Adviento y navidad, tiempo de esperanza

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Information about Adviento y navidad, tiempo de esperanza

Published on November 22, 2016

Author: pmartinflynn

Source: slideshare.net

1. ADVIENTO y NAVIDAD TIEMPO DE PAZ y ESPERANZA

2. La palabra “Adviento” viene del latín: adventus Redemptoris, = ‘venida del Redentor’) Es el primer período del año litúrgico cristiano. Este es un periodo de espera. Por una parte la comunidad de creyentes espera la venida gloriosa del Señor al fin de los tiempos para juzgar a los hombres. Ahora recuerda la espera de su primer venida con la fe y alegría de María.

3. El tema de la esperanza de la segunda venida de Cristo, propio de la fiesta de Cristo Rey, continua en el periodo de Adviento, cuando conmemoramos su primera venida, naciendo de María en Belén hace 2000 años. En la iglesia primitiva, se celebraba el nacimiento de Jesucristo, y se observaba un tiempo de preparación para esto. - En la iglesia romana es de 4 semanas, - y en la orthodoxa es de 40 dias.

4. La espera de la celebración del nacimiento de Cristo en la historia, ayudaba los fieles esperar su segunda venida al fin de los tiempos. En nuestro periodo litúrgico de adviento, las lecturas de los primeros 3 semanas refieren mas a la segunda venida, Mientras que la última semana trata de la primera Navidad, cuando Jesus nació de Maria en el portal de Belén.

5. El tiempo de Adviento es un período privilegiado para los cristianos ya que nos invita a 1 recordar el pasado, 2 nos impulsa a vivir el presente 3 a preparar el futuro.

6. - Recordar el pasado: Celebrar y contemplar el nacimiento de Jesús en Belén. El Señor ya vino y nació en Belén. Esta fue su venida en la carne, lleno de humildad y pobreza. Vino como uno de nosotros, hombre entre los hombres. Esta fue su primera venida.

7. - Vivir el presente: Se trata de vivir en el presente de nuestra vida diaria la "presencia de Jesucristo" en nosotros y, por nosotros, en el mundo. Vivir siempre vigilantes, caminando por los caminos del Señor, en la justicia y en el amor.

8. - Preparar el futuro: Se trata de prepararnos para la Parusía o segunda venida de Jesucristo en la "majestad de su gloria".

9. Entonces vendrá como Señor y como Juez de todas las naciones, y premiará con el Cielo a los que han creído en Él; vivido como hijos fieles del Padre y hermanos buenos de los demás.

10. Esperamos su venida gloriosa que nos traerá la salvación y la vida eterna sin sufrimientos.

11. Dice Benedicto XVI - La venida del Señor en Belén y su última venida se contemplan dentro de una visión unitaria, no como dos venidas distintas, sino como una sola y única venida, desdoblada en etapas distintas. Hay que distinguir en el adviento una doble perspectiva: --una existencial --otra cultual o litúrgica.

12. Ambas perspectivas no sólo no se oponen, sino que se complementan y enriquecen mutuamente. --La espera cultual, que se consuma en la celebración litúrgica de la fiesta de navidad, se transforma en esperanza escatológica proyectada hacia la parusía final. --La espera, en última instancia, es única; porque la venida del Señor, aparentemente múltiple y fraccionada, también es única.

13. PERSONAJES DE ADVIENTO

14. PREPARACIÓN EN EL ANTIGUO TESTAMENTO ISAIAS Es el gran pedagogo del adviento, “preparar el camino del Señor”. Es el portavoz de Dios. El pregonero del Señor, e profeta del verdadero y único mesías. Describe con imágenes cuajadas de belleza y simbolismo la paz, el gozo y la seguridad de los tiempos mesiánicos. Dirige su mirada más allá de las aflicciones del presente y las centra en una era de paz universal, que será inaugurada por el Mesías, que es manso, sabio y amante de la paz. Volverán del exilio los hijos de Dios dispersos. El Monte Sión se convertirá en el vértice, en el centro no sólo de Israel sino de toda la tierra. Isaías es el precursor del universalismo del evangelio. “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel” (Isaías 7:14 ).

15. Jeremías "He aquí, vienen días declara el Señor, en que cumpliré la buena palabra que he hablado a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar de David un Renuevo justo, y El hará juicio y justicia en la tierra. En aquellos días estará a salvo Judá, y Jerusalén morará segura, y este es el nombre con el cual será llamada: el Señor, justicia nuestra.” 33,14 - 16

16. Miqueas Es uno de los llamados profetas menores. Él es quien profetiza que de Belén, la más pequeña entre ciudades de Judá, nacerá el Mesías, el libertador y que él será nuestra paz. “Pero tú, Belén, Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti, me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad”. (Miqueas 5:2 ).

