Clase 1 construccion republicas y formacion naciones

33 %
67 %
Information about Clase 1 construccion republicas y formacion naciones

Published on March 15, 2014

Author: dmrvfcb

Source: slideshare.net

CLASE 1. CONSTRUCCIÓN REPUBLICANA Y FORMACIÓN DE LAS NACIONES Antecedentes: Para poder comprender mejor los procesos de la segunda mitad es imprescindible retomar algunos aspectos relevantes de la primera mitad de siglo: Los trabajos recientes sobre la Independencia han permitido la reconstrucción de un nuevo contexto de interpretación de estos procesos. Las abdicaciones de Bayona: abdicación de Fernando VII en Napoleón y de éste en José Bonaparte. Si el rey faltaba la soberanía volvía a la nación, los pueblos, al reino… Levantamiento de las ciudades en juntas…. Ello implicó una retroversión de la soberanía a la sociedad. Si la soberanía volvía a la comunidad política, la representación de ésta era una cuestión fundamental. La crisis de 1808 dinamitó la jerarquía de los poderes y la organización del territorio. Lo primero implicó la extensión y aceptación de los principios de soberanía popular y representación política como los únicos principios legítimos sobre los que construir los órdenes políticos. Ello implicaría lo que se denominó modernidad política. Se habría dado en un primer momento: 1808-1810. Aquí se habría dado un gran debate teórico y práctico sobre la nación, la representación y la igualdad política entre España y América. Consecuencias del mismo: la reunión de las cortes de Cádiz y la proclamación de la soberanía nacional. La nación se concibe como una asociación voluntaria de individuos iguales, sin ninguna distinción de pertenencias a pueblos, estamentos y cuerpos de la antigua sociedad. De ahí que la representación se conciba en relación al individuo y no a las corporaciones; se considero a la nación soberana y por ello debe elaborar una constitución que será como un pacto fundador de la nueva nación. Pero a la vez que su propósito es establecer la soberanía de la nación, tratan de crear un régimen que sea estable y respetuoso con la ley y la libertad. Construcción de un régimen representativo. El régimen que van a intentar construir es representativo, basado en la soberanía del pueblo ejercida por sus representantes y en el reino de la opinión. Una de las cuestiones fundamentales (que planteó Guerra) fue que todas estas transformaciones se dieron en el espacio público y a alcanzaron gran proyección principalmente debido a la proliferación de los impresos y la expansión de las formas de sociabilidad, lo que permitió el nacimiento de la opinión pública moderna. La discusión pública sobre las formas de 1

gobierno, planes de constitución… permitió la creación de un espacio público político. La reorganización de los territorios implicaría a la larga la desmembración de la monarquía hispánica y la progresiva definición de las nuevas entidades políticas. Las revoluciones de independencia. Con la caída de la junta central y la proclamación del consejo de regencia como depositario de la soberanía real se diversifican las actitudes americanas frente a los acontecimientos peninsulares: Nueva España y Perú siguen fieles al consejo de regencia; Venezuela, Nueva Granada y el Río de la Plata crean sus propias juntas. En estos lugares surgen tensiones entre las capitales y las demás ciudades inscritas en el territorio de cada junta.. El pueblo en 1808 era concreto: los cabildos, las corporaciones, las juntas, en fin, los cuerpos intermedios de la sociedad. Los cabildos cabeceras de provincia aspiraron a ser los únicos titulares de la soberanía pero fueron contestados por las autoridades coloniales y también por los demás cabildos. Ello puso en cuestión el derecho de las antiguas capitales a gobernar sus propios territorios. “Contra la nueva idea liberal de nación abstracta y totalizante, los americanos defendieron la concepción tradicional de la nación como un conjunto de cuerpos políticos naturales, o sea, cabildos, provincias y territorios, mientras que el Estado era un cuerpo artificial, fruto de un pacto entre entidades soberanas”1 . Sin embargo, la constitución de Cádiz y algunos decretos reconocieron a los pueblos con 500 habitantes la posibilidad de elegir ayuntamientos. A su vez, algunos trámites electorales fundamentales para la elección a Cortes y Diputaciones dependían de los gobiernos locales. Se reconoció a las juntas parroquiales, es decir, a la asamblea de vecinos la facultad para decidir los requisitos del voto (art. 50). En las areas rurales este fenómeno fue tan radical como para poner en crisis las jerarquías territoriales que habían garantizado hasta 1812 el predominio de los cabildos más importantes. Las autoridades españolas apoyaron esta tendencia por dos motivos: recaudatorio y porque pensaron que la erección de ayuntamientos podría contribuir a rebajar la tensión política. El nuevo régimen abolió las repúblicas e igualó todos los nuevos ayuntamientos. Ejemplo: Oaxaca había 90 repúblicas antes de 1812: después habrá 200 ayuntamietnos constitucionales, de los que 117 eran ex sujetos. La legislación gaditana formulará una noción de nación como una asociación voluntaria de individuos iguales, sin distinción de pertenencias a estamentos y cuerpos de la antigua sociedad. La base de la representación 1 Annino, Soberanías en lucha, en De los imperios a las naciones: Iberoamérica, p. 243. 2

será el individuo. La constitución de Cádiz establece un sistema representativo, la separación de poderes, las libertades individuales, la abolición de los cuerpos y estatutos privilegiados, la igualdad jurídica de las localidades, el carácter electivo de los cargos públicos a nivel municipal, provincial y nacional… En América el fundamento de la nación no será cultural, sino político, es decir, se fundará en la unión de voluntades; pero no se tratará de la unión de voluntades individuales, sino de voluntades de los pueblos. Algunos caracteres propios de este proceso continuarán en los nuevos países latinoamericanos: la necesidad de poner fin a los procesos de desintegración territorial o de rehacer una nueva entidad; reducir los múltiples cuerpos de la sociedad del antiguo régimen a la homogeneidad de la nación moderna. En definitiva: 1- Los procesos que se derivaron de dicha crisis reactivaron la conceptualización política del poder: frente a la confección jurisdiccionalista del poder ahora los principios de legitimación eran de contenido político: soberanía popular y representación política. La discusión del período se centró en torno a cuestiones como: ¿quién debe ejercer el poder? ¿Dónde? ¿cómo? ¿en nombre de qué o de quién…? A su vez, la soberanía, el poder del poder, ya no residía en el monarca, sino en el pueblo (1808-los pueblos) y luego (1812) en la nación. Ente unívoco, abstracto y homogeneizante… 2.- Implicó por un lado la construcción de la cohesión de la comunidad hacia el interior de los estados, mediante distintas estrategias (alfabetización, lengua, la construcción de la memoria histórica, expansión de las prácticas asociativas- formación de la opinión pública-, consolidación de un sistema de gobierno representativo… Implicó una extensión de la participación política (en términos territoriales en términos de población) produciéndose una reapropiación de las unidades básicas de la soberanía (municipios….) y también una conceptualización incluyente de la ciudadanía, del derecho de participación política. Proliferación de los procesos de elección, representación política, ruralización de los espacios políticos (ya no son procesos exclusivamente urbanos)… Indicios de democracia y participación más altos que cualquier lugar de occidente. El problema era cómo articular unidades políticas que fueran estables y gobernables. Ese será el gran reto del XIX. 3

