión francesa que tuvo su inicio con el encuentro en Vitoria con su hermano José el 7 noviembre de 1808, cuando Moore se encontraba ya en la localidad fronteriza de Almeida, camino de Salamanca, a punto por tanto de entrar en España y ajeno a los movimientos de la Grande Armée. Muy pronto demostró Napoleón su determinación de recuperar la península, al mando de seis cuerpos de ejército, la guardia y una reserva, en total unos 240.000 hombres y acompañado por lo más granado de sus mariscales, hombres expertos y de su confianza como Ney, Soult, Mortier, Victor o Lefebvre, presentó rápidamente batalla a los ejércitos españoles, sacando a éstos de su dramático error al suponer que el éxito de Bailén era repetible ante la élite del ejército napoleónico. Así, el 10 de noviembre derrota Bonaparte en Espinosa de los Monteros al llamado ejército de la izquierda, que integraba las fuerzas de Galicia, mandado por Joaquín Blake. Lo mismo hizo con los ejércitos del Centro mandados por el conde de Belveder (Burgos), la Derecha (Cataluña) y con la reserva situada en Aragón, obteniendo triunfos decisivos en Tudela, Gamonal y Somosierra. Sin más oponentes que derrotar, entró vencedor el 2 de Diciembre en Madrid, provocando la huída de la Junta Central La fulminante reacción napoleónica:

La fulminante reacción napoleónica (II): “ Usted está enterado -me dijo- de la infame rendición de Dupont. Es una afrenta a mis armas y tengo que vengarme de manera brillante. Este suceso me ha obligado a venir aquí sólo para calmar las cabezas que ya comenzaban a fermentar; espero haberlo conseguido... El rey de España (José I)... Se dejó intimidar y se estableció a lo largo del Ebro... Mi intención es que al salir de aquí vaya a esperarme a Bayona. Los mariscales Lannes y Mortier van a reunirse allí también. Ney, Lefebvre y Víctor ya se han reunido con el rey con más de 100.000 hombres. Moncey y Bèssieres ya llevan mucho tiempo allí y Jourdan ha sido enviado para desempeñar provisionalmente las funciones de comandante general. El cuerpo de Junot,..., va a recibir el mismo destino, y yo mismo no tardaré en llegar, porque quiero terminar con esta guerra. Si se hubiera llevado mejor, ¡ya habría terminado hace tiempo! Pero yo no estaba”; [i] [ i] Cfr. en: Las memorias del mariscal Soult, las tropas napoleónicas en Galicia 1808-1809 . Ed. Librería Arenas, A Coruña, 1999. Págs.: 33-34

La caída de los ejércitos peninsulares adelanta el vaticinio de Sir John Moore: “ Debemos actuar con cautela, porque si la burbuja estalla y Madrid cae, tendremos que correr [i ] ” . [ i] Carta de Sir John Moore a Sir David Baird, fechada en Salamanca a 6 de diciembre de 1808. Joaquín Blake Castaños

La misión de Moore, según Lord Castlereagh. despacho dirigido a Moore el 25 de septiembre de 1808 : se respetaba la propuesta de Wellesley de agrupar al ejército en el norte de España, aunque no en Asturias como éste preconizara, sino en un lugar que Moore debería señalar “en Galicia o en los bordes de León” , adoptando la idea del futuro duque de Wellington de que la expedición “Tenga siempre una retirada abierta, y que esa retirada sea el mar” [ i] . [ i] Carta de Wellesley a Castlereagh, 5 de septiembre de 1808.