17. Zacarías Un día que Zacarías estaba en el templo dedicado a sus funciones sacerdotales, un ángel del Señor apareció al lado derecho del altar. La visión turbó a Zacarías, El ángel le dijo – “tu plegaria ha sido escuchada, “Isabel, tu esposa, dará a luz un hijo al que pondrás de nombre Juan. Será grande en la presencia del Señor. No beberá vino ni licores y estará lleno del Espíritu Santo. Está destinado a llevar a muchos hijos de Israel al Señor, su Dios.

18. Zacarías el esposo de Isabel, vivió toda su vida en la ley de Dios. Esperó contra toda esperanza. Resultó vencedor de la prueba y entonó el cántico de acción de gracias por le nacimiento de Juan, el hijo de la vejez, prediciendo su misión profética, y alabando “la misericordia entrañable de nuestro Dios”, que nos visitará con el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y sombreas de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz”.

19. San Juan Bautista Juan es el hombre del adviento. Su vida, su misión fue ser adviento ya desde el mismo vientre de su madre. Es el compañero ideal, austero y gozoso, que nos introduce, como nadie en los caminos del adviento.

20. Heraldo y precursor del Señor, nos llama a la conversión a la austeridad, al gozo y al seguimiento de Jesús. Es el mayor de los nacidos de mujer.

21. Y su voz sigue resonando en el desierto y en los corazones de las gentes de buena voluntad llamando a la conversión y al seguimiento de Jesucristo.

22. El fue escogido para mostrar a las gentes el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

23. Juan sería “la voz que clama en el desierto: Preparad el camino a Yahvé. Enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios”. Isaías 40:3. ( Mateo 3:1-3 ).

24. Caminará delante de Dios en el espíritu y tendrá el poder de Elías para reducir a los rebeldes, a fin de preparar al Señor un pueblo bien dispuesto”. Lc 1,17-

25. Su bautismo purificatorio y penitencial en el Jordán inauguró el agua viva que desde entones tiene poder de salvación para los hombres.

26. Y dio finalmente su sangre como supremo testimonio por el nombre de Cristo.

27. MARÍA Desde la anunciación María es la primera en esperar el nacimiento de Cristo. Fue ella iniciado en este misterio, por invitación personal de Dios. Ella respondió “sí” generosamente a la invitación de ser la madre de Dios, el instrumento por el cual Dios se encarnó entre los hombres y entro en nuestra historia.

28. Y entrando, en su presencia el ángel le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». 29 Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. 30 El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; 31 vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. 32 El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; 33 reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin». 34 María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» 35 El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. 36 Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, 37 porque ninguna cosa es imposible para Dios». 38 Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».Lc 1,28

29. María es la estrella del Adviento, su rostro, su regazo, su fruto. María de Nazaret vivió en su vientre virginal, en su mente y en su corazón el primero y más hermoso de los advientos durante 9 meses, pues llevó en su vientre con inefable amor de madre a Jesucristo”. Que largo y hermoso adviento…!

30. Ella es la “mater spei”, el modelo de la espera y de la esperanza. Nadie supo como ella prepara un sitio al Señor, al Hijo que florecía en sus entrañas… El icono de María gestante personifica a la iglesia madre que está llena de Cristo y lo pone como luz, en el mundo para que el resto de sus hermanos habiten tranquilos hasta los confines del mundo.

31. En santa María del adviento, se realizó la promesa de Israel, la esperanza, después, ahora y ya para siempre de la iglesia.

32. JOSÉ DE NAZARET la aparición del ángel - María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto.

33. Así lo tenía planeado, cuando el ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta: Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros». Lc 1,21-

34. ISABEL María compartió el gozo de este misterio con su prima Isabel. Ella podía compartir su propia alegría, pues por obra de Dios, también esperaba un hijo, que seria Juan el Bautista, precursor del Cristo. Su gravidez inesperada y tarda es gracia y anticipo del Señor y para el Señor. Es fecundada en ciernes y en espera de la fecundidad de los siglos. Es modelo de quien reconoce la obra de Dios, bendice el fruto de su amor “Entró María en casa de Zacarias y saludo a Isabel. Al escuchar la anciana prima las palabras de María notó que el niño que llevaba seis meses en su seno, daba saltos de gozo, y llena del Espíritu Santo exclamó con entusiasmo: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. ¿Quién soy yo para merecer que venga a visitarme la madre de mi Señor? ¡Dichosa tú que has creído!, porque todo lo que te ha dicho el Señor, se cumplirá. – La visitación Lc 1,39-