3.- Las construcciones políticas se realizaron sobre la asunción del liberalismo como el único lenguaje político sobre el que construirlo. Frente a los que se denominaban gobiernos despóticos, se consideraba imprescindible construir nuevos gobiernos que garantizaran los derechos de los individuos: gobiernos liberales y representativos. Ahora bien, el liberalismo no constituyó un lenguaje unívoco, uniforme ni homogéneo, sino que adquirió distintas texturas desde el principio de las independencias, y también fueron distintos los tópicos, problemas o temas centrales en torno a los que se fueron configurando sus distintas expresiones a lo largo del siglo XIX. La independencia ya no se entiende como el momento de la “liberación nacional”, sino como resultado de un proceso que podemos denominar como de “modernización política”, que se habría desatado como consecuencia de las abdicaciones de Bayona y que se habría dado por igual en ambos lados del Atlántico, aunque sus repercusiones más revolucionarias se habrían dado en el lado americano del antiguo imperio. La modernidad política se define básicamente por la aparición de una nueva legitimidad, el pueblo, sobre la que se asentará la formación de los nuevos Estados soberanos. Primero se crearán los Estados y después las naciones. El problema de la nación moderna: la comunidad política formada por los ciudadanos. Paso de una visión corporativa y plural de la nación a una comunidad política formada por los ciudadanos se produjo simultáneamente al tránsito de una forma moderna de representación y soberanía. Este tránsito se produjo formalmente (no necesariamente históricamente) con Cádiz y las constituciones americanas. Ello implicó la construcción de una comunidad de iguales que participara de manera directa o indirecta en el ejercicio del poder político. Ahora bien, ¿en qué consistió esa revolución ? Fue un proceso complejo que afectó a diversos ámbitos. De forma sintética, puede decirse, con F. Xavier Guerra, que supuso un cambio profundo en la concepción del hombre, que pasó a concebirse de manera individual y sin los vínculos de la antigua sociedad corporativa y estamental, de la sociedad, que asumía un carácter contractual y que se imaginaba surgida de un nuevo pacto social, y de la política, entendida como la expresión de un nuevo soberano, el pueblo; en definitiva, significó la progresiva conformación de un nuevo sistema global de referencias en el que se combinaban las ideas, imaginarios sociales, valores y comportamientos que comenzaron a configurar un hombre y una sociedad distintos. Todo estos cambios, y he aquí la novedad de los mismos, se produjeron en la escena pública . La 4

historiografía los ha considerado expresiones de un proceso de modernización. [CAUSAS, en Nota vii] Quiero destacar que desde el punto de vista del ordenamiento político implicó la aceptación del principio de soberanía popular como el único legítimo sobre el que se podía asentar un sistema de poder. De esta manera, tras las abdicaciones de Bayona, poco a poco fue ganando lugar un ideal que colocaba en el centro la idea de Estado nación fundado sobre la soberanía del pueblo y dotado de un régimen representativo. El lugar del rey fue ocupado por la nación moderna. No se trató de una traslación sencilla y directa, sino que constituyó un proceso complejo, que presentó numerosos problemas y que a menudo contó con numerosas contradicciones. 2-La creación de los Estado-Nación: el Estado. El Estado es un ente que se reconstituye…. Aparece vinculado a la nación en el caso latinoamericano. Frente a la autonomía del Estado, es necesario recuperar la interacción entre sociedad y estado. La diversidad de lógicas de legitimación sobre las que se funda (de tipo político, como el principio de soberanía popular o soberanía nacional, de tipo instrumental, como autoridad garante del orden y estabilidad, reguladora de las relaciones sociales y con el mercado, etc.), en los múltiples atributos que se le reconocen (liberal, nacional, socialista, de derecho o de bienestar) o en las variadas las formas en las que organiza y distribuye el poder político (presidencialista, federal, o central). Todos estos enfoques han estado en gran medida condicionados por dos grandes cambios de paradigma que se han producido en las últimas décadas. El primero tuvo lugar a fines de la década de 1970 e implicó un “retorno” del Estado en clara disonancia con la perspectiva estructuralista dominante que lo entendía como una mera manifestación secundaria o subsidiaria de otros factores, especialmente de los económicos. Consecuencia de ese cambio que conllevaba entenderlo como una variable autónoma se ha podido reconstruir su “capacidad de agencia” y, en definitiva, reconocerlo como una institución con iniciativa propia2 . Desde la década de 1990, y en gran medida bajo el influjo del giro cultural, los estudios dedicados al Estado han denunciado el proceso de naturalización sufrido por éste en las dos últimas centurias y en la necesidad de desreificarlo. A partir de esta visión el Estado se concibe como un entramado complejo de normas y actores de diversa índole y naturaleza, de imaginarios, prácticas e instituciones, comprometidos entre sí en dinámicas de negociación y disputa, que lo lleva a estar inmerso en un continuo 2 EVANS, RUESCHMEYER y SKOCPOL, 1985; CAMMACK, 1989, POGGI, 1978, JESSOP, 1977; GONZÁLEZ LEANDRI, 1999, TANAKA, 2005, 92. 5

proceso de adaptación y reconstitución. A partir de esta nueva aproximación cobra centralidad el carácter construido y múltiple del Estado, posibilitándose cierto consenso académico acerca de su naturaleza procesual, dinámica, maleable y relacional, y de su constitución en heterogéneas facetas, con estratificaciones lábiles y en expresiones polifónicas. Estas reflexiones han supuesto básicamente tres transformaciones analíticas fundamentales. Primera, la reivindicación del carácter contingente de la construcción estatal ha deslegitimado las interpretaciones teleológicas o finalistas sobre los procesos de estatalidad, invalidándose con ello los modelos teóricos o las secuencias históricas predefinidas a partir de las cuales se preestablecían pautas de desarrollo que servían básicamente para evaluar el éxito o no del Estado. En lugar de estas interpretaciones categóricas, en la actualidad se están desarrollando otras de carácter más descriptivo-explicativo que atienden a las casuísticas concretas para tratar de identificar los factores endógenos y exógenos, así como las distintas lógicas de su interrelación que intervienen en una coyuntura histórica determinada y que se van transformando por, y a la vez que transforman, la estatalidad existente. Segunda, la recusación de una consideración monolítica del Estado que lo adscribía únicamente al ámbito gubernativo ha permitido ampliar aquellos enfoques que veían los procesos de construcción estatal únicamente como resultados de ejercicios de poder e imposición por parte de grupos hegemónicos sobre el resto de la sociedad, como consecuencia de la configuración de las burocracias nacionales y de los grupos de profesionales vinculados a la administración, o como una derivación de los conflictos de intereses entre los distintos territorios (y/o identidades) del país. La construcción estatal depende también de factores externos a las estructuras definidoras de su institucionalidad y varía en función de las relaciones que se establecen entre éstos y los factores internos, así como de las herencias e innovaciones en las que se inscriben. Es más, el Estado deja de verse como una institución hegemónica y reguladora de la sociedad en su plenitud y se comprende como una institución conformadora de otras que sufre a su vez un proceso de reconstitución permanente debido, en parte, a su relación con los demás sistemas del orden social. Por ello interesa especialmente analizar las interacciones entre lo local, lo regional, lo nacional y lo internacional, pero también la existente entre agencias de carácter económico, social y/o cultural a partir de las cuales se atisban diversas dimensiones de lo político que afectan y son afectadas por el Estado. Tercero, y en relación con el aspecto anterior, se ha evidenciado la naturaleza relacional del Estado, que aparece ahora como un espacio permeable que influye y es influido a la vez por las distintas prácticas sociales. Esta torsión conceptual se ha producido tanto al tomar en cuenta 6