9 de octubre de 1808, Orden General de Moore en Queluz (Lisboa), se adelanta el gran problema subyacente en su tropa: la indisciplina… “ El general advierte a las tropas que se debe a su conducta licenciosa, el que muchos sean incapaces de marchar contra el enemigo; y aclarado esto, confía no tener que decir ni una palabra más a los soldados británicos para asegurar su templanza” [i] [i] Cfr. James C. Moore, op. cit. , pág. 94. Recreación de la retirada de Moore por Dionisio Álvarez Cueto

“ Estado de la fuerza efectiva que salió de Portugal a las órdenes de sir John Moore” 18. 628 TOTAL GENERAL   -715 (Reserva guarnición portuguesa) 19.343 ∑ 17.745 Infantería 912 Caballería 686 Artillería TOTALES ARMAS

“ Estado de las tropas del Teniente General Sir David Baird a su salida de La Coruña” Fuente: ARG. Guerra de Independencia, L. 42, 1808 División de Baird 10. 722 ∑ 8.538 Infantería 1.538 Caballería 611 Artillería TOTALES ARMAS

El “affaire” Baird en A Coruña (I): “ Cuando Sir David Baird llegó a La Coruña el 13 de octubre, la Junta de Galicia le negó el permiso para desembarcar las tropas. Sir David Baird se quedó perplejo y envió correos urgentes a Madrid y Lisboa. Cuando por fin se obtuvo el permiso, recibió una acogida tan indiferente y se hicieron tan pocos esfuerzos para ayudarle a equipar a su ejército para que pudiese avanzar, que escribió a Sir John Moore para preguntarle si la Junta Suprema realmente le había concedido permiso para admitir tropas británicas en España” [i] [i] James Carrick Moore, op. cit. , pág. 103.

El “affaire” Baird en A Coruña (II). La opinión de Moore: “ Siento comunicarle que de Sir David Baird lo único que conozco son sus quejas sobre la Junta de La Coruña, pues no le presta ninguna ayuda. Le ofrecieron todo, pero no le dieron nada; y después de esperar día tras día los carros que le habían prometido para el transporte de provisiones, al final, su intendente se vio obligado a contratarlos a un precio desorbitado; sólo así lo consiguió. Esta es una manera intolerable de tratar unas tropas que el gobierno español había solicitado y a las que apremiaban constantemente para que avanzasen.” (carta dirigida desde Salamanca a Lord William Bentick el 13 de noviembre de 1808 )

Moore en Salamanca: Decisión de tomar la retirada contra la opinión de Mr. Frere. “ No mantengo relación con ningún ejército español, ni tengo noticia de las intenciones del gobierno español, ni las de sus generales. Castaños, con quien venía manteniendo contacto, fue destituido del mando en el momento que esperaba noticias suyas; y La Romana, con el que supongo tengo que relacionarme ahora, (porque oficialmente no me han comunicado nada) está ausente sabe Dios dónde. Entre tanto los franceses están a cuatro días de marcha de aquí, mientras mi ejército todavía está agrupándose; no puedo saber el número de mis enemigos. Tampoco se me ha abierto ninguna vía de información y no llevo tiempo suficiente en el país como para poderla conseguir yo solo..., si las cosas siguen así, la ruina de la causa española y la derrota de nuestros ejércitos es inevitable; entonces será mi deber tener en cuenta únicamente la seguridad del ejército británico y tomar las medidas necesarias para sacarlo de una situación en que, sin la posibilidad de hacer nada útil, se expone a una derrota segura.” (Carta de Moore a Frere, 19 de nov. De 1808)

 

Entretanto, Napoleón gracias al empuje de los la guardia polaca de Krazinsky atraviesa el Guadarrama por Somosierra y toma Madrid.

El 19 de diciembre de 1808, Moore y Baird se reúnen en Mayorga unificando sus fuerzas: 25.000 infantes, 2.450 hombres de caballería y 1.297 artilleros con 66 piezas. Ya cerca, los restos del ejército del Marqués de la Romana. A 160 km. de su posición, curso alto del río Carrión, se encontraba Soult al mando de 18.000 hombres.

Frere no duda en despreciar la actitud cautelosa de Moore: Mister Frere a Sir John Moore , 3 de diciembre, carta en la que le insta a retractarse: “En caso de que V.E. siga empeñado -cosa que no querría suponer- en persistir en su decisión de retirarse con el ejército a sus órdenes” Mister Frere a Sir John Moore, 8 de diciembre: “No puedo dejar de decirle que si se hubiese enviado al ejército británico a España con el propósito de hacer el mayor daño posible a su causa, sin disparar un solo tiro contra sus tropas, no hubiera podido V. E. hacer mejor el encargo, si se consideran las medidas que V. E. va a tomar. Parece increíble que se deje la defensa de Galicia.”