35. Los reyes magos Los tres sabios se reúnen para buscar alguna señal porque saben por sus estudios que “algo” va a pasar, que iba a suceder algo muy importante, aunque son sabios y ricos no dudan en ponerse en marcha para seguir la señal (la estrella). En nuestra vida Dios nos pone señales, pequeñas estrellas que nos marcan el camino. Ellos dejaron su comodidad y seguridad para seguir las señales del Señor. Tuvieron que luchar contra los elementos, el frio, el viento, y la ignorancia de los poderosos como Herodes y las burlas de muchos. Comenzaron una gran aventura, pero su fe y esperanza y perseverancia fue apremiada pues llegaron a ver al Cristo.

36. COSTUMBRES DE ADVIENTO

37. Durante el Adviento, se coloca en las iglesias y también en algunos hogares una corona de ramas de pino, llamada corona de Adviento, con cuatro velas, una por cada domingo de Adviento. a cada una de esas cuatro velas se le asigna una virtud que hay que mejorar en esa semana, por ejemplo: la primera, el amor; la segunda, la paz; la tercera, la tolerancia y la cuarta, la fe. Los domingos de Adviento, la familia o la comunidad se reúne en torno a la corona de Adviento. Luego, se lee la Biblia y se hace alguna meditación. La corona se puede llevar al templo para ser bendecida por el sacerdote.

38. La Corona de Adviento tiene su origen en una tradición pagana europea que consistía en prender velas durante el invierno para representar al fuego del dios sol, para que regresara con su luz y calor durante el invierno. Los primeros misioneros en países nórdicos, aprovecharon esta tradición para evangelizar a las personas. Partían de sus costumbres para enseñarles la fe católica. La corona está formada por una gran variedad de símbolos: Se trata de un conjunto de ramas verdes, sin flores debido a la austeridad propia del Adviento, dispuestas o trenzadas en círculo, a las que se suman cuatro cirios ubicados en la periferia..

39. El primer cirio se enciende en el primer domingo de Adviento, junto con la lectura de un pasaje bíblico o la realización de plegarias. Sucesivamente se encienden los restantes cirios, uno nuevo en cada uno de los siguientes domingos, hasta que en el domingo previo a la Navidad se encienden los cuatro cirios. A menudo, se coloca en el centro un quinto cirio de color blanco, que se enciende en Nochebuena o en Navidad.

40. La forma circular El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios que es eterno, sin principio y sin fin, y también de nuestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe de terminar. Las ramas verdes Verde es el color de esperanza y vida, y Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre.

41. LAS CUATRO VELAS Nos hace pensar en la obscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios. Después de la primera caída del hombre, Dios fue dando poco a poco una esperanza de salvación que iluminó todo el universo como las velas la corona. Así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se fueron iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo a nuestro mundo. Son cuatro velas las que se ponen en la corona y se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de adviento al hacer la oración en familia. ….y la luz se identifica con el espíritu y la fuerza de la vida que persiste, aún en medio de los días cortos y del frío que gobierna usualmente el Hemisferio Norte en el tiempo de Adviento. - En la simbología cristiana, la luz significa Cristo, a partir delEvangelio de Juan que lo presenta como la «luz del mundo» (Juan 8:12).

42. 1 La primera vela se llama "Vela de la Esperanza". Simboliza la fe en Dios manteniendo sus promesas a la humanidad. - Verde 2 La segunda se llama "Vela de Preparación", recordándoles a los Cristianos que deben "prepararse" para recibir a Dios. Deben vigilar y hacer penitencia. - morada-azul 3 La tercer es la "Vela de la Alegría". Recuerda a los ángeles cantando alegremente sobre el nacimiento de Cristo. - rosa

43. 4 La cuarta vela, La "Vela del Amor", les recuerda a los Cristianos que Dios los ama lo suficiente como para enviar a su único Hijo a la Tierra. - Amarillla-blanca - La "Vela de Cristo", la blanca del centro, representa a Jesucristo mismo.

44. Las manzanas rojas que adornan la corona representan los frutos del jardín del Edén con Adán y Eva que trajeron el pecado al mundo pero recibieron también la promesa del Salvador Universal.