la participación de actores que tradicionalmente se consideraban externos y/o ajenos a los procesos políticos, como al introducir la apreciación política en procesos que anteriormente se consideraban de índole exclusivamente social o económica. El enfoque social sobre la política se ha desarrollado básicamente en torno a la construcción cultural de imaginarios, instituciones y prácticas asociados al poder, así como también en torno a los procesos de transmisión y distribución de éste. Consecuencia de ello ha sido subrayar la capacidad de intervención de la sociedad en la conformación del Estado3 . A partir de todas estas consideraciones el Estado deja de ser conceptualizado como una entidad homogénea, autónoma y trascendente, separada y opuesta a la sociedad, y más bien aparece como un espacio en el que se producen continuos reacomodamientos entre los actores, instituciones, prácticas y normas que lo conforman y entre estos y otros exteriores a él. Precisamente su naturaleza construida y moldeable, y la valoración de la capacidad de las gentes y las sociedades para reproducir o transformar sus fundamentos, sus características o sus funciones han permitido superar la visión tradicional que fracturaba Estado y sociedad. Esta mirada dicotómica, por un lado, tendía a reducir al primero a un mero instrumento de una elite erigida en autoridad que trataba de controlar a una población sobre la que ejercía su dominio para lo que recurría a estrategias legitimadas por una racionalidad moderna sobre el poder político (la legalidad o el monopolio de la violencia, entre otras) y, por otro, presentaba a la segunda como un actor uniforme cuya única capacidad de respuesta era la aceptación, resistencia o reacción (violenta o no) ante las imposiciones sobrevenidas. En reacción, desde una comprensión multifacética y en ocasiones incluso contradictoria4 , los estudios recientes más novedosos han centrado su punto de mira en la interacción permanente entre la construcción estatal y los sujetos que dentro y fuera de ella contribuyen a darle significado, y a generar instituciones y lógicas de actuación que le confieren su forma histórica concreta. Esta relación que se define como recíprocamente conformadora, sin embargo, no es entendida de igual manera por todas las investigaciones. Algunos estudios consideran que la relación interactuante entre Estado y sociedad debe ser estatalmente descentralizadora y que debe 3 Estas transformaciones teóricas se han producido en diversos ámbitos, como en la teoría política o en la historia, con especial desarrollo en la historia social o la historia política, en lo que se ha dado en llamar la Nueva Historia Política. REMOND (dir.), 1988; SIRINELLI, 1993, 25-35; AGULHON, 1979, BERSTEIN, 1996; RIOUX, 1990; PALACIOS (coord.), 2007. 4 Al estudiar al Estado desde su contingencia se evidencian contradicciones en su interior así como la coexistencia de diversidad de tendencias que no responden necesariamente a criterios de racionalidad universal, pragmatismo, simplificación institucional, centralización, profesionalización de sus agentes, etc. Todas ellas presunciones acerca de lo que se esperaba de un Estado moderno eficaz y a partir de las cuales tendían a interpretarse y a valorarse las lógicas estatales. BOHOSLAVSKY y SOPRANO (ed.), 2010, 28. 7

abandonarse el estudio del primero desde su núcleo -geográfico o de estructura de poder- y desde su potencia para analizarse desde sus límites o insuficiencias. Otros trabajos otorgan al Estado un sentido culturalista, por lo que asumen que éste se va conformando a partir de las múltiples expresiones cotidianas y de representación de la sociedad con respecto a él, orientando sus reflexiones hacia el reconocimiento (y, en definitiva, la justificación) de un Estado mínimo y limitado. Bajo la noción de la antropologización del Estado5 , el resultado de estas aproximaciones es una visión débil, periférica y/o restringida del mismo, cuyo sentido vendría dado por las batallas culturales que tienen lugar en las prácticas diarias y que se desarrollan a través de las representaciones y actuaciones culturales públicas. La razón de la fuerza y el fomento del derecho, asume que la consideración de la sociedad o el Estado en sus mínimas expresiones no hace otra cosa que reducir la relación entre ambas a la lógica de imposición-reacción limitándose con ello el carácter dialógico, reacomodaticio y mutuamente constituyente inherente a dicha interdependencia. Para evitar caer en esta visión limitadora, este libro parte de la asunción de que Estado y sociedad son ámbitos cada uno con autonomía suficiente como para que pueda reconocerse su identidad específica y no totalmente condicionada por el otro; lo que implica igualmente la existencia de un cierto equilibro entre ambos que permite el intercambio, negociación y resignificación recíproca. Ello no implica que ambas fuerzas tengan igual peso específico, ni que éste sea el mismo en todas las coyunturas y contextos históricos, pero sí al menos el suficiente como para que una no sea anulada, reducida al mínimo o totalmente determinada por la de la otra. De lo contrario la intensidad conformadora de la relación o la capacidad de contribuir a definir una de las dos realidades sería básicamente unidireccional, volcándose de un polo hacia el otro y no habiendo posibilidad de respuesta reconstituyente del segundo sobre el primero o viceversa. A partir de la precisión conceptual anterior, en este libro se propone un acercamiento al Estado, -en su triple dimensión de materialidad/agente, prácticas políticas y representación/discurso6 - desde su complejidad socio- institucional, entendiéndolo como una construcción producto de procesos 5 Estas visiones que incorporan utillajes conceptuales y metodológicos propios de la antropología y la etnografía han tenido importante acogida en los trabajos históricos. Todas ellas coinciden en asumir al Estado como un artefacto cultural que presenta múltiples capas, paradójico y translocalizado de instituciones, prácticas y personas, e inciden en que tanto las normas que lo configuran como las prácticas cotidianas de las personas y agentes estatales en su actuar institucional y en relación con dichas normas constituyen los aspectos que le dan su significado. Por ello, abordan el estudio del estado “desde abajo” y “en relación” con las sociedades sobre las que extiende su autoridad. El protagonismo que ahora cobra la sociedad en su heterogeneidad, sus prácticas e imaginarios en la definición estatal va acompañada de una dispareja valorización de las estructuras estatales que iría desde el rechazo absoluto a su disolución en dichas prácticas. MIGDAL, 1988 y 2001; SHARMA y GUPTA, 2006, 5; SCHLICHTE (eds.), 2005; DAS y POOLE, 2004; BOHOSLAVSKY y SOPRANO (ed.), 2010, 23-28; TANAKA, 2005, 100. Sobre algunas posturas similares en el derecho, GROSSI, 2003. 8

políticos y sociales que una vez instituidos por la sociedad instituyente conforman los límites estructurales de ésta, pudiendo estos volver a transformarse gracias a su accionar público. El Estado no estaría antes o después de la sociedad, pues actúa como un elemento fundador de la misma que al mismo tiempo es fundado por ella, garantizando su existencia institucional la vida de otras instituciones a través de múltiples pactos, debiendo pugnar por mantener su liderazgo frente a otras entidades y/o poderes que pretendan cuestionarlo7 . En consecuencia se define al Estado como un conjunto de entramados institucionales y organizativos formales e informales que se construyen en continuos procesos de negociación, disputa y acuerdos entre grupos específicos de actores. Los límites entre Estado y sociedad son vistos como productos y efectos del poder, concibiéndose las resistencias como negociaciones y reacomodos8 . Se propone reconstruir algunos aspectos de la interacción permanente entre el Estado y la sociedad en el proceso de conformación de las repúblicas latinoamericanos en el siglo XIX. - La separación entre sociedad civil y Estado se ha sustituido por la noción de que hay posibilidad de interacción entre ambas. La noción de pueblo remite tanto a una comunidad humana completa como a la estructura interna de esa comunidad: la nación y el ciudadano. ¿con qué se identifica la nación soberana: con las ciudades, con las divisiones administrativas de la colonia, con el conjunto de la América hispánica? ¿quiénes son los ciudadanos sobre los que reposa el ejercicio de la soberanía: las elites, el conjunto de la población? - ¿qué nación? - ¿cómo construir ciudadanos? - ¿Qué hacer con los cuerpos intermedios? La acción emancipatoria va asociada así a una nueva imagen de la sociedad política. Imagen que tuvo como rasgos distintivos el sentimiento republicano y la búsqueda de bases jurídicas que garantizaran la construcción de un estado territorialmente unificado, idealmente moderno y 6 Véanse las reflexiones críticas presentes en: ABRAMS, 1988, 58-89; PERALTA e IRUROZQUI, 2000, 13-30; BARRAGÁN y WANDERLEY, 2009, 21-25. 7 El Estado es un ensamblaje institucional entre otros en el marco de una formación social, pero por otro lado es responsable de mantener la cohesión de la formación de la que forma parte. Un desarrollo al respecto en IRUROZQUI (ed.), 2005, 13-40 y en IRUROZQUI y GALANTE (eds.), 2011(en prensa). 8 Esta definición ha sido elaborada a partir de WEBER, 1984; REMOND, 1988; HALL e IKENBERRY, 1993; BLOOM y STEPPUTAT, 2001; IRUROZQUI (ed.), 2005; SCHARMA y GUPTA, 2006; FOUCAULT, 2007; BARRAGÁN y WANDERLEY, 2009. JESSOP, 2006, 128-129. 9