La respuesta de Moore a Frere, el inicio de la retirada general hacia A Coruña: dos cartas del Marqués de la Romana remitidas desde León y Mansilla de las Mulas los días 22 y 23 respectivamente, confirmaron a Sir John que los refuerzos franceses estaban mucho más cerca de lo que había creído hasta entonces y que avanzaban en su dirección desde El Escorial. Comprendiendo que Bonaparte había descubierto sus planes, y temiendo verse rodeado de enemigos, Moore decidió dar inmediata contraorden a sus tropas que ya estaban enfrentadas a la línea defensiva de Soult. Fue en este momento cuando decidió retirarse definitivamente, como confirmó en su respuesta a La Romana del mismo día 23: “Era consciente del riesgo que corría en caso de ser descubierto y de que el enemigo podía enviar un ejército con el propósito de cortar mis comunicaciones. Hasta cierto punto, con mi actuación he conseguido mi objetivo; porque he evitado que el adversario llevara a cabo sus planes anteriores y, con ello, doy al ejército del Sur más tiempo para prepararse. No se puede pedir más a una fuerza como la mía. Continuar mi ataque a Soult en este momento, significaría la pérdida de mi ejército, no sólo para España sino también para Inglaterra”.

Bonaparte: “De momento, Moore es el único general que está preparado para enfrentarse a mí. Avanzaré contra él en persona”.

Moore asigna un doloroso papel al agotado ejército de La Romana, una de las más persistentes críticas a su actuación: Recomendación que cursó Moore al marqués de la Romana para que cubriese la retirada inglesa en Mansilla de las Mulas, dejando además libre para el ejército británico el camino de Astorga hacia Galicia, indicándole que se retirase por León hacia la montaña asturiana, lo que suponía en la práctica solicitar a los españoles que se sacrificasen para salvar el repliegue inglés. Así, en sendas cartas dirigidas a la Romana desde Sahagún, Moore le pide que mantenga la resistencia tras de él: “Resultaría muy útil y confundiría al enemigo si V. E. continuara con su ejército unos pocos días más en Mansilla ” y más adelante: “Sólo me resta repetir mi petición de que Astorga y sus alrededores y el camino de Galicia queden libres para que las tropas británicas puedan avanzar. Espero que los ejércitos a sus órdenes no ocupen ambos lugares”. Marqués de La Romana

 

Una retirada cruel (Thiers): “ Todas las viviendas del camino estaban devastadas, porque cuando los inglese no veían a los habitantes dispuestos a darles lo que pedían, al punto motejándolos de ingratos lo pillaban y enseguida incendiaban las casas, dejándolos muchas veces ellos mismos morir embriagados entre las llamas de que eran autores. -¡Ingratos nosotros, respondían los míseros españoles, cuando ellos viene por su interés y se marchan sin defendernos siquiera!- A tal punto llegaron las vejaciones, que los españoles miraban casi a nuestros soldados como sus libertadores”. Y en otra parte: “Cogíamos a centenares los soldados ingleses extenuados o ebrios, los cuales se dejaban sorprender sin ser dueños de hacer la menor resistencia... A los lados del camino se encontraban ingleses que no podían dar un paso, embriagados la mayor parte, carros tirados por bueyes, cargados de andrajos de los naturales, que huían mezclados con los ejércitos, o de costosos pertrechos de los ingleses. Muchos caballos muertos a balazos, tirados en el camino” [i] Thiers. Historia del Consulado y el Imperio. op. cit. Pág. 286 y ss.