45. El listón rojo representa nuestro amor a Dios y el amor de Dios que nos envuelve.

46. Oración de la bendición de la corona Señor Dios, bendice con tu poder nuestra Corona de Adviento para que, al encenderla, despierte en nosotros el deseo de esperar la venida de Cristo practicando las buenas obras, y para que así, cuando Él llegue, seamos admitidos al Reino de los Cielos. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.

47. La liturgia de Adviento En las Epístolas exhorta al creyente para que, dada la cercanía del Redentor, deje las obras de las tinieblas y se vista con la armadura de la luz; que se conduzca honestamente, como en pleno día, con dignidad, y se revista de Nuestro Señor Jesucristo; ella muestra que las naciones son llamadas a alabar el nombre del Señor; ella los invita a regocijarse en la cercanía del Señor, de manera que la paz de Dios, que sobrepasa todo conocimiento, custodie sus corazones y pensamientos en Cristo Jesús; los exhorta a no juzgar, pues cuando el Señor venga manifestará los secretos escondidos en los corazones.

48. En los evangelios la Iglesia habla del Señor que viene en su gloria; de Aquél en quien, y a través de quien, se cumplen las profecías; del Guía Eterno en medio de los judíos; de la voz en el desierto, "Preparad el camino del Señor". La Iglesia en su Liturgia nos devuelve en espíritu al tiempo anterior a la Encarnación del Hijo de Dios, como si realmente se fuera a realizar.

49. lecciones de adviento para nosotros La austeridad y pobreza de las circunstancias del nacimiento de Cristo, nos ayuda recordar los pobres del mundo, en contraste con los excesos de gastos en bienes materiales superfluos.

50. Es un tiempo de oración y de reflexión caracterizado por la espera vigilante (es decir, tiempo de esperanza y de vigilia), de arrepentimiento, de perdón y de alegría. El Cristo que viene nos traerá - La misericordia - La justicia - La paz

51. Papa Benedicto XVI sobre el Adviento En la antigüedad se usaba para designar la presencia de un rey o señor, o también del dios al que se rinde culto y que regala a sus fieles el tiempo de su parusía (venida), tiempo para preparar su visita oficial . Es decir, que el Adviento significa la presencia comenzada de Dios mismo.

52. Por eso nos recuerda dos cosas 1, que la presencia de Dios en el mundo ya ha comenzado, y que él ya está presente de una manera oculta; 2, que esa presencia de Dios que acaba de comenzar, aún no es total, sino que esta en proceso de crecimiento y maduración.

53. Su presencia ya ha comenzado, y somos nosotros, los creyentes, quienes, por su voluntad, hemos de hacerlo presente en el mundo. Es por medio de nuestra fe, esperanza y amor como él quiere hacer brillar la luz continuamente en la noche del mundo.

54. Nuestra luz De modo que las luces que encendamos en las noches oscuras de este invierno serán a la vez consuelo y advertencia: certeza consoladora de que «la luz del mundo» se ha encendido ya en la noche oscura de Belén y ha cambiado la noche del pecado humano en la noche santa del perdón divino;

55. por otra parte, la conciencia de que esta luz solamente puede —y solamente quiere— seguir brillando si es sostenida por aquellos que, por ser cristianos, continúan a través de los tiempos la obra de Cristo.

56. La luz de Cristo quiere iluminar la noche del mundo a través de la luz que somos nosotros; su presencia ya iniciada ha de seguir creciendo por medio de nosotros.

57. Cuando en la noche santa suene una y otra vez el himno “hoy Cristo ha nacido” debemos recordar que el inicio que se produjo en Belén ha de ser en nosotros inicio permanente, que aquella noche santa es nuevamente un «hoy» cada vez que un hombre permite que la luz del bien haga desaparecer en él , las tinieblas del egoísmo (...)

58. el niño Dios nace allí donde se obra por inspiración del amor del Señor, donde se hace algo más que intercambiar regalos. Adviento significa presencia de Dios ya comenzada, pero también tan sólo comenzada.

59. Esto implica que el cristiano no mira solamente a lo que ya ha sido y ya ha pasado, sino también a lo que está por venir. En medio de todas las desgracias del mundo tiene la certeza de que la simiente de luz sigue creciendo oculta,

60. hasta que un día el bien triunfará definitivamente y todo le estará sometido: el día que Cristo vuelva. Sabe que la presencia de Dios, que acaba de comenzar, será un día presencia total.