orientado hacia el progreso., sobre bases idealmente representativas, cuya fuente última de legitimación era la nación soberana9 3. ¿Qué nación, quién constituye la nación, cuándo hay nación, desde cuándo hay nación? Concepción civica de la nación: unidad de población que habita un territorio demarcado, posee una economía común con movilidad en un único territorio que delimita un sistema únicao de ocupación y producción, leyes comunes con derechos y deberles legales idénticos para toda la población, un sistema educacional público y masivo, una única ideología cívica. Modelo francés. Concepción etnica o genealógica de la nación: población humana que reclama un ancestro común, una solidaridad, costumbres comunes y vernáculas y una memoria histórica común. Modelo alemán. Enización de la polity: Instrumentalización y difusión de pautas culturales y lingüísticas, mitos de origen y un conjunto de símbolos tendentes a consolidar la identidad colectiva y que aparece como un programa explícito de los gobernantes en los procesos de configuración de los estados nacionales en el siglo XIX y principios del XX. A lo largo del siglo XIX_ XX Hispanoamérica: - independencia no se habla de nación, sino de patria, como el lugar, la tierra donde ha nacido. Vinculación territorial y localizada. Se le añade la noción de libertad. Tierra de hombres libres. Sobre esta base construyen la argumentación para la desvinculación de la monarquía y el fundamento para la construcción de la nación cívica. Significación dual: pueblo o ciudad natal; provincia, pais o reino en que se ha nacido. - Nación: tres acepciones: cultural: distintos grupos étnicos que convivían en la colonia; territorial: la población asociada a un territorio; institucional: Nombre colectivo que significa algún pueblo grande, reino estado, etc. sujeto a un mismo príncipe o gobierno. Este último es el que se articula en el período emancipador: la sujeción de la peninsula y América a una misma fuente de poder la monarquía español, convierte a los habitantes de ambos territorios en una nación. Por ello los americanos rechazan su condición de colonias en los debates gaditanos. Nación con dos pueblos integrantes: El español y el americano. La lealtad a la nación se ha ido desplazando de la nación española a la americana y de ésta a la nación mexicana, peruana o boliviana. Fue un 9 Mónica Quijada, Qué nación?, p. 16. 10

proceso concéntrico: durante la independencia convivieron la nación española, nación americana y patria. Tras la independencia, la nación americana y la proyección local de la nación (reino-provincia, ciudad natal) interactuarían durante décadas. La singularización de la nación: elementos que pudieron intervenir en la definición de una corporeidad específica para cada estado: 1. Formas de identidad grupal anteriores a la emancipación pudieron contribuir a la singularización de determinadas concepciones particulares de la nación. Nueva España: construcción de una identidad criolla construida en parte sobre la apropiación y adaptación de símbolos indígenas por parte de la elite española 2. Distintas proyecciones de la idea de patria según los ámbitos: -México y Perú: Identificación de patria con reino -Virreinato del Río de la Plata: patria: ciudad natal y su Hinterland. Atomización de las lealtades en las Provincias Unidas del Sud, donde el surgimiento en el imaginario del concepto de nación argentina no se produjo hasta mediados del XIX. Identidad provincial. - Chile o Paraguay: el aislamiento. 3. la invención de la nación: definición por parte de las elies de rasgos que son presentados como únicos e irrepetibles que se diferenciaban del tronco español y también de los de los países vecinos. Que trataban además de paliar la diversidad existente (racial, socioeconómica…). Se construyó un corpus de imágenes, ritos y pedagogía política. Fiestas en honor de las victorias patriotas que permitían compartir un mismo espacio público por las elites y el pueblo, unificando lealtades. Construcción de una memoria histórica, panteón de próceres…. Trasvase progresivo del concepto de patria al de nación. La yuxtaposición de elementos heterogéneos y carentes de toda cohesión se transformó en sociedades amalgamadas y autorreconocidas como “peruanos”, “chilenos” o “bolivianos” se produjo gracias al establecimiento de instituciones y leyes avanzadas y orientadas al bien común. Hubo además un deseo de inclusión. a) En el imaginario de la emancipación, la nación aparecía como una construcción incluyente en la que la heterogeneidad y la ausencia de cohesión que a ella se vinculaba, se irían esfumando paulatinamente por obre de unas benéficas instituciones y una educación orientada a la formación de ciudadanos. La dimensión institucional de la nación se impondría a la cultural, neutralizando la fuerza centrípeta de la diversidad 11

mediante la cohesión fundada en la identidad global de la “ciudadanía”.Serían ciudadanos iguales (racial y culturalmente), aunque socioeconómicamente fueran diferentes. Nación civica. La nación de ciudadanos. b) Mediados de siglo: civilización o barbarie (Sarmiento). Se considera que la nación de ciudadanos encuentra muchas trabas: la abyección de muchos siglos, la diferencia y el apego a sus costumbres de actores que era necesario ciudadanizar. La nación cívica que fue concebida como una construcción incluyente, da paso a la “nación civilizada”, cuya imagen e irá asociando paulatinamente a la exclusión “necesaria” de los elementos que no se adapten a ella. Los términos de la exclusión variaron: - exclusión por fusión: fusión de la población nativa con elementos capaces de aportar rasgos que el imaginario liberal asociaba a la configuración de la nación civilizada. Fomento de la inmigración europea. Blanqueamiento y europeización de la mentalidad y costumbres. - Exterminio. Se plantea como solución posible a la pervivencia de la barbarie. El indio heroico de la independencia, mito de la nacionalidad se había convertido en una fiera carente de toda capacidad de civilización. Esto se vio reforzado por la influencia del pensamiento biologicista europeo y norteamericano: escala jerárquica biológicamente determinada de las razas. La nación civilizada que mantenía la primacía de la dimensión institucional y territorial, vinculada con el concepto de cohesión cultural fundada en la exclusión de los elementos no asimilables y biológicamente inferiores. C) aunque existía también en la segunda mitad del XIX, a fines del XIX y principios del XX se recuperó la visión incluyente de la nación. Pero no era una nación de ciudadanos configurada naturalmente por influjo de la renovación institucional y una educación de contenido cívico: no era una nación integrada por individuos industriosos, cohesionados en su lealtad al Estado civil, sino una comunidad en la que lo individual se subsumía en lo colectivo, y la unificación de las lealtades se vinculaba a la homogeneización de los universos simbólicos. No bastaba con la integración política o social, era necesario también la integración cultural plena. Además de la extensión de los derechos civicos, la nación homogénea se fundaba en una educación orientada a configurar una “cultura social” que borrara la heterogeneidad y unificara los universos simbólicos. En la nación homogénea confluían las tres dimensiones de la nación: cultural, institucional y territorial. 12