Una retirada cruel (La Romana): “ Iban en su fuga dejando el camino sembrado de caballos muertos, caxones de fusiles, correajes municiones y multitud de efectos, saqueando e incendiando los pueblos, violentando mujeres, cometiendo asesinatos y todo género de crímenes. Los ingleses se han apoderado a la fuerza de las acémilas destinadas a nuestro Exército, de las mulas de tiro que arrastraban a la artillería y municiones, de los bueyes que arrastraban los carros de equipajes, han robado todas las mulas de los labradores y vecinos de Benavente y pueblo de Campos, dexando multitud de carros abandonados en los caminos, unos despeñados, y otros hechos pedazos, de intento: Han matado y consumido sin necesidad los bueyes de los carros, y no han pagado su importe. Nos han asesinado tres alcaldes y otros vecinos; han derramado el vino de las bodegas, sin pagar el que han bebido; no han satisfecho los carros y caballerías que han empleado en transportar sus inmensos equipajes y sus mujeres, los comisarios se han negado a dar en varios pueblos recibos de los víveres que les han suministrado las justicias; a otras les han rebaxado arbitrariamente las cantidades que han querido; y, en una palabra, los franceses mismos no podrían haber destinado agentes más poderosos para concitar el odio a los ingleses que el Exército al mando del general Moore” [i] . [ i] Gómez de Arteche, Pág. 98.

Una retirada cruel (las suaves reprimendas de Moore a sus hombres): “ El comandante de las fuerzas ha observado con gran disgusto la pésima conducta de las tropas en un momento en que están a punto de enfrentarse al enemigo... Está muy preocupado por esto; porque, hasta hace muy poco, el comportamiento de su ejército -o al menos de la parte que estaba a sus órdenes inmediatas- era ejemplar, lo que les honraba mucho”. (Orden general dictada en Benavente) “ La retirada hacia Coruña”, por Best Hotelin

Una retirada cruel (La agria versión del poeta Robert Southey): “ Mujeres y niños acompañaban a este infortunado ejército; algunos murieron de frío en los carros de equipaje, que se habían destrozado o dejado abandonados en el camino por falta de ganado; algunas murieron de fatiga y frío, mientras que sus hijos trataban de mamar de su pecho agotado. Una mujer fue sorprendida por el parto, en el camino por la montaña; se acostó buscando el refugio de un recodo más protegido del viento y la lluvia helada que el resto de la carretera. Fue encontrada muerta allí con los dos niños que había traído al mundo agitándose sobre la nieve. Una manta arrojada sobre ella, para cubrirla de la vista, fue la única tumba que se le pudo proporcionar. Los niños fueron entregados a una mujer que llegó en uno de los carros de bueyes “ La retirada hacia Galicia, por Robert Ker Porter

Desechando la posición de fuerza que suponían los altos del Manzanal, continua hacia Galicia, enviando a la élite de su tropa, los 3.500 hombres de las brigadas ligeras al mando de Robert Craufurd y Karl Alten, junto al ejército de La Romana, por el difícil camino de Foncebadón y Molinaseca hacia Ponferrada, Ourense y, finalmente Vigo; al encuentro de la escuadra del contralmirante Samuel Hood.

La opinión de La Romana: “ El General Moore y su ejército han huido vergonzosamente hasta Lugo, con el mismo desorden y escandalosos excesos de sus tropas que lo hizo desde Astorga; han infundido el desaliento, el terror y el disgusto en el ejército (...) Nos han engañado miserablemente, o nos han vendido en la ocasión en que debía de haber sido de mayor utilidad su ejército.” [i] [ i] Cfr. en Ramón López Caneda: Valdeorras en la Guerra de Independencia , Pág. 96. “ Black Bob” Craufurd

Orden general de Moore tras el saqueo de Villafranca del Bierzo: “ Si el enemigo está en posesión de Bembibre, que creo que sí, obtendrá una rara recompensa. Habrán cogido o cortado a pedazos a muchos cientos de borrachos y cobardes británicos, porque nadie, a excepción de unos cobardes sin principios, se emborracharía a la aparición, o aún más, a la vista de los enemigos de su país, y antes que sobrevivir a la desgracia de una infamante conducta, espero que la primera granada disparada por el enemigo me lleve la cabeza” [i] [ i] Cfr. Hibbert . pág. 87. Green-jacket del 95º