61. Ven, ven, Señor, no tardes. Ven, ven, que te esperamos. Ven, ven, Señor, no tardes, ven pronto, Señor. El mundo muere de frío, el alma perdió el calor, los hombres no son hermanos, el mundo no tiene amor. Envuelto en sombría noche, el mundo, sin paz, no ve; buscando va una esperanza, buscando, Señor, tu fe. Al mundo le falta vida, al mundo le falta luz, al mundo le falta el cielo, al mundo le faltas tú.

62. La pena que la tierra soportaba, a causa del pecado, se ha trocado en canto que brota jubiloso, en labios de María pronunciado. El sí de las promesas ha llegado, la alianza se cumple, poderosa, el Verbo eterno de los cielos con nuestra débil carne se desposa. Misterio que sólo la fe alcanza, María es nuevo templo de la gloria, rocío matinal, nube que pasa, luz nueva en presencia misteriosa. A Dios sea la gloria eternamente, y al Hijo suyo amado, Jesucristo, que quiso nacer para nosotros y darnos su Espíritu divino. Amén.

63. Preparemos los caminos ya se acerca el Salvador y salgamos, peregrinos, al encuentro del Señor. Ven, Señor, a libertarnos, ven tu pueblo a redimir; purifica nuestras vidas y no tardes en venir. El rocío de los cielos sobre el mundo va a caer, el Mesías prometido, hecho niño, va a nacer. Te esperamos anhelantes y sabemos que vendrás; deseamos ver tu rostro y que vengas a reinar. Consolaos y alegraos, desterrados de Sión, que ya viene, ya está cerca, él es nuestra salvación.

64. Alegría de nieve por los caminos. Todo espera la gracia del Bien Nacido. En desgracia los hombres, dura la tierra. Cuanta más nieve cae, más cielo cerca. La tierra tan dormida ya se despierta. Y hasta el hombre más muerto se despereza. Ya los montes se allanan y las colinas, y el corazón del hombre vuelve a la vida. Amén.

65. Mirad las estrellas fulgentes brillar, sus luces anuncian que Dios ahí está, la noche en silencio, la noche en su paz, murmura esperanzas cumpliéndose ya. Los ángeles santos, que vienen y van, preparan caminos por donde vendrá el Hijo del Padre, el Verbo eternal, al mundo del hombre en carne mortal. Abrid vuestras puertas, ciudades de paz, que el Rey de la gloria ya pronto vendrá; abrid corazones, hermanos, cantad que vuestra esperanza cumplida será. Los justos sabían que el hambre de Dios vendría a colmarla el Dios del Amor, su Vida es su vida, su Amor es su amor serían un día su gracia y su don. Ven pronto, Mesías, ven pronto, Señor, los hombres hermanos esperan tu voz, tu luz, tu mirada, tu vida, tu amor. Ven pronto, Mesías, sé Dios Salvador. Amén

66. Ven, ven, Señor, no tardes; Ven, ven, que Te esperamos Ven, ven, Señor, no tardes, ven pronto, Señor. El mundo muere de frío, el alma perdió el calor, Los hombres no son hermanos, El mundo no tiene amor. Envuelto en sobria noche El mundo sin paz no ve Buscando ya una esperanza, Buscando, Señor, tu fe. Al mundo le falta vida, Al mundo le falta luz Al mundo le falta el cielo, Al mundo le faltas Tú.

67. Madre de Dios y madre de los hombres, danos a Jesús, llévanos a Él (2) Como luz que anuncia el nuevo día como estrella que precede al sol. Eres tú, Virgen Maria, que nos das al Hijo Dios La primera de las profecías anunciándonos la salvación Se hace carne en ti, María que nos das al hijo Dios Quien te hizo nacer en tus entrañas Virgen madre de tu creador Todo el cielo en ti, María que nos das al Hijo Dios.

68. Ven Salvador, ven sin tardar Tu pueblo santo esperando está El Dios de paz, Verbo divino Quiso nacer en un portal Él es la luz, vida y camino Gracia y perdón trajo al mortal Vino a enseñarnos el sendero, Vino a traernos el perdón Vino a morir en un madero Precio de nuestra redención, Por una senda oscurecida, Vamos en busca de la luz Luz y alegría sin medida Encontraremos a Jesús Nuestro Señor vendrá un día Lleno de gracia y majestad De nuestro pueblo él será guía Juntos iremos a reinar

69. FIN

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