13

2. LA CONFORMACIÓN DE LAS NUEVAS COMUNIDADES POLÍTICAS, LA REDEFINICIÓN DE SOBERANÍAS, LA CONSTITUCIÓN DE PODERES Y REGÍMENES POLÍTICOS NUEVOS. A PESAR DE LA DIVERSIDAD EL IDEARIO LIBERAL PROVEYÓ DEL BASAMENTO NORMATIVO DE ESTAS CONSTITUCIONES. Los gobiernos independientes se fundaron sobre el principio de soberanía del pueblo y de república representativa; sobre estos mismos principios se asentaría el ejercicio legítimo del poder político en todo Iberoamérica. La construcción de los Estados nacionales fue un proceso social complejo, resultado que no estaba prefigurado de antemano y que tuvo en cada región una historia particular. En todos los casos se fundó sobre los principios liberales, aunque con distintas intensidades: 3. jacobinismo de algunas revoluciones iniciales 4. inflexión conservadora 1820-1840. 5. Liberalismo republicano y constitucionalista de mediados de siglo 6. Ola positivista del último tercio El problema clave de la construcción de los nuevos Estados es el de la representación política; problema doble, pues no solo se trata de establece un sistema representativo moderno destinado a legitimar los nuevos poderes, sino también de crear la nación como sujeto de soberanía. El estudio de la ciudadanía permite estudiar los vínculos entre Sistemas políticos y sociedad civil: la interacción entre estado y sociedad. La ciudadanía remite a las diversas formas de representación y participación pública. a.- Discusiones y expresiones distintas de organizar las nuevas realidades políticas: Exvirreinato del Río de la Plata intentó organizar un Estado centralizado con una única soberanía nacional, pero los pueblos reclamaron sus derechos de autonomía y se mantuvieron como entidades soberanas hasta mediados de siglo. Brasil conformó una monarquía con un Estado central que fue capaz de articular poderes regionales. b.- Representación política: Ciudadanía y asociacionismo. 14

Elecciones: derecho a elegir y ser elegido. - Definición del sujeto de la representación: - prácticas electorales: procesos electorales, asociaciones partidarias… Armas. La ciudadanía política se asociaba estrechamente con la participación e las milicas. En muchos lugares, para poder votar se debía estar inscrito en la Guardia Nacional; además la condición misma de ciudadano activo implicaba el derecho y el deber de pertenecer a ella para defender la patria. El recurso a la violencia se consideraba legítimo frente a las amenazas externas pero también cuando se consideraba que el poder central violaba la constitución o las bases sobre las cuales se fundaba su legitimidad. En Lima, el mito del ciudadano armado apareció rodeado del lenguaje de la fraternidad y el asociacionismo propio de la sociedad civil. Practicas asociativas: asociaciones profesionales o étnicas, sociedades de ayuda mutua, salones, logias masónicas, clubes sociales y culturales. Creación de una esfera pública política, una instancia creada desde la sociedad civil por personas privadas que reunidas forman un público con el propósito de entablar un debate con el Estado. Sobre todo en ciudades grandes, como Lima, Buenos Aires y otras. A través de estas asociaciones, movilizaciones, prensa… la población urbanita intervenía en las decisiones políticas. ¿Cómo reemplazar la legitimidad monárquica por una nueva legitimidad que garantice la obediencia política?, ¿cómo regular la nueva relación entre gobernantes y gobernados en el marco de ruptura de los lazos coloniales? No existe un modelo único de nación moderna; las unidades políticas se construyeron como tales desde fines del siglo XVIII por medio de procesos históricos propios y particulares. Casos concretos: formas de representación y participación públicas. Concepciones del poder y de los vínculos políticos. 1. MÉXICO. Desde el momento de la independencia, los lideres estatales mexicanos llamaban nación al nuevo país: en referencia a su condición de unidad política soberana. Significaba el territorio de la Nueva España y sus habitantes, que se había vuelto soberana. Sin embargo, como realización concreta aún estaba por definir y constituirse. 15

La nación mexicana heredaba una estructura sociopolítica de antiguo régimen que la guerra de independencia, la revolución liberal española y el movimiento de Iguala no había erradicado completamente. Tras la independencia, la pregunta que se planteó fue ¿qué forma de gobierno, qué régimen político eran más apropiados a las peculiaridades del territorio y de sus habitantes? Dos interpretaciones sobre la independencia: - la independencia como proceso de maduración que permitía a Nueva España autonomizarse de la madre patria - la independencia como la ocasión que permitía recuperar los derechos perdidos por culpa del despotismo español. 1821-1824. Período marcado por la busqueda de un texto constitucional conforme con la “constitución histórica del México”. Que reflejara los diferentes poderes y sus relaciones, el sistema de gobierno más afin a las costumbres. 1821- 1860: hibridaciones entre el constitucionalismo históricos propio de la Nueva España y el liberalismo gaditano. Tensión entre un proyecto de república de corte tradicional (comunitaria y catolica) y una republica liberal (afin al ideal heredado del iusnaturalismo y de la revolución francesa). Tránsito de la república corporativa a la nación liberal moderna. 1821 Imperio iturbidista. Careció de constitución propia. Estaba vigente la de Cádiz de 1812 y el Plan de Iguala que establecían una monarquía católica moderada basada en la separación de poderes y el respeto de los derechos individuales. En la práctica Iturbide se opuso al congreso constituyente sobre la cuestión en torno a en quién residía la soberanía (pueblo, congreso o emperador) y quién debía ejercerla. El establecimiento de un régimen procentralista le hizo ganar la animadversión de las provincias, que se levantarían contra él de manera triunfante estableciendo un sistema de gobierno republicano y federal. 4 octubre de 1824 se proclamó la primera constitución del México independiente. Que cristalizaba de alguna manera la herencia jurídico- religiosa de la monarquía católica con el liberalismo gaditano. El republicanismo cuajó rápidamente por varios motivos: Tradición republicana, (1) que designaba republica al cuerpo político, la comunidad, independientemente de su forma de gobierno: Monarquía, república o cuerpo político. (2) Cualquier territorio de la monarquía minimamente reconocido por leyes era considerado república (3) cualquier ciudad, villa o pueblo de indios se consideraba república. Republicanismo si géneris inserto en el marco de la monarquía católica. 16

En la época de la monarquía la noción de república remitía a las ciudades y pueblos con gobierno propio mediante autoridades consideradas representativas de la comunidad. La constitución de Cádiz universalizó dos niveles de gobierno local: los ayuntamientos de los pueblos y las diputaciones provinciales. En 1823 fueron las provincias encabezadas por sus diputaciones las que congregaron la voluntad de los pueblos en torno a la idea de república federal. Luego se llamaron “estados libres y soberanos”. En Cádiz lo que se había querido era instaurar una nación unitaria, representada exclusivamente en las cortes y descentralizada administrativamente (diputaciones provinciales, jefes políticos y ayuntamientos). Los mexicanos consideraron estas instancias no solo de administración sino como cuerpos representativos; tanto en Cádiz como frente a Iturbide. Las provincias estado se concibieron como cuerpos políticos en el sentido orgánico y tomista del término. Dentro de las repúblicas urbanas la sociedad novohispana estaba organizada en multitud de corporaciones civiles y religiosas (cabildos eclesiásticos, universidades, consulados de mercaderes, cofradías, órdenes religiosas, hospitales, montepíos…) que desempeñaban funciones públicas. Se sostenían y cumplían sus funciones gracias a la administración de bienes que consistían en capitales o en fincas rústicas y urbanas. En el momento de fundarse la república, la estructura corporativa propia del antiguo régimen estaba intacta. Etapa Federal: Más bien una confederación -sufragio amplio. - multiplicación de las instancias de representación: legislaturas estatales con amplios poderes. Aunque hubieran basado sus poderes en términos propios del <antiguo régimen. Libertades, autogobierno… - Congreso general con amplios poderes. - Ejecutivo con débiles y restringidos poderes. Discusión sobre la soberanía; tensiones entre la consideración de ésta como única e indivisible o como sumatorio de las soberanías de las particularidades- de los territorios. Limitada capacidad del gobierno central para intervenir en el interior de los estados, lo que hace pensar más en confederación que en federación. - Este republicanismo corporativo y católico fue contemporáneo con un movimiento ilustrado inédito que englobaba al liberalismo católico, iusnaturalismo racionalista, anticlericalismo de los masones, y la insistencia en el papel de la economía política, la educación y las ciencias 17