Cunde el desánimo, muchos cronistas, hablan de la desconfianza de los soldados hacia su general: Así, Hibbert recoge al respecto un buen número de testimonios presenciales relativos a este episodio (el doctor Milbourne, el fusilero Harris, Sir Robert Ker Porter...) La mayoría de ellos refieren bien a las claras este sentimiento de impotencia: “Llegó a ser más una vergonzosa huida que una retirada planeada, el ejército había empezado a creer que Moore nunca lucharía...” [i] [i] Hibbert, op. cit. pág. 99.

Más desánimo, Orden general de Moore, Lugo 6 de enero de 1809: “ Los generales y los oficiales al mando de los cuerpos deben darse cuenta de la completa desorganización del ejército” y más adelante: “El comandante de las fuerzas está cansado de publicar órdenes a las que no se les presta la debida atención; así que apela al honor y a los sentimientos de su ejército. Si esto no les basta para inducirlos a cumplir con su deber se dará por vencido, porque no cree que pueda hacer ninguna otra cosa” .

Resistencia y primer engaño a Soult en Lugo, célebre retirada nocturna. Nicolas Jean-de-Dieu Soult

Episodios de Betanzos: “ Los ingleses concibieron el horrible proyecto de volar la ciudad de Betanzos cuyos habitantes acababan de recibirlos como aliados; pero no pudieron poner en ejecución su intento porque los franceses tenaces en su empeño de batir al enemigo, se apoderaron inmediatamente de la ciudad” . “ Los franceses en cambio, al entrar en Betanzos, cometieron innumerables tropelías que la conciencia humana condena, violando mujeres, desgarrando las orejas de las niñas que encontraban en las calles para hurtarles los pendientes; matando los ganados y animales, saqueando las iglesias y quemando las imágenes; robando las casas de los vecinos, derramando el vino que contenían las bodegas y quemando el trigo y el maíz de los que no se podían aprovechar...” [i] [i] Cfr. Tettamancy , págs. 80 y ss.

Sir John Moore ante la batalla: últimas reflexiones: “ Después de largo rato volvieron -los comisionados- diciendo que el general inglés Moore había hecho presente al mismo Reyno que la venida de los exércitos de S. M. Británica a España había sido para protegerla y auxiliarla creyendo que en ella había más exércitos, más auxilios y más patriotismo, y que mediante nada de esto había encontrado en este Reyno, había resuelto reembarcarse con su exército, ofreciendo que este guardaría la mejor disciplina y que esperaba no se le incomodase por parte de los vecinos con lo cual se evitarían los perjuicios respectivos y con su vista acordó la Ciudad que sobre esta materia nada tiene que resolver” [i] [ i] Ayuntamiento de 16 de enero de 1809. AMC, Acuerdos, 1909, fol. 152 y ss.

Sir John Moore ante la batalla: últimas reflexiones (II): carta a Lord Castlereagh, escrita el 13 de enero : “ S.S. sabe que si me hubiera guiado por mi propia opinión, habría decidido retirarme con el ejército desde Salamanca, porque entonces los ejércitos españoles estaban derrotados y no había ninguna fuerza española a la que me pudiese unir...Sin embargo me di cuenta perfectamente de que nunca se creería que la apatía y la indiferencia de los españoles era de tal magnitud y de que, si los británicos se retiraran, se les echaría la culpa por haber perdido la causa.” Comentarios de Londonderry (repatriado antes de la batalla) “ Sir John Moore demostró lamentables deficiencias en aquellas cualidades de decisión y firmeza que él, a menudo, desplegó en anteriores ocasiones, y que le hubiesen capacitado para evacuar el ejército, mediante algunas brillantes acciones, de la peligrosa situación en que se había situado por sus propias medidas erróneas y los desastres de nuestros aliados españoles. En esta coyuntura, sin embargo, pareció que estaba bajo una depresión de espíritu muy diferente de su usualmente serena y alegre disposición que se traslucía en una triste expresión en su rostro y una gran ansiedad de espíritu. Parecía que su juicio estaba completamente obtuso o bajo la influencia de un maleficio que le forzó a cometer los más notorios errores”.