útiles para los progresos de la república. Se trata de la combinación de los ideales de la ilustración científica con los postulados filosóficos del liberalismo que fueron gestando una nueva cultura política que fue atenuando los particularismos y el sentimiento de pertenecer a una comunidad más grande que la pequeña villa o parroquia. EL LIBERALISMO POLÍTICO EN SENTIDO ESTRICTO (ELECCIONES, REPRESENTACIÓN) CABÍA EN EL IDEARIO CORPORATIVO DEL ANTIGUO RÉGIMEN PORQUE PERMITÍA CREAR O CONSOLIDAR LIBERTADES DE VIEJO CUÑO. Sin embargo la ANTROPOLOGÍA INDIVIDUALISTA QUE LO SUSTENTABA NO PODÍA CONVIVIR SIN ADAPTACIONES CON LA CONCEPCIÓN TOMISTA DEL REPUBLICANISMO CORPORATIVO. El liberalismo no dio un espaldarazo a las libertades de viejo cuño (autogobierno), sino que permitió la creación de otras nuevas: la de imprenta, la de reunión y asociación que fueron fundamentalmente anticorporativas, abrieron camino a l a idea moderna de nación y de ciudadanía. La imprenta daba una dimensión pública y nacional a las disputas hasta entonces locales, que se volvían asuntos ideológicos trascendentes y abstractos. Desde 1823 entonces se perfilaba un republicanismo apoyado exclusivamente en el potencial revolucionario del liberalismo de Cádiz, defensor de la igualdad ante la ley y del fin de privilegios y fueros de las corporaciones. Se desarrollaron los radicales en torno a logias masónicas. La revolución de Ayutla de 1857: -énfasis en la ciudadanía democrática: declaraba los derechos del hombre y del ciudadano y fijaba las condiciones para integrar la ciudadanía -el presidente de la república dejaba de ser designado por las repúblicas de las legislaturas estatales para ser electo por el voto de los ciudadanos -se afirmaba el poder de intervención del gobierno general en los estados. - y la Ley Lerdo de 1856 que mandaba desamortizar los bienes de todas las corporaciones, tanto civiles (pueblos y ayuntamientos) como eclesiásticas y caritativas (conventos, cofradías, obras pías, hospitales, colegios…). Sistema federal desapareció entre 1835 y 1846 y de nuevo entre 1853 y 1855. 1846 se restableció la constitución de 1824 pero se produjo la invasión norteamericana. Fragmentación de la identidad comunitaria. Década de los 30 el sistema de antiguo régimen comenzó a deshacerse. 18

1. ARGENTINA: ¿Cómo afectó la legalidad liberal a la reconfiguración de las nuevas repúblicas? Vías formales e informales de participación, estudio de la sociabilidad política. A.- 1828-1850. 1820 se crean estados provinciales autónomos y por lo tanto regímenes representativos de alcance provincial. El estado de Buenos Aires crea en 1821 un régimen representativo que incorporó la campaña y estableció el sufragio universal y directo. La ley electoral de 1821 en Estado de nuenos Aires: -estableció un amplísimo derecho al sufragio (todo hombre libre de ciudad y de campaña), -elección directa de la Sala de representatnetes (legislativo que designaría al gobierno). -Supresión de los colegios electorales encargados de negociar los candidatos electos para los diversos cargos disputados dio lugar a una nueva práctica: la lucha por las candidaturas. En este contexto se pergeñaron dos formas de ejercer el poder político y por últimos dos modos de relación entre gobernantes y gobernados. En ambos casos el sufragio actuó como principal elemento legitimador del poder político. Ello no implica una democratización del poder. 1.- Régimen de competencia notabiliar: 1821- 1835: liderado por Bernardino Rivadavia: se construyó sobre una amplia participación electoral y por una dinámica notabiliar de tipo competitivo donde la lucha por las candidaturas ocupó un lugar fundamental. Estos personajes se alternaban en los cargos de representación según una frecuencia directamente proporcional a su capacidad de negociación.La estabilidad nacional se buscó en la alternancia de los grupos notabiliares mediante la negociación entre pares legitimados a través del voto. Congreso Nacional de 1824-1827 será cuando se exprese con mayor intensidad esa competencia. Intento de constituir un gobierno central que aglutine a los estados autónomos provinciales. División entre unitarios y federales. Elecciones de 1827 y 1828 expresan el momento culminate de la tensión entre los distintos grupos de la elite. Gran agitación en la ciudad, importante movilización. Contienda entre unitarios y federales que se 19

refleja en la vestimenta (frac y levita de unitarios; chaqueta para los federales). Sin embargo, en las listas aún no se ha establecido la diferencia y aparecen unos y otros en las mismas listas, mostrando cómo la lógica notabiliar persiste aún en la confección de las listas. No es algo ideológico. Pero lo que dejan claro estos procesos electorales es que la negociación en el interior de la elite para proponer candidatos está llegando a su fin, puesto que la movilización popular alcanza cuotas elevadas, lo que empieza a parecer difícilmente controlable por dicha elite. La división facciosa se hace evidente cuando no se consigue resolver a través de la negociación intranobiliar la tensión entre federalistas y unitarios, lo que da lugar a la primera y única ruptura de la legalidad electoral vigente: la revolución de 1828 dirigida por el general Lavalle (unitario) destituye a Dorrego y a la sala de representantes (mayoría federal) apelando a la corrupción de los comicios. La apelación a la legalidad electoral refleja la importancia adquirida por el sufragio en la sociedad porteña como fuente insustituible de la legalidad, pero también la limitación en la capacidad de negociar solamente entre las elites. Esta percepción de la situación como amenazante provoca el pacto entre cabezas visibles de los grupos enfrentados: pactos de Cañuelas y Barracas (1829) entre Lavalle y el comandante general Juan Manuel de Rosas (federal). El pacto de cañuelas busca restablecer la legalidad electoral para lo que suprime la competencia de listas por una lista única concertada por Lavalle y Rosas. Encontró rechazo incluso entre la elite porque no estaban de acuerdo con que la lista procediera del acuerdo único de estas dos personas y también porque los sectores unitarios y los federales tampoco eran homogéneos ni monolíticos. En las elecciones de julio de 1829 hubo sectores que continuaron con las prácticas de las listas de candidatos y no se sometieron al pacto. Refleja la existencia de dos concepciones divergentes de la política y de la representación en el seno tanto de unitarios como federales. No es que unos defendieran una propuesta y otros la otra, sino que ambas estaban defendidas y rechazadas en el interior de ambos grupos. . reemplazo de la competencia con una lista unificada, buscando unanimidad . mantenimiento de la competencia internotabiliar en la que los más representativos tuvieran acceso a la sala de representantes. Así la lucha política más encarnizada en el momento no fue la que enfrentó a unitarios y federalistas sino la que opuso ambas concepciones de la política y de la representación. El grupo unitario desaparece del panorama y los federalistas se escinden: federales doctrinarios (partidarios de la competencia de listas) y federales netos (Rosas), que pretenden suprimir la competencia de listas. 20