Sir John Moore ante la batalla: últimas reflexiones (II):

carta a Lord Castlereagh, escrita el 13 de enero :

“ S.S. sabe que si me hubiera guiado por mi propia opinión, habría decidido retirarme con el ejército desde Salamanca, porque entonces los ejércitos españoles estaban derrotados y no había ninguna fuerza española a la que me pudiese unir...Sin embargo me di cuenta perfectamente de que nunca se creería que la apatía y la indiferencia de los españoles era de tal magnitud y de que, si los británicos se retiraran, se les echaría la culpa por haber perdido la causa.”

Comentarios de Londonderry (repatriado antes de la batalla)

“ Sir John Moore demostró lamentables deficiencias en aquellas cualidades de decisión y firmeza que él, a menudo, desplegó en anteriores ocasiones, y que le hubiesen capacitado para evacuar el ejército, mediante algunas brillantes acciones, de la peligrosa situación en que se había situado por sus propias medidas erróneas y los desastres de nuestros aliados españoles. En esta coyuntura, sin embargo, pareció que estaba bajo una depresión de espíritu muy diferente de su usualmente serena y alegre disposición que se traslucía en una triste expresión en su rostro y una gran ansiedad de espíritu. Parecía que su juicio estaba completamente obtuso o bajo la influencia de un maleficio que le forzó a cometer los más notorios errores”.

Voladura de los polvorines del Peñasquedo la mañana del 13 de enero .(R. K. Porter)

La Batalla

M. Duborg

 

Batalla de A Coruña, por Hippoliyte Bellangé, museo del castillo de Luneville (archivo M. A. R.)

F. Pontenier

 

Sir John Moore es herido mortalmente por una bala de cañón, junto a su puesto de mando, situado sobre una loma a unos 300 m. de San Vicente de Elviña

Últimos momentos sobre el campo: “No, Hardinge, veo que es imposible” ; su sable: “Está bien como está. Preferiría que saliese conmigo del campo ”. A los cirujanos: “Ustedes no pueden hacerme ningún servicio, váyanse con los soldados con quienes pueden ser más útiles”.

Los highlanders retiran a su general del campo de batalla (R. Caton)

Casa de Genaro Fontenla, nº 16 del Cantón Grande. Lugar donde es trasladado, ya agonizante, Sir John Moore.

Algunas de sus últimas palabras: ¿Hemos vencido a los franceses? ; “Anderson, tu sabes que siempre he deseado morir así”; “Espero que el pueblo inglés esté satisfecho... Espero que mi país me haga justicia...” . Momentos antes de morir, aún cogido de la mano de Anderson, se dirigió a James Stanhope, hermano de Charles, muerto en la misma batalla de A Coruña, y de lady Hester, para decirle: “Stanhope, mis recuerdos a vuestra hermana” .

Desde la obra de Juan Pedro Vicenti, El sepulcro de Moore (1857), sabemos que la primera sepultura de Sir John Moore se practicó a los pies de la Fortaleza Vieja, Baluarte de San Carlos o Batería de Salvas , esto es, en la misma base del actual emplazamiento de su sepulcro en el Jardín homónimo. Recientemente el periodista e historiador Jesús Reiriz ha propuesto una original hipótesis alternativa, basada en una aparente confusión terminológica, que situaría este primer emplazamiento mortuorio en el baluarte que remataba, lindando con el mar, la muralla de la Pescadería, también denominado de San Carlos .