Las elecciones no responden a lo pactado en Cañuelas por lo que se establece el pacto de Barracas establece un gobernador provisorio que restablezca la paz y que vuelva a convocar elecciones: Rosas. Se restablece la legislatura derrocada por el levantamiento de 1828. En 1829 el problema de la representación se canaliza sobre todo en torno a la decisión de otorgar o no facultades extraordinarias al poder ejecutivo: a Rosas: Federales doctrinarios se muestran grandes defensores de las libertades individuales, la división e independencia de los poderes (contrarios a los poderes extraordinarios del ejecutivo) y la representatividad otorgada a la sala a través de un sistema electoral de competencia. Federales netos proponer recurrir a pactos entre las elites, al ejecutivo en un poder omnímodo y las elecciones en una ratificación plebiscitaria de dicho poder. Estas fuerzas se midieron en las elecciones de 26 de abril de 1833. Dependiendo de quién las ganara se impondría una u otra tendencia. Fuerte movilización popular, prensa… El triunfo de los federales liberales consolidó el temor entre los federales netos sobre la amenaza que suponía la dinámica competitiva adquirida por los procesos electorales. Agitación política que llevaría al cambio de gobernador en sucesivas ocasiones lo que desembocaría en la designación de Rosas como gobernador que sumaría el poder público en su persona, con el fin de conseguir la estabilidad. Plebiscito en 1835 que ganó. 2.- Régimen de unanimidad. 1835-1850 Rosas: también sobre un amplio sufragio suprimió la competencia y estableció un régimen de unanimidad. La estabilidad se buscó mediante la negación de la competencia y el predominio absoluto del ejecutivo. Nueva etapa caracterizada por la unanimidad en la que el gobernador elaboraba una lista única y realizaba en ocasiones plebiscitos para confirmarla mediante los procesos electorales; establecimiento de un régimen que otorgaba al ejecutivo poderes casi ilimitados. Elaboración de la lista única por parte del gobernador y éste las remitía antes de las elecciones entre los funcionarios de gobierno (en la ciudad por policia, ejército, ministerios y gobierno; en la campaña en los jueces de paz) para que las distribuyeran entre los votantes. En las boletas ponía la lista de elegibles, para el caso de la ciudad, y para la campaña, el nombre del candidato. En este período en la campaña crece el número de votantes, especialmente en la línea de frontera ganada al indígena ds de 1832: allí aumenta el voto por las milicias asentadas en fortines y fuertes; pero también se produjo la ruralización de la política: 21

“la expansión de la frontera electoral en un territorio recién incorporado bajo la tutela estatal, junto a la movilización producida a través del sufragio en poblados débilmente asentados, reflejan la estrecha articulación que se entabla en la época de Rosas entre el voto y la consolidación del poder provincial en el campo”, p. 139. De esta manera el oficialismo electoral movilizó a un nuevo universo de electores permitiendo con ello la consolidación de la práctica del sufragio en estos años. Hay una importante vocación por movilizar y legitimar por via electoral el poder, aunque Rosas había roto dos elementos importantes del sufragio: la competencia internotabiliar y la centralidad de la sala de representantes. Su interés por movilizar el campo refleja además el problema que tenía con la ciudad, en donde existía una cierta disputa que reflejaba la diversidad y pluralidad de una opinión pública en ciernes. Ruralización y militarización de la política no respondería a la ausencia de legalidad, sino que refleja más bien una tendencia a absorber la legalidad liberal heredada del espacio urbano. B. 1852-1861 Con la caída de Rosas se asiste a una “explosión asociativa” y un desarrollo sin precedentes del debate público. Surgen nuevas formas organizativas: los clubes electorales: ¿hasta qué punto la organización de los clubes electorales supone una ampliación de la ciudadanía política real, a través de una mayor participación de la sociedad civil en la contienda electoral? Los clubes son instrumento de mediación entre las instituciones representativas y la sociedad en buena manera negada por dichas instituciones. Tras la caida de rosas, surge la necesidad de participar en la creación de listas. Dos vías: los clubes parroquiales, establecidos formalmente con el Reglamento de 1857 que establecía que debía haber uno por parroquia y que su función sería la de “convocar a los vecinos de la Parroquia y recabar su voto respecto de los ciudadanos que hayan de ser elegidos por Senadores, Representantes y Municipales” y tratarían además de imponerlo en la campaña. Los habitantes de cada parroquia elegirían una comisión de cinco miembros que acordarían una lista con los candidatos propuestos; a partir de estas listas una comisión central establecería una lista de candidatos para la ciudad. Los clubes parroquiales se crean para defender la lista de cada parroquia. Soprende lo rápido que se crearon lo que hace pensar que la asociación política se constriuí a partir de vinculos comunitarios antiguos. Existe una red de relaciones anterior a la constitución de la asociación, la cual prevalece previsiblemente en la elección de las comisiones electorales. De tal manera que estos clubes confirman el papel de las autoridades comunitarias tradicionales en el sistema representativo (el cura, el juez de 22

paz, los notables y vecinos de la parroquia). Estos clubes reflejan entonces un caso típico de organización moderna que se encaja en una estructura comunitaria tradicional. Sin embargo, la introducción de estas nuevas formas asociativas producirá una importante innovación en la organización de la vida política, pues aunque en estos clubes la reunión de notables trató de imponer las listas gubernamentales, progresivamente los clubes modifican su naturales y función. A partir de 1853 aparecen otros culbes fuera del marco de la parroquia, creados básicamente por la oposición que se vió excluida de las comisiones parroquiales. Se tratará de clubes más claramente partidistas o facciosos. .- Clubes de opinión: estos clubes exponen un programa eligiendo la opinión como elemento vertebrador de la unión, a diferencia de la referencia a una comunidad de lugar, con sus vínculos y autoridades, o una comunidad histórica. Contribuyen a consolidar una esfera pública de opinión que supone al individuo-ciudadano moderno. La alternancia es mayor en estos clubes que en los otros. Sus dirigentes además participan en el entramado asociativo del momento: clubes de recreo, logias masónicas o asociaciones culturales. De la parroquia a la esfera pública. Dos tipos de clubes que coexisten y que a menudo encajan, que articulan dos estructuras de poder coetáneas. La constitución de la comisión de los clubes es un momento fundamental: estas comisiones confeccionaban la lista de candidatos en representación de la población. La población debe elegir a los que designarán a los candidatos para la elección. Estas listas deben ser ratificadas el día de la votación, para lo cual se movilizan los sectores que la elección indirecta había querido alejar de los comicios. Los clubes constituyen una instancia relativamente informal y no una instancia representativa institutida (como en el caso de las asambleas primarias existentes en 1815). Esta condición de informal permite llegar a acuerdos sobre los candidatos posibles sin recurrir a comicios. Lo fundamental del proceso es la concertación de candidatos que se hace a través de los “representantes” de las parroquias y los dirigentes de los clubes de opinión. Así, la estructura del club parece regular la competencia por las listas y resolver así la dificultad de concertación notabiliar que se dio desde la ley de elecciones. Para ello se confiere a esas elites una dimensión representativa que antes no tenían y que proviene del voto de las asambleas parroquiales. La movilización electoral del día de las elecciones: parcialidad de las mesas, coaccion electoral y falsificación de los registros, que serán organizados por los clubes en defensa de determinados candidatos, habiendo sido hasta entonces acciones improvisadas. El club consigue 23

romper con el monopolio de la coacción electoral que hasta entonces ejercía el gobierno. La fuerza se transforma en una garantía de representación y por ello los ciudadanos deben movilizarse para imponer su voluntad el día de la elección. En la movilización facciosa no solo había una lógica clientelar, sino también una lógica representativa: la de la voluntad que se manifiesta a través de la acción guerrera. 1. En las comisiones de los clubes se delega la concertación de las listas. Estas comisiones pueden representar intereses de ciertos sectores de la sociedad civil que no gozaban de derechos políticos (Club de extranjeros) suponiendo con ello una ampliación de la ciudadanía política. 2. En los días de las elecciones, la intervención de los clubes rompe el monopolio de la acción coercitiva del estado. El fraude y la coacción se convierte en un terreno en el que la sociedad civil ejerce control y en una segunda instancia de competencia de las elites. El gobierno tiende a competir también en el fraude. Así la movilización popular es concebida como una fuente de legitimidad de la que los liberales no pueden prescindir. La movilización forma parte del proceso electoral: permite la integración de personal que no queda incluido mediante la concertación de las listas, sino por la manifestación de una fuerza de combate. 2. Andes: BOLIVIA y Perú El caso peruano es manifiestamente diverso. Intensa movilidad social 1820-1840. Estado caudillista. Estado altamente militarizado. Fuerte implicación militarizada y conflictos territoriales con otras entidades. Participación militar de los campesinos en las contiendas caudillistas. Tras Ayacucho (1824) Perú sigue en manos de Bolívar hasta 1827. Etapa de gobiernos militares y momento de la guerra con la Gran Colombia (1829). Durante los gobiernos de José de la Mar, Agustín Gamarra y Luis José ORbegoso el debate político se centra entre monárquicos (monarquía constitucional como salvaguarda del orden interno) y republicanos; entre liberlaes (que como La Mar defendían una presidencia controlada por el congreso) y conservadores (Gamarra, amigo del autoritarismo); quienes pensaban que la nueva república de Bolivia debía anexarse al Perú (Gamarra) y los que creían que era necesario federarlas (Andrés de Santa Cruz). La confederación Perú Boliviana fue creada por Santa Crus en 1837-1839 (guerra contra la confederación Perú Boliviana). Los estados Norperuanos 24

y Surperuanos conforman una nueva república que permanece hasta la actualidad. Gamarra es impuesto como presidente, iniciando un gobierno de pacificación que termina por declara la Guerra contra Bolivia y ser derrotado en la Batalla de Ingavi (1841). ANARQUÍA EN LA REPÚBLICA.GOLPES DE ESTADO (1842, 1843) Ascención del militar Manuel Ignacio de Vivanco. 1845. Elección de Ramón Castilla. Primer momento de relativa paz interior y de intento de organización de la vida política y económica del país. Promulga constitución de 1856 (liberal), guerra civil (1858-1860) por ser excesivamente liberal: limitaba la autoridad del presidente de la república; reducción del mandato presidencia. Supresión pena muerte, gratuidad de la enseñanza, se redujo a 28 años la edad para ser representante del pueblo y fortalecimiento del congreso; unicameral. Con el levantamiento se anuló la constitución. Constitución de 1860 (moderada) Gamarra, caudillo conservador autoritario (fines 1820 y en la década de 1830 fue presidente el país) contó con apoyo urbanita del Cuzco, pero también se crearon bases político militares entre la población campesina indígena que apoyaron a Gamarra. La guerra civil entre 1834 entre el presidente saliente Agustín Gamarra y el presidente electo Luis José de Orbegoso, que la participación campesina en los ejércitos caudillistas de la postindependencia fue forzada pero también negociada. -los bandos liberales (del general Luis José Orbegoso) fueron los que mostraron mayores destrezas en ganrse las poblaciones campesinas. A partir de 1830 hay una intensa oleada asociativa en Perú: la sociedad civil desempeño un papel prominente, al lado del Estado y el mercado, en la democratización del país en la determinación de las vidas de todos los ciudadanos. Entre 1830 y 1879 se crearon al menos 600 asociaciones nuevas. La mitad realizaba actividad civica y la otra metas políticas, estaba implicada en las campañas electorales. Entre 1830 y 1845 surgieron 10 asociaciones; 1846-1855: 55; 1856-1865: 165; entre 1866 y 1879: 371. Crecimiento numérico y dispersión geográfica de las formas asociativas de la vidad, perimo ligada a la caridad y beneficiencia y a partir de 1861en diversidad de aspectos (derechos…). La sociedad civil se volvía cada vez más autónoma y diferenciada, desempeñando un papel importante en la redefinición de la vida pública al lado del aparato estatal y los mercados. 25

Entre 1830 y 1845 algunos de los salones de Lima sirvieron de refugio de la oposiciñon conservadora (gamarrista) al gobierno liberal de Luis José Orbegoso. En 1840 Perú estaba bajo gobierno autoritario. Entre 1835 y 1845 aumento de la seguridad a causa de las bandas de salteadores (montoneros) muy organizados: proliferación del pillaje y del saqueo. La vida pública entre la elite era decadente. El caos público destruyó los pocos lazos cívicos que se habían conservado hasta entonces. La pugna política se establecía entre la visión autoritaria y la liberal de la vida pública. Tras la independencia hay una desidia de la clase notabiliar por la intervención en política. El período de la anarquía (años 40), la sucesión de distintos caudillos militares, implicó un desorden político que supuso el establecimiento de gobiernos conservadores de muy corta duración; la gente decente consideró a este período como el causante de la demolición del orden corporativo existente que las permitía diferenciarse de la plebe como se veía en la negativa de ésta para acatar los requerimientos al orden de Gamarra. Hubo una ocupación por parte de la plebe del espacio público. Ello motivó que algunos civiles comenzaran a cambiar su actitud frente al espacio político. Las elecciones de 1842 se vieron como un parteaguas, porque fueron vistas por un sector de la aristocracia como un medio para recuperar loas antiguos órdenes polític

Add a comment

Related presentations

Related pages

Clase 1 construccion republicas y formacion naciones ...

Resumen Clase 1 y 2 Construccion de Pruebas Psicologicas Resumen Clase 1 y 2 Construcción de Pruebas Psicológicas ¿Que es el concepto de medición?
Read more

C 3 formacion de las naciones y fronteras - Documents

CIUDADANIA POLITICA Y FORMACION DE LAS NACIONES Perspectivas históricas de América Latina ... Clase 1 construccion republicas y formacion naciones
Read more

Ciudadania Politica y Formacion de Las Naciones. Hilda ...

CIUDADANIA POLITICA Y FORMACION DE LAS NACIONES ... Unidad de aprendizaje n° 1 formacion civica y ... Clase 1 construccion republicas y formacion naciones.
Read more

Conformacion Estado Nacion - YouTube

Conformacion Estado Nacion. Category ... Cap 1, 2, 3 y 4 - Duration: ... Concepcion y formacion del Estado - Duration: ...
Read more

República - Wikipedia, la enciclopedia libre

Este mapa representa el sistema político de jure y no su grado de ... [1] ‘cosa pública’ ... existentes representaban los intereses de la clase ...
Read more

SOBRE EL PROYECTO DE CONSTITUCIÓN DE LA URSS

... decisión que fue aprobada el 6 de febrero de 1935 y que dice: «1. ... todas las naciones y ... de la clase obrera y la conversión de ...
Read more

Unión Soviética - Wikipedia, la enciclopedia libre

... para asegurar los derechos de la clase ... Sputnik 1 y conseguir la hazaña ... con otras naciones y nuevas políticas sociales y ...
Read more

Innovación y Reformas Educativas: Clase 3

Apuntes sobre la clase del martes, ... en Después de clase. Encantos y desafíos de la educación actual. ... Clase 1; Bienvenidxs!
Read more

AMERICA LATINA: CRISIS DEL ESTADO CLIENTELISTA Y LA ...

La simbiosis entre Estado y clase dirigente ... adquiridos por un clientelismo galopante1 y un ... cara al futuro y garantizarle a nuestras naciones un ...
Read more