Por deseo del marqués de La Romana, las cenizas del General fueron trasladadas ya en el mismo año de su muerte, al lugar que hoy ocupan, siendo depositadas en un sobrio monumento, inicialmente un simple zócalo, que en 1824 tomó una forma más compleja por iniciativa del cónsul británico Richard Bartlett. Más tarde, en 1839, Francisco de Mazarredo, embelleció el conjunto arreglando el sobrio catafalco del General prácticamente en la manera que hoy lo conocemos

Leyenda que el Mariscal Soult hizo grabar en el monumento que quiso erigir en memoria de Moore en el mismo lugar de su caída en combate: HIC CECIDIT JOHANNES MOORE, DUX EXERCITUS IN PUGNA JANUARII XVI, 1809 CONTRA GALLOS A DUCE DALMATIAE DUCTOS (Aquí cayó John Moore, general del ejército en la batalla del 16 de enero de 1809 contra los franceses bajo el mando del duque de Dalmacia).

Sir John Moore no está solo en su lugar de eterno descanso.. En uno lienzo interno del sepulcro, se puede apreciar otra inscripción en inglés y español, que señala que allí se encuentra enterrada Diana, la joven esposa del cónsul Bartlett: DIANA ESPOSA DE D. RICARDO BARTLETT CÓNSUL DE S. M. BRITÁNICA EN LA CORUÑA Y SU DEPENDENCIA FALLECIÓ EL 17 DE SEPTIEMBRE DE 1830 EDAD 33 AÑOS Lo que significa que, al menos, una persona acompaña a nuestro General en su reposo. No sería tampoco extraño suponer, teniendo esto en cuenta, que al ser esta tumba considerada parte del territorio británico, sus cónsules la eligieran a modo de panteón para ciudadanos de aquella nacionalidad, algo que ya apuntó en su día Tettamancy. Sólo una investigación formal del monumento, llevada a cabo con criterios arqueológicos, podría aclarar este punto. Accedimos a esta curiosa información gracias a la gentileza de Javier López Vallo , del Archivo del Reino de Galicia.

La misteriosa dama del Jardín de San Carlos… La leyenda de la misteriosa dama del Jardín de San Carlos, recogida por Leandro Carré y D. Juan Naya a partir de un relato de 1860 de Manuel Murguía, según la cual la mañana del 16 de enero de 1841 -31 aniversario del fallecimiento de Moore en el campo de batalla- una mujer alta, de unos 50 años de edad y aspecto extranjero, se dirigió hacia la tumba de Sir John y permaneció allí, al pie del sepulcro entre sollozos, para luego alejarse sola, “triste, como un alma entregada a melancólicos recuerdos” . Desde entonces, acudía todos los 16 de enero al mismo lugar, hasta que, ya anciana, se presentó para despedirse exclamando: “Adiós por última vez” . Al día siguiente moría esta dama, en el mismo lecho de la misma casa donde había expirado Sir John en 1809. Murguía, que llama Fanny a esta misteriosa visitante, la identifica con la sobrina de Pitt, aunque en realidad sabemos que Lady Hester Stanhope había fallecido en Siria en 1839. En todo caso, se trata de una deliciosa leyenda que sirve de amable colofón, desde entonces, a todos los relatos sobre Sir John Moore.

Créditos y agradecimientos : Gran parte de las imágenes de esta presentación pertenecen a publicaciones y archivos personales de las siguientes personas y entidades: D. Manuel Arenas Roca, Coronel D. José Navas Ramírez Cruzado, D. Antonio Osende Barallobre, Asociación Royal Green-Jackets, Museo Histórico-Militar de A Coruña, Asociación Napoleónica de España y Archivo del Reino de Galicia. A todos ellos el mayor de mis agradecimientos.

Gracias por su atención Slowly and sadly we laid him down, From the field his fame, fresh and gory; we carv’d not a line, we raised not a stone, But we left him alone with his glory! (Charles Wolfe) Cando d´o mar atravesés as ondas Y ó voso hirmán a visitar voyades Poñé n´a tomba o cariñosos oido E si sentís rebuligar as cinzas E s´escoitais indefinibres voces E s´entendés ó qué esas voces digan Ay-alma vosa sentirá consolo. ¡el vos dirá qu´arrededor d´o mundo tomba mellor qu´a´qu´atopou n´achaara sinon d´os seus antr´o amorosos abrigo! (Rosalía de Castro)

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